La fase actual del eterno conflicto de Medio Oriente, mismo que comenzó en el Génesis y terminará en el Apocalipsis, cosa que es tanto metafórica como real, está siendo uno de los principales factores que están impulsando los cambios en la Geopolítica mundial, y eso que tiene a los mismos protagonistas desde hace milenios: la multitud de tribus y pueblos Semitas ahora englobados lingüísticamente bajo el membrete de Árabes, los Judíos y los Persas indoeuropeos y los Turcos, de lejano origen asiático y recién llegados, hace apenas unos mil años, a la región, sin olvidar a los Egipcios, los más veteranos de todos en el "juego de tronos" de aquella torturada zona del mundo, estratégica desde siempre, y en la que se encuentran como convidadas las potencias occidentales, principalmente nuestro vecino del norte: Estados Unidos.
Ya lo he dicho aquí: esa zona ha sido tan conflictiva desde la Edad del Bronce, o quizá desde el Neolítico, debido a que es el vértice donde se unen tres continentes: Europa, Asia y África, la Biblia nos dice, a través precisamente del episodio de Caín y Abel que aquello comenzó con conflictos entre sedentarios agricultores y nómadas ganaderos, que cruzaban territorios en busca de rutas de pastoreo para sus rebaños y dehesas. Luego vinieron los conflictos por el control de rutas comerciales, y ya a partir de fines del siglo XIX, el control de los centros de producción de petróleo, y de las rutas para su distribución, resultando que aquella zona del mundo, para más INRI, estaba repleta del "oro negro", lo que despertó la codicia de las grandes potencias.
Pero como nunca, el conflicto, cuyo foco ha sido en los últimos 80 años la creación y permanencia del Estado de Israel, y el enfrentamiento continuado durante todo este tiempo con los llamados Palestinos, es el que ha propiciado, en los últimos tres años, desde el aciago 07 de octubre de 2023, un verdadero movimiento tectónico que ha causado enormes divisiones en la sociedad global y encendidos debates en la opinión pública mundial, ha generado enconadas protestas y reacciones de las más diversas ante la respuesta militar israelí hacia la Franja de Gaza, la Guerra contra Irán, encabezada por Israel y EUA en sus dos episodios, en 2025 y en el año actual, o la incursión hebrea en el sur de Líbano, y ni se diga la feroz ofensiva desatada por los Hutíes contra Arabia, de la que hemos hablado en un post anterior; todo ello, forman parte de esta actual fase del conflicto comenzado, como hemos dicho, hace tres años.
Sobre todo lo que se ha percibido como un genocidio cometido por las fuerzas israelíes en contra de Gaza, es lo que ha llevado a generar enormes polémicas aún entre gente del medio del espectáculo. Como lo he planteado en posts anteriores, es indudable que Israel ha cometido crímenes de guerra o de lesa humanidad, y más que Israel en cuanto a Estado, sí algunos de sus militares, mandos y funcionarios; ya lo he dicho, la radicalización de la cúpula israelí, dominada por elementos fanáticos como personajes terroríficos como son Itamar Ben Gvir o Bezalel Smotrich que han convertido a Netanyahu en prácticamente su rehén electoral, ya que para el veterano Primer Ministro sólo hay dos posibilidades: seguir en el poder o enfrentar las acusaciones por corrupción ante los tribunales, y el apoyo de los partidos extremistas de estos tipos es vital para ello; de ahí que no se ha dudado en fomentar el fanatismo entre sus connacionales para que estos radicales vean incrementado ese apoyo.
De igual manera, en ese fanatismo y extremismo en el que han caído, es que incluso han atacado a comunidades cristianas, que hasta hace poco eran sus aliadas o veían en el Estado Judío a un garante de libertad de culto y hasta protección ante la amenaza mahometana, y sobre todo, cegados y confiados, han manejado de manera espantosa la comunicación respecto a las políticas y acciones implementadas en respuesta a las atrocidades cometidas por los militantes de Hamas hace 3 años. En ese sentido, los Israelíes no han sabido contrarrestar el manejo mediático, tanto en los tradicionales como en las redes sociales, de parte del Islamismo que cuenta con la Izquierda en Occidente como un aliado fundamental, cegada por un anti-imperialismo que no ve, o no quiere ver que el Islam, en realidad, es la ideología más imperialista que existe. Sin embargo, los muertos en Gaza antes que musulmanes son seres humanos, y las expresiones --probablemente brotes psicóticos-- de Ben Gvir, por ejemplo, y la arrogancia y suficiencia de Netanyahu, no abonan en nada a su causa, antes bien, producen el enojo y la reprobación, justificadas, del resto del mundo.
Así, es incuestionable lo que se ha mostrado en el documental Naza, --expresión hebrea para referirse a los daños colaterales en combate-- de que sí han existido órdenes de atacar a civiles y que ha sido excesiva la destrucción durante la contienda, pero también hay que reconocer que la responsabilidad de esto no es sólo de los halcones judíos, sino también y quizá en mayor medida, de los igualmente radicales, fanáticos, e inhumanos dirigentes de Hamas, Hezbollah, Iraníes o Hutíes. Ellos derrocharon las ayudas humanitarias de la comunidad internacional, no en la construcción de proyectos económicos, infraestructura, educación o salud para los Gazatíes, sino en armamento, municiones y la creación de una infraestructura de búnkeres y túneles para perpetrar asaltos contra los Judíos, hay muchos niños muertos o mutilados; pero se olvida que muchos de ellos han sido convertidos en niños-soldado, que saben instalar bombas o hasta efectuar atentados suicidas contra los Israelíes, quienes no tienen, muchas veces, más remedio que repeler las agresiones sin importar la edad de los atacantes, cuando no, estos niños, y las escuelas donde se les adoctrina en el odio contra todo aquello que no sea musulmán (como, hay que decirlo, en las sinagogas también se puede adoctrinar en torno a la supremacía hebrea) o los hospitales, son usados como escudos humanos para ocultar arsenales y fortificaciones.
Ante todo esto, resulta que así como hace unas semanas gran parte de los miembros del espectáculo se le lanzaron a la yugular y han boicoteado al cantante irlandés Ed Sheeran por haber sacado de su gira al rapero Macklemore, y haber renunciado a pronunciarse a favor de los Palestinos y en contra del Estado d Israel. Ahora, la polémica se dirige contra la banda Metallica, probablemente, la banda de Heavy Metal más famosa del mundo, ya que la misma, por conducto de su vocalista, segunda guitarra y portavoz James Hetfield, se ha pronunciado por mantenerse apolítica y rechazado hacer alguna declaración respecto al eterno conflicto del Levante.
Claro, muchos les han recordado cómo en sus primeros discos, principalmente en Master of Puppets y Justice for All, la banda tomaba una postura de crítica social y política bastante clara, similar a lo que ha hecho en toda su historia la banda rival, fundada por su ex miembro David Mustaine Megadeth. Canciones como Ride the Lighting que criticaba la pena de muerte, Master of Puppets, una crítica al belicismo, One, el drama de los veteranos afectados por el estrés postraumático y haber quedado lisiados, etc. Sin embargo, estas canciones tratan esos temas de manera genérica y no dirigen realmente sus dardos hacia un país, político o gobierno en específico, o si mucho, se refieren a políticas del propio EUA, país natal de la banda con excepción de Lars Ulrich, danés e hijo de un tenista campeón de Copa Davis.
Yo creo que la postura tanto de Sheeran como de Metallica es lo más sano, aunque no le guste a muchos: el conflicto en Medio Oriente es uno en el que, si no tenemos una afectación directa o intervención en ella, debemos más bien mantenernos equidistantes y críticos hacia ambos bandos. Por un lado, porque, como ya lo he dicho en un post anterior, en Occidente no podemos entenderlo plenamente, porque fundamentalmente, es una guerra que puede pelearse con drones y misiles guiados del siglo XXI, pero a la vez, con una mentalidad propia de la Edad del Bronce. Para nosotros es inconcebible, pero para un Persa, el escuchar al Ayatollah Khamenei lanzar proclamas pidiendo la destrucción completa de Israel, y para un Judío escuchar a Ben Gvir llamando a exterminar a todos los Palestinos es lo más lógico del mundo y algo con lo que es posible estar de acuerdo, aunque se parezcan a las proclamas lanzadas por los que hoy veríamos como tiranos bestiales como Asurbanipal en el siglo VII a.C. y que se encuentran escritas en tablillas de arcilla jactándose de desmembrar, desollar, ahorcar, empalar o crucificar a sus enemigos, pero ahora, dichos mensajes se difunden vía Iphone en redes sociales y llegan a todo el mundo.
El conflicto de Medio Oriente no es tan simple como un partido de fútbol en el que podemos irle a Israel o irle a Palestina, ni tampoco una lucha maniquea de los "malos" contra los "buenos". Ante esa complejidad, lo dicho por Hetfield de que la banda no busca influir con mensajes políticos, recuerda a lo dicho por el comediante inglés Ricky Gervais en aquella entrega de los premios cinematográficos de los Globos de Oro: es muy fácil para una celebridad, piénsese en Roger Waters, el ex-bajista y cantante de Pink Floyd, el pontificar acerca de dicho conflicto o de cualquier otro desde su cómoda mansión en las Bahamas, o Shirley Manson, vocalista de Garbage, puede elogiar y aplaudir al Gobierno de Claudia Sheinbaum en México y aceptar que su banda de un concierto gratuito en el Zócalo de la Ciudad de México desde su lujosa casa en Edimburgo, pero desconoce por completo la crisis del sistema de salud mexicano, la inseguridad desatada en aamplias regiones del país y la violencia sin control, los escándalos de corrupción del gobierno de Morena y la ineptitud de muchos de sus funcionarios, y si escucha de ellas, las desestimará como intrigas o conspiraciones de la Ultraderecha, basada sólo en su sesgo confirmatorio que sigue en sus búsquedas en Internet, y todo porque no se está en el lugar de los hechos ni se conoce el contexto, se ve todo con un cristal ideológico y además, se pertenece a una clase social privilegiada que no se ve afectada por los problemas, y así, todo puede verse desde una óptica irreal y falsa.
En ese sentido, y contrario a lo que muchos dicen, la actitud de Metallica, o de Ed Sheeran, no es tibia, es incluso valiente cuando el pensamiento dominante es apoyar una causa como la Palestina detrás de la cual está un régimen (el Persa) que, pese a que quizá no es tan tenebroso como lo dibuja la propaganda estadounidense e israelí, sí es opresivo como lo es el Islam en sí mismo, expansionista y belicoso, y que precisamente, consideraría a muchos de estas celebridades que le defienden o a sus adláteres de Hamas y Hezbollah, como degenerados y pecadores a los que no tendrían problema alguno en ejecutar, olvidando que por ejemplo, el 07 de octubre de 2023, uno de los principales blancos de los ataques a Israel fue un festival de música electrónica, considerada maligna per se por los musulmanes radicales.
Pero también, no se puede estar del todo del lado del Estado de Israel, yo como católico, no puedo seguir las ideas del Sionismo Cristiano de numerosas sectas protestantes: el nuevo Israel es la Iglesia Católica (Universal) y existe una continuidad de Abraham a Moisés, de éste a Jesucristo, de él a los Apóstoles y de ellos hasta León XIV y los obispos, tan es así que hay estudiosos de la Historia de la Iglesia que hablan de la Iglesia Patriarcal, de la Iglesia Mosaica y de la Iglesia Cristiana como tres etapas distintas de una misma cadena de la llamada Historia de la Salvación o Historia Sagrada. Tampoco puedo estar de acuerdo con el Judaísmo Moderno, mismo que, en realidad es muy diferente del credo seguido por los Patriarcas y los Profetas del Antiguo Testamento y que más bien surgiría tras la muerte y resurrección de Jesús y la posterior destrucción del Templo de Jerusalén, a grado tal de que muchos Historiadores de las Religiones distinguen entre el Judaísmo actual y el del Viejo Testamento al que llaman Yahvismo, para el cual, el sacrificio era fundamental.
El Judaísmo actual, al que se puede llamar Judaísmo Rabínico o Talmúdico, surgió como una reacción a la expansión del Cristianismo y, ante la destrucción del templo, tratar de mantener vivo un credo como medio de sostener una identidad y cohesión culturales para un pueblo que se vio de repente disperso y menguado, inmerso en el medio helenizado y cosmopolita del Imperio Romano. Las diatribas aparentemente antisemitas de San Juan Crisóstomo, tal y como nos recuerda el historiador británico Tom Holland, se explican como una contestación en el debate teológico y filosófico con un culto que se erigió como competidor del Cristianismo y que incluso realizó proselitismo en aquellos primeros siglos de nuestra era, algo que ya se hacía desde la época de Jesús, según se desprende de los Evangelios y de los Hechos de los Apóstoles, donde se hace referencia a prosélitos o conversos al Judaísmo por las enseñanzas de los Rabinos, quienes tras la caída del Templo, suplantarían a los Sacerdotes Levitas en la dirección del pueblo.
Me repugna profundamente el Talmud y sus insultos a Jesús, la Virgen María y el desprecio que en el mismo, desde una postura nacionalista, agraviada y resentida por haber sufrido conquistas y persecuciones, se tiene hacia los goyim o gentiles, e igualmente, ciertas creencias o prácticas como la Kabbalah me parecen supersticiones absurdas e incluso, desagradables o perversas; sin embargo, una cosa es no estar de acuerdo con las creencias de otros, y otra el justificar en ese desacuerdo la discriminación y el genocidio; incluso, esto aplica para con los musulmanes y los protestantes, aunque sea difícil; en el caso de los Judíos sería injusto no reconocer la enorme cantidad de gente extraordinaria surgida de entre ellos, que ha producido enormes beneficios a la humanidad entera, que han generado en muchos rubros: la música, la ciencia, el arte, el cine, la literatura o el ámbito empresarial.
También, no puede negarse que las críticas al Estado de Israel que ya se enfocan en un ataque, no a ciertos líderes políticos y militares o a un gobierno en particular, sino a la etnia hebrea en general, sobre todo venidos de la Izquierda Marxista, traen consigo un blanco indirecto que es el Cristianismo: al negar la historicidad del Judaísmo o de los nexos del pueblo Judío con aquella tierra, se busca negar en consecuencia a la historicidad de Jesús y del Evangelio, además de que se niega que Israel ha cumplido, desde 1948 a la actualidad, un papel fundamental para la seguridad de Occidente: ser un medio de contención del Mundo Islámico, como se pretendió, en las Cruzadas, que lo fuera el Reino Latino de Jerusalén y los otros Estados Cruzados de Medio Oriente. Es curioso que, al debilitarse el apoyo a Israel desde principalmente Europa, aumente el impacto de la inmigración musulmana en Europa y la influencia de Estados islámicos como Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita o Marruecos en sus políticas internas tanto de la Unión Europea como de sus países miembros.
Y es que el Islam es igualmente algo con lo que no puedo estar de acuerdo ni mucho menos apoyar: últimamente han sacado a relucir cierta parte del Corán en que se elogia el papel de la Virgen María y de Jesús, aunque como profeta antecesor de Mahoma, y del respeto con el que se les trata. O se muestra que en Teherán, los Persas inauguraron una estación del metro dedicada a la Virgen como muestra de la tolerancia al Cristianismo; sin embargo, la sura o capítulo del Corán al respecto debe entenderse que fue pronunciada por Mahoma en el proceso de ganar apoyos de las distintas comunidades que conformaban la Meca, ciudad que ya era un emporio comercial en aquel entonces, y en la que habitaban diversas etnias con diferentes credos, entre ellos, Cristianos, aunque no Católicos, sino de sectas heréticas tales como Monofisitas (que planteaban que Cristo sólo tenía una naturaleza, humana o divina) y Gnósticos, por lo que, para hacerse con el control de la ciudad, y posteriormente, para unificar a todos los pueblos de la península arábiga bajo su mando, buscó quedar bien con todos, para después imponer tanto él como sus sucesores, su nuevo credo: una compilación del antiguo Paganismo semita desde tiempos babilonios, Zoroastrismo, Cristianismo Gnóstico y una base de Judaísmo, a través de la fuerza.
No puede creerse que ese presunto respeto sea algo más que propaganda, cuando la Historia del Islam fue la de perseguir y masacrar cristianos, cuando no esclavizarlos, y desaparecer las otrora prósperas y antiguas diócesis y comunidades de Medio Oriente y Norte de África, o con episodios relativamente recientes como el Genocidio Armenio o la expulsión de los Griegos de las ciudades de la costa del Egeo, hechas por los Turcos; así que la inauguración de la estación del metro, es de entrada, un gesto de cortesía a los Cristianos Nestorianos y de rito Armenio que siempre han radicado en Irán, y tolerados desde antes de la islamización de los Persas, bajo los últimos reyes Sasánidas, y que, aunque tienen garantizada alguna representación minoritaria en el Parlamento, al igual que la comunidad Judía "bien portada" que habita en tierras persas desde los tiempos de la reina Esther, es claro que el régimen jamás permitirá que algún cristiano o judío llegue a la Presidencia del Gobierno o a algún otro cargo importante en la administración o la milicia, y en segundo lugar, la estación del metro fue inaugurada durante la guerra en este año, evidentemente para tratar de aparecer como tolerantes y abiertos, ante la estúpida y fanática actuación de soldados judíos destruyendo y profanando templos e imágenes cristianas en Líbano y los territorios palestinos. Un golpe mediático bastante efectivo.
Pero en los medios tanto mainstream como en las redes sociales se ha extendido una serie de "teorías de la conspiración" y visiones totalmente dominadas por la idea de los "musulmanes buenos" oprimidos y víctimas de genocidio contra "judíos malvados" imperialistas y enemigos de la humanidad, lo cual está llevando a que cada vez más se reivindique a la figura de Adolf Hitler o postulados muy antiguos del Antisemitismo más clásico.
Un ejemplo de ello lo tenemos con lo que está pasando con el agua potable en la Zona Metropolitana de Guadalajara, y en general en otras partes del país y de Hispanoamérica, donde han llegado al poder estos candidatos de Extrema Derecha apoyados por Trump y las Sectas Protestantes que simpatizan con el Sionismo Cristiano. Primero que nada, hay que entender que, quizá, el magnate neoyorkino condicionó su apoyo a estos personajes a cambio, seguramente de que diesen apoyo a Israel ¿porqué? No por una conspiración oscura, sino porque, por un lado, Trump quiere romper el aislamiento internacional en el que se ha arrumbado al Estado Judío, o más bien al Gobierno de Netanyahu, como consecuencia del conflicto en Gaza, y necesita mantener cierto número de votos favorable a éste dentro de los organismos internacionales. Segundo, porque, ante las crecientes dificultades económicas, y la cada vez mayor opinión pública en contra, Trump ya no puede sostener económicamente a Israel y su gasto militar. Entonces los países hispanoamericanos se convierten en campo abierto, bajo estos gobiernos nuevos, de inversión y generación de ingresos para que Israel se sostenga por sí mismo.
Ahora, sin duda alguna, los israelíes han implementado una tecnología muy avanzada para el manejo del agua en su país, que les ha permitido transformar pedazos de desierto en tierras fértiles y sostener el crecimiento urbano de comunidades que antes eran pequeñas o inexistentes, como la propia zona metropolitana de Tel Aviv. ¿Podría darse la cooperación con empresas o expertos israelíes para solucionar una problemática de años en el agua de Guadalajara y otras ciudades mexicanas? Siendo pragmáticos, sí, aunque más adelante detallaré que es algo que también tiene sus peros, y son muchos.
Pero ante esta situación, tenemos que nos llega el eco del conflicto en Medio Oriente, y se difunden ciertas teorías de la conspiración en contra de los Judíos que son en realidad, muy antiguas: basta ver a la famosa influencer yucateca conocida como Vicky Wolff, quien generalmente elabora vídeos cómicos, pero que últimamente ha pasado de la tradicional xenofobia de la gente de la península a algo que la hace similar a las ideas imperantes en Alemania en los años treinta y cuarenta, por ejemplo, difunde la idea de que los Judíos van a envenenar el agua de las ciudades mexicanas para "provocar un genocidio". Como parte de su búsqueda de conquistar nuevos territorios, que de lo mismo se habla de la Patagonia en Argentina, zonas de Colombia y de Estados Unidos...
De entrada esto es falaz, e incluso imposible: los Judíos son aproximadamente 16 millones en todo el mundo, y en Israel, son unos 7 millones. Sus fuerzas armadas, son efectivas y están altamente entrenadas y dotadas de una gran tecnología; sin embargo, estos tres años de conflicto han demostrado sus limitaciones: son fuerzas pequeñas y que dependen demasiado del poderío de su Fuerza Aérea y de sistemas defensivos proporcionados por EUA, que, según se ha visto, los Iraníes han podido superar. De esta forma, su poder militar apenas es suficiente para llegar a hacer incursiones terrestres en los países vecinos, y su doctrina es más defensiva que ofensiva en realidad.
Además de eso, los Judíos distan de estar unificados y seguir un mismo objetivo. Es cierto que ha tomado mucha fuerza recientemente una corriente o grupo radical, o si se quiere, fundamentalista judío, como es Jabad Luvabitch, que ha cobrado mucha influencia en la Administración Trump y también, por ejemplo, en Javier Milei, pero el Judaísmo es un conglomerado de facciones enfrentadas, e incluso de etnias que no tienen relaciones del todo buenas entre sí. Los Judíos Ultraortodoxos, o Jasídicos, por ejemplo, se oponen al Estado de Israel y a hacer el servicio militar, y son, de entre todos, los que tienen una natalidad más alta, aparte están los Judíos Reformados, mucho más liberales y laxos, incluso "contaminados" por el wokismo, principalmente en EUA, y existe un sinnúmero de grados de ortodoxia entre ambos extremos. Por otro lado, en Israel hay críticas respecto a que, en la cúpula, se encuentran los Judíos Ashkenazi, en segundo lugar, los Sefarditas, después los Mizrahi, quienes vendrían a ser los Judíos más cercanos a los de tiempos bíblicos, por ser descendientes de aquellos que nunca abandonaron el Medio Oriente, y al fondo, discriminados, los Falasha o Judíos Negros provenientes de Etiopía y otras partes de África, ajenos al Talmud y más cercanos al Judaísmo del Antiguo Testamento.
De este modo, el pensar que desean hacer limpia de argentinos, gringos, colombianos y mexicanos para quedarse con territorios de estos países es un imposible: primero, no tienen la capacidad demográfica necesaria para colonizar esos territorios, ni la capacidad militar para ello. Por otro lado, resultaría bastante estúpido matar a su clientela, a quien proporcionarían el servicio de agua, o proporcionarían productos tecnológicos, a cambio de algo que necesitan para la supervivencia del Estado de Israel: dinero. Aunque, algo que ya habíamos dicho en alguna ocasión, eso no quita que probablemente sí estén buscando crear comunidades que les puedan brindar refugio ante un posible colapso del país bajo la presión Persa y del Mundo Islámico.
Sin embargo, lo del envenenamiento del agua no es algo nuevo, ya en el siglo XIV, se acusó a las comunidades judías europeas de envenenar los pozos y los ríos y provocar así, la gran pandemia de la Peste Negra. Así que es un discurso ya viejo y típico del Antisemitismo, que en aquella época llevó a matanzas y linchamientos.
Ahora, ¿Qué está pasando en México? Bueno, la realidad es que muchas de nuestras ciudades tienen el problema asegurar el abastecimiento de agua potable. De entrada, somos un país que carece de grandes cuerpos de agua, salvo el Lago de Chapala, y no poseemos ríos caudalosos que puedan sostener grandes urbes, sí hay grandes reservas de agua en mantos freáticos, pero se necesita de mucha tecnología y costos para explotarlos. El caso de Guadalajara, es paradigmático, a lo que se ha unido la inveterada corrupción en el manejo de la empresa pública que, fundada desde hace más de cuarenta años, maneja el servicio en la ciudad: el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado, mismo que ha sido objeto da múltiples reestructuraciones y nunca ha funcionado del todo bien. Intereses políticos y electoreros, han impedido, por ejemplo, que se haya hecho una planeación a futuro para evitar inundaciones en ciertas colonias de la ciudad durante el temporal de lluvias y no se ha hecho un sistema de drenaje profundo que lo resolvería, pues costaría mucho y se llevaría también años su construcción, superando periodos gubernamentales de munícipes y estatales. Desde los años 60 no se ha vuelto a hacer un colector que sea de grandes dimensiones, por ejemplo.
Por lo que ve al abastecimiento de agua, en mucho se ha hecho depender éste del Lago de Chapala, pero existe el enorme problema de la contaminación que, desde los años 60 empezó a darse en este vaso y en la cuenca del Río Lerma, al verter sus desechos las industrias desde el Estado de México, donde nace tal río, que es el principal alimentador del lago, y del que luego, se obtiene el agua para la ciudad, con plantas de tratamiento ya obsoletas o insuficientes, a pesar de que la calidad de las aguas de Chapala ha mejorado en años recientes, pero no del todo.
Sin embargo, lo que ha pasado en las últimas semanas pareciera que sí obedece a una contaminación del agua intencional, y según circula en las calles, esto es para que el Gobernador Pablo Lemus encuentre una razón para justificar la firma de un contrato para el manejo del agua con empresas extranjeras, entre las que destaca la israelí Mekorot, misma que no es privada, sino del Estado, y que ya tiene ciertas concesiones en Chihuahua o Yucatán.
Ahora, aquí hay que tomar en cuenta algunas cosas: el agua indudablemente es un derecho humano, y toda persona debe tener acceso al agua potable, porque ésta es necesaria por naturaleza para el sostenimiento de todo tipo de vida, desde la microbiana, vegetal, animal y humana. Si se lucra con el agua, como una mercancía, como alguna vez propusiera un codicioso y sádico ejecutivo de Nestlé, resultaría que el acceso a un elemento fundamental para la vida quedaría sujeto a la capacidad económica de las personas. Sin duda, el agua debe ser un servicio público, y el Estado debe garantizarlo. Las empresas que puedan ser concesionarias de este servicio, deben limitarse a aspectos técnicos y no al cerrarle la llave a quien no pueda pagar. El SIAPA, lo que hace, es ante los morosos que no pagan los derechos por los servicios, es reducir el flujo de agua, pero no eliminarlo o bloquearlo por completo. También es importante limitar el monto o porcentaje de la inversión o intervención de empresas extranjeras en la actividad, porque siendo el agua algo tan vital, su control puede darle, y más si se trata de una empresa de propiedad pública de otro Estado, una capacidad de influencia de este otro país sobre las políticas nacionales enorme, con independencia si es Israel, Qatar, EUA, Rusia o China, y sean Judíos, Musulmanes, Católicos, Protestantes u Ortodoxos o Paganos, y lo mismo pasa con otros recursos naturales estratégicos, como el petróleo: véase el caso de Venezuela y que detrás de sus cambios y crisis políticas, están los intereses de las grandes potencias luchando por él.
En fin, éste ha sido un post muy largo, pero creo haber llegado a mi objetivo de describirles que la situación actual del mundo es mucho más compleja de lo que parece y no puede observarse desde una óptica simplista de blanco y negro. Hay muchos tonos de gris entre ambos, y también, vemos cómo algo que pasa en un lugar aparentemente muy lejano y ajeno a nosotros, tiene eco en nuestras calles y plazas.
Y también, algo muy importante: no debemos apasionarnos ni dejarnos llevar por las opiniones que se generalizan en Redes Sociales, eso ya lo he experimentado en carne propia y ya me di cuenta de que estaba yendo mal, porque en las publicaciones de Instagram, X, Telegram o Tik Tok, muchas veces se apela a las emociones y sentimentalismos, para impulsar a tomar una postura hacia un lado de favor y de odio hacia el otro, hace poco, por ejemplo, vi un vídeo hiperrealista creado con Inteligencia Artificial que mostraba al Zar Nicolás II jugando con una de sus hijas, era evidente que la intención del vídeo era generar una empatía hacia los últimos Romanov que fueron cruelmente asesinados por los Bolcheviques y que a la vez, tengas odio por los Comunistas, a grado tal que el dolor de una madre por su hijo desaparecido, torturado y eliminado por alguna dictadura sudamericana en el Plan Cóndor, con el que jugaba como Nicky con la niña Anastasia, sea minimizado, "porque se lo merecía" (basta ver algunos comentarios en ese vídeo). La influencer Vicky Wolff, puede hacer vídeos bastante graciosos con su marcado acento yucateco sobre situaciones cómicas, pero veamos su contexto tal y como sale en sus vídeos: es una arquitecta que no ejerce su carrera y está casada con un regiomontano de buena posición económica que viaja constantemente a EUA --país contra el que despotrica igualmente-- y se le hace fácil difundir odio contra todos los Judíos tal y como lo hace un Roger Waters o una Shirley Manson hacia quienes no sean de su misma cuerda. Por ello, reitero, la posición de Sheeran o de Hetfield, es quizá la más sana, siendo figuras públicas: además, evitan enfrentamientos entre miembros de su público o que se discrimine a ciertas personas y no dejarlas entrar en sus espectáculos.
Por último, creo que ningún niño palestino ni ningún niño judío debe ser adoctrinado para odiar a los "otros", quizá la solución al problema sería que una fuerza internacional entrase en la región y se llevase, por igual a Netanyahu, Ben Gvir, Smotrich, a Mokhtaba Khamenei, al Emir de Qatar y a toda la dirigencia de Hamas, de Hezbollah ante la Justicia, y se establezca una administración internacional que desintoxique la mente de Musulmanes y Judíos de las marañas supremacistas y belicosas que los tienen atrapados y aprendan a convivir como personas bajo el Derecho y entiendan que la Edad del Bronce terminó hace mucho. Lo sé, soy un idealista.



