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29 de octubre de 2018

BOLSONARO, PRESIDENTE DE BRASIL


Es una señal ampliamente positiva para Brasil la reacción que han tenido los "Progresistas" y al Izquierda internacional tras el triunfo de Jair Bolsonaro en las elecciones presidenciales de Brasil, y no solo ellos reaccionan con frustración y hasta rabia, también incluso lo hace la cadena rusa de TV (y propaganda) RT, y por ende Vladimir Putin, quien, como lo he dicho anteriormente, no es el defensor de la Tradición y el Cristianismo contra la Globalización, sólo lo es de los intereses de Rusia, y los mismos le llevaron a apoyar al Foro de Sao Paulo y la implantación de regímenes socialistas como si estuviésemos en los tiempos soviéticos, así como tramar con Brasil, China, la India y Sudáfrica una alianza que ha sido conocida como el BRICS y de la que he hablado anteriormente en este blog, en la que tuvo como comparsa a Luis Inácio Lula da Silva, cuando el obrero convertido en Presidente era visto como un mesías para el gigante amazónico. 

Sin embargo, la ilusión en torno al antiguo tornero desapareció cuando tras su mandato y el trunco gobierno de su sucesora y cómplice Dilma Rousseff, se reveló todo un entramado de corrupción, tráfico de influencias y negocios sucios construido aprovechando la cortina del aumento de gasto público y programas sociales a los que los regímenes de Izquierda son tan proclives.

En pocas palabras, el electorado brasileño se ha pronunciado por la Soberanía de su país, por el rechazo a las imposiciones ideológicas de la Globalización y también, a los supuestos aliados que en realidad tienen consignas hegemónicas que pasan por encima de los intereses propios, como es el caso de los dos grandes imperios asiáticos de Moscú y Pekín y que desean tener ganancias de pescadores en el revuelto río occidental. Brasil responde que quiere ser por sí mismo y no por o para otros ni tolerará ya más injerencias en su cultura, idiosincracia y herencia.

Brasil, en cierto modo, tiene en sus orígenes una Historia con similitudes a EUA: los Portugueses siguieron, a diferencia de España con la que estuvieron integrada por un espacio de 70 años tras la muerte en combate contra el Islam del Rey Sebastián a fines del siglo XVII y hasta la rebelión de los Duques de Bragança en contra de Felipe IV, un modelo muy similar al británico o francés en su expansión marítima durante los siglos XVI y XVII, manteniendo un extenso imperio colonial en Africa hasta la década de 1970. Brasil así, fue colonizado como una serie de factorías comerciales en la costa del Atlántico; la escasa y primitiva población indígena, además, motivó la importación de mano de obra esclava proveniente precisamente del continente negro, y también el país se vio abierto a la inmigración europea no lusa. La búsqueda de oro y la explotación de la riqueza silvícola fue lo que motivó la aparición de los Bandeirantes o aventureros que se internaban en la espesa selva del Amazonas en busca de fortuna y colonizaron el ignoto interior del país.

El verdadero desarrollo del enorme país no se dio sino hasta que las Guerras Napoleónicas motivaron la huída del Rey Juan VI a Brasil, y la erección de éste en Reino, lo que llevó a que, en los escasos 12 años (1808-1820) en que el monarca y su gobierno se instalaron en Río de Janeiro, se construyeran infraestructuras, las ciudades se establecieran en forma y se crearan instituciones, a fin de que el Imperio Portugués tuviese una sede digna y capaz de desempeñar tal rol. Posteriormente vino la independencia, y la monarquía del Imperio del Brasil bajo Pedro I y sobre todo su hijo, Pedro II, llevaron al país amazónico a una "Edad de Oro" y a ser considerado como la potencia dominante en el Cono Sur y a ambicionar ir más allá.

Independizado de manera pacífica de Lisboa como consecuencia del cisma entre padre e hijo, y salvo un breve periodo de inestabilidad al inicio, motivado además por los derechos al trono de Pedro I en Portugal, fue en esa época que Brasil se reveló como un país con el potencial de convertirse en una gran potencia: se industrializó de manera acelerada y tuvo ferrocarril y líneas telefónicas antes que EUA o cualquier otro país del continente, se fomentó la ciencia a fin de conocer las inmensas riquezas naturales del país, construyó una marina de guerra y un ejército muy potentes que revelaron su poderío en la Guerra del Paraguay; sin embargo, el talante liberal, en el buen sentido, de Pedro II y la abolición de la esclavitud le enemistaron con la oligarquía de grandes terratenientes, que dieron un Golpe de Estado y establecieron la república en 1889.

Esa oligarquía de caciques agrícolas, mineros e industriales es la que ha medrado con la República que ha tenido momentos de dictadura y largos periodos de "Democracia", en los que la opción por la Izquierda se fue consolidando. Todos los regímenes brasileños tenían un poco o un mucho de Socialdemocracia, sin perder, sin embargo, los sueños de grandeza, reflejados en la construcción de una ciudad que parece surgida de la imaginación de Asimov o George Lucas como Brasilia para ser la nueva capital basados en una supuesta profecía de San Juan Bosco sobre el surgimiento de un gran imperio cristiano en Sudamérica establecido en ciertas coordenadas del hemisferio sur. Sin embargo, todos esos sueños de grandeza parecieron que quedaron sólo en las imponentes y futuristas construcciones de Niemayer: Getulio Vargas, Kubitzchek, Collor de Mello, Sarney... todos jugaban con la demagogia y desperdiciaron el inmenso potencial del coloso del sur en corruptelas que enriquecieron a los de siempre, mientras la mayoría de la gente habitaba en las favelas o barrios marginados de las grandes ciudades como Río o Sao Paulo, el analfabetismo, la falta de salud y de comunicaciones, la sobreexplotación y deforestación del Amazonas, la miseria y las graves crisis de endeudamiento exterior y devaluaciones parecían aplazar el que Brasil emergiera como la potencia que por derecho propio, y por peso en la economía mundial al ser el primer productor de materias primas del mundo, los propios brasileños consideran merece.

Los triunfos deportivos en el fútbol, automovilismo, volleyball y otras disciplinas, confirmaron en los brasileños el ánimo a ser grandes, pero que su lastre es, como en México, una clase política corrupta, egoísta y mentirosa. Ciertamente, desde la década de los 90 empezó a haber cierta mejoría en Brasil: el nivel de vida se elevó en muchos casos y se dieron más accesos a la educación y la salud; a los brasileños les empezó a interesar menos el deporte y más la mejoría del nivel de vida, impulsados por ello, le dieron el voto a Lula Da Silva y posteriormente a Dilma Rousseff; mas mucho del espectacular progreso que se vivió bajo el gobierno del primero de estos dos representantes de la Izquierda radical se derrumbó después, --de manera similar a como en México pasó en 1994,-- la crisis económica iniciada en 2008 fue revelando que mucho de lo aparentemente avanzado y construido estaba sostenido por alfileres, y la organización del Mundial de Fútbol en 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016, plagados de derroche, desvío de recursos, favoritismos a contratistas como la empresa Odebrecht, cuyas corruptelas han llegado hasta México, motivaron un enorme descontento popular, que terminó con el derribo de Rousseff y que el otrora carismático líder obrero fuese hasta preso y posteriormente liberado, pero continúa enfrentando el proceso penal.

Es así, que los cariocas, decepcionados, han elegido a Bolsonaro, un ex-militar y un outsider de la política hace que se compare este triunfo al de Trump en EUA, y llevó un rechazo a su persona por parte de los medios masivos de comunicación y muchos "intelectuales" y políticos a nivel mundial a tratar de pintarlo con los colores más negros y los epítetos más escalofriantes: "ultraderechista", "fascista" y por supuesto acusarlo de todo el catálogo de nuevas fobias inventadas por la Izquierda y la Ideología de Género. Sin embargo, debemos aclarar una cuestión, el triunfo de Bolsonaro se dio, al igual que el de Trump, por la existencia de una alternativa real al derrotero seguido por Brasil desde 1889 y nos lleva a plantearnos un contraste con México.

En Brasil, el Golpe de Estado que aupó a la República no fue de corte totalmente jacobino ni radical como lo fue en nuestro país la Reforma liderada por Benito Juárez y sus "Liberales", ni la "Revolución", solamente pretextaron la necesidad de Democracia y la eliminación de privilegios de la nobleza, por su parte, la tendencia socialistoide se fue implantando en los sucesivos gobiernos que la vieron como un medio de ganarse el apoyo popular con la pobreza que ellos mismos provocaban, y por otro lado, la Monarquía y el pensamiento tradicionalista y cristiano nunca desapareció ni fue suprimido con violencia como en nuestro país con sendas persecuciones por parte de los Juaristas y en la Cristiada; a pocas décadas del exilio de Pedro II, se permitió el regreso de sus restos y honrarlo como Jefe de Estado y además, como lo que fue, probablemente uno de los mejores gobernantes y estadistas del continente americano en el siglo XIX, en cuanto a Pedro I, no pudo más que celebrársele como Padre de la Patria y sus restos, sepultados en Portugal donde también reinó, fueron llevados a Brasil y colocados en el monumento a la independencia, junto con los demás miembros de la familia real; los Bragança, hasta hoy, viven y  son honrados en Brasil sobre todo el día de las fiestas de independencia y presiden un movimiento favorable a la reinstauración de la monarquía que tiene numerosos adeptos, además de que pesan en la opinión pública.

La aparición de un fuerte movimiento cristiano protestante, aunque fragmentado en un sinnúmero de sectas, pero que mantiene una firme enseñanza moral, junto con un sector tradicionalista católico,--en contraste a la exhibido por la mayoría en la Iglesia Católica actual con Francisco I y su "Sínodo para la Juventud" que parece condescender a la permisividad-- que contrarresta al despelote popularmente asociado a Brasil e impulsado por la ideología de género. El pensamiento tradicionalista o conservador, así, ha contado con ideólogos y pensadores que siempre han estado presentes en el debate político brasileño, como fue el caso del Dr. Elías Carneiro, por muchos años de lo que desde fuera se señala como "extrema derecha" y precursor de Bolsonaro.

En México, por el contrario, el Liberalismo Jacobino se aseguró de descabezar al Partido Conservador tras su victoria en 1867 con el apoyo norteamericano, la familia de Iturbide al día de hoy, vive en Australia, tan exiliada de la conciencia del mexicano como el autor de la independencia nacional, la Guerra Cristera eliminó a un pensador y líder político en potencia, como Anacleto González Flores (aunque quizá él hubiese terminado por caer en la misma impostura de la "Democracia Cristiana" de Jacques Maritain y tantos gobiernos nefastos en Europa, como el de la Sra. Merkel) que plantease una alternativa al sistema jacobino-liberal-progresista-socialdemócrata impuesto en México desde el fusilamiento en el Cerro de las Campanas en Querétaro y consolidado tras la Revolución. El último líder e ideólogo tradicionalista o conservador real fue Don Lucas Alamán, en la primera mitad del siglo XIX.

Así, desde la Revolución, todos, absolutamente todos nuestros partidos políticos tienen el mismo origen y no hay alternativas reales; la gente está formada por ya un siglo de educación en los postulados que han legitimado a nuestra clase política --increíblemente, los supuestos "tradicionalistas" mexicanos admiran a José Vasconcelos, quien creó el sistema educativo y de adoctrinamiento para legitimar al régimen postrevolucionario con sus buenas dosis de maniqueísmo marxista, y quien probablemente era un perturbado con una extraña mezcla mental de afirmaciones cristianas de dientes para afuera, vida personal escandalosa, tendencias filo fascistas o nacionalsocialistas y por supuesto, postulados marxistoides-- y como alternativa ante los fracasos de los últimos gobiernos del PRI y del PAN, optó por darle el poder a López Obrador, cuyo régimen será retrotraernos a lo mismo de hace treinta años, a fin de no afectar el estatus quo de tantos favorecidos por redes clientelares, influencias y prebendas que se veían afectados por el proceso de reformas implementado desde el mandato de Carlos Salinas en 1988-1994, simplemente, no tenemos ningún liderazgo que esté por fuera de estas tendencias ni que rompa realmente con ellas.

Por lo pronto, Bolsonaro plantea el ir expurgando a la política brasileña de todo rastro de marxismo y toda tendencia socialista, retomar los valores cristianos como base de la sociedad y mantener la Soberanía de Brasil, por encima de las influencias del Globalismo o del "Eje Bolivariano". ¿Podrá cumplir? No cabe duda que le espera un camino difícil como lo vive ahora el inquilino actual de la Casa Blanca en el norte,  al ocupar el Palacio de la Alborada, Bolsonaro probablemente habrá de enfrentar los ataques y boicotts de los grandes medios de comunicación internacionales, andanadas de falsas noticias y difamaciones y hasta la ruptura y enfrentamiento contra sus vecinos de Izquierda, pero no está solo, se une tanto al neoyorkino como a Víctor Orban en Hungría, Matteo Salvini en Italia, Polonia, Croacia, y en cierta manera a Putin, aunque marcará su distancia con éste, seguramente, en toda una tendencia contraria al progresismo y la Izquierda. Su victoria en las urnas, sin duda, da signos de esperanza de que viene una fuerte reacción contra una ideología y unos intereses que han estado minando nuestras sociedades y Civilización. 

Bien por Brasil... en cambio, qué lástima por México, que por el contrario, va a convertirse en bastión de estas ideologías destructoras y nocivas, sin que tengamos alternativas...

27 de octubre de 2018

DAREDEVIL



Siendo fan de los cómics desde los 4 años de edad, he de reconocer que siempre tuve problemas con el personaje de Marvel Daredevil, de niño, recuerdo cómo mi mamá me compraba ejemplares de Spiderman, o los Avengers, principalmente, obras de la "Casa de las Ideas" que en aquel entonces, en los años 80, eran publicadas en México por Novedades Editores, la misma casa que publicaba un diario capitalino de tal nombre, y que tenía la licencia de la editora de tebeos norteamericana, el personaje del abogado ciego Matt Murdock, lo confieso, no me gustaba; lo consideraba aburrido y un sujeto llorón que siempre se encontraba chillando por perder el amor de Karen Paige, quien había sido su secretaria y de la que se encontraba perdida, y valga la ironía, ciegamente enamorado.

Así que de aquel entonces, en mi colección, tengo unos cuantos ejemplares de él, aunque tengo un número que fue especialmente espectacular: cuando el invidente dotado de súpersentidos reta a combate a puños al Capitán América, poniéndole una verdadera paliza al héroe de las barras y las estrellas en una pelea de beneficiencia, a la que Murdock llega porque no tenía nada qué hacer. Como el personaje era diseñado como alguien altamente entrenado en artes marciales, se encuentra muy por encima del nivel de habilidad luchística del antiguo militar, y ese número, hasta el día de hoy, es considerado un clásico.

Posteriormente, el personaje tuvo una temporada en la que sus guiones fueron escritos ni más ni menos que por el gran Frank Miller, quien le dio un cariz menos dramático al personaje y lo mete más en tramas de acción y suspenso, pero le llena de matices muy interesantes: es quien coloca como su némesis al obeso gangster Wilson Fisk, conocido como el Kingpin, quien originalmente había aparecido en el Universo Marvel como antagonista del arácnido, y en vez de la insulsa y a veces pesada Karen, emparejó al invidente con la misteriosa, letal y aventurera Elektra Natchios, en una relación de amor-odio que recordaba a la existente en DC, entre Batman y Catwoman. Cuando un amigo me prestó los números, ya editados en ese entonces, en la década de los 90, por Editorial Vid,  correspondiente a la era de Miller, es que empecé a interesarme más en el personaje.

Hoy, ya adulto, he tenido oportunidad de ver la serie que se transmite por la plataforma Netflix en sus tres temporadas y ahora, ya, comprendo plenamente al personaje, y me parece además, que lejos de la pirotecnia de las otras producciones marvelitas en cine y TV, esta serie es la mejor adaptación de sus historietas a un medio audiovisual. La serie cuenta con las extraordinarias actuaciones tanto de Charlie Cox en el papel principal como del excelentísimo actor Vincent D'Onofrio, quien encarna a Fisk de manera magistral. 

Daredevil no era un personaje para niños, si este héroe parecía frágil y depresivo lo era por que se enfrenta a dramas verdaderamente adultos y muy profundos, en que el héroe se cuestiona el concepto del bien, del mal y el sufrimiento. El show televisivo así lo retrata: está lejos de ser un hombre rico con invencible armadura como Ironman y no es una leyenda ética y patriota como el América, es un hombre que si bien tiene los sentidos de la audición, el equilibrio, olfato, tacto y gusto aumentados, y un gran entrenamiento acrobático y de artes marciales, no deja de ser débil y vulnerable; golpea a sus enemigos, pero estos también le propinan sus buenas palizas y frecuentemente queda herido y agotado. Además, el serial retrata algo muy interesante del personaje: su fe católica, la difícil relación que muchas veces uno, como católico sostiene con Dios y la "noche oscura del alma" que muchos hemos experimentado cuando Dios parece respondernos con el silencio a nuestras oraciones y preguntas, pero también, el fuerte sentimiento de Justicia, de indignación ante la mentira y el mal que el abogado percibe y le impulsa a actuar para salvar al barrio de Hell's Kitchen de las garras de organizaciones mafiosas, en mucho, el personaje pareciera un Quijote que se lanza a una lucha que sabe, nunca podrá ganar, pero que lo hace porque nadie más lo hace, y porque si las autoridades no pueden hacer nada contra un peligro como lo es Fisk, quien busca destruir a la comunidad local de ese barrio neoyorkino en su beneficio.

Es en especial esta Tercera temporada donde más se trasluce esto, Murdock, pese a haber detenido los planes de La Mano, se siente derrotado por la pérdida de Elektra, y se encuentra sumido en una profunda depresión y su cuestionamiento al aparente silencio de Dios sin encontrar una causa para continuar o que le diga que su lucha tiene algún sentido. Sin darse cuenta, la trama misma lo conduce a encontrarlo, sobre todo cuando el Kingpin sin ser liberado demuestra ejercer un control absoluto sobre las autoridades y las manipula en su beneficio. Realmente, no puede creerse que esta historia pertenezca al mismo "universo" en el que se desarrollan las aventuras de los Avengers, dado el realismo que muestra: la corrupción de las agencias policíacas, la compra de funcionarios, el demoledor poder del crimen organizado que deja en nada a las autoridades e inerme a la sociedad ante los intereses de éste.

Es bueno ver este tipo de producciones en la pantalla: mientras que las otras series de Marvel han fracasado: Iron Fist terminó de despeñarse tras una producción mediocre y guiones débiles, Luke Cage tras una buena primera temporada, la continuación fue para curar el insomnio, y Jessica Jones era insoportable en su pesimismo y la excesiva mala fortuna de la protagonista. Punisher sin embargo, pese a su ritmo lento, parece ser una serie equiparable, Entre tanto, las películas han sido espectaculares y la última, Infinity War fue una excelente cinta aunque ahora, impulsado por Disney, con la entrada de Captain Marvel, parece que se hundirán en el pantano de la corrección política y el feminismo extremo. Como sea, han carecido de la dimensión humana y hasta espiritual o no se han adentrado en la crítica social como lo ha hecho esta serie, las actuaciones, además, están en un nivel muy por encima de lo que hemos visto en el resto de las obras de Marvel.

Para concluir, resulta agradable ver que aún hay productores que se atreven a hacer una serie como ésta, hoy que la corrección política y las ideologías "progresistas" y de Izquierda están haciendo zozobrar la creatividad de Hollywood y de los cómics, se las recomiendo ampliamente, ya que vale mucho, muchísimo la pena.

25 de octubre de 2018

LA CARAVANA DE MIGRANTES


En días recientes, los sucesos que han acontecido en nuestra frontera sur ha provocado un enorme revuelo en toda nuestra sociedad mexicana. Para muchos, esto ha llevado a darle la razón al Presidente norteamericano Donald Trump y su postura ante la inmigración ilegal; otros más, sin embargo, llaman a abrirle las puertas a los inmigrantes, de manera indiscriminada haciendo eco de los eslógans que últimamente han sido promovidos por la Izquierda: "Ningún ser humano es ilegal", "las fronteras no existen", "nuestros hermanos centroamericanos", etc. Incluso se señala con el dedo flamígero de la acusación de fascista y de ser igual a Trump a quien ha mostrado su desacuerdo con permitir el paso a los inmigrantes hondureños y salvadoreños en general.

Este conflicto suscita el interés por observar numerosas aristas, que podemos ir desmenuzando para tener un panorama más claro sobre lo que está pasando y las consecuencias de estos hechos:

Primero: para los hispanistas radicales, la división de la América Hispana tras la disolución del Imperio Español en las primeras décadas del siglo XIX es irreal y obedeció a los intereses de las potencias rivales de España, principalmente Inglaterra; esto me parece una exageración, por un lado, aunque no carece de razón en algunos matices, pero que no alcanzan a desvirtuar que la Independencia, tarde que temprano, hubiera llegado: la accidentada geografía, la distinta procedencia y proporción de los colonizadores europeos en las diferentes regiones, y los recursos naturales con los que se encontraron, así como el número y desarrollo cultural de los pueblos indígenas presentes en las diferentes áreas, condicionaron diferencias, a veces enormes, entre los distintos países hispanoamericanos, es más, me atrevo a decir que un mexicano es más similar incluso, a un estadounidense o a un francés, que a un boliviano, en su forma de vida y costumbres --pues ha recibido más influencia de esos países, mientras que en el país del altiplano el factor indígena es preponderante por ejemplo,-- mientras que Argentina y Uruguay son sociedades con influencias europeas no ibéricas mayores a las presentes en Colombia o México. Las diferencias son hasta idiomáticas, pues el dialecto cubano a veces parece incomprensible para un regiomontano en México, y la influencia italiana en el dialecto argentino es palpable.

En este sentido, es claro que la distancia que separa a un centroamericano, sea guatemalteco, hondureño, nicaragüense o salvadoreño de un mexicano es mucho mayor que la anchura del cauce del río Suchiate, y la diferenciación en una región que ya desde los tiempos virreinales era ya denominada como Capitanía General de Guatemala, como distinta de la Nueva España, era real; simplemente, ha costado mucho trabajo y hasta sangre, la integración de Chiapas y la Península del Yucatán a México, dado que la herencia y presencia Maya en la zona, opuesta a la herencia indígena Nahua del centro del país y la Occidentalización preponderante en todo el resto de México, ha venido a ser definitoria de una identidad propia y muchas veces irreductible que no se ha integrado del todo en la nacionalidad común.

La integración pudo haberse dado, pero Centroamérica rompió con México tras la caída de Iturbide --promovida eso sí, por los intereses hegemónicos de EUA, que no deseaba un rival en el continente-- y a partir de ahí, su Historia, como ya lo narré al hablar del caso de Nicaragua en este espacio, es un largo rosario de dictaduras y anarquía, guerras civiles y entre los mini-Estados fallidos que surgieron de una fragmentación favorable a intereses de familias terratenientes y potentados.

Eso los ha convertido en verdaderas fábricas de miseria y violencia, la desmovilización de antiguos combatientes en los procesos de paz de la década de los noventa, en los cuales intervino México muchas veces como mediador o con sus buenos oficios, alimentó organizaciones criminales como las Maras que ahora imponen su ley a través de la fuerza, mientras que los gobiernos no dejan de padecer de una grave debilidad institucional que poco pueden hacer contra el poderío de estos grupos. La expulsión de personas que huyen del imperio criminal impuesto por esas pandillas que controlan el tráfico de drogas, armas y hasta de esas mismas personas que se ven expulsadas por las actividades criminales de las bandas que exigen pagos por protección, extorsionan y ahogan la economía, junto con la corrupción, ineficientes políticas de corte socialista y los monopolios económicos de unos cuantos.

Sin embargo, el éxodo masivo que vemos en estos días es evidente que dista de ser espontáneo; es comparable quizá al desvergonzado envío que hizo a inicios de los 80 Fidel Castro de convictos cubanos que fueron sacados de las cárceles y puestos en balsas con destino a Miami y que sirvió de inspiración para el clásico Scarface de Brian de Palma, aunque en esta ocasión esto viene aparejado con intereses y fines político-electorales en EUA: Estas personas salieron de Honduras, El Salvador con un itinerario marcado, y la mayoría parecen hasta entrenados, las mujeres y niños que les acompañaban hasta nuestra frontera sur, han dado la vuelta y regresado a su lugar de origen, mientras que un contingente mayoritariamente masculino continúa su marcha hacia el norte.

Se habla que, detrás de la organización de esta marcha se encuentra George Soros y toda la élite financiera y empresarial que se encuentra enfrentada al Presidente Trump en nuestro vecino del norte, presionados ante lo que parece, será una espectacular victoria del Partido Republicano en las elecciones legislativas a celebrarse en los próximos días en EUA, y que implicaría que Trump tendría la mayoría absoluta en ambas cámaras del Congreso y el camino despejado a su reelección en 2020; no es de dudarse que tenga algo que ver, y que los mandatarios centroamericanos y muchos grupos que han sido los verdaderos beneficiarios de la ayuda económica norteamericana --que ahora el neoyorkino pretende recortar-- se hayan prestado a la organización de los contingentes. Más sospechosa y vergonzante parece la actitud del Presidente Electo mexicano: Andrés Manuel López Obrador y toda la caterva izquierdo-progresista que le es adicta: se habla no sólo de dejar pasar a la caravana y brindarle "apoyo humanitario", sino incluso de que se les daría visas de trabajo a sus integrantes en el país, cuando, en total contradicción dentro de su discurso de demagogo, ha hablado de la según él terrible crisis que padece México y la virtual "bancarrota" con la que le deja el país el Presidente Peña, (para luego afirmar que por lo contrario, lo recibe estable y con buenos números) sin poder asegurar el bienestar de sus connacionales.

Cabe señalar cómo no solo de parte del Gobierno actual, del entrante y de numerosos usuarios de redes sociales que se dejan llevar por una falta compasión y una buena dosis de hipocresía --hablan de que no hay fronteras, pero cuando se van de shopping a San Antonio, no dudan en ir a hacer fila en el consulado norteamericano para sacar la visa, no los veo cruzando el desierto, solicitando los servicios de un pollero o plantarse frente a la garita fronteriza para protestar por la existencia de una línea divisoria entre los territorios nacionales de ambos países, ni tampoco los he visto recibir refugiados o migrantes del istmo en sus casas o darles trabajo-- existe muy poca empatía para con los elementos de los servicios de seguridad mexicanos que han sido agredidos por los miembros de la caravana, ni preocupación por el respeto al Estado de Derecho en México y la protección de los nacionales ante todo.

En resumidas cuentas, yo veo con suma preocupación lo que está ocurriendo: tal parece que los poderes fácticos que han controlado a la poderosa economía y política de Washington no están dudando en acometer medidas extremas, desesperadas, de manipulación de la opinión para intentar arrancar una mayoría en el Poder Legislativo de EUA. Incluso llegando a supuestos atentados con artefactos presuntamente explosivos hacia los domicilios de los Clinton, Obama, Soros, la CNN, Robert de Niro y otros críticos a Trump y partidarios del "progresismo", pretendiendo hacer creer que la "extrema derecha" está atacando a los "defensores de la libertad", cuando han sido estos los que no han dudado en ejercer la violencia y agredir a militantes pro-vida, religiosos o conservadores y hasta a legisladores republicanos. Con la caravana, lo que pretenden hacer es que Trump no dudará en sacar a las fuerzas del orden y remitirlas a la frontera con México, a fin de evitar lo que, en realidad, parece ser un conato de invasión en toda la regla de una verdadera horda vandálica. Ante ello, lanzarán el grito de que el mandatario actúa de manera racista y violenta, cuando sólo actuará defendiendo la Soberanía Nacional. Sin embargo, creo que van a fracasar.

Por el contrario, la opinión pública norteamericana parece que no solamente mantiene la aceptación de los votantes que sufragaron por Trump en ese sentido, sino que incluso, el número de sus adeptos ha aumentado; las mejoras económicas, el éxito en la negociación en Corea, la cada vez mayor marginación respecto de las guerras de Medio Oriente, y la renegociación, ventajosísima para EUA, del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, ha aumentado las simpatías del norteamericano promedio hacia el otrora empresario inmobiliario, mientras que la violencia, el hartazgo hacia lo "políticamente correcto" y el indignante intento de destruir la reputación y vida del Juez Kavannaugh en su camino a la Suprema Corte, han alienado para muchos al Partido Demócrata de manera definitiva, por lo que creo, el Partido Republicano ganará la mayoría de las dos cámaras legislativas. Aunque por supuesto, esto no parará a los "progresistas" en su campaña de acoso y derribo contra Trump.

Pero, en contraste, me preocupa la situación de México que queda reflejada en estos acontecimientos: seguimos, como lo hemos venido siendo desde la malhadada actuación de Joel R. Poinsett a inicios de nuestra vida independiente, y bajo Benito Juárez, siendo rehenes de la política de Estados Unidos, hasta de sus propias luchas internas. Creo que lo que intentan los grupos contrarios a la actual administración estadounidense, es cercar a su propio país con un Canadá, cada vez más camino de precipitarse en el abismo del vicio y la anarquía moral por un perturbado como Justin Trudeau que no sabe lo que hace ni los alcances que tendrán sus medidas que no conducen a los habitantes del país de la hoja de maple a la libertad, sino al vicio y a la decadencia, y por el otro lado a un México entregado a un régimen de Izquierda que, por sus posturas de feminismo extremo, aborto e ideología de género, se encuadra dentro de la agenda globalista.

Así, ni el Gobierno de Peña, ni el entrante de AMLO, son capaces de defender la Soberanía Nacional de México, ni la seguridad ni los intereses del Estado y la sociedad mexicanas. Por el contrario, como ha sido tónica de muchos gobiernos desde la Independencia, los mismos parecen subordinarse a intereses ajenos a cambio de gozar del poder en el país con el apoyo firme del norte, desde Porfirio Díaz, no hemos tenido un Gobierno que realmente vea por los intereses y la seguridad de México, sino que se han contentado con ser lacayos de poderes extraños a los que el país les importa un pepino, salvo usarnos como instrumento para sus fines mezquinos.

Lo peor es ver que muchos en la opinión pública en México no se dan cuenta de esto, sino que se han tragado el fácil discurso sentimental de que las fronteras no existen y ningún ser humano es ilegal, esas frases implican la abolición del Derecho, del patriotismo, y de todo orden, por la primacía de la emoción y el sentimiento, del subjetivismo y de seres que han renunciado a la razón por todo aquello que la mercadotecnia y la propaganda han estimulado, signos inequívocos de la decadencia de una sociedad que prefiere dejarse arrastrar por los listillos que se benefician del caos.

23 de octubre de 2018

EL EMPERADOR XI, CHINA Y EL CRISTIANISMO

Xi Jinping TIME 100

En otra medida de su, al menos, controversial pontificado, el Papa Francisco I recientemente logró la firma de un acuerdo con el gobierno de la República Popular de China, mismo que es presidido por Xi Yinping (en la imagen), mismo que parece brindar algunas garantías de libertad de culto y creencias a los ya millones de católicos chinos que han vivido al menos setenta años de crueles persecuciones que recuerdan a las realizadas por el Imperio Romano, a cambio de ciertas concesiones al gobierno, formalmente comunista, del Celeste Imperio, como es la designación de obispos, en una medida que recuerda un tanto al Regio Patronato Indiano ejercido por los monarcas españoles respecto a la provisión de prelados a las diócesis que fueron erigidas en los territorios americanos de España durante los siglos XVI a XVIII. En mi muy humilde opinión, este acuerdo, en primer lugar, es un logro diplomático enorme para la Santa Sede desde el punto de vista meramente político, y puede ser catalogado como una especie de pequeña victoria para un Pontificado al que los escándalos de abusos sexuales del clero ha minado bastante, incluso afectando la credibilidad del propio pontífice argentino, cuando no renovando las dudas sobre su legitimidad, en segundo lugar, no lo considero tan catástrofico como muchos críticos al Papa argentino lo han mostrado, pero tampoco puede ser considerado como una victoria sin precedentes y como un hecho histórico comparable a la labor de San Juan Pablo II en contra del Bloque Soviético en los años 80, esto es igualmente una postura exageradamente triunfalista de parte de los papólatras que festejan y aplauden cada gesto o palabra de Bergoglio de manera irreflexiva.

Pero empecemos por lo primero: ¿Cuáles han sido históricamente las razones para la hostil relación entre el Gobierno Chino y el Cristianismo? ¿Cuál era la situación de los cristianos chinos hasta antes del acuerdo? Son cuestiones poco conocidas en Occidente y cabe hacer un pequeño repaso a las mismas:

En primer lugar, la hostilidad de China al Cristianismo va más allá del Marxismo o Comunismo, mismo que en el país asiático no es aplicado en la misma forma que de manera clásica lo fue en Rusia, o lo es en Cuba o Venezuela, ciertamente el régimen chino si bien persigue a los cristianos, financia a templos Budistas, e impulsa el estudio de las doctrinas de Lao Tsé --el Taoísmo-- y ha reivindicado a Confucio; siendo que estas doctrinas que son filosóficas y no religiosas, tienen en común con la doctrina del economista y filósofo alemán que son cosmovisiones ateas; aunque pueden tener puntos en común con el Evangelio, como es la idea de la caridad, el ascetismo, el menosprecio a las riquezas y una idea de solidaridad entre las personas, la realidad es que parten de una premisa inversa: para estas doctrinas filosóficas --que no religiones-- el ser humano puede convertirse en un dios, en un iluminado, desde el propio pensador hindú Siddartha Gautama, hasta el Emperador de Japón, el Rey de Tailandia, o los dictadores de Corea del Norte, donde Kim Il Sung ha sido proclamado "Presidente eterno" del país, y el culto póstumo a la personalidad de Mao Tse Tung, se da el reflejo de estas doctrinas propias del Lejano Oriente incompatibles con el Cristianismo que supone para los asiáticos un verdadero terremoto ideológico.

En segundo lugar, y quizá esto es lo que ha importado históricamente a los regímenes orientales, el Cristianismo es visto como una injerencia ideológica de los intereses de las potencias occidentales: para el Japón de la Era Edo, tras los misioneros católicos se encontraban el Imperio Español y Portugal, y se veía con recelo a protestantes Ingleses y Holandeses y sus deseos de conseguir concesiones comerciales, para China, sucede algo similar en la actualidad, además de que el Cristianismo, con su prédica a favor del libre albedrío y la dignidad humana, se opone a los regímenes tradicionalmente autoritarios y hasta totalitarios vigentes en esos países desde tiempo inmemorial.

Es en este contexto que aparece el actuar del Presidente Xi Jinping, hombre que no parece ser especialmente malvado, es sin duda, después de Vladimir Putin, quizá uno de los líderes o estadistas más hábiles del momento, y que ha tomado como misión, el logro de lo que él ha llamado Sueño Chino, es decir que el Celeste Imperio adquiera finalmente no solo la prosperidad material tanto como Estado como para sus habitantes, y que éste al exterior sea considerado una potencia clave en el mundo, evitando volver a ser humillado y subordinado a los intereses de los poderes occidentales.

Así, el Cristianismo fue predicado inicialmente por Jesuitas en los siglos XVI y XVII, y durante el caótico periodo de las postrimerías de la Dinastía Manchú y las Guerras Civiles que culminarían con el triunfo de Mao, por clérigos británicos y estadounidenses y otros europeos, como se retrata en la excelente película Las Llaves del Reino, con el gran Gregory Peck. Ante la expansión de los fieles, Mao decidió lidiar con el problema creando una Iglesia Católica nacional subordinada al Estado: la Asociación Patriótica Católica China, cuyos miembros y sobre todo, jerarcas, debían jurar lealtad al Gobierno y a los postulados ideológicos del Partido Comunista Chino.

Xi es un sujeto culto, refinado, de orígenes aristocráticos puesto que proviene de una familia de terratenientes y militares desde los tiempos imperiales. Su padre fue uno de los generales que colaboró con Mao en la organización de guerrillas que combatieron tanto a Japoneses como a Nacionalistas, y a pesar de ello, no dudó en comenzar desde abajo y escalar, paso a paso, en su carrera política. Es de recordar incluso que siendo un joven funcionario municipal viajara a EUA a inicios de la década de los 80 a aprender técnicas porcícolas y se quedara en la casa de una familia del estado de Iowa, a la que ha ido a visitar ya siendo mandatario, demostrando la tradicional gratitud china.

Casado además con la famosa cantante de ópera y música folklórica china Peng Liyuan, quien ha dado glamour al hasta hace poco muy oculto puesto de primera dama, Xi llevó muchas veces su carrera bajo la sombra de su mujer, muy reconocida y premiada en toda Asia, al grado tal que se bromeaba que, al preguntar quién era Xi Jinping, se respondía "es el esposo de Peng Liyuan", con la que procreó una hija, que ha sido educada como verdadera princesa y ha terminado sus estudios universitarios en Harvard. Xi llegó a la primera magistratura y ha ejercido el poder como un déspota benevolente, --aunque no hay que olvidar que el régimen chino es más bien un sistema colegiado, donde gobierna una cúpula de tecnócratas, casi como la continuación de los Mandarines de la antigüedad, o una verdadera aristocracia, de la que el Presidente es sólo vocero, rostro y ejecutor-- ha flexibilizado la política demográfica del "hijo único" y perseguido con dureza la corrupción, comportándose además con cercanía al pueblo sin perder su personalidad refinada y amable, aunque también ha promovido su imagen, en lo que parece ser la mayor campaña de culto a la personalidad desde Mao y Deng, algo que los siguientes mandatarios habían tratado de evitar. Sin embargo, Xi parece querer mostrarse como el tercero de una cadena empezada con el Gran Timonel que sentó las bases del régimen actual y volvió a colocar a China en el tablero mundial como un jugador a tomar en cuenta, seguida por Deng Xiao Ping, mostrado como el "reformista" que dio inicio al proceso que ha llevado a China hacia la riqueza, y él como el destinado a consolidar la obra de los revolucionarios hacia la hegemonía del "reino del centro" sobre el orbe.

Pero para ello, Xi debe colocar la identidad china al centro de todo y eliminar toda posible injerencia extraña: el Cristianismo es visto como un foco de influencia occidental que puede resultar perniciosa --no en balde puede que tengan una óptica negativa del Cristianismo ante la evidente decadencia de nuestro hemisferio-- y también el Islam, que a través del fundamentalismo islámico que puede filtrarse del cercano y problemático Afganistán, es visto también como un posible instrumento de injerencia de potencias como Turquía, Arabia o Irán, deseosas de ejercer su influencia en el Centro de Asia, visto por Pekín como uno de sus patios traseros, y por ello también ha iniciado una campaña para la "reeducación" de los Uighur o chinos musulmanes de la Provincia de Sinkiang.

Así, la vida de los Cristianos chinos no es fácil y recuerda mucho lo vivido bajo el Imperio Romano, incluso pueden verse algunos testimonios fotográficos, que son verdaderamente desgarradores. Ahora bien, se han dirigido críticas al acuerdo alcanzado entre la Santa Sede y Pekín, en el sentido de que Francisco I parece traicionar a los múltiples mártires de la Iglesia china y entra en connivencia con un régimen que ante todo, es Marxista, al menos en las formas. Abona a esto el secretismo pretendido del acuerdo, del cual, lo que se sabe, es por que se ha filtrado.

En esencia, por lo que se ha filtrado, parece que el acuerdo consiste en una especie de regreso al regalismo, dada la intervención que la Santa Sede concede al Gobierno Chino, aunque tampoco hay que remontarnos a casos tan antiguos, es muy similar a los arreglos hechos en el marco de la Guerra Fría entre la Santa Sede y los gobiernos comunistas de Polonia, Checoslovaquia o Hungría en el marco de la Ostpolitik:

  • Se levanta la excomunión a los obispos de la Asociación Patriótica y se les reconoce su carácter.
  • Los obispos clandestinos, por su parte, son reconocidos por el Gobierno, que deja de perseguirles.
  • Se acepta que el Gobierno fije los lugares de culto autorizados, con lo que se acepta la demolición de templos, así como otras restricciones.
  • El Presidente de China propondrá al Papa a las ternas de candidatos para ocupar alguna sede episcopal, o, según otros, el Papa los propondrá y deberán ser aprobados por el mandatario.

La crítica que se ha levantado ante este acuerdo gira en torno a que el mismo se manejó con total secretismo, además de que al colocar como iguales tanto a los que con heroísmo han vivido su fe en la clandestinidad o sufrido persecución, como a los que se han sujetado y subordinado a los intereses y políticas del Gobierno; por ello, el Cardenal Zen, Arzobispo Emérito de Hong Kong, no ha dudado en calificar al acuerdo de "traición" e incluso tirar duras palabras en contra de Monseñor Pietro Parolin, Secretario de Estado de la Santa Sede. La verdad, ciertamente el equiparar a los "vendidos" a la Ciudad Prohibida con los que se han mantenido fieles sí es una bofetada para estos últimos, así como el seguir aceptando restricciones y reducción de la presencia cristiana en China de parte del Gobierno.

Pero por mi parte, yo creo que no debemos llegar a ninguno de los dos extremos al contemplar este acuerdo: primeramente, sí creo que al llegar a un acuerdo entre la Santa Sede y la tradicionalmente hostil República Popular de China, es, con todo y sus asegunes, un logro diplomático y un avance; dice un conocido aforisma jurídico que "más vale un mal arreglo que un buen pleito", y quizá éste acuerdo encuadre el supuesto de ese dicho. Aunque restringidos, los Cristianos Chinos tendrán al menos la garantía de contar con ciertos espacios y un reconocimiento legal, y una posibilidad de que termine o al menos se atenúe la brutal represión ordenada por el régimen.

Además, quisiera plantear una inquietud: finalmente, Dios obra siempre de maneras misteriosas, o escribe derecho sobre renglones torcidos, así que, si bien es posible temer una infiltración de la política pseudomarxista china en la Iglesia como resultado de este acuerdo, pero ¿porqué no? ¿Qué tal si el mismo sirve a la inversa y sin querer, Xi le ha abierto la puerta a la cristianización de China? Después de todo, y pese a la clandestinidad, el número de fieles ha ido en ascenso, y aunque en muchos puede haber cierto resquemor u oposición al acuerdo, otros seguramente, lo pueden ver como una oportunidad de distensión. La Iglesia China, sancionada de manera oficial para obtener de ella una pretendida lealtad hacia el Estado, puede sin embargo tener también una semilla de verdad que puede florecer y extenderse, lo quieran o no las autoridades del Imperio de los Dragones.

En mucho, China es como el Imperio Romano para Asia, a diferencia de éste, que se derrumbó, en su parte Occidental en  el año 476 d.C. y la Oriental en 1453, China pervive tras múltiples avatares y cambios en su sistema político, fuese por la caída y ascenso de dinastías, o finalmente, la llegada al poder del Partido Comunista con Mao, que más bien ha seguido una interpretación de Marx que la ha guiado a la adopción de un sistema liberal-capitalista aún más extremo y salvaje que en EUA o Inglaterra para lograr la prosperidad económica y finalmente, a asumir un puesto de liderazgo mundial mediante una política exterior hegemónica y fuerte.

Xi Jinping, así, me recuerda mucho a emperadores como Trajano, Adriano o Marco Aurelio, déspotas --porque no fueron otra cosa-- paternales y benevolentes que guiaron a su Imperio hacia la prosperidad, sin que eso significara que no fueran brutales en ocasiones, como lo fueron, siendo igualmente perseguidores del Cristianismo, al igual que el Presidente chino. ¿Porqué no pensar, que algún día, China igualmente tendrá su Constantino? Tal vez no lo veamos, pero, ¿qué tal si esa Asociación Patriótica no se contagia más del Cristianismo fecundado por la sangre de los mártires chinos que de las diatribas políticas salidas de la Ciudad Prohibida y algún día llega a fructificar en un mandatario y en una sociedad que tome un cariz diametralmente distinto?

El día que ocurra eso, sin duda, todo el mundo va a conocer la verdadera Revolución China, y la misma, será mundial, y yo estoy seguro que un día, se va a dar.

22 de septiembre de 2018

¿PORQUÉ NO CREO EN CONSPIRACIONES? I-LA FALACIA DEL SIONISMO


Uno de los tópicos más comunes y que ha renacido en la actualidad es acusar o señalar que la culpa de lo que actualmente pasa es por conspiraciones de grupos reducidos de personas, o bien, se señala que es una conspiración diseñada por un pueblo entero: los Judíos, en un tema que nuevamente se ha activado en muchos círculos conservadores o tradicionalistas cristianos, y que desgraciadamente, le quitan mucho de seriedad a esta tendencia que ha crecido con fuerza a partir del 2007 y el motu proprio Summorum Pontifficum, de Benedicto XVI, por desgracia, pese a que se esté formando un nuevo clero tradicionalista fuerte, los feligreses del tradicionalismo muchas veces son atraídos por la mera forma o bien, por adoptar una postura "contracultural" y anti-moderna, aunque bueno, será materia de otro post el tratar acerca de las debilidades y fortalezas del Tradicionalismo. Por lo pronto, es un tanto preocupante encontrar que en esta tendencia se hayan inscrito personas con cierta simpatía nostálgica hacia el Nacionalsocialismo alemán, pese a que esta doctrina política haya sido claramente igualmente anticristiana y que haya perseguido incluso a clérigos que fueron a dar a los mismos centros de exterminio que muchos rabinos, como es el caso del capuchino Kolbe, y que aún una conversa como Santa Edith Stein que había profesado como monja, haya acabado sus días gaseada en Auschwitz. Algunos, por otro lado, han llegado hasta el extremo de atribuirle a Cristo y los apóstoles un origen indoeuropeo, --una tesis que fue difundida por la propaganda nazi, por cierto-- para excluirle de los Judíos, lo cual contradice toda la Escritura y hasta el dicho de, por ejemplo San Pablo, quien afirma con orgullo ser de origen judío y de la tribu de Benjamín, pese a su ciudadanía romana y formación griega.

Como lo he planteado ya al reseñar libros en este espacio como La Tiranía de la Estupidez o Amos del Mundo, las teorías de la conspiración son formas sencillas de explicar una realidad confusa y a menudo desesperante como la que presenciamos; lo más simple es atribuir toda la serie de fenómenos que se contemplan a una especie de plan maestro urdido por súpermentes que incluso parecen infalibles y afortunadas, puesto que su planeación se lleva a cabo sin problemas, mientras que la masa aborregada apenas se da cuenta que está siendo conducida al matadero por esos planificadores supremos, de ahí que actualmente tengan auge multitud de conspiranóias: los Illuminati, la fuga de Hitler y su refugio en Argentina y hasta la aparición de supuestos extraterrestres en el pasado: los Annunaki o la actuación de los "Reptilianos" que controlan el mundo disfrazados de humanos.

En realidad, todo es mucho más complejo: se trata, en primer lugar, de la evolución natural de las civilizaciones como lo determinó Oswald Spengler: nacimiento, expansión, apogeo y decadencia, que se traduce en el surgimiento en el seno de las sociedades de ideologías, tendencias y actitudes autodestructivas en esa última etapa; no quiere decir que esto esté exento del todo de voluntades y grupos de interés que pueden conducir o participar en esos procesos, pero a su vez, estos grupos son producidos por esas mismas cadenas de hechos e ideas que van surgiendo.

Así, es innegable, por ejemplo, el peso que tuvieron las sociedades secretas como la Masonería, en ciertos acontecimientos históricos: la independencia de EUA y de Hispanoamérica, o la Revolución Francesa, pero dicho grupo surgió de determinados movimientos religiosos de raíz gnóstica que surgieron desde la Edad Media, combinados con las ideas del racionalismo, subjetivismo y materialismo que empezaron a cocinarse desde Guillermo de Occam hasta Descartes, Hobbes y Locke, combinado con el descontento político de ciertos grupos, como los Jacobitas escoceses que se sintieron traicionados por la Iglesia Católica en su intento por mantener el trono británico para los Estuardo. Hoy en día, es innegable que bien pueden plantearse ciertas políticas desde el interés de las altas finanzas y no puede tampoco dudarse que en las reuniones del famoso Club Bieldelberg se plantee la adopción de las políticas antinatalistas y "progresistas", que finalmente, tienden a limitar el número de nacimientos, sobre todo en las sociedades más opulentas, con una finalidad económica... yo lo sostengo: detrás de todas las aberraciones de la "Ideología de Género" y del "Marxismo Cultural" existe el desesperado intento de mantener a flote un sistema económico basado en el consumo que resulta a mediano y largo plazo, insostenible e inviable, de parte de quienes han sido sus beneficiarios y no quieren perder dichas ganancias.

Incluso, cabe preguntarse si no algunas cosas que pasan actualmente se han escapado o jamás han estado bajo su control y quizá hasta ni las desean ni las pensaron, pero al haber abierto la rendija, se desataron y probablemente, ahora no saben cómo parar ciertos fenómenos o consecuencias, ni qué hacer al respecto.

Ahora bien, se ha difundido que muchos de estos beneficiarios pueden ser de una etnia determinada, y así, vienen las acusaciones antisemitas que vienen de antaño; finalmente, la sombra de la sospecha pende sobre los Judíos desde la muerte de Jesucristo y la negativa de sus líderes a reconocerle como Mesías; sin embargo, pasa por alto que los primeros Cristianos eran de origen hebreo en su mayoría, y además que, posteriormente a la caída de Jerusalén bajo la ferocidad de las legiones de Tito, y la destrucción del templo, el Judaísmo evolucionó a una religión muy diferente a la contenida en el Antiguo Testamento, sustentada en los distintos Talmud y las escuelas rabínicas, más además, la conversión de los Kházaros, (que fueron grandes aliados del Imperio Romano de Oriente, por otro lado), de los que desciende la mayoría de los judíos actuales, que no tienen por tanto, ya herencia semita, sino eslava, turco-mongola y hasta germánica.

Sobre esto, hay que tomar en cuenta que, por supuesto, entre los Judíos existe gente de todo tipo, incluidos fanáticos y estúpidos, por lo que no es de dudarse que el llamado "sacrificio ritual" de niños cristianos hecho por judíos se haya dado, mas eso posiblemente más que una cuestión ritual digamos, general, --en ninguna parte del Pentateuco se encuentra que esto sea un ritual del culto a Yahvé-- se haya tratado de hechos realizados por grupos fanatizados en busca de cierta venganza por la segregación que en el pasado tuvieron los miembros de estas comunidades, odio al Cristianismo, provocaciones o hechos por radicales como si fuesen actos de terrorismo.

Ahora bien, se señala que los hebreos controlan las fianzas, pero el hecho de que muchos judíos se hayan enriquecido con actividades bancarias fue gracias a la propia Iglesia Católica y a varias medidas adoptadas por gobernantes medievales, que prohibieron a los Judíos el desempeñar actividades económicas productivas, como la agricultura o la industria dado que se buscaba ejercer cierta presión para lograr su conversión, o se difundieron ideas acerca de que envenenaban pozos de agua o alimentos. Por el contrario, se prohibía a los fieles la práctica de actividades que llevasen aparejada la usura, considerada como pecado; aún así, las primeras grandes fortunas derivadas de la especulación financiera no fueron de judíos, sino de los muy católicos italianos --que hasta Papas darían a la Iglesia Católica-- Médici, y los igualmente católicos y germánicos Fugger de las ciudades Hanseáticas del norte de Alemania. El ascenso de los banqueros Rotschild es muy posterior, hasta el siglo XIX, y actualmente se encuentran en una situación en que si bien siguen siendo una familia muy rica, su fortuna palidece y su influencia igualmente es limitada a comparación de los grandes magnates de la comunicación, finanzas y servicios actuales: Carlos Slim, Bill Gates, Richard Branson, George Soros,  o los Walton, dueños de Walmart, entre otros muchos, donde se pueden encontrar a algunos de origen judío y a otros muchos de origen libanés o netamente anglosajón, alemán y hasta españoles con sus grupos financieros Santander o BBV.

Ahora bien, ¿porqué personajes como Freud, Marx, Reich, Soros, Rosa Luxemburgo, muchos de los magnates de Hollywood, son de origen Judío y se encuentran detrás de las ideas de "Izquierda" o "Progresistas" o simpatizan con ellas? La clave, está en lo que expresa Ben Shapiro en el vídeo con el que ilustro esta entrada. (Hay que hacer una precisión: Marx tenía ascendencia judía, pero su familia ya tenía dos generaciones previas siendo luterana, e incluso ya mezclada con germánicos, incluso, su padre era pastor, y el fundador del socialismo científico era particularmente antisemita, denostando con virulencia a los judíos en varios escritos; en cuanto a Lenin, tenía ascendencia judía como la tenía de tártaro, de ahí sus rasgos asiáticos, así como eslava, parte del mosaico cultural del Imperio Zarista, e hizo la revolución no con el apoyo de un supuesto "Sanhedrin mundial" sino del gobierno imperial alemán que quería sacar de la I Guerra Mundial a Rusia). 

Según lo expuesto por el famoso polemista --quien por cierto es judío, pero es ortodoxo y practicante de su religión, y a veces ha demostrado ser filocristiano y hasta simpatizar con el tradicionalismo católico, siendo muy crítico de la deriva izquierdista del Papa Francisco I-- lo que ha pasado es la secularización de los Judíos, de forma tal que, al decir del propio Shapiro, han dejado de ser judíos.

Cuando tras la Revolución Francesa se eliminaron las restricciones a los judíos y se les comenzó a considerar ciudadanos (pese a que los filósofos de la Ilustración, como Voltaire o Rousseau eran virulentos antisemitas) como los demás --medidas restrictivas que buscaban, de algún modo, forzar la conversión al Cristianismo de los seguidores de la Ley Mosaica, lo cual había sido criticado por algunos santos y doctores de la Iglesia, como San Vicente Ferrer, que opinaba que aquello generaba resentimiento, reafirmaba la oposición hacia los Cristianos y era contraproducente,-- los judíos lo que hicieron fue buscar insertarse en las sociedades en las que vivían. Por ello, eliminaron los signos exteriores de su pertenencia a su comunidad, y se mundanizaron, como consecuencia de esa búsqueda de integración, se hicieron partidarios de ideologías neutras y materialistas que no fuesen relacionadas con credo alguno y hasta opuestas a ellos, e incluso, el pretender huir de comunidades muy puritanas, endogámicas y cerradas hizo que se fueran a los extremos.

Por ello, como explica Shapiro, los judíos en EUA, al menos, pero esto parece una tendencia general a dicho grupo, no practican su religión: no guardan el sábado, no siguen las reglas de alimentación kosher y ya ni siquiera les interesa el Estado de Israel; con que la idea de que el Sionismo es una ideología supremacista que impera y ha logrado someter a su servicio a grandes factores de poder político y tiene enorme influencia en medios y políticos, carece de sentido; es cierto, en un momento, el lobby judío ejerció una enorme influencia en Estados Unidos aprovechando la fuerza económica de algunos judíos y la idea en los protestantes norteamericanos de facilitar la construcción de un Tercer Templo de Jerusalén y ayudar al pueblo elegido le permitió a Israel erigirse en un gran poder en Medio Oriente, pero por lo que dice Shapiro, al judío norteamericano actual no le interesa más que ser un estadounidense más, ni tampoco, como piensan los conspiracionistas, pretenden una superioridad sobre el mundo, sino que se adscriben a las ideologías de Izquierda, que predica posiciones contrarias a la Torah precisamente para huir de la confesionalidad de su cultura e identidad, para Shapiro, un judío que no practica su fe, no es judío, viene a ser otro gringo, pues finalmente, con las mezclas raciales al romperse la endogamia de la comunidad, el judío actual está muy lejos de ser un eslavo kházaro de inicios de la Edad Media y mucho más lejos de ser un auténtico hebreo de los tiempos bíblicos, así que la religión sería lo único que le dotaría de identidad.

No en balde se ha visto cómo Arabia Saudita sustituyó a Israel como principal aliado de Washington en Medio Oriente bajo los gobiernos de Bush Jr. y Obama, y si bien ahora con Trump se pretende restaurar la relación entre la capital del Potomac y el Estado Judío, es claro que la potencia dominante en la región, hoy por hoy, es Arabia Saudita, y en la probable alianza oculta entre Riyad y Tel Aviv la voz cantante la tiene la Casa de Saud, quien es el principal beneficiario de las Primaveras Árabes y sostiene un pulso con Irán en Siria y Yemen.

Pero hay otras cosas que demuestran que el hablar de una conspiración sionista es una visión muy simplista:

  • Si los Judíos están detrás de la ideología de género y el antinatalismo, para debilitar al Occidente Cristiano ¿cómo es que han permitido que esos mismos vicios e ideas se hayan difundido entre ellos? Tel Aviv es un verdadero "santuario gay" y hasta desfile del orgullo hay en Jerusalén, además de que la vida en los cuarteles ha propiciado la promiscuidad más abierta; por otro lado, los Judíos practican mucho el aborto en EUA, por ejemplo. Como resultado, la sobrevivencia del Estado de Israel está en entredicho en el futuro por cuestión demográfica: los palestinos tienen familias numerosas y por número terminarán por imponerse sobre los hebreos. Es cierto que se ha dado estadísticamente un aumento de la población en Israel, pero esto es de los Arabes-Israelíes, que no son otra cosa que Palestinos a los que se permitió quedar en el territorio del Estado Judío, muchos de ellos de la extraña secta de los Druzos, que ahora se han enfrentado al Gobierno de Netanyahu cuando éste definió oficialmente en la Constitución a Israel como Estado Judío, entre los Ultraortodoxos o Jazídicos, que se oponen al Sionismo, (muchos de ellos siempre residieron en el territorio, nunca fueron parte de la diáspora), y finalmente, los inmigrados de la antigua URSS, muchos de ellos no son verdaderos judíos.
  • También el Estado de Israel no ha sido inmune a la migración: no solamente se ha atraído a Judíos de Europa o incluso de Etiopía, sino a inmigrantes que no son judíos o tienen ascendencia, pero ya no tienen nexos con el judaísmo... se han dado casos de expresiones Nazis y antisemitas en el propio Israel.
  • Los propios Judíos distan de ser un pueblo totalmente unificado y monolítico. Ben Shapiro, lo mismo que Milo Yiannopoulos, representan a judíos que no son partidarios de la imposición de la ideología "progresista" que impera en sus correligionarios secularizados, ya sea porque el primero, religioso, considera que es contraria a la doctrina religiosa, el otro, secularizado y hasta presuntamente homosexual --aunque parece más bien una sátira parecida a la hecha por Sacha Baron Cohen (otro judío con sentido crítico) en Bruno-- lo hace señalando cómo es contraria al más elemental sentido común, y como ellos hay muchos otros. Pero no solo eso, los Judíos Jazídicos o tradicionalistas, así como un gran número de los ortodoxos y que son realmente practicantes que incluso se oponen a la existencia del Estado de Israel y al Sionismo, al que identifican como una ideología nacionalista y materialista, ajena al sentido de la prédica del Antiguo Testamento y de la promesa final de salvación universal del Judaísmo --no es de extrañarse que entre ellos sean más abundantes las conversiones al Cristianismo-- por otro lado, se ha desplegado de parte de los Judíos Azkhenazi, originarios de Europa Central y Oriental, de ascendencia Kházara y mezclas eslavas y germanas, discriminación contra los Judíos Falasha, africanos y de raza negra, provenientes de Etiopía y que practican una religión más cercana a la de Moisés y los Profetas que a la versión talmúdica vigente en las comunidades blancas, existen los cabalístas que son señalados por otros como practicantes de una superchería, el Judaísmo Reformado, una especie de modernismo hebraico, y otras escuelas rabínicas, todas ellas enfrentadas entre sí. En pocas palabras, es difícil suponer que casi 15 millones de personas dispersas en los cinco continentes estén de acuerdo en seguir un plan infalible y perfecto, cuando además carecen de una autoridad suprema, a diferencia del Papado en el Catolicismo, y de una doctrina única sin variantes.
  • La secularización: muchos de los magnates señalados como impulsores del "Progresismo" como Soros o los Rotschild, se encuentran en realidad muy alejados del Judaísmo; en el caso del primero, incluso señaló alguna vez, sin empacho alguno, que el haber colaborado con los Nacionalsocialistas alemanes en la Hungría ocupada fue su forma de sobrevivir y evitar ser víctima del llamado holocausto (mismo que se dio, pero que probablemente se exageraron sus cifras y su crueldad a fin de legitimar el nacimiento del Estado de Israel poco después de la II Guerra Mundial), Soros se concibe a sí mismo como estadounidense o húngaro, curiosamente no se tilda a sí mismo de británico, pese a poseer tal nacionalidad también, y ha sido igualmente señalado como nocivo por el mismo Benjamín Netanyahu, actual Primer Ministro de Israel. Los Rotschild, ennoblecidos tanto por los Católicos Habsburgo en Austria como por la Corona Británica en el siglo XIX, no hicieron caso de Theodor Herzl, fundador del Sionismo, y como lo señala Shapiro, realmente la gran mayoría de los judíos actuales están más interesados en integrarse a las sociedades en las que viven y a romper con su credo y tradiciones adoptando ideologías radicales. El Estado de Israel, y la unificación política y nacional de su pueblo les importa un bledo.
Para concluir: siempre la idea de conspiración resulta atractiva, pues es la explicación más rápida y sencilla para intentar lo que sucede en una realidad compleja como la que se vive actualmente y en la que existen multitud de fuerzas enfrentadas y actuando. El Islam actúa también con intereses claros políticos de búsqueda de hegemonía, China, con su poderío demográfico y económico igualmente se encuentra luchando por la supremacía, Rusia resurge y pretende la revancha contra un Occidente al que percibe débil y hasta desea igualmente debilitarlo más mientras recupera aquellos factores que la pueden convertir en una sociedad potente y sana de nuevo, todos ellos, son entidades que, la verdad, son mucho más fuertes que el pueblo Judío y el Sionismo, una ideología que cada vez más tiene en realidad menos fuerza incluso entre los mismos miembros de ese pueblo o esa religión. Finalmente, como incluso lo señalara en su momento Samuel Huntington, el Pueblo Judío es parte de Occidente, y con él, corre la misma fortuna o desventura: hoy por hoy, se encuentra en decadencia, al igual que todo el edificio del cual constituye una parte de sus cimientos.
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El avión ruso derribado en Siria:

Como una muestra supuesta del poderío que los conspiracionistas atribuyen a los Judíos está el caso del avión ruso recientemente derribado por las fuerzas armadas israelíes en Siria, y el aparente acuerdo alcanzado entre Putin y Netanyahu al respecto, cuando muchos esperan del líder eslavo --concebido por algunos como un paladín de la Cristiandad, que no lo es-- un ataque en contra del Estado Judío, y que ahora le creen dominado por la omnipotencia sionista. 

La realidad es que el conflicto sirio se parece cada vez más a un ring de la WWE cuando suben a éste como 30 luchadores y se atacan todos contra todos y hay momentáneas alianzas para sacar a un rival común del cuadrilátero antes de empezar a golpearse. Así, Rusia se encuentra metida en Siria por apoyar a Irán y al aliado de éste: el régimen Chiíta-Alauita de Bashar El-Assad en contra de Arabia Saudita que, con el espaldarazo de Washington, pretendía establecer un régimen islamista Sunnita en Damasco, a fin de debilitar a los iránios; Israel por su parte, tiene en la familia Assad a un viejo enemigo, y por supuesto, no quiere en sus fronteras a los Persas que así podrían seguir apoyando a Hezbollá y ganando la simpatía de la causa palestina, lo que tampoco conviene a los Saudíes ni al resto del Islam Sunnita, por lo que no sería extraña una alianza entre Riyad y Jerusalén/Tel-Aviv con este cometido. Rusia, por su cuenta, no desea enfrentarse a Israel, más cuando entre éste y el Gobierno de Trump existe un acercamiento e igualmente, Putin desea hacer las paces con Washington dada la simpatía que tiene por el neoyorkino.

Quizá nadie puede explicar mejor este enredo de intereses y de hechos que estuvo detrás del derribo de la aeronave moscovita que el columnista Mauricio Meschoulam del Diario El Universal, por lo que invito a mis lectores a que lean el artículo en la liga, como sea, quien gana de todo este revoltijo no es Israel, ni Rusia, ni Assad, ni EUA, es Arabia... si hay alguien que, actualmente conspira y aprovecha del caos para hacerse cada vez más fuerte es la Casa de Saud, misma que no se encuentra ya encabezada por el anciano Rey Salman, sino por su joven y ambicioso hijo, heredero y Ministro de Defensa: el Príncipe Mohamhed, quien, a mi modo de ver, es hoy uno de los hombres más peligrosos de la Tierra.

16 de septiembre de 2018

LA CRISIS DE LA IGLESIA



Se cuenta que cuando Napoleón secuestró al Papa Pío VII, el Cardenal Ércole Consalvi, entonces Secretario de Estado de la Santa Sede confrontó al corso y sostuvieron un diálogo áspero:

--¡Voy a destruir su Iglesia!--Aseguró el "pequeño caporal".
Consalvi contestó, con temple, humor y sarcasmo:
--No, no podrá... ¡Ni nosotros hemos podido!

Cerca de 20 años después, Napoleón moría solo y desterrado en la isla de Santa Elena, reconciliado con la Iglesia y manifestando su plena adhesión al Cristianismo. La Iglesia, continuó pese a la tormenta del jacobinismo que la azotó tras la Revolución Francesa y el Imperio. Pero la frase de Consalvi es bastante elocuente: ni siquiera los mismos clérigos, que se encuentran a cargo de ella, han podido destruirla, cuando muchas veces, al tratarse de hombres, y por tanto, pecadores e imperfectos, cometen muchísimas fallas, errores y crímenes, como lo que estamos viendo.

Pensar o decir que por ser uno católico y pro-vida uno está a favor de la pedofilia o de encubrir los abusos es una estupidez: por supuesto que todo pedófilo merece completa execración y el mayor de los castigos posibles, incluso, debería castigarse con la muerte, --aunque ahora Francisco I (en la imagen), diga que eso es inadmisible-- pero por el contrario, el mundo hipócrita, sobre todo los medios, desean ver arder a la Iglesia Católica entera por una crisis desatada por lo que en realidad es una minoría de sacerdotes y en tiempos recientes, le quema incienso y rinde homenajes al fallecido cantante y bailarín Michael Jackson, al que parece disculpársele sus abusos demostrados sobre niños y su evidente insanía mental, guarda silencio absoluto sobre la Legislación Francesa que está permitiendo sostener relaciones sexuales con menores, siempre y cuando se tenga el consentimiento de éstos, --¿entonces porqué se impide venderles alcohol y cigarros, aún si consienten el consumirlos?-- en lo que parece un tanto el intento de normalizar la situación que se dió entre Emmanuel Macrón y su maestra de secundaria, hoy su anciana esposa, o qué tal las medidas legales que se adoptan en países como Canadá, en que se permite que los menores sin consentimiento de sus padres se mutilen y se sometan al consumo de hormonas para ser transexuales, y la supuesta campaña Me Too para denunciar los abusos sufridos por actrices en Hollywood, y que ha resultado en mera retórica y mercadotecnia, primero, porque muchas de las que lo postulan, como la nefasta entrevistadora Oprah Winfrey sabían perfectamente lo que pasaba y hasta actuaban de madamas para Harvey Weinstein, otras, como Asia Argento, son tan responsables de dichas conductas como aquellos a los que denuncian, y ni Harvey Weinstein, Kevin Spacey, Ben y Casey Affleck, Woody Allen o Roman Polansky entre otros muchos, han pisado la cárcel como consecuencia.

La realidad es que lo que sucede en el seno del Clero Católico es un reflejo de lo que ocurre en la sociedad occidental principalmente: una hipersexualización que lo empapa todo y se refleja en todo: los gustos, parafilias, fetiches y perversiones son ahora mostrados como forma de identificar a las personas antes que su dignidad como ser humano y sus obras o acciones: yo siempre ejemplifico esto con Freddy Mercury, el fallecido vocalista de la banda británica Queen, quien si bien fue bisexual, nunca abusó de menores y sostenía sus relaciones con adultos muy en su ámbito privado, (como también lo hace, el muy decente Rob Halford, vocalista de la emblemática banda metalera Judas Priest), y quien no usó sus preferencias como bandera de identidad, aunque su amaneramiento fuera visible, sino su enorme talento musical y su obra artística que quedó como un legado inmortal. Hoy en día, se busca la relevancia solamente por tener ciertos u otros gustos de alcoba y lo demás parece no importar.

No es para menos: el sexo, en todas sus manifestaciones, se ha convertido en uno de los negocios más rentables, del que ganan múltiples agentes: desde los tratantes de blancas, empresarios de espectáculos, "padrotes", "chulos" o "madamas", dueños de moteles de paso, farmacéuticas, pornógrafos, médicos, ONG's y políticos, y si seguimos en la lógica de Trueba Lara, cuyo libro comenté en el primer post de este mes, todo cobra sentido, en un mundo regido por el mercado de consumo, las personas mismas se vuelven mercancías, además de consumidores potenciales a los que hay que crearles la necesidad para que adquieran productos o servicios. Si se busca adoctrinar a los niños con una "educación sexual" que lo que hace en realidad es despertarles la curiosidad para destramparse o meterles en la cabeza las ideas de identidad de género, es para atraparlos en esa nueva área del mercado posteriormente. Como he dicho, siempre hay un negocio detrás.

Así, en un mundo así, no es difícil que entre al sacerdocio gente con la mente afectada por el mundo, estamos rodeados por un ambiente que puede calificarse de tóxico, y que también sirve para ejercer cierto control social: el instinto sexual es muy fuerte, y una persona que se deja dominar por éste es menos creativa, más frívola y dócil incluso, por eso no solo el Cristianismo, sino también el Budismo y el Islam Sufi, predican la castidad, pues ésta permite canalizar las energías de la persona a actividades más elevadas, tanto así es esto, que el mismo Sigmund Freud, el padre de este pansexualismo, lo reconoció, denominándolo "sublimación". 

Además, también es cierto que muchos homosexuales a lo largo de la Historia encontraban en el sacerdocio o la vida monástica una vía de disfrazar su desagrado hacia el sexo opuesto, tal y como lo denunciaba San Pedro Damián en su Liber Ghomorrialis, del siglo XII y que se puede decir, fue el primer estudio serio realizado sobre los abusos sexuales cometidos por miembros del clero en aquél entonces, pero ahora esto cobra dimensiones de crisis por diversos factores que trataré de señalar aquí:

  • Mundanización de la figura del sacerdote: Los sacerdotes católicos antes eran figuras muy respetadas, en México, por ejemplo, las figuras de autoridad clásicas en los pueblos hasta la primera mitad del siglo XX eran, generalmente el cura, el maestro de la escuela y el médico del pueblo. Hoy en día, los médicos se han vuelto comerciantes que lucran con la salud, los maestros están envueltos en la política y sometidos a una mafia sindical, y los sacerdotes no se hacen respetar. Mucho de esto, hay que decirlo con todas sus letras, vino como consecuencia de las reformas del Concilio Vaticano II: la renuncia al empleo de la sotana, (algo que el Papa Bergoglio ha elogiado) al rezo y lectura del breviario y la liturgia de las horas, o a que el sacerdote diocesano resida en una casa adosada a la iglesia relajaron muchísimo la disciplina del clero: el sacerdote ya es indistinguible de cualquier otra persona, vestido de civil con ropas cualquiera, anda en automóvil y renta algún departamento o casa como cualquier otro particular, y ve su ministerio como una profesión más. Ante eso, se facilita enormemente que el sacerdote viole sus compromisos --que no votos, eso sólo ocurre en las órdenes religiosas-- al gozar, prácticamente, de anonimato.
  • Mala selección de aspirantes en los seminarios:   La relajada disciplina de los sacerdotes postconciliares se reflejó en los seminarios, donde pronto entró lo que se denomina una "infiltración rosa", en vez de escoger a los aspirantes de acuerdo a exámenes psicológicos para determinar que entren al ministerio hombres centrados y sin perturbaciones mentales, de identidad o cualquier otra que, ante el peso y la responsabilidad que implica ser sacerdote, se quiebre o se vaya por otros lados. Y también, que no se trate de homosexuales que traten de ocultar sus preferencias mediante el estado clerical y entren a un medio compuesto sólo por hombres. Añádase a esto la pésima formación en los seminarios actuales, que ya viene aparejada a un bajo nivel  en las instituciones educativas:los sacerdotes deben conocer Filosofía y Teología, así como la Moral y vivirla, pero sin formación en los clásicos, no podrán hacerlo a cabalidad.
  • Afeminamiento de la liturgia y la doctrina: Tras el Vaticano II, la doctrina cristiana parece haber abandonado el sustento racionalista que se edificó desde las mismas epístolas de San Pablo pasando por los Padres de la Iglesia y los Doctores de la Escolástica para centrarse en un sentimentalismo ramplón y feminoide; se concibe al amor de Dios como un sentimiento humano, del que se insta a contemplar su "ternura" (pese a que ni en el Antiguo Testamento ni el Apocalipsis aparece tal emoción, ni siquiera en el Evangelio, porque Cristo habla de amor sin perder nunca la autoridad ni apareciendo como un sentimental pusilánime) e incluso se ha abandonado la música sacra tradicional que llevó a obras cumbre que van desde el canto gregoriano y la polifonía bizantina, el canto mozárabe o la misa de coronación de Mozart, por canciones acompañadas de instrumentos como la guitarra y hasta la batería, que en el papel, dado su carácter mundano, no se consideran admisibles en las celebraciones religiosas, en detrimento del órgano, instrumento considerado ideal para generar estados de reflexión y concentración al orar. Por el contrario, hoy tenemos que soportar --al menos en mi caso, que dado mi tradicionalismo y a preferir la misa tridentina, la misa postconciliar, si bien no me parece herética, sí bastante rudimentaria y rutinaria, cuando no, llena de abusos y de ligereza y frivolidades la más de las veces-- por canciones que deben mucho a la música popular y un bastante de inspiración del protestantismo comercial norteamericano, como Martín Valverde, cuya canción más conocida: Nadie te Ama Como Yo, perdónenme, pero parece hasta erótica y más propia de un baladista como Raphael o Camilo Sesto, o incluso de alguna cantante de la época, como Lupita D'Alessio o Dulce, si no, lean la letra:

"Cuánto he esperado este momento
Cuánto he esperado que estuvieras así
Cuánto he esperado que me hablaras
Cuánto he esperado que vinieras a mí

Yo sé bien lo qué has vivido
Yo sé bien por qué has llorado
Yo sé bien lo que has sufrido
Pues de tu lado no me he ido
Pues nadie te ama como yo
Nadie te ama como yo..."

Si no es por la mención posterior a la cruz y al sacrificio, las estrofas anteriores parecen de un amante dolido a su pareja que no le corresponde pero que llega a pedirle perdón, y no a Dios que abre las puertas de su misericordia al pecador, compárese esto al canto gregoriano Iesu Dulcis Memoria ("El Dulce Recuerdo de Jesús"):

Iesu dulcis memoria
Dans vera cordis gaudia
Sed super mel et omnia
Eius dulcis praesentia.

Nil canitur suavius
Nil auditur iucundius
Nil cogitatur dulcius
Quam Jesus Dei Filius.

Iesu, spes paenitentibus
Quam pius es petentibus
Quam bonus Te quaerentibus
Sed quid invenientibus?j

Nec lingua valet dicere
Nec littera exprimere
Expertus potest credere
Quid sit Iesum diligere.

Sis, Iesu, nostrum gaudium,
Qui es futurus praemium:
Sit nostra in te gloria
Per cuncta semper saecula. Amen.


Traducción:

Es dulce el recuerdo de Jesús,
que da verdaderos gozos al corazón
pero cuya presencia es dulce
sobre la miel y todas las cosas.

Nada se canta más suave,
nada se oye más alegre,
nada se piensa más dulce
que Jesús el Hijo de Dios.

¡Oh Jesús!, esperanza para los penitentes,
qué piadoso eres con quienes piden,
qué bueno con quienes te buscan,
pero ¿qué con quienes te encuentran?
Ni la lengua es capaz de decir
ni la letra de expresar.
Sólo el experto puede creer
lo que es amar a Jesús.

Sé nuestro gozo, Jesús,
que eres el futuro premio:
en ti sea nuestra la gloria
siempre por todos los siglos siempre. Amén.


Para empezar, el autor evita la enorme soberbia de ponerse en los zapatos de Dios mismo, y en segundo lugar, se habla del amor de Jesús y a Jesús sin caer en cuestiones sentimentales y erotizantes como la canción de Valverde o del todavía más sentimental y aparte protestante y por tanto herético de Jesús Adrián Romero, que sin embargo es escuchado en ciertos círculos católicos. De hecho, se plantea ese amor no en términos de sentimiento, sino como una relación con Dios que no se puede describir tan sencillamente. Por otro lado, el canto no pierde su sentido de oración, lo cual es más importante y no como una canción meramente amenizante, como la de Valverde.

La participación en la misa novus ordo prima en las mujeres, las típicas señoras desquehaceradas (a las que hasta Pedro Infante criticaba en su papel de sacerdote en Los Tres Huastecos) que se la pasan en la Iglesia, ayudan en el altar, hacen las lecturas y dan los avisos, con lo que el sacerdote se mueve en círculos femeninos casi exclusivamente. Todo esto, por supuesto, es un ambiente propicio para la homosexualización de la figura del sacerdote.

  • Dejad que los niños se acerquen a mi, pero no tanto: Aparejado a lo anterior, se dio una progresiva entrada de los niños en las ceremonias de la Iglesia, más allá de los coros infantiles o los monaguillos, aparte que la formación en la fe se hizo más frívola y llena de sentimentalismos y cursilerías con ilustraciones de Jesús, la Virgen o los santos similares a las famosas caricaturas de explotación comercial de Distroller, se pone a los niños a hacer las lecturas en misa, a conducir la oración colecta y otras cosas, aunque ni sepan leer bien. La formación se concreta a enseñarles a los niños que la Religión es pura cuestión de sentimiento y buen rollito, sin que se les abra la puerta a conocer todo lo que ha aportado a la cultura en cuanto a música, arquitectura, arte en general y por supuesto: la Filosofía y la Teología, lo que permitiría no solo que aparecieran vocaciones, sino también que desarrollaran el pensamiento y las habilidades de razonamiento, razón por la cual la formación o la enseñanza de la Religión, como no es en serio, es despreciada; pero además, los niños se vuelven omnipresentes y eso es colocarlos en situación de riesgo.
Esos son algunos factores que creo han incidido en todo esto, en resumen, creo que es necesario hacer una revisión a lo ocurrido tras el Concilio Vaticano II, mismo que abrió las puertas a un exagerado libertinaje al interior mismo del clero, sin disciplina, sin reglas que vigilen el comportamiento o que estimulen una recta vida de los sacerdotes y religiosos.

Además de ello, es muy preocupante la situación que se da del silencio del Papa o las actitudes de algunos prelados, como la estúpida declaración del Cardenal Cupich de Chicago en el sentido de que el Papa hablará del tema hasta después de ocuparse de casos más apremiantes como el caletnamiento global o los refugiados en Europa. Además de las declaraciones del ex-Nuncio Papal en EUA, Monseñor Viganó, en el sentido de que el propio Francisco I ha encubierto a McCarrick, además de lo que se ha señalado que, desde su época como Arzobispo en Argentina, igualmente encubrió casos de abusos. De comprobarse todo esto, entonces estaremos ante fuertes indicios de que la renuncia de Benedicto XVI fue impelida por una verdadera mafia "homosexualista" o al menos, "progresista", que, imbuída de Modernismo, pretendió usar a Bergoglio para reformar la Iglesia Católica más allá de los alcances pastorales a los que se suponía debía constreñirse el Concilio, para adaptar la difusión del mensaje al convulso siglo XX.


Véamoslo: Francisco I ha hecho uno de los mensajes centrales de su pontificado el ambientalismo y en especial el Calentamiento Global, ha intentado, a través de ambigüedades, de abrir la puerta para administrar la eucaristía a divorciados vueltos a casar lo que, de acuerdo con las palabras del mismo Cristo, no sería más que adulterio, por lo que el tomar la comunión en esa situación llevaría al sacrilegio, apertura a la homosexualidad, y también las puertas abiertas a la migración y un ecumenismo que lleva al indiferentismo religioso. En pocas palabras, la agenda del pontificado del argentino coincide con la misma agenda de los intereses de la oligarquía globalista a los que nos hemos referido en los últimos post. Al interior, y según se han difundido en ciertas noticias, existe un verdadero "lobby gay", lo mismo que al interior de la política, dentro del Vaticano y de la Iglesia en general que ha provocado esta verdadera epidemia de abusos, por que los medios no lo dicen: lo que está detrás es la homosexualidad, no es el celibato. No en balde, ante las acusaciones de Viganó, los medios progresistas, tradicionales enemigos de la Iglesia, han salido a defender al pontífice sudamericano, lo que demuestra que le ven como a uno de los suyos, acusando a los "conservadores" y "ultraderechistas" de estar detrás de estos señalamientos.



A lo que está conduciendo este modernismo es al descrédito de la Iglesia y a dar materia para la persecución contra el Cristianismo por parte de un mundo hipócrita, en el que ya se busca legitimar la pedofilia --siempre y cuando no la practique un clérigo católico-- como una "orientación sexual" más, y a la pérdida de fe de muchas personas, como se ha visto por la apostasía de muchísima gente en Irlanda, o incluso en Argentina, lo que se ha traducido que el apoyo a posturas como el aborto y el feminismo radical. 



¿Qué va a suceder? Previsto está que la Iglesia Católica debe pasar por una etapa de prueba muy dura, y eso va a suceder, está la promesa de Cristo de "que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella", la fe no puede depender de lo que hagan hombres, por sus aciertos o errores, virtudes o vicios, la fe debe depender de Cristo. Por eso, uno debe mantenerse fiel, no importa si el Cristianismo es reducido a una mínima expresión o debe volver a las catacumbas, seguirá existiendo, aunque se levante una falsa iglesia acorde con el mundo, a modo del libertinaje de la sociedad actual, una sociedad hipócrita además, porque a ésta le importa un bledo la castidad y también el matrimonio: se desea que los clérigos se casen --aunque el matrimonio o no, no incide en la existencia de abusos, cuando son hombres  y mujeres casados los que en su mayoría cometen abusos contra menores, siendo muchas veces no solo sacerdotes, sino parientes, maestros, entrenadores, los que los cometen-- lo mismo que el "matrimonio igualitario", cuando actualmente el matrimonio se puede disolver con facilidad pasmosa, ya que existe el divorcio incausado.



De lo que se trata, no es sino eliminar toda comunidad intermedia: desde la familia natural hasta la Iglesia, con tal de que solamente quede el individuo y el Estado, como lo plantearan tanto Rousseau como Thomas Hobbes, entonces, sí, se edificará el Leviathan sujeto a la correa de los intereses económicos y de grupos políticos. Desgraciadamente, existe la infiltración de estos intereses hasta en las sacristías y la curia vaticana, que tienen el cometido de colaborar con la demolición.



Como sea, nos queda hacer dos cosas: primero, exigir Justicia, la dimisión de quien haya sido responsable de abusos o de encubrirlos, sea quien sea, incluso el mismo Bergoglio, su reducción al estado laical y responder por los crímenes cometidos, y no solamente esperar el castigo divino, como ocurría antiguamente con la degradación de los sacerdotes y su "relajación al brazo secular", son crímenes nefandos, asquerosos e indignos que deben ser castigados con toda dureza. En segundo lugar, bien habría de hacerse una revisión del Concilio Vaticano II y hacer una purga del Modernismo colado al interior de la Iglesia, devolver la disciplina y las medidas de control de antaño, pero también, se podría agregar una tercera y muy importante: no perder la fe, confiar en las palabras de Cristo mismo y no dejar de orar por la Iglesia y por el mundo. El futuro aparece muy oscuro, y podemos estar seguro, que toda esta oscuridad apenas está comenzando. Se requerirá ser fuerte.

7 de septiembre de 2018

HACIA LA "CUARTA TRANSFORMACIÓN"



Lo acontecido en estos pocos días que van del mes de septiembre nos ha regalado una pequeña probadita de lo que será el nuevo régimen que se implantará en México a partir del 01 de diciembre con el ascenso de Andrés Manuel López Obrador. En mi opinión, no es acertada la apreciación que teme la llegada de una dictadura unipersonal o en el caudillaje de un líder carismático y enfermo de poder... no será así, sino mucho peor. Aceptémoslo, AMLO,  a sus 63 años se encuentra demasiado deteriorado en su salud física y mental, que cuesta trabajo que alguien de hablar lento, paso cansino y a veces muestra de escasa lucidez pueda ser un caudillo de armas tomar, voluntad firme y decisiones fuertes, compáresele con Vladimir Vladimirovich Putin, quien tiene 65 años, y sin embargo, no deja de ser un "James Bond" metido a Presidente.

No, lo que se viene es una dictadura, en pleno, de la Clase Política Nacional: vean la imagen con la que ilustro esta entrada, vemos a miembros del PRI, como Osorio Chong, del Izquierdista PRD, como Miguel Ángel Mancera, y por supuesto, al Presidente del Senado, Ricardo Monreal, proveniente del Partido MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional) del líder tabasqueño, todos se encuentran festejando que el joven Gobernador-Senador del estado de Chiapas se haya salido con la suya; con una increíble, y por demás apestosa habilidad para torcer las leyes, el Gobernador Manuel Velasco logró la reforma de la constitución local para que le permitiese contender al Senado como candidato por representación proporcional --es decir, no asumiría el cargo por voto popular, sino acorde al porcentaje nacional de votos alcanzado por su partido político, el denominado Partido Verde Ecologista de México (PVEM)-- apenas a unos días de los comicios, celebrados el pasado 01 de julio, y una vez instalado en su escaño, resulta que pide licencia para regresar como Gobernador a su entidad federativa y terminar en diciembre, con su periodo al frente del Ejecutivo local.

Ante ese capricho de tipo caciquil --el joven Velasco, incluso, en una ocasión se hizo transportar en silla gestatoria, a la usanza de los antiguos reyes Mayas que se repartían al frente de sus diversas pólis y dinastías el territorio del actual estado mexicano, como Pakal II el Grande de Palenque,-- lo sometió a consideración del pleno de la Cámara Alta por la mañana del pasado 04 de septiembre; sin embargo, la votación le fue adversa... no hubo problema: favor con favor se paga, 6 diputados del Congreso de la Unión electos por el PVEM cambiaron sus lealtades y decidieron minutos después militar en MORENA, por la tarde y sin importar que el punto había sido ya discutido y votado en la mañana, se volvió a someter a votación la solicitud del Senador, resultando que, por abrumadora mayoría de 81 votos, de aquellos legisladores que habían votado en contra en la mañana, pertenecientes principalmente a MORENA, PRI, PRD, MC y por supuesto el PVEM, aceptaron concederle licencia para que regrese a Chiapas, se desempeñe como Gobernador hasta diciembre y luego retorne a unirse al resto de los "padres conscriptos" en las labores legislativas.

De esta manera, Velasco ostenta dos cargos públicos de manera simultánea: Gobernador de Chiapas en ejercicio y Senador de la República con licencia, porque, claro, no tiene el don de la ubicuidad como el Padre Pío o San Martín de Porres o muchos maestros del SNTE. Así, le cumplieron el capricho a cambio de que el PVEM le cediera seis diputados de la Cámara Baja al partido del presidente electo, con lo que éste, tendrá mayoría absoluta en ambas cámaras y podrá cambiar la constitución a su antojo.

Pero aquí tenemos que esta cesión de poder absoluto al gobierno entrante opera gracias, fundamentalmente, a que hay un concenso generalizado en la mayoría de los partidos políticos para hacerlo; esto genera en mi la inquietud, y creo que en muchos de que, en realidad, López Obrador llega a la primera magistratura, y con un poder omnímodo al estilo de los viejos tiempos priístas de hace más de treinta años, por que la clase política, en general, así lo quiso: ni el PRI, ni el PAN o el PRD ni MC, ni cualquiera otro partido que estuvo fuera de la coalición que postuló al tabasqueño parece querer jugar o tomar el rol opositor... la foto con la que encabezo esta entrada creo que habla más que mil palabras.

En ese sentido, no cabe duda que en México a lo largo del último siglo hemos transitado por los ciclos de evolución política que tanto Platón como Polibio describieran en sus obras en los tiempos clásicos: hemos pasado de una Aristocracia, como pudo haberse descrito el sistema priísta durante el periodo comprendido de 1929 a 1970, y sobre todo desde 1934, en que logró cierto desarrollo, estabilidad y paz social en el país, para luego ir degenerando con la ineficiencia del radicalismo keynesiano de los mandatos de Luis Echeverría y López Portillo, para después, pasar por el periodo de reformas neoliberales, y dar paso a la Democracia, misma que ha venido a degenerar en una Oligarquía.

El famoso Peje, será únicamente una especie de frontman, de fachada detrás de la cual esta clase política, esta oligarquía seguirá medrando y ejerciendo el poder de manera autoritaria y absoluta, las decisiones que tomen no serán sino consentidas por todos los actores políticos, dentro y fuera de las cámaras, dentro y fuera del gobierno; es algo en lo que están todos de acuerdo: partidos, empresarios, medios, todos ven en el régimen que se establecerá a golpe de reformas constitucionales una garantía a sus intereses. Como siempre, los ciudadanos de a pie perderemos, como ha sido a lo largo de las "Cuatro Transformaciones" que según el eslogan del gobierno entrante, éstas han sido en detrimento del país. México jamás volverá a gozar de la paz y la prosperidad que tuvo en los tiempos virreinales, --con desigualdades y pobrezas, que por otro lado eran la tónica general en los siglos XVI a XVIII-- vino la Independencia y esa prosperidad se derrumbó entre las luchas políticas de facciones y caudillos y el intervencionismo de EUA que no quería rivales en su ascenso como potencia y otros poderes extranjeros, cuando quizá con la implantación de un sistema monárquico y centralizado el país podía levantarse, se dio el ascenso y la victoria de Juárez para con sus reformas establecer un sistema bananero, jacobino, divisorio y autoritario que mantuviera a México débil y enfrentado a su identidad; después, el Porfiriato pretendió volver a levantar al país, y nuevamente, vino el intervencionismo del norte y el apoyo a un tarado supersticioso como Madero para que se viniera el derrumbe del país en la ruinosa y sangrienta lucha interna que fue la Revolución, hoy las reformas, en realidad llevaban al país a una etapa de crecimiento, ciertamente no a tasas altas, pero sostenido y en algunas regiones del país era clara la mejora del nivel de vida; sin embargo, estas reformas amenazaron intereses, y son los que han decidido esta "Cuarta Transformación", que como podemos adivinar, volverá a interrumpir y a retrasar el desarrollo de México.

Ahora no creo que EUA esté interviniendo, creo que detrás de las manifestaciones de aparente agrado y apoyo de Trump a AMLO se esconde en realidad indiferencia y que otorga el beneficio de la duda, además de que el nativo de Macuspana se encuentra en las antípodas ideológicas y personales del neoyorkino. Éste, por otro lado, está más abocado a la política interna de EUA y a enfrentarse a los propios demonios internos y externos de su país, que no son ni Rusia ni China, sino las elites y grupos de poder fáctico que, desde el asesinato de Kennedy se hicieron con el poder en el coloso del norte. Aquí por el contrario, parece más bien que AMLO y su gobierno son gente de dichos poderes fácticos y condescenderá con su política antinatalista y globalista, según parece. Es muy posible que sean esos poderes, que, como en el post anterior lo mencionaba, los que controlan y dirigen esta nueva transformación de mal a peor.

Así que abróchense los cinturones, la caída va a ser larga y el golpe, duro.