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9 de mayo de 2014

EL SISTEMA ECONOMICO Y EL ANTINATALISMO/LA SOBERBIA DE CUARON


Recientemente causaron revuelo las declaraciones de Rosario Robles, Secretaria de Desarrollo Social en el Gabinete del Presidente Enrique Peña Nieto respecto a que el programa "Oportunidades" uno de esos programas populistas del gobierno mexicano en que éste generosamente regala dinero a los pobres --para que lo sigan siendo-- y que fuera creación de la administración del panista Vicente Fox, no dará sus apoyos a las familias numerosas, esto es, que tengan más de tres hijos.

Por un lado, como lo apunta Don Rafael Cardona, parece que las declaraciones de la funcionaria fueron un tanto sacadas de contexto: el programa, nacido bajo el gobierno de Fox, está diseñado para dar apoyos únicamente a familias de hasta 3 hijos, y ella al parecer quiso decir a su audiencia, en un evento público, que el que tuvieran más hijos no significaba que esto les aumentaría los apoyos, sino que el programa contemplaba un límite-- finalmente, las arcas públicas no son pentadimensionales como el bolsillo de Doraemon o el T.A.R.D.I.S. del Dr. Who, sino que tienen límites, aunque a nuestros políticos esto frecuentemente se les olvide, y no se trata como aquellas medidas que emplean ahora con desesperación países como Alemania o los Escandinavos ante la bajísima tasa de natalidad de la población nativa para estimular que tengan hijos, cosa que no logran fomentar, salvo en los inmigrantes musulmanes y subsaharianos, que se reproducen a tasas más altas que los europeos originales y aprovechan los estímulos económicos que dan los gobiernos sin que puedan limitarlos a ellos para no quedar como racistas o etnocentristas, lo que a la larga provocará la desaparición de Europa como la conocemos y entendemos, como realidad cultural.

Estas declaraciones de la Sra. Robles, sin duda, fueron aprovechadas por sus enemigos políticos, en especial sus otrora correligionarios de la Izquierda, quienes no le perdonan su defección y el haberse unido al proyecto del PRI, y ahora ellos, siempre tan pro-aborto, tan feministas o feminazis, ahora no tienen empacho alguno de salir en defensa de las familias numerosas y de las madres abnegadas y pedir la cabeza de su antigua compañera... ¡ridículos!

Pero también es cierto que Rosario Robles Berlanga ha sido una de las impulsoras del feminismo radical, lo que pasa por una postura contraria a la natalidad y a favor de anticonceptivos, abortos y demás, como también lo es que México ha sido objeto de presiones internacionales, principalmente de la ONU y del FMI para adoptar una política de control natal desde los años 70 bajo el Gobierno de Luis Echeverría, y todo esto tiene una razón digamos mucho más prosaica, pero no por ello menos perversa que conspiraciones judeo-masónico-satánicas como muchos cándidos y extremistas piensan: todo, en definitiva, es a causa de la Economía. En estos días, por ejemplo, se anunció la próxima legalización del aborto en el estado de Guerrero, uno de los más afectados por la violencia y la pobreza de todo el país.

Primero: la Revolución Industrial y el sistema económico liberal provocaron un aumento sostenido del nivel de vida y de la esperanza de longevidad desde el siglo XVIII hasta nuestros días, los descubrimientos de las vacunas, principalmente contra la viruela o la polio, redujeron enormemente la morbilidad infantil, así, en la Edad Media la esperanza de vida era de 42 años, hoy, en promedio, en nuestro mundo occidental, la longevidad máxima en promedio es de 75 años y hasta 80 en muchos casos, no en balde, incluso nuestra forma de vida se ha vuelto juvenil: hoy se es joven hasta los 50 años, y la gente tiene mucho menos desgaste físico que la gente de hace cien años o más, lo que permite también prolongar su vida. Así, la verdadera causa de la "explosión demográfica" no la ha ocasionado la enorme cantidad de nacimientos, sino la reducción de las muertes prematuras: en el siglo XVII, un matrimonio, incluso de la realeza, podía tener hasta diez hijos, de los cuales sólo llegarían a la edad adulta tres, hoy en día, si se tuviera una familia igual de numerosa, se puede tener una certeza del 90% o más que, salvo por algún accidente, los diez niños serán adultos y tendrán a su vez, hijos.

La economía, basada en el consumo, implica que se necesita una cantidad inmensa de satisfactores para una población enorme que se encuentra ajena a un control natural de su número que antes se daba por las enfermedades: en cierta forma, esto implicaba que el ser humano estaba dentro del círculo de la naturaleza y dentro de cadenas alimenticias, por así decirlo, en que el ser humano era depredado por parásitos, bacterias, protozoarios y virus; quizá el único lugar donde esto se mantenga así hoy en día sea en Africa y zonas marginadas de Hispanoamérica y Brasil. Ante esta enorme necesidad de satisfactores: no solo alimentos, sino incluso de nuestras necesidades creadas recientemente: máquinas, computadoras, automóviles, smartphones, las cantidades de recursos que tenemos que explotar de la Tierra son mucho más inmensas, al no alcanzar la producción de satisfactores para el enorme número de consumidores se produce la desigualdad y un sector que puede gozar de un mayor número de bienes que otro, cuya capacidad de adquisición no alcanza a obtenerlos.

Para intentar compensar eso y evitar desigualdades extremas o hacer más eficiente el sistema, es que se han adoptado las tesis de Malthus: una población reducida tiene un mayor acceso a bienes y servicios, o es más fácil que le sean proveidos, generan una menor demanda y la oferta, por tanto, será mayor, los precios de los satisfactores serán bajos y por tanto, la situación económica será más próspera, en pocas palabras, se produce lo que dice el refrán: entre menos burros, más olotes... En mucho, la promoción del sexo desligado de la natalidad tiene el efecto de buscar lograr un balance: de ahí que el uso de anticonceptivos o la homosexualidad, formas de placer sin consecuencias, tienen la finalidad en realidad de permitirle al sistema económico un cierto equilibrio, a la vez que permite control social, como bien lo señala Juan Manuel de Prada en un artículo reciente.

Pero viene otro problema, que actualmente ha sido fundamental para la crisis europea desde el 2008: una natalidad reducida, combinada con una mayor longevidad produce un número creciente de personas de la tercera edad, que ya no se encuentran dentro de la población económicamente activa y por tanto, no aporta a la generación de riqueza ni mucho menos, al sistema de pensiones; por ello, la presión sobre el gasto público se eleva y el Estado necesita aumentar la carga impositiva en algún otro lado para obtener los recursos para sostenerlo. En esa situación, no es de extrañarse que el ser anciano sea devaluado, considerado un estorbo y de plano, puesto también en la picota y empiece a promoverse la eutanasia, a fin de reducir el número de ancianos, discapacitados o enfermos crónicos o graves que ya no pueden ser parte del sistema económico pero cuyo mantenimiento implica un gran gasto de recursos, en un intento igualmente dirigido a buscar un equilibrio.

De esta forma, alrededor de la política demográfica y de la "Cultura de la Muerte" como la llamara San Juan Pablo II busca, en realidad, lograr un equilibrio y estabilidad para un sistema económico inhumano, voraz y depredador: o se sobreexplotan los recursos --lo que a la larga tendrá gravísimas consecuencias para los seres humanos-- o se elimina a los habitantes "sobrantes", los sobrantes, como lo señalaba con agudeza Chesterton, siempre serán otros, nunca nadie se sacrificará a fin de mejorar la vida de los demás, antes bien, como la chica aquella en EUA que filmo la muerte de su hijo no nato para demostrar la facilidad del aborto, preferirá el sacrificio del otro para obtener los fines propios; el egoísmo, como ya lo decía Adam Smith, es una fuerza muy poderosa.
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Cuarón: fuera del influjo de la gravedad


Quien ya se encuentra libre del influjo de una de las fuerzas más poderosas del universo: la Gravedad, es el cineasta Alfonso Cuarón, (en la imagen, dando indicaciones a los actores George Clooney y Sandra Bullock durante la filmación de su laureada película precisamente titulada Gravity) quien ahora se presenta como toda una autoridad en política energética; bueno, como ciudadano mexicano tiene todo el derecho de opinar, pero pretender posicionarse como líder en esta materia y condicionar y obligar al Gobierno del Presidente Peña a debatir con él la cuestión de la reforma petrolera.

En todo esto, tal parece que el realizador mexicano --a quien en realidad la cuestión petrolera del país le tiene sin cuidado, pues reparte su tiempo entre EUA, Inglaterra e Italia-- ensoberbecido, se encuentra ya flotando en el topos uranus, lejos del alcance de la fuerza gravitacional, mostrando una actitud muy mexicana de engrandecerse por un premio recibido por el cual se considera ya por encima hasta del Presidente de la República en su autoridad e influencia y hasta en conocimiento o posición respecto a las reformas legales, finalmente, esto no es exclusivo de él; desde que John F. Kennedy le abrió las puertas de la Casa Blanca al Rat Pack y en especial a Frank Sinatra y a Peter Lawford, y que Elvis Presley y John Lennon también en los años 60, demostraran que tener una guitarra eléctrica y un micrófono les permitía tener una influencia gigantesca sobre millones de personas, la farándula se ha ido colando en la política y se ha convertido en un factor de poder, en una élite del Poder en palabras de Cecil Wright Mills, capaz de orientar campañas electorales y decisiones de gobernantes, deseosos del apoyo de personajes populares.

El tema, como ya se ha dicho, ha sido debatido hasta la saciedad desde hace como 20 años, desde que Salinas estaba en la Presidencia y se comentaba la necesidad de romper con el esquema posrevolucionario, keynesiano, de manejo del petróleo en México y que no ha sido todo lo beneficioso ni maravilloso como la propaganda oficial lo manejó de 1938 hasta la década de los 90, por el contrario, México no ha obtenido los logros que se presenta en Noruega, Arabia Saudita o Emiratos Arabes Unidos, donde el petróleo ha sido la base para un espectacular desarrollo económico y la mejora del nivel de vida de la población. En México, si bien el petróleo financió una etapa de bonanza que llegó hasta los años sesenta, después la burocratización, la corrupción y la ineficiencia provocada por el monopolio de la empresa pública convirtieron a PEMEX en un lastre antes que un motor.

El problema fundamental no ha sido la falta de debate como arguye el cineasta, por el contrario, es el exceso de debate, pero además un debate que no se ha llevado correctamente por parte de economistas y expertos en la materia, sea en cuestiones energéticas o de administración y organización de empresas, sino por políticos y sus intereses partidistas, lo que ha derivado en una verdadera "cena de negros", como se dice por ahí. 

Con esto no se quiere decir que Cuarón o cualquier otro ciudadano mejor se quede callado y no exprese sus dudas o inquietudes ante las reformas que han sido impulsadas por la actual administración nacional, sin embargo, estas dudas deben estar basadas en una opinión informada y sin búsquedas de protagonismos; además que no me extrañaría que el cineasta sea la fachada a través de la cual se están ejerciendo presiones por ciertos partidos, primordialmente los de Izquierda, --recuérdese que Cuarón, como buen farandulero se las da de Marxista mientras guía su vida y carrera por los postulados del Liberalismo Capitalista-- aprovechando la fama del personaje en un último intento por evitar la promulgación de las Leyes Secundarias en la materia y desbarrancar al actual gobierno.

Esperemos que Cuarón reciba pronto una "llamada de Houston" y le haga poner los pies en la Tierra y ser jalado por la gravedad, de lo contrario, su carrera, que puede ser enormemente exitosa, puede desbaratarse por meterse en donde no lo llaman o hacer caso a ambiciones ajenas al cine y a materias que muy probablemente conoce poco; por ello, debería recordar el sabio dicho: zapatero a tus zapatos.

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