Señoras y señores, estamos presenciando el final del régimen islámico chiíta en Irán, y con el, el final definitivo de las ambiciones imperiales de los persas, puesto aunque sea restaurado el trono de Ciro el Grande en la persona de Ciro Reza Pahlavi, éste será un Rey de Reyes o Sha de los Persas de caricatura, un monarca de oropel, cliente del verdadero emperador, porque, lo que está naciendo ahora sí, es el Imperio Americano.
Cierto que alguna vez critiqué aquí la comparación entre Estados Unidos y Roma; sin embargo, tal parece que los grupos de poder al interior de nuestro vecino del norte han decidido seguir el guión, y esto no es mera metáfora, en 1776, el país surgió como un experimento político de una oligarquía de terratenientes pertenecientes a la Masonería y creyentes por tanto en esoterismos y profecías destinadas a autocumplirse por sentirse inspirados en ideas tales como el Destino Manifiesto, algo que nos ha faltado en Hispanoamérica, por ejemplo, es habernos creado un mito fundacional que nos hiciera sentir especiales y destinados a la grandeza, los líderes norteamericanos tomaron una doctrina calvinista y la utilizaron para acicatear a su población a fin de lanzarse a convertirse en una potencia; sin una idea de grandeza, no es posible llegar a ella. También, como un experimento de la Ilustración, instauró un régimen republicano y democrático, en el cual, sin embargo, las oligarquías nunca perdieron el poder real.
Hoy, esa misma oligarquía, ha decidido cambiar el régimen tras 250 años y pasar a la nueva fase: ya se pasó bajo la Monarquía de los Británicos (como Roma, que varios de sus primeros reyes fueron Etruscos), la República, y ahora, con Trump se da el paso al Imperio sin máscaras, simulaciones o el uso de slogans. Por supuesto, Trump no se coronará al estilo de Carlos III en la Catedral de Washington, después de todo, Octavio Augusto tampoco proclamó abiertamente la instauración de un nuevo tipo de monarquía, los emblemas de ésta fueron paulatinamente adoptados a partir de él, pero curiosamente, hasta Constantino XI, en la caída final ante los Otomanos, nadie consideraba formalmente que el Emperador era un monarca pese a que ya usara coronas cerradas enjoyadas desde el siglo IV, y éstas les fueran impuestas por el Patriarca Cristiano en Santa Sofía, seguía siendo el Princeps, el "primer ciudadano" que era garante de que las magistraturas nacidas en el siglo VI a.C., tras la expulsión de Tarquino el Soberbio, siguieran funcionando.
Lo que se va a implementar, será el régimen planteado por Curtis Yarvin y Nick Land, Peter Thiel y otros miembros de la oligarquía tecnológica, el sistema planteado por la Ilustración Oscura. Una especie de "monarquía corporativa", incluso, no sería necesario que se establezcan dinastías como ocurrió en Roma desde los Julio-Claudio a los Paleólogo; basta con que se establezca un Presidente que funcione como el Director General de una empresa, dirigiendo un esquema administrativo vertical, un organigrama, ante el que las instituciones republicanas irán desdibujándose y reduciéndose a símbolos como en su momento, pasó también entre los romanos, hasta que para 1453 ser "senador", "cuestor", "censor", etc., eran meros títulos honoríficos, cuando no, sus potestades habían sido absorbidas por el Princeps, como el Tribunado de la Plebe y el Consulado, desde mucho tiempo atrás, desde Augusto y Justiniano, respectivamente. Ese nuevo tipo de Presidente, podrá seguir siendo elegido con el sistema actual, al menos por un tiempo, si es que no, como preveo, Trump arrasa en las elecciones parlamentarias de noviembre e inicia un proceso para cambiar profundamente a la Constitución de 1787. --Yo creo que los Demócratas están muertos-- pero al final creo que podrá reelegirse indefinidamente, o estará sujeto a otro sistema para acceder al poder, y para su sucesión, pero no será hereditario, yo creo que a Trump no le sucederá, al menos no inmediatamente ni Donald Jr., Ivanka o Barron, sus hijos más visibles en los medios, sino Marco Rubio o JD Vance.
Estados Unidos, probablemente, no estaba en decadencia terminal, como muchos pensaban, sino en una crisis de transformación que, finalmente, está pasando a la siguiente fase, terminando la metamorfosis de República a Imperio; también ha resultado desacertada la idea que se había pactado con Putin en Alaska un reparto del Mundo, o incluso, como decía el fanfarrón y charlatán de Alfredo Jalife, de que se estaba construyendo un "orden tetrapolar" en el que habría cuatro polos de poder: EUA, Rusia, China y la India. No es así, Trump va por todo, quiere la hegemonía absoluta, y la realidad es que lo está consiguiendo, ni Rusia ni China intervinieron para defender a Bashar El Assad en Siria, ni a Maduro en Venezuela, y tampoco están apoyando al régimen persa ante la nueva guerra desatada por EUA e Israel, y así lo sostuvo el brillante académico argentino Ezequiel Bistolletti, refutando las frívolas teorías del médico que juega a analista político.
¿Porqué no intervienen? Porque ambas potencias están maniatadas por el poder nuclear. Si Putin diera la orden de lanzar misiles contra los buques o bases norteamericanas en el Golfo Pérsico, o si China mandara a su flota a enfrentarse a los portaaviones norteamericanos, se iniciaría la escalada hasta el disparo de misiles nucleares, inevitablemente. Y ni el Kremlin ni la Ciudad Prohibida, desean esto, a menos que haya una amenaza directa contra ellos.
Si el año pasado Trump pactó un final a la Guerra de los Doce Días que fuera honorable tanto para Persas como para Judíos, hoy ha decidido irse en serio y buscar el derrocamiento del régimen de la República Islámica que fuera implantado tras la Revolución de 1979. ¿Porqué? Olvidémonos de conspiraciones antisemitas de que es por presión de Netanyahu que amenazó con filtrar más documentos del expediente Epstein... eso es absurdo, fue el propio Trump, y la propia Secretaría de Justicia de su administración, la que publicó los archivos en cumplimiento de una Legislación al efecto. Como ya lo plantee en su momento, Israel depende de EUA y no al revés, y es el brazo de este país en Medio Oriente, le permite mantener divididos a los musulmanes, como se está viendo en este caso, con las petromonarquías del Golfo Pérsico uniéndose en contra de Teherán, y recibiendo sus ataques a cambio, y ejercer un control sobre la región, además de que el Estado Judío, lejos de estar privilegiado, sirve de "colchón" como primer línea de contención contra el Mundo Islámico, siempre recibiendo los primeros golpes. Sin Israel, los mahometanos no tendrían un factor de conflicto en su territorio ni una manzana de la discordia, y dirigirían su inveterado expansionismo directamente contra Europa y afectarían los intereses energéticos de Occidente.
Esa misma estrategia ya se había intentado muchos siglos atrás con el Reino Latino de Jerusalén durante las Cruzadas, lamentablemente, tras la falta de liderazgos capaces que sucedieran al famoso Balduino IV el Rey Leproso, y la precariedad de la economía de los reinos feudales europeos, inmersos además en sus procesos de formación y luchas intestinas, impidió que el proyecto fructificase, lo que además habría sido bajo un signo cristiano y no judío.
Aquí, de lo que se trata es de estrangular a China, y evitar que rebase a Estados Unidos como primer potencia mundial: el Celeste Imperio necesita petróleo, pero si se le corta el suministro, o se le vende a precios altísimos al quitarle proveedores como Venezuela o Irán, su industria se verá debilitada y dejará de ser atractiva para que las grandes empresas inviertan en ella. De este modo, Trump buscaría asegurar fomentar la reindustrialización de su país, y no tener competencia; posteriormente, probablemente se intentará hacer alguna operación quirúrgica para acabar con el liderazgo de Xi Jinping en Pekín, y del Partido Comunista, y lo mismo en Rusia con Putin; siguiendo los planes trazados por Kissinger y Brzezinski, quizá se proponga la fragmentación tanto de China como Rusia en países más pequeños, lo que aseguraría la hegemonía estadounidense no por décadas, sino quizá, por siglos.
Para la época de Julio César, tal y como lo relata Tom Holland, parecía que la República Romana estaba por estallar y que la sociedad romana se revolcaba en la promiscuidad, el vicio y la molicie, lo mismo que la norteamericana actualmente, sin embargo, tanto César como Augusto lograron revitalizar tal sociedad permitiéndole llegar a su máximo esplendor; posteriormente, con Constantino y la adopción del Cristianismo, se insufló nueva vida que le permitió pervivir por más de mil años hasta que los cambios históricos y la aparición de nuevos actores hicieron ya imposible que siguiera. ¿Estamos ante un caso similar? Por supuesto, casos como el de Epstein no nos hablan de una sociedad sana, ni tampoco los elevados índices de adicciones, pero quizá hay alguna forma de restaurar o fortalecer tanto a las élites como a la población.
Trump está desplegando todo el potencial militar y de influencia económica y social que puede ejercer EUA y que ninguno de los mandatarios anteriores había estado dispuesto a ejercer por los candados ideológicos que el propio país se imponía a sí mismo como República y Democracia, por el Liberalismo y la idea del Estado de Derecho. El neoyorkino está rompiendo con todos estos límites: no cree en la Democracia, ni en el Derecho, ni en un orden que no surja de la fuerza. Tampoco cree en la libertad de mercado, ni de competencia. Cree en el poder. Y en base al poder, las élites norteamericanas, de las que Trump es el portavoz, están construyendo un nuevo orden, verdaderamente imperial. Muy posiblemente, aquella idea del Tecnato de Norteamérica, que según eso lo habría planteado hace ya 90 años todo un grupo dentro del cual estaba el abuelo materno de Musk, y que implica la expansión de EUA desde Groenlandia y Canadá hasta Colombia y Venezuela, sí se esta planteando como un proyecto serio a realizar.
Ante ello, ¿qué podemos hacer? Toda resistencia sería inútil. Sólo quedará observar y seguir narrando los acontecimientos; estamos pasando por un momento muy delicado en el mundo, y aunque aparentemente, las cosas parecen estar yendo muy bien para Trump y este proyecto imperial, pueden pasar eventos que lleven al desastre, hay un dicho muy conocido que dice que "del plato a la boca, se cae la sopa".


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