En el convulso medio de la Geopolítica actual, ha cobrado cada vez más notoriedad un académico chino de nombre Jiang Xuequin, quien tiene un canal de Youtube titulado Predictive History. Ya lo había comentado, en los últimos años han proliferado un enorme número de comentaristas de Geopolítica en dicha red social, algunos de ellos con credenciales académicas claras, pensemos en John Mearsheimer, profesor de la Universidad de Chicago, o el argentino Ezequiel Bistolletti, profesor en la Universidad de Berlín; pero también hay personajes mediáticos, que aplican la de que en tierra de ciegos el tuerto es rey, como Alfredo Jalife, especie de influencer, o incluso de vendehumos en la materia, y multitud de predicadores de teorías de la conspiración, periodistas y demás que aplican aquello de lo que se quejaba Umberto Eco respecto del Internet: se daba voz a todo el mundo, que podía decir cualquier tontería sin bases y ello podría tener repercusiones exageradas.
En el caso de Jiang, me parece que hay una confluencia de todo lo anterior con algo mucho más siniestro y oscuro: de entrada, es un personaje singular, si hacemos caso de su biografía que circula en redes, nació en Canadá, hijo de inmigrantes chinos, estudió Periodismo en la Universidad de Yale en EUA, y efectivamente, ha llevado una carrera académica, pero también en el funcionariado, en China y Canadá, el hecho de que se haya desempeñado en el servicio público dentro del ámbito de la Educación en el Celeste Imperio, implica necesariamente, que tiene un vínculo con el Partido Comunista, ya sea como militante oficial del mismo, o simplemente, trabaja para éste, habida cuenta de que en China, pese a que oficialmente --algo que poco se conoce-- los puestos gubernamentales están ocupados por dicho partido, el más grande del mundo y otros minoritarios, formando una coalición desde 1949, la guía y conducción del Estado están en manos del instituto político que encabezara Mao Tse Tung y actualmente Xi JInping, quien ocupa tanto el liderazgo del Partido como la Presidencia de la República.
La verdad, tras ver algunos vídeos de Jiang, me pude dar cuenta de que no es realmente un académico, sino más bien, un portavoz, una careta detrás de la cual se encuentra la intención del Partido Comunista de generar opinión, sembrar y manipular ideas desde Pekín en Occidente de manera viral a través de las Redes Sociales. Es posible notar, detrás de la generalmente serena e imperturbable "cara de póker" del profesor chino, un odio feroz contra el Cristianismo, ya que uno de los ejes fundamentales de sus vídeos, filmados muchos de ellos en su canal principal Predictive History en sus clases que imparte en los cursos de las universidades y preparatorias canadienses en las que ha laborado, y otros más que se encuentran por ahí de él, es demostrar que éste es falso, un invento de los Romanos para el control social, (sin embargo, al que inventarían para después perseguir en una serie de sangrientas campañas como las de Nerón, Domiciano, Trajano, Decio o Diocleciano, lo cual resulta de entrada absurdo e incongruente) y un desprecio absoluto hacia Occidente, menospreciando a la Filosofía Griega y refiriéndose a Roma como anti-civilización.
Y en eso es bastante incongruente, ya que si quiere demostrar la infinita superioridad de la "sabiduría milenaria" china, resulta que aparte de que sus padres le tuvieron en Canadá, al huir de la patria por el hambre y la pobreza, él habla un perfecto inglés, escribe en alfabeto latino, viste playeras y pantalones y no kimonos o caftanes, y utiliza medios tecnológicos inventados en Europa y Estados Unidos, con conceptos e ideas concebidas igualmente en este lado del mundo, y que si China alcanzó la prosperidad y se encuentra embarcada en una guerra indirecta con EUA por la hegemonía mundial, eso fue tras de que Mao introdujera, mediante campañas brutales a sangre, hambre y fuego, la industria, la técnica y las ideas nacidas en Europa conocidas como El Gran Salto Hacia Adelante y la Revolución Cultural entre 1950 y 1970, dejando el campo preparado para que su sucesor Deng iniciase la inmersión de China en los mercados y la economía dominada hasta entonces por Occidente, en los años 80 del pasado siglo, como en su momento hiciera Japón bajo el mandato de Meiji Tenno, pero con un costo humano terrorífico.
Cuando tuve conocimiento de él, me llamó la atención: se dijo que él había hecho tres predicciones basándose en la Teoría de los Juegos, una tesis matemática ideada y desarrollada por el matemático John Nash, cuya vida se hizo famosa por la película Una Mente Brillante protagonizada por Russell Crowe hace unos veinte años, y que, efectivamente ha servido para realizar planeaciones estratégicas de prospectiva en la estadística, por militares, políticos, economistas (ramo en el que Nash obtuvo el Nobel), mercadólogos y sociólogos, y que iban a moldear los siguientes años a partir de 2024: 1.- Trump iba a ganar las elecciones presidenciales, 2.- Bajo su mando, EUA iría a la Guerra contra Irán, y 3.- Estados Unidos perdería tal guerra.
Al principio, y aunque Jiang fuera muy escueto en explicar la serie de factores y los modelos estadísticos y matemáticos que le habrían llevado a acertar --hasta ahora en dos de los puntos que propuso-- su discurso parece tener la profundidad académica que se esperaría de él, poco a poco empecé a ver cosas que podría decir me resultan "poco serias" para tomarlo como un académico verdadero, y me empezó a parecer más bien un vocero, una especie de transmisión de contenidos que son dictados desde las oficinas gubernamentales de Pekín:
De entrada, sus vídeos en torno al Cristianismo que parecen hechos con guiones de Dan Brown y su Código Da Vinci con la enredada idea de que éste fue un invento del Imperio Romano con la infiltración de San Pablo, quien habría sido una especie de agente de la corte imperial para tapar lo que era en realidad un movimiento social por la Justicia y al que adorna con ideas tomadas del Budismo y el Taoísmo al echarse rollos sobre "la chispa divina" --cómo no, Cristo habría sido el primer socialista de la Historia, como diría Hugo Chávez-- y desviarlo hacia un mecanismo de alienación (muy evidente el Marxismo), después con la aparición del Caso Epstein, se puso a hablar acerca de que aquello demostraba que el Mundo Occidental se encuentra dominado por los Illuminati, dentro de los cuáles, en primer lugar, se encuentran, según él, los Jesuitas, al lado de los Masones y los Sionistas Judíos.
Eso, tiene sentido, ya que hasta antes del siglo XIX y la llegada de Protestantes con la influencia inglesa durante las Guerras del Opio, el primer contacto que tuvieron los chinos con el Cristianismo ya de una manera más constante e institucional posterior a los esporádicos de tiempos medievales, como con Marco Polo, fue a través de misioneros Jesuitas tanto españoles como portugueses e italianos, algunos de los cuales llegaron a tener gran influencia en los últimos emperadores de la Dinastía Ming y primeros de los Qing o Manchurianos. De ahí que, efectivamente, en China perviva la imagen de los Jesuitas como un grupo de poder influyente en la esfera política, como la imagen negativa del Cristianismo, no se debe tanto al Marxismo ideológico del régimen actual, sino a un espíritu nacionalista y el negro recuerdo de la Rebelión Taiping a mediados del siglo XIX, un conflicto poco conocido en Occidente, pero que fue la guerra civil más sangrienta de la Historia con una estimación de cincuenta millones de muertos, y que inició por un mandarín perturbado, que entendiendo mal la Teología protestante aprendida de unos ingleses, le llevó a concebirse como el "segundo hijo de Dios" y "hermano menor de Jesucristo" llamado a extender la paz en la Tierra, para lo cual, tenía que empezar por derrocar a los Qing reinantes. Para los chinos, el Cristianismo, en todas sus denominaciones, es un arma peligrosa de los Occidentales en su contra y fuente de conflictos.
Al estallar la Guerra de Irán, ya desde el año pasado, Jiang ha hablado maravillas del Islam, colocándolo como algo más elevado que el Cristianismo y el Judaísmo, sin decir nada acerca de las persecuciones desatadas por el régimen en contra de los Uigur, los "chinos musulmanes" de la Provincia de Xinjiang y su búsqueda de asimilación a la cultura dominante de la etnia Han, la mayoritaria en China, ante el temor a la extensión del Islamismo radical en su país. Pero, como ahora Irán es el mayor proveedor de petróleo y aliado, y Pakistán, potencia nuclear, es aliado en la contención de la India y comprador de armas chinas, se debe tener una opinión muy elevada del Islam.
En resumen: es interesante ver los vídeos del Profesor Jiang, pero siempre teniendo en claro que los mismos no son reflexiones académicas, sino propaganda transmitida por su conducto y adoctrinamiento en contra de Occidente y a favor de China, en un verdadero acto de imperialismo, porque no nos creamos tampoco el cuento de que China (y también Rusia) es el bueno del cuento contra nuestra malvada y expansionista civilización. China ciertamente, nunca ha tenido un espíritu expansionista más allá del que llevó a que numerosos Estados asiáticos fueran unificados violentamente por la Dinastía Qin y posteriormente por la guerra o la diplomacia y el comercio, por las que les sucedieron, como los Han, los Tang, los Yuan mongoles, los Ming y al último los Qing, y que compartían muchos elementos comunes, pero esto se debió a que la China antigua era una isla de civilización rodeada por un mar de barbarie, no era atractivo ir más allá de sus fronteras y su único rival era Japón, mucho más débil y hasta el siglo XVII, en perpetuo estado de conflicto interno por su división feudal, mientras que el Himalaya le separaba de la India casi de manera infranqueable.
Pero ahora, China se encuentra interconectado con el mundo, y tras lo vivido desde las Guerras del Opio a 1949, es un país que acumula muchos resentimientos y una paranoia al temor de volverse a ver sometido a los intereses de extranjeros, si China no buscara algún tipo de hegemonía, no estaría desarrollando las Fuerzas Armadas que está construyendo, pero además, ha llevado a cabo un nuevo tipo de Imperialismo, quizá igual de aplastante que el bélico, como es el económico: China acapara mercados y destruye economías, y por lo visto, siembra a través de personajes aparentemente doctos y amables como el Profesor Jiang, pero sutilmente malignos: desinformación, desconfianza y odio para debilitar a sus rivales.
Las presumibles predicciones de Jiang no surgieron de sus estudios, sino probablemente de mesas de análisis del Ministerio de Asuntos Exteriores y del Ministerio de Economía en Pekín, y más que predicciones, son estrategias a emplear a través de aliados geopolíticos como Irán, hasta ahora, se han cumplido dos de sus previsiones, y podemos estar seguros de que están trabajando con Teherán para que la derrota sea un hecho. En ese sentido, ver los vídeos de Jiang puede resultar ilustrativo porque muestran lo que hay en las políticas de la Administración de Xi, pero hay que verlos con prudencia y sentido crítico para no comulgar con sus ruedas de molino.


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