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13 de julio de 2012

OTRO BICENTENARIO: LA GUERRA DE 1812


Dejemos un poco la política mexicana para hablar de algunas efemérides de índole militar, veámoslas:

  • 200 años de la invasión de Rusia por Napoleón que significó el principio del fin de la aventura del Corso por establecer su dominio en Europa.
  • 200 años del Sitio de Cuautla, (del que ya hablé al momento de tratar sobre la figura de Morelos), probablemente el hecho de armas más importante de la Guerra de Independencia mexicana.
  • 70 años del inicio de la Batalla de Stalingrado, la más sangrienta, y decisiva, de la Segunda Guerra Mundial.
  • 200 años de la "Guerra de 1812" entre Estados Unidos y el Reino Unido, cuyo bicentenario acaba de cumplirse el pasado día 18 de este mes.
En su momento hablaré de las invasiones napoleónica y hitleriana a los territorios rusos, temas sumamente interesantes, pero por el momento hablaré de la fecha menos conocida, que fue esa segunda contienda entre Estados Unidos y su antigua Metrópoli, y a 31 años después de que se hubiera consumado la independencia del primero.

Este conflicto es poco conocido, y no es para menos, los norteamericanos, deliberadamente, han echado tierra sobre el acontecimiento, ¿porqué' porque el mismo les resulta incómodo por varios factores:

1.- Porque perdieron esa guerra, la única contienda internacional--ya independientes--que se libró en su territorio y que se saldó con la quema de Washington, D.C., ni siquiera el 11 de septiembre de 2001, o antes, Pancho Villa y su ataque a Columbus, llegaron al grado de poner en peligro la independencia o la integridad territorial de EUA.

2.- Porque demuestra que EUA, durante sus primeros años de vida independiente no parecía estar destinado a ser una gran potencia, sino estaba en la misma situación de precariedad y debilidad que sus vecinos de más al sur, aunque, eso sí, con mayor estabilidad política, lo que no lo libraba de ser un blanco posible de intervenciones extranjeras: la Doctrina Monroe, pronunciada unos años después, en este contexto, no se explica como realmente una declaración de las intenciones hegemónicas de EUA sobre el continente americano, interpretación que se le dio posteriormente, sino precisamente como una manifestación sincera de rechazo a las posibles intervenciones de los poderes europeos, que amenazaban también a la hoy superpotencia.

3.- Porque EUA se metió en esa guerra como aliado de Napoleón y con las miras de provocar una sublevación en Canadá que terminase con la absorción de la entonces colonia británica por la república americana y el debilitamiento de la pesca de la ballena en el Atlántico, a fin de distraer a las fuerzas inglesas del teatro europeo, lo que facilitaría las acciones del Corso.

4.- Porque puso en evidencia que tras 30 años del Tratado de París con el que se consumó la independencia de Estados Unidos y el Gobierno del Rey Jorge III reconocía tal hecho, aún existían en varias zonas del país núcleos realistas que estaban desencantados con la República y deseaban el retorno de la corona británica, con lo que la unidad nacional y los ideales norteamericanos distaban mucho de estar consolidados... no se lograrían establecer sino hasta después de la Guerra Civil.

Así, resulta ser un episodio que llena de bochorno a nuestros vecinos del norte, más, para los Canadienses es un evento seminal que marca el punto de partida de la formación de su conciencia nacional, y de cierta animadversión popular hacia sus primos angloamericanos.

Desde los "Artículos de la Confederación" que establecieron la primera base para la unión entre las Trece Colonias durante la Guerra de Independencia se preveía la probable unión de la América colonial británica al  nuevo Estado, hay que recordar que, como resultado de la Guerra, EUA recibía el territorio situado entre las fronteras originales al oeste de las colonias y hasta el Mississippi, sin embargo, las ambiciones territoriales de los Useños iban más lejos, en España, el rey Carlos III había apoyado la Independencia de los norteamericanos sin tomar en cuenta que sentaba un peligroso precedente para las propias partes integrantes del Imperio Español, ni las ambiciones de los líderes independentistas, convertidos en integrantes del nuevo Gobierno; nadie en el Gabinete del déspota ilustrado se dio cuenta del monstruo al que acababan de soltar, excepto el Conde de Aranda, enviado de la Corona Hispana a la firma del tratado, quien lo advirtió a su monarca, pero a Carlos III aquello no le importaba, creía que el Imperio estaba seguro, lo importante era debilitar al rival Inglés y cumplir con el Pacto de Familia con su primo Luis XVI de Francia, aliándose para acabar con el ascendente poderío de la isla sita al otro lado del Canal de la Mancha, quien también se ponía en riesgo, pues se creaba un país basándose en la aplicación de las propuestas de Rousseau, Voltaire, Montesquieu y Diderot, lo que seis años después repercutiría en su propia casa, llevándole a la muerte a él y a su familia.

Los dirigentes del nuevo país tenían mucho interés en aumentar el territorio a costillas de las colonias Francesas, Españolas y Británicas que quedaban en el norte del continente, esto en mucho se explicaba porque Jefferson, Washington y otros eran ricos terratenientes virginianos poseedores de plantaciones de algodón, tabaco y otros cultivos, no tenían realmente una visión amplia hacia la Revolución Industrial, como sí la tenía un Franklin y otros originarios del norte del país. Entre más tierras, más agricultura, más minerales y más "espacio vital".

Las autoridades británicas de aquel tiempo, en especial el Regente Príncipe Jorge (futuro Rey Jorge IV), y los Ministros Pitt (Jorge III, víctima de la Porfiria, sufría cada vez más de problemas mentales, dadas la carencia de una oxigenación adecuada del cerebro, consecuencia de ese desórden hematológico, por lo que el mando lo había tomado su hijo, quien después, asumiendo la corona se dedicaría a una vida de sibarita) sí identificaron a EUA como una amenaza y también, pensaron en que quizá podrían recuperar esos dominios.

Los Ingleses habían modificado su política hacia los indígenas, que atemorizados sufrían la persecución y el exterminio de parte de los norteamericanos de peor manera que lo habían padecido bajo la dominación inglesa, así que Londres decidió cambiar hacia un acercamiento pacífico hacia ellos y el ayudarlos a fin de que constituyesen verdaderos Estados, en vez de las comunidades semi-nómadas que existían salvo los Iroqueses y su Confederación de las Seis Naciones, de la que ya hemos hablado antes, y que tras la Guerra con Francia por la posesión de Quebec había pasado a ser un protectorado británico incluido dentro de Canadá, aunque habían vendido terrenos a EUA, quienes le habían traicionado y se habían apoderado de más de lo vendido, no respetando el tratado firmado, y es que para los "Padres Fundadores" un tratado firmado con un "grupo de salvajes" no era nada válido ni se les podía considerar como un Estado.

Así, y aunque muchos de los pueblos indígenas se encontraban en los inmensos territorios de la Luisiana francesa o del norte de la Nueva España, Inglaterra bien sabía que se encontraban prácticamente independientes y habían entablado una feroz resistencia tanto a la dominación ibérica como a la gala, así que  dichos territorios le pertenecían solo nominalmente tanto a Francia como a España; las cosas se pusieron peor cuando Napoleón, en 1803, necesitado de recursos para sus guerras, le vendió la Louisiana al Gobierno de Jefferson, lo cual alarmó a los indígenas, contra los que los Norteamericanos se lanzaron de inmediato a una campaña de exterminio y expulsión en nombre del Progreso y el Destino Manifiesto.--Por eso y muchas cosas más, Thomas Jefferson se me hace uno de los personajes más desagradables y nocivos de la Historia, sobre todo por su enorme hipocresía y su gigantesco cinismo-- Sin ir más lejos, impulsó a la expedición de Lewis y Clark que tuvo como objeto el sondear los ricos territorios del oeste con la mira, por supuesto, de lanzarse al futuro sobre ellos.La Monarquía Británica decidió, entonces, apoyar a los indígenas en el proceso de conformar entidades políticas genuinas y dotadas de capacidad bélica moderna, a fin de formar un "cordón sanitario" en torno a los Estadounidenses.

La alianza labrada entre EUA y la Francia Revolucionaria y Napoleónica venía desde la Guerra de Independencia, pese a que el aliado había sido el monarca Borbón, pero ideológicamente, la cercanía estaba dada con la Ilustración, y así, el comandante de las tropas francesas que apoyaron a Washington en la contienda fue el posteriormente revolucionario Marqués de La Fayyette, con la caída de Luis XVI y la embajada del propio Jefferson en París al momento de la Revolución, hermanaba a las dos repúblicas y después a la República y al Imperio (no en balde, mucho tuvo que ver la hermandad masónica entre los líderes de  la independencia norteamericana y los revolucionarios franceses). Honrando dicha alianza, los Norteamericanos buscaron también que les fuera de provecho, en particular, a través del incremento de su incipiente presencia en el mar; así, ya en 1800, los barcos Norteamericanos se habían enfrentado a los piratas musulmanes del Norte de Africa, que exigían peaje a los buques provenientes de América que entrasen al Mediterráneo, en especial a los barcos negreros, que transportaban esclavos a las plantaciones sureñas; sin embargo, debían hacer frente a los buques británicos y españoles que monopolizaban el comercio por el Atlántico; en el caso de la marina española, la imprudente alianza de Carlos IV-Manuel Godoy con Napoleón y la derrota de Trafalgar se encargarían de ello, en el caso de los Británicos, sus ex-súbditos decidieron lidiar con ellos mediante la misma herramienta que la Metrópoli utilizó para luchar contra su rival España durante los siglos XVI a inicios del XVIII: la piratería que empezó a cebarse sobre todo sobre los balleneros ingleses, contra los que también dirigió una competencia desleal en la actividad de la caza y procesamiento de los cetáceos... después de todo, los británicos desplazaron a los españoles, particularmente vascos, que anteriormente, durante los siglos XV a XVII, habían controlado la cacería de las ballenas y el comercio de sus derivados: grasas y aceites para la industria y los cosméticos, carne, barbas para corsetería, etc.

Los Ingleses respondieron a los intentos norteamericanos por entorpecer sus actividades marítimas como quien persigue moscas: se lanzaron a perseguir a los buques corsarios norteamericanos, cuyo país era formalmente neutral en los conflictos contra Napoleón, pero evidentemente estaban a favor de éste, por lo que decidieron tomar medidas drásticas, que fueron también violatorias de derechos fundamentales y de toda norma internacional: apresaban a los barcos norteamericanos y "levaban" a los tripulantes a los que consideraban simplemente como ciudadanos británicos, en lo que era un desconocimiento completo al Tratado de París y una burla a la independencia.


Para 1812 la situación se hizo insostenible y fue el Gobierno de Estados Unidos, presidido en aquel entonces por el héroe de la Independencia y constitucionalista James Madison (en la imagen) el que declaró la Guerra. Los Ingleses, que combatían a Napoleón junto a los Españoles en la "Guerra Peninsular", en la que ya era clara la victoria, mientras el Corso se metía en Rusia pudieron distraer un buen número de tropas y transladarlas al otro lado del Atlántico. El esfuerzo lo valía, ya que el ejército norteamericano entró a Canadá, con toda la intención de anexarla a la República.

Los Gringos pensaban que los Canadienses, tanto anglófonos como los de origen francés los recibirían con los brazos abiertos... se equivocaron, Canadá no era la Virginia de cien años antes, cuando los primeros Hannover descubrieron que las colonias norteamericanas podían ser tan productivas de riquezas como la Nueva España para los Borbón y les restringieron su autonomía y les empezaron a llenar de exacciones, no, los Gobiernos ingleses posteriores a 1776 aprendieron de los errores y supieron que para mantener al Imperio Británico se requeriría cederle cierta autonomía a las colonias y representatividad, así como capacidad para gestionar su propio desarrollo, lo que se revelaría como fundamental para que, posteriormente, al emerger a la vida independiente, surgieran como sociedades altamente desarrolladas. Canadá contaba ya con Parlamento, un gobierno autónomo y representación ante la Corte de Londres, por lo que el ejercicio del poder imperial era bastante benigno y a comparación, el régimen implantado en EUA, con sus impuestos federales y estatales, sus campañas políticas interminables, la corrupción nacida en las mismas y su belicismo poco disimulado, (una visión más que contrastante con la que tendría Tocqueville) resultaba poco atractivo para gente cuya primera preocupación ha sido siempre el vivir en paz. Los Canadienses, tanto anglosajones como franceses organizaron milicias y se unieron a las tropas Británicas y se enfrentaron a los norteamericanos, que sufrieron verdaderos descalabros, mientras que los pueblos indígenas, alentados por los Ingleses levantaron en armas a sus ejércitos, dotados de caballos y armas modernas, la resistencia de los "pieles rojas" contra los Gobiernos de Washington y sus políticas genocidas y masas de "pioneros" iniciaba y no pararía sino hasta la rendición de Gerónimo, el caudillo Apache, en 1886.

La Guerra duraría dos años, y los Norteamericanos llevarían la peor parte de la misma, pese a algunas victorias y acciones notables tanto en mar como en tierra, las fuerzas británicas estuvieron a punto de despedazar y destruir por completo a EUA como Estado Independiente, el punto culminante se dio cuando las fuerzas británicas entraron a Washington D.C a mediados de 1814, pusieron en fuga a James Madison (vergonzosamente para el, quien sí plantó cara a los invasores fue su mujer, que logró salvar archivos, objetos artísticos e históricos) y a todos los integrantes de su Gobierno y sometieron a la ciudad al saqueo y al fuego de los edificios públicos, aunque respetaron las casas particulares, la casa Blanca y el Capitolio, que originalmente estaban construidos en mármol fueron casi completamente destruidos por el fuego, hoy en día, la mayor parte de esos edificios es cantera gris, pintada de blanco por encima para parecer mármol... no cabe duda que la capital de EUA pretende ser una "Roma sintética" tan artificial como la mayor parte de su cultura.


Gran parte de las batallas se pelearon en el territorio canadiense, y los ejércitos indígenas tuvieron un papel importante en la contienda, destacando la actuación de Tecumseh (en la imagen), Rey de los Shawnee, que ya había combatido contra los Norteamericanos anteriormente, pretendiendo dirigir una confederación indígena para hacer frente a EUA y con el apoyo de su hermano, un gran sacerdote de la religión pagana, había proclamado una verdadera "Guerra Santa" contra los angloamericanos y llegó a fundar un reino fuerte en lo que hoy es el estado de Ohio, a la vez de que formó un ejército moderno, equipado con armas de fuego, artillería y caballería, siendo un buen estratega, derrotado sin embargo en la batalla de Tippecanoe, se exilió en Canadá y reconvertido en aliado de los Británicos, dirigió un poderoso ejército combinado entre fuerzas inglesas e indias que tomó a la ciudad de Detroit. A pesar de sus éxitos, los Norteamericanos se rehicieron, le atacaron y persiguieron hasta Ontario, Canadá y ahí le dieron muerte en 1813, lo que redundó en la pérdida para los indígenas de un excelente caudillo y que pudo ser capaz de unificar diferentes pueblos para la defensa no solo de su independencia, sino de su existencia.


Los Británicos perdieron un importante aliado, mas continuaron combatiendo, para 1814, habían logrado ocupar grandes partes del territorio norteamericano, donde incluso, habían sido bien recibidos por gran cantidad de personas, pues resultaba que, contrario a lo que se piensa, en EUA existía, subterráneamente un  importante movimiento monarquista e impulsor del retorno a la soberanía del Rey Jorge III, y que expresaba un gran descontento con el régimen republicano e independiente, ¿porqué? porque en primer lugar, veían que los "Padres Fundadores" que regenteaban al Estado (el sucesor de Madison: Monroe, había peleado como soldado en el movimiento de independencia, mas fue el primero no perteneciente al selecto grupo de próceres, su sucesor, en cambio: John Quincy Adams, sería hijo de uno de los líderes de la revolución: John Adams y segundo Presidente de la República) no eran sino los mismos aristócratas locales, descendientes de antiguos miembros de la nobleza británica llegados a América con títulos, privilegios y propiedades y que habían sido los primeros beneficiarios del nuevo estado de cosas, y por otro, estaban espantados ante la belicosidad del nuevo régimen (que sigue hasta hoy), que en 30 años ya había librado una serie de guerras de exterminio contra los indígenas, contra unos piratas situados al otro lado del mundo y que bien poco afectaba al ciudadano medio, que no contaba con los recursos para participar en el comercio de esclavos, o para hacerse de tierras, y que ahora, les había metido en un destructivo conflicto con la "Madre Patria" por apoyar a un aventurero francés megalomaniaco, todo ello contrastaba con los relativamente pacíficos años coloniales y para aquel entonces, había muchos todavía que los recordaban con nostalgia, y que en la misma guerra independentista, se habían mantenido leales al Rey (se calcula que en la Independencia, sólo el 40-45% de la población secundaba a los "Padres Fundadores" en su aventura, el resto apoyaba a los Realistas).


Por contraste, los norteamericanos habían ocupado porciones del territorio canadiense, donde tenían que luchar contra las feroces guerrillas de la población local y de los indígenas.


Sin embargo, dos cosas salvarían a Estados Unidos de desaparecer y ser recuperado por la corona británica: la tenaz resistencia del General Andrew Jackson por un lado, y por otro, su aliado, Napoleón, que obligaría a los Ingleses a concentrarse en Europa. Así, la guerra se prolongaba, y Jackson había logrado derrotar varias veces a los ingleses, lo que había hecho cada vez más caro para los Británicos, con todo y que tenían en Canadá o Jamaica una base permanente de operaciones en América, y muchas veces, aunque habían logrado arrasar y someter grandes partes del territorio estadounidense, no contaban con suficientes tropas, y las distancias, además, eran también muy grandes, como para mantener permanentemente el control sobre ellas y evitar que las fuerzas gringas las recuperasen, lo que requería enviar un contingente realmente colosal de sus fuerzas para lograrlo. Así, los Ingleses no pudieron entrar en Nueva York, Baltimore o Nueva Orleans, ni sus aliados indígenas pudieron adueñarse de Florida.


Y eso no se lo podían permitir, en 1814, Napoleón, destrozado por su invasión a Rusia y por la desastrosa intervención en España, se batía en retirada por todos los frentes, las potencias europeas cercaban Francia y se aprestaban para el golpe final, ya desde inicios de ese año, el Gobierno del Regente Jorge y el Conde de Liverpool  tuvo que sacar tropas del teatro americano para reforzar el frente Occidental que desde España avanzaba ya sobre territorio galo; al terminar el año, los Británicos, cansados de guerrear en dos continentes y sin lograr definitivamente vencer a sus antiguos súbditos, decidieron negociar, por su parte, estos últimos no podían hacer ya nada para auxiliar al Corso y en cambio, veían la forma de salvar su independencia.


La muerte de Tecumseh y sus sueños de lograr un Estado indígena protegido por los Británicos llevaron a los Ingleses a darse cuenta que no podrían evitar ya la expansión norteamericana sobre los pueblos nativos, sin embargo, se dieron cuenta de que al demostrar que Canadá era pieza firme dentro de su imperio, habían conjurado el peligro norteamericano de sus posesiones; así, se firmó en Gante, Bélgica, el tratado de paz en la Nochebuena de 1814, mismo que tardó en conocerse en América y no evitó la única derrota clarísima de los Ingleses frente a Nueva Orleans, donde Jackson los masacró, matando a su propio comandante, el General Pakenham a inicios de enero de 1815. Una muerte heroica e inútil.


Los Ingleses sin embargo, veían que aquello era una tregua, seguían planteando la reconquista de sus antiguas 13 colonias y anexos, pero el regreso de Napoleón de Elba volvió a salvar a los Norteamericanos, tras la derrota definitiva del Corso en Waterloo, los Británicos se desinteresaron de volver a intervenir en América del Norte: Canadá estaba seguro y las actividades piráticas de los estadounidenses contra su comercio estaban definitivamente conjuradas; sin el respaldo poderoso del Imperio Francés, EUA, país débil, no podría actuar en su contra, por otro lado, la hegemonía imperial de Londres se enfocaría a Asia y Africa en adelante, por lo que ya no se interesarían en la recuperación de EUA, el expansionismo de éste, por otro lado, ya no se dirigiría a Canadá, si bien apoyaría todavía algunos intentos de rebelión en el país de la hoja de maple contra la corona, los mismos no tendrían apoyo ni repercusión popular.


EUA quedaba desde entonces, aislado y sin peligrar por una intervención extranjera, enfocando sus baterías contra la Nueva España-México Independiente; quizá hizo falta en éste gente con más visión y que no tuviese una admiración tan ciega hacia el sistema político estadounidense y que hubiese buscado una alianza mutuamente beneficiosa con Inglaterra, como ya una vez lo escribí en estas líneas, si hubiese triunfado el Imperio de Iturbide quizá eso hubiera sido posible, mas no fue así, por el contrario, EUA, que salvo la Guerra Civil no conoció ningún evento que pusiese en riesgo su estabilidad interna ni su integridad o independencia, no tuvo rivales en América y aprovechó el derrumbe de las potencias europeas en las Guerras Mundiales, para convertirse en la Primera Potencia Mundial, pese a ser una sociedad subdesarrollada como lo apuntaba Oscar Wilde y otros intelectuales europeos, quienes siempre le han considerado una anomalía.


Los indígenas, que no eran más que un instrumento de la política londinense, fueron dejados a su merced, y los "Defensores de la Libertad, la Democracia y los Derechos Humanos" los exterminaron en una serie de sangrientas campañas y un verdadero genocidio que abarcó todo el siglo XIX, incluso, inmortalizaron la carnicería en el celuloide, pero jamás veremos una película hollywoodense sobre la Guerra de 1812, en la que quedaron patentes muchas de las realidades de EUA que no conviene que sean conocidas. 

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