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11 de febrero de 2022

JOE ROGAN Y LA LUCHA POR EL CONTROL DEL DISCURSO

 Spotify: Joe Rogan pidió disculpas por polémica con Neil Young | RPP  Noticias

Los tiempos interesantes a los que se refiere la maldición china y que estamos viviendo muestran también una tendencia, esperemos que no irreversible, a la erosión de derechos fundamentales, como la libertad de expresión. La Pandemia del coronavirus SARS CoV2, que provoca la enfermedad ya popularmente conocida como COVID, ha desatado con más fuerza esa tendencia, pero hay que señalar que no es sólo la búsqueda de los gobiernos por evitar disidencias del discurso oficial en torno a esta dolencia o respecto de las vacunas como consecuencia de una conspiración por el establecimiento del Gobierno Mundial como muchos piensan lo que mueve a esto; no, hay mucho en juego, y esto se debe a las transformaciones tecnológicas y sociales que van de la mano en lo que va de este siglo XXI, y que la emergencia sanitaria sólo ha hecho más evidentes o ha acelerado.

Desde que apareció el Internet y sobre todo, que comenzó a expandirse precisamente en el cambio de siglo, empezaron a explorarse distintas aplicaciones que podía tener, una de ellas fue la transformación en  la manera en que escuchamos música y la radiodifusión, y la manera en que se hace televisión también. Es de recordar la revolución que representó la aparición de Napster a inicios de la primera década del siglo y cómo algunos representantes de la industria de la grabación y publicación de música, saltaron aterrados, en la ilegalización de Napster, la primer plataforma que permitía bajar música de Internet, tuvo un papel preponderante la banda de Rock pesado Metallica, lo cual en cierta forma generó cierta antipatía de buena parte del público metalero hacia la banda liderada por el baterista danés Lars Ulrich, de la cual no se han librado, como lo demuestra la polémica y el desdén con el que fue recibido el álbum homenaje The Blacklist por el 30 aniversario de su histórico Black Album.

En este sentido es que debemos ver el intento descarado y dictatorial de censura que hay en contra de Joe Rogan, personaje que quizá en Hispanoamérica no sea tan conocido, pero que en la Anglosfera se ha convertido en un líder de opinión de enormes dimensiones, y más porque lo ha hecho de manera independiente, gozando de una mayor credibilidad que las grandes cadenas noticiosas y formadoras de opinión como la CNN.

Rogan es un tipo interesante que buscó formas de hacerse camino en los medios en Estados Unidos, ya fuera como comediante de stand-up o más tarde, como comentarista deportivo de artes marciales mixtas. Sin embargo, no fue sino hasta que decidió producir por sí mismo, un programa de radio, o más bien de audio, al que luego también comenzó a transmitir en vídeo por Internet, un podcast, al que tituló como The Joe Rogan Experience, a partir del año 2009, de ahí en adelante, el éxito vino solo.

Joe Rogan no es ningún conservador ni parte de la Derecha religiosa de EUA; de formación católica, perdió la fe después y considera que la Iglesia es una institución opresiva y se señala a sí mismo como agnóstico y así figura en su biografía en Wikipedia; sin embargo, es alguien que está a favor de la libertad de expresión, de conciencia, culto y opinión, a grado tal es esto que por su programa, si lo pueden ver en su canal de Youtube, o escucharlo en Spotify, han desfilado personajes y temas de lo más disímbolos: desde el intelectual ateo Richard Dawkins, al líder de pensamiento conservador y simpatizante católico Jordan Peterson, estrellas de Rock como David Lee Roth, el analista judío conservador Ben Shapiro, el rapero Snoop Dogg, el Dr. Robert Malone, que lo mencioné en otro post, actores como Robert Downey Jr. y a Elon Musk. Igualmente, ha entrevistado a terraplanistas, a buscadores de la Atlántida, a gente que cree ver símbolos diabólicos en la arquitectura del Vaticano en el más puro estilo "antipapista" del protestantismo recalcitrante del Bible Belt americano y a otros teóricos de la conspiración, y hasta el momento, no había tenido problemas de ser señalado como impulsor de la desinformación o de la ignorancia por hacerlo.

Entonces ¿porqué se ha lanzado una ofensiva desde la misma Casa Blanca contra este locutor? 

Muy sencillo: porque Rogan está significando un reto para las cadenas y agencias noticiosas, --tan coludidas con la actual Administración Biden, a la que ayudaron a llegar al poder-- y para el periodismo tradicional en cuanto al control del discurso y la formación de opinión pública. El Internet, si se quiere ver así, ha "democratizado" o extendido no solo el acceso a la información, sino la propia labor informativa; la misma apertura de este comediante frustrado a las más diversas opiniones, su talento natural como entrevistador y valentía para abordar cualquier tema contrasta con la imposición de la "corrección política" el discurso de la inclusión y diversidad que en realidad impone un pensamiento único y que asfixia como un corset a los medios tradicionales y a los propios comunicadores en lo individual, que ya no pueden expresar ciertas ideas, o hasta usar ciertas palabras, por temor de ser ofensivas para alguien, todo lo cual ha venido en realidad a minar su credibilidad y a disminuir su público. La CNN, por ejemplo, tan ligada a la agenda del Partido Demócrata, se encuentra en una evidente crisis, que se ha traducido incluso en la reciente renuncia de directivos.

Así que no ha sido tanto que Rogan sea un difusor de desinformación, de cuestiones peligrosas o del consabido "discurso de odio" en el que cabe todo aquello que no sea del agrado de la Izquierda, sino que pone en riesgo el monopolio de la información que, desde los tiempos de Pulitzer y Randolph Hearst, han ejercido los medios tradicionales: prensa escrita, radiodifusoras, televisoras; todos estos medios se dan cuenta que están en riesgo, no solo de perder su control sobre la información y sobre el discurso que forma la opinión pública, sino incluso su mera existencia, y es que a diferencia de los medios anteriores, el Internet no tiene una audiencia pasiva, sino que en ella, el propio receptor puede convertirse en emisor en el proceso comunicativo.

Plataformas como Youtube, iVoox, o Spotify permiten que cualquier persona pueda crear su propio contenido y dar sus opiniones. A través de los Blogs, como éste, cualquiera puede expresar su opinión, compartir sus experiencias y hasta escribir obras de ficción, con lo que el monopolio del discurso se pierde; por ello es que, antes de cualquier conspiración, el hecho que, como vimos en el proceso electoral norteamericano de 2020, se pretenda ejercer la censura sobre opiniones y expresiones a través de redes sociales y plataformas de Internet, es por la búsqueda de la supervivencia de las corporaciones, porque, aún los creadores de redes sociales como Zuckerberg con Facebook o Dorsey, de Twitter, quieren comportarse como Ted Turner o Rupert Murdoch, como propietarios de medios tradicionales, y no puede ser así... desataron algo que puede controlar a las personas a través de la eliminación de la privacidad, ciertamente, pero también dieron herramientas para la expresión más absoluta de la libertad individual.

Rogan no ha sido el único caso, en el ámbito anglosajón destaca también el británico Russell Brand, (cuya madre es mexicana, por cierto) quien intentara hacer carrera en Hollywood como actor y fuese novio de la cantante norteamericana Kate Perry... la experiencia con el mundo del espectáculo en California lo dejó asqueado y ahora, al igual que el estadounidense, se dedica a hacer labor de periodista independiente con bastante sentido del humor y una ácida crítica a las élites que bien conoce, o qué decir del texano Steven Crowder, igualmente polémico, o canales independientes como Daily Wire, de Shapiro, Matt Walsh y Michael Knowles que son el "terror" de los Progresistas y Church Militant, canal católico, crítico con la propia Iglesia, en especial en sus derivas actuales, dirigido por Michael Voris y que cuenta ahora con la colaboración del converso Milo Yiannopoulos.

En el mundo hispano, está surgiendo ese fenómeno de igual manera, he mencionado en este blog a gente como el venezolano John Patrick Acquaviva, el español Fernando Díaz Villanueva, los canales Estado de Alarma, Distrito TV, Los Liberales, y muchos otros como Jordi Wild, Francisco Gijón, Paloma Hernández, Una Alienada, Jano García, etc. En México, aunque todavía no tenemos gente que pueda llegar a tener un nivel de mover la opinión con un grado intelectual alto, sí tenemos al esfuerzo noticioso de Chumel Torres, o el viajero Luisito Comunica, y el para mi, mejor de estos comunicadores que lo hace desde una óptica filosófica, el joven César Hernández, con sus canales Esquizofrenia Natural y Cordura Artificial.

Y es que, por ejemplo, en mi generación, aquí en México, hemos sido testigos de la transformación de la información y del periodismo: durante mis primeros 20 años de vida, de 1976 a 1996, el panorama estuvo dominado por dos televisoras a nivel nacional: Televisa de la familia Azcárraga, y la empresa pública Imevisión, privatizada durante el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari, adquirida por el magnate Ricardo salinas Pliego en 1993, renombrada como TV Azteca. Los periódicos impresos eran igualmente escasos y dependían del Gobierno --ejercido hegemónicamente por el PRI-- por la distribución de papel a través de la empresa pública PIPSA (Productora e Importadora de Papel, S.A.) no siendo sino a fines de la década de los noventa, coincidiendo con el debilitamiento y liberalización del sistema político, que empezaron a aparecer nuevos medios en el país, así como la progresiva expansión del Internet.

Hoy tenemos muchas opciones que tienen a Televisa al borde de la quiebra, a TV Azteca con una grosera alianza con el Presidente López Obrador, y a anteriores representantes de estos medios convertidos en líderes de una oposición crítica y activa contra los desbarres de la 4T, sus incongruencias y corruptelas, como es el caso de Carlos Loret de Mola, hoy convertido en el principal blanco de las iras de nuestro grumpy old man en el poder, como Rogan lo es del otro viejo cascarrabias con poder situado al norte del Río Bravo.

El linchamiento mediático que la Jefa de Prensa de la Casa Blanca: Jen Psaki ha pedido contra Joe Rogan es tanto una muestra del radicalismo y la indudable deriva autoritaria, dictatorial incluso, del Gobierno de Biden, mismo que se ejerce en nombre de los intereses de las grandes corporaciones mediáticas y tecnológicas, deseosas de mantener un status quo obsoleto y anacrónico, y que, con tal de mantenerlo, están dispuestos a aplastar los derechos humanos más básicos, aunque todo esto me lleva a preguntarme, si no hemos contemplado mal las cosas, desde un ángulo equivocado: quizá no es que los políticos se apeguen a las agendas de las grandes corporaciones multinacionales, sino que, tal vez, con tal de sobrevivir y mantener un estado de cosas que hasta ahora les ha beneficiado, han sido éstas las que se han plegado a las agendas progresistas de los políticos a fin de asegurarse su supervivencia y despejarse el camino de competidores e innovaciones con la ayuda del golpe coactivo de los gobiernos, políticas fiscales que destrocen a los pequeños y beneficien a los colosos, haciéndose así la simbiosis de intereses que hoy, se encuentran amenazando nuestra Libertad.

La misma Revolución de los Traileros de Canadá muestra este miedo a perder el monopolio del discurso de parte de las grandes corporaciones, que curiosamente, salvo Fox News, ninguna tiene a reporteros a pie de calle entrevistando a los manifestantes para saber qué quieren, para seguir vendiendo la idea que son sólo una minoría de radicales de "ultraderecha"; como en un nuevo post lo señalaré, y en torno a ese tema están girando las conversaciones en vídeo que estamos teniendo el Dr. Rigoberto Ortiz y un servidor; --el próximo post será nuestro segundo vídeo-- el Estado Constitucional de Derecho, o si se quiere, la Democracia Occidental, está implotando y está autodestruyéndose; sus enemigos no son los regímenes tradicionalmente autoritarios de Rusia, China o del Mundo Islámico, sino sus propios defensores y las grandes corporaciones y grandes fortunas surgidas de un sistema económico anclado en las libertades de comercio, cambio y empresa, que ahora, convertidos en una oligarquía, desean "fosilizar" el sistema, congelarlo y convertirlo en un monolito que les garantice mantenerse a la cabeza de las sociedades occidentales, en una especie de neofeudalismo tecnificado, a pesar de que, quizá esas mismas condiciones que facilitaron y les llevaron a lograr la preeminencia, imposibilitarán sus ansias de poder omnímodo.

Por un momento pareció que Rogan se doblegaría, lo mismo que la plataforma Spotify, en la que se encuentra su podcast, ante las presiones de viejos músicos que en los años 60 y 70 eran rebeldes, pero ahora son sumisos corifeos de las élites; pero en realidad, parece que ha salido fortalecido, y las élites y corporaciones mediáticas han perdido credibilidad y audiencia. Y es que estamos presenciando un momento crucial de la Historia, en el que nuevamente se da la lucha entre la pulsión por el poder absoluto de parte de las élites, y personas que surgen de entre el pueblo, dispuestas a ser libres.

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