
Un rasgo muy claro de la decadencia actual que desde Estados Unidos se irradia al resto del Mundo Occidental es la excesiva politización e ideologización de todos los aspectos de la vida humana. El espectáculo, el arte, el deporte y hasta la ciencia se convierten en vehículos de difusión de postulados ideológicos que sustentan las visiones y propuestas de determinados grupos políticos y sus intereses por encima de las finalidades de tales actividades.
La NFL, National Football League, es una de las federaciones deportivas más ricas del mundo, abocada a la organización y comercialización del campeonato profesional nacional de Fútbol Americano en EUA, deporte que nació en dicho país como una derivación nativa del Rugby, y por tanto también "hermano" del Fútbol Soccer, el deporte más popular del mundo, y que sólo se practica de manera profesional a alto nivel en su propio lugar de nacimiento, --en Canadá también existe una liga profesional de ese deporte, pero pequeña y de nivel más bien bajo, y en México existe una ya muy antigua y tradicional liga universitaria, pero no han fructificado los intentos de crear una liga profesional-- debido en mucho a que es muy cara y compleja la organización de un equipo, desde que se requiere un gran número de jugadores para armar la escuadra ofensiva o la defensiva, o alineaciones especializadas para determinados tipos de jugadas, los llamados "equipos especiales", un cuerpo técnico igualmente numeroso y especializado, y la propia panoplia de cada uno de los futbolistas, una verdadera armadura que protege a los jugadores de lesiones graves, dada la violencia de este deporte, aún así, mucho más dosificada y ordenada que la de su "hermano" el Rugby, mucho más caótico e incluso salvaje que el norteamericano, el cual se caracteriza por dejar poco al azar, depender de estrategias casi militares y de un manejo del factor tiempo poco visto en otros juegos, todo lo cual lo vuelve algo realmente fascinante, y también muy aprovechable para los publicistas, que aprovechan las numerosas pausas en el reloj de juego para insertar anuncios en las transmisiones televisivas.
Durante décadas, el Fútbol Americano se volvió parte integral de la cultura norteamericana, desde la vida universitaria y muy seguido por la clase trabajadora y de los estados del centro, más rurales y conservadores, y que incluso ha desbancado en popularidad al béisbol y al basquetbol, y un espectáculo que atrajo la curiosidad de muchos aficionados al entretenimiento deportivo en el resto del mundo. Ideal para reunir a la familia en torno a una TV los domingos, o con los amigos en una noche de lunes en un restaurante o bar acompañado de una cerveza. Muchos, incluso en México, hemos crecido viendo las hazañas de verdaderos héroes de los emparrillados como Vince Lombardi, Joe Montana, Troy Aickman, Franco Harris, Tom Landry, Terry Bradshaw, Dan Marino, Frank Tarkenton, Roger Staubach, Steve De Berg, Warren Moon, Joe Perry, Walter Peyton entre otros muchos, que no solamente se convirtieron en leyendas para los aficionados estadounidenses, sino lo son globalmente.
Sin embargo, desde la época del Gobierno de Obama, la NFL, lo mismo que otras federaciones deportivas, el cine, la TV y otras manifestaciones culturales se empezaron a impregnar de política. Primero, cuestiones tales como que el nombre y el escudo de uno de los equipos más emplemáticos: el club propio de la capital Washington D.C., los Redskins, fue calificado de discriminador, dado que se trata de un apelativo "incorrecto" para referirse a los indígenas norteamericanos, y que fuera utilizado por los colonizadores británicos aludiendo al tono moreno rojizo de la piel de los amerindios y a la pintura de guerra empleada para ir a la batalla con la que embadurnaban sus caras, costumbre seguida igualmente por pueblos mesoamericanos emparentados con ellos por haber provenido de esa misma región: los llamados chichimeca, y de entre ellos, los Mexica. El escudo del club, por otra parte, era el retrato de un cacique indígena llamado John White Calf, quien reivindicara mucho la herencia nativa de EUA, tanto tiempo marginada, en la primera mitad del siglo XX.
Sin embargo, el wokismo de los Demócratas increíblemente consideró que esto era despectivo y tanto el nombre como el escudo del club fueron eliminados, siendo rebautizados como los Commanders, (Comandantes) adoptando una insípida y neutra W amarilla como emblema, volviéndose un equipo sin identidad y sin Historia. Algo similar pasó con el club de béisbol de la ciudad de Cleveland, los Indios, cuyo escudo era la caricatura de un indígena sonriente, también considerado algo despectivo, por lo que se pasaron a llamar Guardianes, y también tomando como emblema una igualmente anodina G roja... curioso, ambos equipos adoptaron nombres con alusiones militares y simplonas letras del alfabeto. Y esto pese a protestas de los propios indígenas, para quienes el equipo de fútbol capitalino en realidad honraba a la valentía de los guerreros indígenas y el recuerdo de un gran líder que luchó por que se reconociera a los indígenas como parte integral de la identidad del país y dejando atrás los recuerdos de los conflictos y del genocidio perpetrado, no por los Británicos en la conquista y colonización, (quienes en realidad trataron de emular en mucho a los Españoles firmando alianzas con distintas tribus) sino por los propios angloamericanos ya independientes.
Obama igualmente trató de presentar al Fútbol Americano como un despliegue de la "masculinidad tóxica" e impulsó películas y documentales en que se presentaba como una actividad riesgosa que podía generar daños cerebrales, lo mismo la Lucha Libre o el Box, pese a que se han presentado, por ejemplo, mejoras en el diseño de los cascos que utilizan los jugadores y que absorben mucho mejor los impactos que los que se usaban en los años 90 y antes, reduciendo los riesgos, y que, por otro lado, cualquier actividad física puede presentar ciertos peligros: pelotazos a la cabeza o a las costillas dados a alta velocidad por duras bolas de cuero y cuerda en el béisbol, fracturas y esguinces en el Fútbol, en el Rugby la violencia es mucho mayor que en el Americano, y aún así los jugadores no traen protección alguna, etc. Quien decide dedicarse a ello, lo hace sabiendo los riesgos que corre. Y por otro lado, siendo un partido político que desde los Kennedy comenzó a aglutinar a miembros de clases altas o pretenciosos de ser cultos y por tanto, progresistas, era visto como algo vulgar y propio de gente inculta y violenta, lo que llevó a que la actriz Meryl Streep, una de las heroínas del Partido en Hollywood, calificara a sus aficionados como deplorables durante la campaña electoral de 2016.
Lo curioso es que los directivos de la NFL y los propios propietarios de los clubes afiliados a ella no resistieran a los embates dirigidos desde el poder en contra de su deporte y la identidad e Historia de sus equipos. Al contrario, obedecieron los cambios de nombre, y aceptaron abanderar causas LGTBQ, hacer campañas por la diversidad étnica, y en una palabra, someterse a los dictados del poder. ¿Porqué? Muy probablemente por la dependencia que la NFL tiene de los medios, mismos que son controlados por gente vinculada al Partido Demócrata, y en general, por miedo quizá a que el Gobierno de Obama primero y luego durante el cuatrienio de Biden, tomara medidas contra el Fútbol Americano aduciendo que se trataba de una actividad peligrosa.
Hasta el día de hoy, y pese a que Trump prometió obligar a la liga a que el equipo de la ciudad de Washington recuperara su nombre y su escudo, incluso señalando que los propios indígenas así lo pedían, ya que para ellos, que un club de Fútbol que incluso ha sido campeón en tres ocasiones, lleve un apelativo genérico para referirse a todo ese mar de pueblos que habitó en lo que hoy es EUA, y por escudo el retrato de uno de sus líderes que luchara por los derechos de sus pueblos y reconocimiento de su cultura, es algo honroso y reivindicativo, no discriminatorio como lo dijera el enigmático Soetoro, no se ha logrado hacer tal cambio; y por otro lado, tal parece que toda la NFL se ha alineado con el conglomerado de poderes fácticos contrarios a Trump.
Y así tuvimos el domingo pasado la edición número 60 del Súper Tazón, (el "tazón" o bowl en inglés es una alusión a la forma de los estadios, es como referirse a que un estadio lleno es un tazón de gente) es decir, de la final del torneo nacional de este deporte, desde que en la temporada 1965-66, las dos ligas o federaciones de Fútbol Americano entonces existentes se fusionaran para conformar a la NFL y crearan un campeonato unificado. La verdad, el nivel mostrado en la cancha por los dos equipos contendientes (los Patriotas de Nueva Inglaterra, en realidad, de Boston, y los Halcones Marinos de Seattle, quienes se llevaron la corona de esta temporada) fue paupérrimo, lleno de balones sueltos y pases incompletos, como si uno viera un juego ordinario de la liga canadiense. Pero lo peor fue el espectáculo de Medio Tiempo.
Al convertirse el Súper Tazón en una celebración quasipatriótica para EUA, el medio tiempo trató de ser una especie de escaparate de manifestaciones del "poder blando" o atractivo del American Way of Life para el resto de la humanidad; así, poco a poco, de ser meros shows de bandas musicales escolares y equipos de animación, se empezó a dar la presentación de mini-conciertos de cantantes y músicos prestigiados en el momento, así, quizá el mejor espectáculo de Medio Tiempo que se ha dado hasta el día de hoy, ha sido el del cantante y bailarín Michael Jackson en la edición de 1993.
Sin embargo, el espectáculo del Medio Tiempo desde la década del 2010, comenzó a mostrar también la progresiva decadencia de la música popular en EUA y el resto del Mundo Occidental, mientras que se presentaron artistas provenientes del Rock como los Rolling Stones, Tom Petty o los Red Hot Chilly Peppers, todos ellos ya envejecidos, se empezó a abrir la puerta a personajes provenientes del Pop más plástico e intrascendente, como Katy Perry, Bruno Mars, el etíope-canadiense conocido como The Weekend, o representantes del Rap y el Hip-Hop, muchos ya con alarde de autotune, samplers y ayudas tecnológicas que cubren la falta de talento, o igual la presentación de una banda de rock relativamente joven pero venida a menos por sus egos y aceptación de la comercialización como Maroon 5, hablándose más de los tatuajes de su vocalista, Adam Levine, que de la calidad de su show.
Pero lo de hace unos días creo que es que la NFL ha tocado fondo al prestarse a los intereses políticos del Partido Demócrata y aquellos poderes fácticos que están en contra del actual mandato de Donald Trump.
He dicho aquí que hay muchas políticas que me parecen acertadas de parte del Presidente norteamericano, aunque es innegable también muchas otras y acciones que son contrarias al más elemental Derecho, que detrás de ellas se encuentran también los intereses de oligarcas egoístas, corruptos y literalmente: chiflados, la idea del supremacismo norteamericano y su falta de respeto total por cualquier noción de orden jurídico, interno o externo, sin que queden todavía del todo claros sus nexos con Jeffrey Epstein ni una siniestra asociación con el Chavismo en Venezuela que si bien promete mejoras económicas para el país caribeño, probablemente mantendrá también un régimen dictatorial un tanto atemperado, ahora financiado por Washington y al servicio de sus oligarquías empresariales del ramo petrolero, o los planes para la conversión de Gaza en un centro turístico de alto nivel, que asegurará la paz, ciertamente, pero a través de negocios inmobiliarios un tanto turbios.
Así, he dicho aquí que es comprensible su política antimigratoria: la inmigración ilegal ha sido realmente un problema que le genera enormes pérdidas económicas a EUA, corrupción y hasta muertes de los inmigrantes que quedan en el desierto, ha sostenido una enorme industria de la trata de personas de la que Epstein, como hemos visto, formaba parte, y de la que parece muchas de las élites o grupos de poder que están detrás del Partido Demócrata se benefician. Sin embargo, es cierto también que el ICE, y la Secretaría de Seguridad Nacional que dirige Christy Noem, han incurrido en excesos y claras violaciones de derechos humanos, criminalización generalizada del migrante, y la verdadera ejecución de dos opositores a los operativos antiinmigrantes, que independientemente de lo que fueran en su ideología o si de alguna forma se habían mostrado agresivos contra los agentes, bastaba con haberles detenido y no eliminado. También es cierto que Trump ha torcido un tanto los objetivos de su política, pues decidió desatar sus operativos tanto en Minnesota como anteriormente en California, entidades que son verdaderos bastiones Demócratas, buscando socavar a ambos gobiernos locales, mientras que en estados gobernados por los Republicanos los operativos han sido menos y más suaves.
Igualmente, Trump y algunos miembros de su gobierno han empezado a utilizar al ICE como una guardia de corps personal, sabiendo que muchos de los nuevos reclutas de la misma le son leales personalmente, y quizá no confiando en el Servicio Secreto, agencia a la que institucionalmente corresponde la protección de los altos funcionarios.
De igual manera, he mencionado que la postura de los Demócratas resuma hipocresía por todos lados y muy posiblemente la intención de encubrir negocios inconfesables. De entrada, han olvidado que fue Obama/Soetoro quien ya durante su Presidencia desató una oleada de deportaciones bastante feroz que incluso llevó a malos tratos a inmigrantes, separación de familias e incluso, la terrible vista de menores enjaulados como animales en veterinaria. Sin embargo, ahora, los del "partido del burro", autodenominados como defensores de los derechos fundamentales de los inmigrantes y del multiculturalismo y la Globalización, decidieron imponerle a la NFL un espectáculo de medio tiempo para el Súper Tazón encabezado por el reggaetonero Benito Martínez, mejor conocido como Bad Bunny, nacido en Puerto Rico, a fin de, según ellos, querer mostrar oposición al "racismo" de la actual Administración y el valor de la Cultura Latina en Estados Unidos y la aportación de los inmigrantes a la Nación...
Flaco favor:
De entrada, el tal Benito no es un inmigrante, ya que desde la Guerra contra España de 1898, Puerto Rico ha sido un Estado libre Asociado a Washington, por lo que la isla cuenta con casi todas las prerrogativas de una entidad federativa norteamericana, contando de entrada con una unión monetaria y aduanera con EUA, salvo una mayor autonomía en cuanto a que tienen su propio sistema jurídico de raíz romano-canónica, y además no cuenta con senadores ni tampoco los portorriqueños pueden elegir diputados a la Cámara de Representantes, sino que cuentan con un comisionado que tiene voz, pero no voto, como si fuese un embajador. Sin embargo, los portorriqueños (popularmente se admite PUErtorriqueño, pero lo correcto es la transformación del diptongo en "o") son considerados como nacionales o ciudadanos estadounidenses, pueden elegir Presidente de la República, y si se mudan al continente, ya pueden votar por Gobernador del estado en el que vivan, congresistas o senadores. Así, el Bad Bunny no representa a inmigrante alguno porque no lo es... y sí, en Puerto Rico existe un movimiento separatista, como también uno que plantea la reincorporación a España, pero son marginales, la inmensa mayoría, por el contrario, desean la anexión plena con EUA y su conversión en una entidad federativa más.
El propio Benito y su paisano Ricky Martin, por ejemplo, viven más en Miami, Florida que en la isla, y ni qué decir de la actriz Jennifer López, cuya familia es portorriqueña pero toda su vida la ha pasado en Nueva York y tanto ella, como muchísimos otros, han gozado de plena libertad de trabajo, educación y desarrollo en Estados Unidos gracias al estatus del que gozan, y que si fueran un estado más, esas posibilidades hasta se incrementarían.
En segundo lugar, los Demócratas, que tanto se la dan de cultos, refuerzan el estereotipo que los angloamericanos, en su mayoría ignorantes de lo que pasa fuera de su país, tienen sobre Hispanoamérica, a la que conciben como un lugar tropical, con habitantes perezosos, vulgares y promiscuos en lo general. La imagen de las palmeras, percusiones y bailes que en realidad de circunscriben al área de las Antillas y se debe a la influencia africana, la creen extensible hasta la Patagonia, donde en realidad, hace un clima similar al de EUA y Canadá.
Para colmo, el Reggaetón solo exhibe decadencia cultural, y ni siquiera es algo que realmente haya brotado del folklore caribeño como sí lo fueron la Cumbia en Colombia, la Salsa en Cuba o la Bachata en República Dominicana, o incluso el Reggae, en el ámbito anglo, de Jamaica. Por el contrario, es producto, como un "Frankenstein" de fusionar artificialmente elementos surgidos de todos esos géneros con el Hip-hop, todo a través de samplers electrónicos y cajas de ritmos muy simples, con letras además repletas de vulgaridades y, ahora algo que se les ha olvidado a las Izquierdas --que bueno, siempre se les olvida cuando se trata del Islam al que apoyan-- que generalmente denigran y sexualizan a la mujer. Curiosamente y pese a la simplicidad musical y lo ramplón y bajo de las letras, las piezas generalmente están compuestas por verdaderos ejércitos de escritores. Todo eso no surgió en los cafés, fiestas o playas de las Antillas, sino en estudios de grabación de Puerto Rico, Miami, Los Ángeles y hasta Nueva York, y apenas a finales de los 90 e inicios del 2000, acompañado por una fuerte mercadotecnia, por lo que también es un producto estadounidense.
Además de ello, realmente ni Benito, ni Pit Bull, ni Ozuna, ni J. Balvin tiene verdadera capacidad vocal, todos parecen simplemente balbucear de manera ininteligible, y si eso es la representación de mal llamado "Orgullo Latino", como los medios en México y muchos en EUA pretenden hacerlo ver, el resultado es el contrario, para muchos norteamericanos, y aún para muchos al sur del Bravo, el Reggaetón y sus exponentes no son más que representantes del "tercermundismo", y de la veredadera decadencia cultural de nuestra región, muchos dirán que tienen millones de reproducciones en las plataformas y los "conciertos" se llenan, esto me parece que se debe a la simpleza de los ritmos que son fácilmente digeribles por las generaciones más jóvenes y aún mayores que, debido a los pésimos sistemas educativos en el propio EUA y demás países, (porque incluso han ganado popularidad entre anglosajones) carecen actualmente de capacidad de apreciación musical, y por la actual hipersexualización de todo; para las mujeres, cuya feminidad se ve reprimida por su presunta "liberación" moderna, en el perrear o el twerking ven una forma de deshinibirse y sentirse mujeres, finalmente, la ideología no puede reprimir a la Biología y ésta termina por imponerse, junto con la idea de que el libertinaje y la promiscuidad son señales de "empoderamiento".
Además de ello, en México, desde la década de los 90 se fue dando el apoderamiento de la escena musical por géneros como la Banda Sinaloense, el Norteño, o los Corridos, que si bien pueden tener un origen en el folklore (importando de las Polkas alemanas que se pusieron de moda en el siglo XIX) fueron pervertidas y comercializadas, y sobre todo utilizadas por el crimen organizado para difundir la llamada Narcocultura y hacer apología de su estilo de vida, algo que con su promesa de riqueza, estatus y lujo, ha calado en gran parte de la gente.
A toro pasado, parece que muchos se han dado cuenta que este acto ha resultado contraproducente, de inicio, la NFL probablemente se encuentre en problemas junto a las televisoras por andar difundiendo obscenidades, en segundo lugar, el evento le da la razón a Trump y sus acólitos respecto a la apariencia de que la Cultura Latina es pervertida, vulgar, subdesarrollada y muestra clara de la razón porqué nuestros países estamos sumidos en la pobreza, el atraso y la violencia. Los Demócratas más bien parece que arrojaron una croqueta a los Latinos a fin de que se sintieran representados, pero con la peor representación posible.
Como resultado, creo que lejos de lograr su cometido, va a aumentar el respaldo a las políticas migratorias de Trump y el rechazo a los Demócratas y los medios mainstream. Estos auguran una victoria apabullante para la oposición. Yo, por el contrario, creo que Trump va a arrasar, más cuando, a diferencia de los payasos degenerados que actuaron en el Medio Tiempo, en su administración se muestra un ejemplo de un Hispano que, con todo y sus bemoles, es una muestra de que se puede llegar lejos en plena igualdad mediante el estudio y el trabajo: Marco Rubio, el segundo hombre más poderoso del Gobierno norteamericano actualmente, quien además, se perfila como sucesor del neoyorkino, y que en buena hora lo sea.




