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11 de septiembre de 2026

¿UNA VERDADERA ALTERNATIVA PARA ALEMANIA?

 Antworten der Alternative Für Deutschland

El Populismo Autoritario sigue ganando en diversas partes del mundo, y en estos días, las alarmas se soltaron en Europa ante el triunfo electoral del partido político Alternative für Deutschland, en español Alternativa para Alemania, en el estado o lander más pobre de toda la federación germana: Sajonia-Anhalt, mismo que se encuentra en lo que alguna vez fue la República Democrática Alemana o Alemania Oriental de 1949 a 1990, durante los años de la Guerra Fría entre EUA y la Unión Soviética, el Imperio Ruso comunista.

Nuevamente, es el mismo fenómeno que se ha venido repitiendo desde Venezuela en 1999, en toda una oleada en Sudamérica en los primeros años 2000, primero de la Izquierda, y últimamente, de la Derecha, en EUA en 2016 Y 2024, en México en. 2018, ante el fracaso de los Partidos Políticos tradicionales para resolver problemas reales y tangibles, se ha elegido a un personaje carismático o a un movimiento que pretende dar respuesta a una serie de problemas e inquietudes de cada una de las sociedades ante promesas mesiánicas en torno.

Pero veamos, muchas de las alarmas que se han despertado en el caso alemán giran en torno a señalar a AFD como un partido de Extrema Derecha, prácticamente Neonazi, y esto no es cierto, sí tiene algunas posturas bastante duras en ciertos temas, como la inmigración, pero que responden a una situación, bastante preocupante, como lo es la transformación demográfica en Europa ante la baja natalidad de los europeos nativos y el que, para paliar el cada vez menor número de jóvenes en la fuerza laboral, se ha abierto la puerta a la inmigración masiva, principalmente, de africanos y musulmanes, lo cual ha puesto en peligro la continuidad histórica de lo que son los países europeos. En América, estamos lejos de entenderlo, somos sociedades formadas por inmigrantes desde 1492 y por la fusión de culturas, en el caso de México, lo he dicho en los posts relativos a la última edición de la Copa Mundial de Fútbol, tenemos una cultura que ha sido capaz de integrar elementos de diversas procedencias; sin embargo, esto se da porque nuestras sociedades y culturas, se encuentran apenas, en términos históricos, en formación y no tenemos la permanencia y continuidad monolítica de países tales como China, Japón, Irán o Egipto, que pese a los cambios sufridos, mantienen su identidad claramente definida tras miles de años, por lo que el mapa de Trump de toda Norteamérica con la bandera de las barras y estrellas, no es descartable.

En cambio, en Europa las sociedades y culturas, y nacionalidades europeas son añejas, pasaron por un proceso de formación tras la fusión de los elementos Grecorromanos, Germánicos y del Cristianismo, que fue lo que llamamos como Edad Media, para ya, a finales del siglo XV, encontrarse claramente definidas las identidades, al menos, de las principales potencias que dirigieron la Historia Europea y expandieron su Civilización al exterior: España, Francia, Inglaterra y Portugal, la Reforma Protestante y las injerencias de las potencias, retrasarían ese proceso en Alemania e Italia, que no lograrían consolidarse sino hasta la década de 1870 como Naciones y como Estados unificados.

Por ello, realmente países como Francia, Inglaterra, Alemania o la misma España se están jugando su supervivencia en el futuro... quizá sea una batalla perdida, porque, tal y como el historiador británico Peter Heather lo dice en su obra Emperadores y Bárbaros, la Europa que conocemos surgió de un gran movimiento migratorio que abarcó desde la segunda mitad del siglo II d.C., cuando los pueblos germanos comenzaron a presionar las fronteras romanas y hasta las batallas de Stamford Bridge y de Hastings en 1066, que cerraron la llamada Era Vikinga, y quizá estemos ante otro cambio demográfico igual de radical que aquel del pasado. Aún así, hay muchos europeos que no quieren dejar de serlo y no quieren ser desplazados por algo tan ajeno y antagónico al viejo continente como el Islam.

Es en este sentido que debe entenderse el ascenso de AFD en Alemania; sin embargo, no cabe duda que hay algunas cosas que no cuadran acerca de este partido y de sus posturas políticas, y que muy probablemente, se trata de un partido armado y digámoslo así: "artificial", basta ver a su líder, la economista Alice Weigel, --surgida del banco de inversiones norteamericano Goldman Sachs-- quien parece ser todo lo contrario a lo que la plataforma conservadora de su partido predica: se está en contra del Wokismo y del "matrimonio" homosexual: ella es lesbiana y está "casada" con otra mujer, se está contra la inmigración y su pareja es una inmigrante de Sri Lanka, está contra las familias homoparentales, pero tienen adoptados dos niños, y dice ser nacionalista alemana, pero su principal residencia está en Suiza.

Aún así, el electorado alemán parece no hacer caso de estas incongruencias que suenan raras, y que posiblemente demuestren que mucho de la plataforma del partido sea mercadotecnia para jalar votos de los descontentos con el desastre que ha venido a ser Alemania desde el largo mandato de Angela Merkel, --la verdadera destructora del país, pero que vendió una imagen de estadista gracias al Feminismo woke-- que basta decirlo, está totalmente justificado: los dos principales partidos alemanes, el SPD, socialdemócrata, y el CDU, los democristianos, son indistinguibles uno del otro, y ambos fueron conduciendo a Alemania hacia un abismo, condicionados por intereses extranjeros, por ideologías absurdas y de las grandes corporaciones, más interesadas en obtener grandes ganancias financieras antes que mantener viva a la mítica y poderosa industria alemana.

Así, Merkel se convirtió en la mayor usurera de Europa con sus exigencias económicas contra Grecia, y otros países del sur, a los que llamaron despectivamente PIGS: Portugal, Italia, Grecia y España, ante la falta de mano de obra para ocupar puestos de trabajo, y con un pretexto humanitario: abrió las puertas del país a la inmigración masiva de Medio Oriente, que se agregó a la ya presente, principalmente de Turquía, Irán y el Kurdistán, lo que permitió la entrada de numerosos elementos del fundamentalismo islámico ante el cual se fue cediendo, buscando apaciguarlo ante los constantes atropellamientos, apuñalamientos y otros ataques contra la población germana por celebrar, por ejemplo, las tradiciones navideñas, ofensivas para los islámicos. Por seguir dictados ecologistas, cerró las centrales nucleares y las energías "limpias" como la eólica o la solar, no produce lo suficiente para mantener la maquinaria industrial funcionando, lo que obligó a los alemanes a depender más del gas y petróleo rusos; sin embargo, la Guerra de Ucrania llevó a que el terriblemente torpe gobierno de Olaf Scholz rompiera con Moscú, por alinearse con EUA, y la voladura del gasoducto Nord Stream, llevara a que Alemania se quedara sin energía barata.

Ante todo esto, es claro que si aparecía alguna opción política capaz de capitalizar el descontento ante ese actuar errático y hasta estúpido de la clase política alemana, iba a tener éxito, más partiendo desde la antigua Alemania Oriental, donde la sociedad, en cierta forma, permaneció "congelada" por 45 años, y es bastante conservadora, y ha resentido la diferencia de desarrollo y cierto menosprecio desde el Oeste, sin embargo, el discurso resulta bastante convincente, ya sea que los miembros de AFD lo predique de convicción, o como simple medio de alcanzar el poder. 

Este partido busca restaurar las relaciones con Rusia, tensas bajo el todavía peor gobierno de Friedrich Merz y sus acusaciones contra Moscú de un presunto intento de atentado contra un aeropuerto; siempre se ha dicho que la relación entre alemanes y rusos ha sido de amor-odio: desde Pedro I el Grande, quien tomó de la entonces poderosa Prusia el modelo militar con el que construyó el después llamado Ejército Rojo, las grandes potencias europeas y después EUA, se han opuesto a la consolidación de una alianza germano-rusa. No en balde, zares como Pedro III y Pablo I fueron germanófilos y fueron asesinados, en el primer caso, por su propia esposa Catalina II, quien provenía de un principado alemán enemigo de Prusia, y muy simpatizante de Francia; en el segundo, por un complot nobiliario atizado quizá por su propio hijo Alejandro I, más afrancesado. (Ambos luego fueron retratados como locos, algo probablemente diseñado para justificar sus muertes) A fines del siglo XIX, Nicolás II rompió su alianza con las otras dos monarquías absolutas que persistían en Europa: Alemania y Austria-Hungría y se alió de manera totalmente antinatural con Inglaterra y Francia, lo que a la larga, llevó a la caída del Zarismo. Durante la etapa de la República de Weimar, Rusos, ya entonces Soviéticos y Alemanes, labraron una alianza de ayuda militar mutua un tanto clandestina, y Hitler firmaría con Stalin un pacto de no agresión y de reparto de Polonia, que rompería con la Operación Barbarroja, porque ideológicamente no podía ser aliado de quien era identificado como enemigo.

De ahí que muchos tengan la teoría de la conspiración de que AFD es un producto del Kremlin; no es de descartarse que Rusia sí haya tejido una red de influencia sobre Europa apoyando a estos movimientos populistas de Derecha, pero también muy probablemente, detrás de este partido exista un financiamiento proveniente de los magnates de Sillicon Valley, como Elon Musk. La instalación de regímenes populistas autoritarios es previo, probablemente, a la instauración de regímenes inspirados en las ideas de la Ilustración Oscura.

Pero no adelantemos vísperas, Sajonia-Anhalt es un estado de la federación alemana muy pequeño, y aún no se ha formado el gobierno del candidato de AFD, Ulrich Siegmund, que ganó el cargo equivalente al de Gobernador en México y EUA, recordando que se trata de un sistema parlamentario y necesita combinar porcentajes de votación para conformar su Gabinete Ministerial local. De no conseguirlo en un plazo, se repetirán las elecciones, y eso puede llevar ahora sí, a que consiga el 44% de los sufragios, con lo que ya no necesitará buscar alianzas y gobernar directamente.

De ahí, puede que se de, en las elecciones federales, una victoria contundente de este partido y solo hasta entonces, veremos qué tan sincero es su programa, y qué tanto están dispuestos a cumplirlo, qué tanto son una continuación o renovación del Nacionalsocialismo, o qué tanto resultan ser más un gobierno conservador, más centrado en el interés nacional, pero moderado, como el de Giorgia Meloni en Italia, de quien también se dijo que era neofascista. 

Pero lo principal, es que se necesita ya suprimir, de plano, toda la ideología de la Izquierda Woke, misma que no creo surgida de una conspiración; surgió de una búsqueda de la diversión hedonista de la juventud de los 60, impulsados por la aparición de los anticonceptivos y la extensión del uso de drogas; y por la búsqueda de los políticos, dentro del esquema de un sistema democrático, pero en países que habían alcanzado a resolver los problemas económicos y sociales más básicos y conseguido la estabilidad, de soluciones que vender ante problemas que ellos mismos crearon ante la desaparición de los verdaderos. Gran parte del discurso de la ideología de género, por ejemplo, surge de ello: crear problemas para luego prometer las soluciones.

En pocas palabras, el Sistema Democrático ya alcanzó sus límites, el mismo, ahora está por ser sustituido, ya hemos hablado de ello en este espacio, y quizá más adelante abunde más en ello.

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