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14 de marzo de 2016

SCALIA, TRUMP Y LULA

1.- Scalia:


Hace unas semanas se tuvo la lamentable noticia del deceso del Ministro de la Corte Suprema de Justicia de EUA: Antonin Scalia, sin duda un ejemplo a seguir por todo Jurista Católico, que conformaba junto a los Ministros Samuel Alito, John Roberts y Clarence Thomas el bloque "conservador" opuesto al resto de los miembros de tan alto tribunal, mismos que se encuentran del lado "progresista" y respaldados por la actual administración de Obama, fieles a su programa de reingeniería social.

Scalia fue un hombre congruente y devoto --uno de sus hijos es sacerdote y además, representante del movimiento Tradicionalista tan fuerte allende del Bravo-- pero sobre todo ajeno a los fanatismos positivistas en la visión del Derecho: una de sus frases conocidas se refiere a no sobredimensionar el papel de la Constitución, en la que no hay que buscar, mediante rebuscadas interpretaciones, sentidos y apoyos favorables a tal o cual postura: la más reciente, la referente a la aprobación del "matrimonio" homosexual, a lo que él se refería como que la Constitución sólo dice lo que dice y es un mero documento legal con una finalidad muy restringida: regular la relación entre gobernados y el Estado, no un "organismo vivo" que evolucione según el gusto o modas de cada época. Tampoco es la constitución, sea en la república del norte o en México una especie de revelación divina intocable, incuestionable y que además, contiene en sí misma la fórmula de la felicidad eterna para el país y sus habitantes; como lo dijo Scalia, es un simple documento legal que fija las reglas del juego entre gobernantes y gobernados, dilucidar de ella si procede o no cualquier cosa, y si está escrita en ella es constitucional y válido, o si no está, es ilícito y debe ser rechazado es darle alcances que no tiene ni sus redactores tuvieron tales intenciones, la constitución no puede abarcarlo todo ni describir la naturaleza humana o la física en su articulado. 

La ausencia de Scalia, probablemente será aprovechada por los Demócratas ante la coyuntura electoral que vive EUA este año: tal vez Obama postule para ocupar el puesto vacante a otro progresista para garantizar que la Corte continúe por la línea ante la posible victoria de algún candidato republicano --¿Trump?-- opuesto a las políticas liberales en terrenos de familia y migración. Cabe decir además que Scalia era un conservador que no llegaba a los extremos tremendistas o escandalosos, su arma era la razón y el Derecho Natural, las convicciones y la congruencia; de forma calmada, serena, con argumentos y seguridad, el Ministro derrotaba a sus pares.

Es triste ver cómo nos quedamos sin los mejores hombres cuando más necesarios parecen ser ante el crepúsculo de nuestro mundo occidental, como lo comentan en este otro Blog, sin esos talentos y sin reemplazos capaces de suplirlos, no podemos si no sentirnos abandonados, tristes y presas de la incertidumbre.

DESCANSE EN PAZ.

2.- Trump:


La columna escrita por Juan Manuel de Prada el otro día respecto a la campaña presidencial de Donald Trump en EUA, no tiene desperdicio, me parece un análisis tan bueno que he decidido transcribirlo aquí:



TRUMPETEANDO, por Juan Manuel de Prada


(ABC, 7 de marzo de 2016)


Explicaba Waldo Frank en un viejo libro, “Redescubrimiento de América”, que para entender los Estados Unidos hay que empezar por asumir que se crearon cuando Europa empezaba a perecer. Y que, por estar construidos con materiales de decadencia y descomposición (aunque instintivamente los repudien), están infectados por su carcoma, de tal modo que su pujanza no es más que un esplendor crepuscular. Es, pues, comprensible que una nación formada con los retales de una Europa caduca y enferma desarrollase a modo de antídoto un optimismo ingenuo y fanfarrón que la llevó a suponer que era un nuevo pueblo elegido y que estaba destinada a salvar al mundo, a través de la religión democrática. Esta idea desquiciada encubría la inmunda voracidad de poder y el desmesurado afán de riquezas de sus élites dirigentes, que desde 1898 hasta hoy han multiplicado las calamidades por el extenso atlas, justificándolas siempre como esfuerzos apostólicos por propagar el evangelio negro de la democracia.


A la hora de juzgar a Trump no podemos olvidar que es un producto típicamente americano. Pero en Trump todavía hay, mezclada con sus fanfarronerías, una subsistencia auténtica de aquel repudio que los americanos originarios sentían hacia los materiales de decadencia y descomposición europeos: por eso Trump es igualmente odiado por los liberales globalistas encargados de pervertir al pueblo con derechos de bragueta y por los neocones obsesionados por la hegemonía global que ha convertido el mundo en un polvorín y alimentado el fanatismo islámico. Unos y otros representan la voracidad de poder y el afán de riquezas de unas élites que se han aprovechado de la buena voluntad de los americanos, infundiéndoles delirios de grandeza que no tenían otro fin sino garantizar los intereses de la casta financiera. Y de repente aparece este Trump como un elefante en una cacharrería, meándose encima del criptogay Rubio y del fariseo Cruz y lanzando un órdago con posibilidades de triunfo a la bruja Hilaria, la hija predilecta del Nuevo Orden Mundial… ¡Y todo el sistema, desde sus mascarones de proa a sus plumillas paniaguados, se revuelve contra él, como un solo hombre! Sería grotesco presentar a Trump como un santito con peana, porque está amasado con los mismos materiales de decadencia con que fueron amasados los Estados Unidos; pero hay en él una autenticidad que conecta con esos americanos numantinos que todavía tienen vigor moral para rechazar las perversiones que los liberales pretenden infiltrarles, para convertirlos en chusma con papiloma y ojete reventado; americanos que todavía guardan un rescoldo de lucidez que les permite rechazar los delirios paranoides que los neocones pretenden inocularles, con sus sueños de hegemonía global. Americanos, en fin, refractarios a las artimañas que hasta hoy se han empleado para debilitarlos y convertirlos en esbirros del mundialismo y las élites financieras. Americanos hartos de que, con el caramelo de la libertad abstracta que les prometen sus gobernantes, se les arrebaten las libertades concretas que fundaron su tradición patriótica.



Esta es la razón por la que Trump es odiado por los lobbies, los mass media del sistema y hasta por su propio partido. Trump tal vez sea un fanfarrón que exagera el tamaño de su polla, Trump tal vez sea un botarate al que habría que enseñar que los pueblos hispánicos pueden ser la savia fresca que salve a su patria de la decrepitud. Pero es un tipo que inquieta, que subleva y saca de sus casillas a los corifeos del Nuevo Orden Mundial. Y un tipo odiado por esa gentuza, un tipo que logra que interrumpan sus falsas divisiones para hacer contra él un frente común algo bueno tiene que tener.

Me parece que el empresario metido a político ha causado tanta controversia es porque por un lado ha empleado la receta que siempre le ha dado éxito: el escándalo, la payasada, lo estrafalario, la actitud y la palabra incendiarias, y nuevamente, le está funcionando; pero detrás de ese show, el señor está dando voz a la "mayoría silenciosa" que ya se hartó de los ocho años de Obama y los ocho de Bush en que el país se ha estado hundiendo como potencia mundial ante una serie de decisiones e intervenciones desacertadas por un lado, en que se han implementado políticas favorables a minorías que pasan por encima del interés general, ha denunciado los arreglos entre los políticos norteamericanos y las monarquías árabes, ha replanteado la necesidad de devolver el apoyo a Israel --fuera del antisemitismo de los Tradilocos, Israel puede y debe ser aprovechado como aliado principalísimo en la lucha contra el terrorismo islamista-- y ha incomodado, como lo dice el escritor español, al establishment ideológico de Izquierda "progresista" en EUA y el mundo, aquí mismo en México y en consonancia con los principales medios norteamericanos, (empezando por la influencia del nefasto Jorge Ramos) se ha lanzado una campaña para sembrar terror ante la cada vez más probable llegada de Trump a la Presidencia del país vecino.

Así se ha magnificado su postura antiinmigrante, se han sacado de contexto y se han magnificado sus declaraciones sobre México, sin hacer nada de autocrítica al papel de los mexicanos en EUA, no se ha planteado lo que ha veces han sido verdaderos fraudes cometidos por las corruptas administraciones mexicanas con la ayuda financiera recibida de EUA, ni se menciona que la migración al norte no ha sido sino por el fracaso estrepitoso de gobiernos en México y Centroamérica para ofrecer mejores condiciones de vida y empleo a sus nacionales; quienes son los responsables de la situación, sin que Washington esté obligado a crear empleos y oportunidades que sus países no generan; además de que es la alianza del globalismo la que hace que medios a ambos lados de la frontera apoyen y hagan causa común a favor de Hillary Clinton, responsable con mucho de los inmensos genocidios abortistas, de la destrucción de las familias y de las guerras brutales en Oriente junto con los Neoconservadores republicanos, ahora aterrados ante el ascenso del magnate.

Ahora, y ante los conatos de violencia en Chicago del otro día, se acusa a Trump de polarizar la política norteamericana. Falso, quien ha polarizado como nunca la contienda política en EUA ha sido el propio Obama con su racismo inverso, su asistencialismo y sentimentalismo con el que ha enajenado a buena parte de la juventud a su favor el que ha polarizado como nunca al panorama político norteamericano y ha llevado tanto a los Republicanos con el empresario precandidato a la cabeza, como a los Demócratas con el socialista Bernie Sanders por el otro lado, a tomar posturas extremas, lo que augura un futuro cada vez más oscuro para EUA; como sea, el liderazgo de Donald Trump es o será crepuscular para el país y es muestra de la decadencia inevitable a la que se dirige la súperpotencia, así como también evidencia la decadencia de la Democracia que es víctima de sus propias características como lo plantearan Platón y Aristóteles hace más de 2,300 años: el discurso demagógico y la mercadotecnia se ha impuesto sobre las propuestas y las ideas; no nos quejemos si los líderes que surjan de esto son de ínfima calidad.

3.- Lula:



Hasta hace poco tiempo, hablar de Luiz Inácio Lula Da Silva y de Brasil era hablar de un mandatario que supuestamente había hecho una gestión ejemplar y convertido al coloso amazónico en una potencia emergente, es de recordar cómo muchos políticos de todo el espectro se llenaban la boca de elogios dirigidos al antiguo obrero convertido en Presidente; Lula, de igual manera, fue parte importante en la conformación de los BRICS como un bloque real y de la alianza que diversas naciones sudamericanas, hermanadas por los regímenes de Izquierda crecidos al rededor de Hugo Chávez celebraron principalmente con la Rusia de Putin y con China o Irán para alejarse de la influencia de EUA,

Hoy en día, sin embargo, queda claro que todo aquello fue un espejismo; ciertamente Brasil ha sacado de la pobreza extrema a una gran parte de su población, en una tendencia que viene desde los años noventa y que no puede ser atribuida únicamente al mandato del abanderado del Partido de los Trabajadores, esto ha tenido como consecuencia la formación de una sociedad mucho más consciente a la que ya no se puede engañar con el fútbol y la pasión por los deportes del vanidoso pueblo brasileño; esta sociedad se ha dado cuenta que a Brasil le falta algo para convertirse, ahora sí, en una potencia de alcance global: una clase política a la altura y con liderazgos honestos y patriotas, que vayan más allá de corruptelas y de egos, preocupados por ahora sí, acabar con las favelas y la indignante realidad de muchos habitantes que viven en marginación y pobreza extremas, mas aparte, los brasileños han despertado y han señalado con dedo flamígero los negocios sucios que se ocultan detrás del pasado Mundial de Fútbol de 2014 y ahora la organización de los juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro, mientras el país desea y necesita mejores infraestructuras y servicios.

En fin, el teatro ha caído, la función se terminó y las máscaras caen: detrás de las administraciones sucesivas de Da Silva y de Rousseff se ha escondido una trama de corrupción e ineptitud gigantescas, hoy en día, los medios, los mismos que critican y linchan a Trump y que en su momento quemaron incienso al antiguo tornero brasileño se esconden y apenas comentan lo sucedido con el otrora ídolo, lo mismo que muchos políticos que, en México, por ejemplo, citaban a Lula como ejemplo y le invitaban a dar conferencias y seminarios sobre la lucha contra la pobreza, --olvidaban que se trataba de la del propio mandatario, la cual desapareció para volverse un potentado-- y me pregunto si no habrá por ahí algo que, escarbando nos demuestre que el otro ídolo de las Izquierdas: José Mújica también tiene sus secretos negros escondidos.

Por lo pronto, el "Eje Bolivariano" se tambalea, no solo con la caída del Kirchnerismo, sino también con el derrumbe de Lula, la negativa a una nueva reelección por parte de Evo Morales y la situación cada vez más peligrosa en Venezuela; no cabe duda que Vladimir Putin debió escoger mejor a sus aliados.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es interesante lo que menciona sobre la situación en nuestro país.

¿Qué opina acerca de este video?

¿Será cierto lo que dice?



https://www.youtube.com/watch?v=ydi41tQ-fJI

Cosme Fulanito dijo...

Desde que por casualidad encontré tu blog hace meses no he dejado de seguirlo porque considero tu opinión muy profesional y centrada... Pero he notado cómo percibes a los Estados Unidos como una nación podrida desde la raíz, y no estoy muy seguro de eso,excepto talvez por las ultimas décadas del gigante norteamericano, pero eso ha sido gracias a la diversidad cultural y racial que han importado.... Mi duda concreta es, en qué, o cómo o dónde radica ese "esplendor crepuscular" de Estados Unidos, si desde la segunda guerra mundial han sido por mucho la nacion mas poderosa del mundo? Puede un pais ser tan poderoso y exitoso y estar tan podrido? Por ultimo, has escrito algo al respecto en este mismo blog o lo escribiras en un futuro cercano?

YORCH dijo...

Bueno, aclaro, en el post he citado a Juan Manuel de Prada, quien a veces se pasa con una visión muy negativa de EUA y en general de todo lo Anglosajón al ser un nacionalista español y un católico tradicionalista que se olvida que esa reivindicación por la tradición cristiana ha encontrado en EUA e Inglaterra terreno muy fértil y un gran impulso; por supuesto que EUA tiene puntos positivos que le encumbraron como primera potencia mundial además de sus enormes y reales vicios de origen y otros que ha venido adquiriendo conforme ha ido deslizándose por la cuesta abajo de la decadencia; algo en lo que no es diferente ni mejor o peor que cualquier otra gran potencia anterior, sea Inglaterra, Francia o incluso España. En cuanto a la diversidad étnica y cultural de EUA, probablemente ha sido un plus en cuanto a que pudo contar con grandes masas de mano de obra y muchas cabezas pensantes mientras el liderazgo se ha mantenido, pese a Obama, en manos de los descendientes de británicos. El problema es que no ha constituido una identidad nacional real y ha sido la bonanza y el desarrollo lo que los ha unido, mientras que en la actualidad, bajo el mandato del afroamericano, esas tensiones raciales y étnicas han crecido, lo que no augura un futuro muy halagüeño; finalmente, no puedes sustentar la creación de una identidad nacional en meros ideales políticos contenidos en un documento legal como son la Declaración de Independencia o la Constitución o en meros resultados económicos: las naciones se sostienen por raíces tangibles y reales como cultura, religión, Historia, tradiciones, etc. y no en ideologías políticas que si llegan a fallar o a verse desfasadas, terminan por carecer de sentido.