Buscar este blog


6 de septiembre de 2008

MUGRE-G


Perdonarán aquellos que estudien o sean egresados de la Universidad de Guadalajara el despectivo título de este post, pero tras haber visto el escandaloso conflicto suscitado en esta casa de estudios en las semanas pasadas, no cabe más que concluir que efectivamente, existe mucha mugre, no solo en esa institución educativa, sino en muchas de las universidades públicas.

No soy egresado de la UDG, ni tampoco imparto clases en dicha casa de estudios, sin embargo, sí soy un contribuyente y como tal, estoy interesado en saber qué ocurre con mis impuestos, ya que de los mismos se sostiene el sistema de educación pública, incluyendo por supuesto, las universidades que son parte del Estado, por lo que me interesa que el destino de los recursos que aporto sea especificamente aquel que la Ley establece y no para financiar el enriquecimiento de alguna persona o carreras políticas o frivolidades; sin embargo, mucho me temo que gran parte de los recursos que se destinan a las Universidades públicas en general en nuestro país van destinados no a la preparación de profesionales capaces de competir en el mundo de hoy, a proyectos de investigación científica y tecnológica, o a facilitar el acceso a la educación superior a personas de bajos recursos, sino a fines bien distintos y ahí está la clave que nos explica conflictos tan vergonzosos como el que hemos presenciado.
Pero, en fin, las Universidades públicas, hay que decirlo, junto con todo nuestro sistema educativo y graaan, pero graaan parte de nuestras instituciones no están destinadas realmente al fin para el que fueron creadas sino para una finalidad política. (El campo es un claro ejemplo de ello). Desde 1917 en que nuestros constituyentes decidieron redactar, en vez de una verdadera Ley Constitucional un manifiesto político cargado de eslógans y buenas intenciones con qué poner fin a la lucha revolucionaria, buscando contentar a campesinos, obreros y uno que otro socialista entre otras de las fuerzas desatadas por Madero en su lucha contra la dictadura Porfiriana, el Estado Mexicano se tuvo que enfrentar al reto de, por un lado, construir un sistema educativo que contribuyera a sacar del atraso a un país en que la inmensa mayoría de la población era analfabeta, y por otro, que efectivamente como lo dice el artículo tercero constitucional fuera laico y GRATUITO destinado para todos los mexicanos, lo que es ante todo, una tarea titánica, por no decir imposible.
En el caso de la educación superior el reto era mayor todavía, puesto que el sistema de instituciones universitarias había sido dinamitado prácticamente en 1833 por Valentín Gómez Farías en su famosa "prerreforma", y apenas unos años antes, (1910) a iniciativa de Don Justo Sierra se había fundado una Universidad en la Ciudad de México, es decir, había nacido la UNAM.
El Reino de México, dentro del Virreinato de la Nueva España había sido el primero en América en contar, desde el siglo XVI, con una institución de educación superior similar a las europeas, como fue la Real y Pontificia Universidad de México, a la que siguieron otras instituciones educativas de carácter superior que surgieron en el Virreinato, como el Colegio de San Nicolás en Valladolid (hoy Morelia) y otras más, en Mérida y Oaxaca, incluso, instituciones como el Imperial Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco, dieron cabida a los indígenas, al menos a los nobles, que así pudieron acceder a la cultura y ciencia europeas, y que fueron fundadas casi todas por órdenes religiosas o por iniciativa de los obispos, como fue el caso de la Real y Literaria Universidad de Guadalajara, fundada a fines del siglo XVIII por iniciativa del heróico Obispo Fray Antonio Alcalde. Sin embargo, Gómez Farías y sus hermanos, los "albañiles cósmicos" (pronto hablaré de ellos en un post) decidieron que por lo mismo las universidades eran un bastión del clericalismo y las suprimieron, lo cual no fue más que una aberración que destruyó por completo el sistema educativo mexicano de arriba a abajo.
No hay explicación por qué los liberales decidieron llegar a este extremo por demás estúpido, después de todo, en países que vivieron procesos similares de secularización como Francia o España, no se llegó a la supresión de las universidades, sino que el control de las mismas pasó de la Iglesia o de las órdenes religiosas al Estado y/o a patronatos de académicos; la solución que pretendieron dar, mediante la creación de las Escuelas Nacionales de Medicina o Jurisprudencia, o los Institutos de Ciencias y Artes en los estados no provocaron más que la fragmentación del sistema y un descenso en la calidad inmenso.
Tras el proceso revolucionario se formaron las Universidades actuales, y resulta irónico cómo las universidades de hoy en día pretenden enraizar, cuando les conviene, sus orígenes en las instituciones educativas coloniales, así, para efectos de prestigio internacional, la UNAM dice ser la misma que la Real y Pontificia de 1551, lo mismo que la UDG pretende ser la misma que fundara el "fraile de la calavera" y aparecen ostentándose en rankings internacionales con las fechas de fundación en aquellas épocas, con lo que pretenden realmente hacerse de un prestigio y una historia que no es la suya. La UNAM nace en 1910, y la UDG, en 1925.
Esto es parte de la propaganda política que hay detrás, que, como Macario Schettino y en una abundante literatura acerca de la historia de las universidades públicas en el siglo XX dicen, de la utilización del sistema educativo mexicano como legitimador del régimen surgido de la Revolución: éste, debía demostrar continuidad, y por tanto, las universidades creadas tras este movimiento eran las mismas del pasado.
Pero además, las universidades se convirtieron en un jugoso botín y un excelente trampolín para las aspiraciones políticas. Al ser gratuitas o cobrar cuotas de recuperación irrisorias a los alumnos, dependen del presupuesto que les proporciona el Estado, del que, además, con el pretexto de las autonomías universitarias, no rinden cuentas, por otro lado, tienen el pretexto para crear "empresas universitarias" para obtener financiamiento, y de ahí los espectáculos, ferias y exposiciones que organiza a fin de conseguir recursos sin pedírselos a los estudiantes. Por otro lado, ser rector implica tener el control sobre una estructura gigantesca, tener en nómina a muchos académicos prestigiados o tenerla a disposición para premiar o castigar a quien se requiera y que decir de cientos o miles de alumnos.
Y eso es lo que sucede aquí en el caso de la UDG. El sr. Padilla sin duda libró a esta universidad de los Ramírez Ladewing, quienes habían utilizado a la universidad para su enriquecimiento y como vehículo político en contra de Guadalupe Zuno y su familia, quien no solo fuera fundador de la Universidad en los años 20, sino también perseguidor religioso, y en una muestra de los vuelcos de la Historia y también del lamentable pragmatismo de algunas de nuestras autoridades eclesiásticas, prestanombres de los Hermanos Maristas, además de fundador del crimen organizado en Jalisco. Los años 70 son recordados por la violencia vivida en las calles de Guadalajara por la guerra abierta entre los grupos político-criminales que luchaban por el control del botín presupuestal de la universidad.
Padilla cambió esto, logró, al menos en apariencia, convertir a una universidad utilizada como campo de batalla en una verdadera casa de estudios, le dio presencia internacional y devolvió la confianza de los patrones a contratar a los egresados de la Universidad, que vio elevar en muchos casos la calidad educativa de sus programas.
Sin embargo, Padilla no escapó al caudillismo, esa tendencia política de la que hablábamos en el post anterior y que nos ha acompañado desde la Independencia. La UDG le permitió tener contacto con personalidades de la política de los tres partidos políticos más importantes en Jalisco, presencia mediática y control sobre periodistas y medios, más tras la apertura de la Licenciatura en Periodismo hace no mucho, pero también por las notas aportadas por la universidad a la prensa, funcionarios del gobierno fueron cooptados con la nómina de la y se les ofrecieron puestos dentro de ella y jugosos sueldos sin necesidad de que dieran clases o desempeñaran labor alguna. Sistemas de becas y estímulos, cursos en el extranjero y aumentos salariales sirvieron para premiar fidelidades, la sociedad de alumnos permitió formar cuadros y que alumnos brillantes pasaran a engrosar las filas de la burocracia universitaria, estructurada en forma feudal y jerárquica que culminaba en el emperador-rector. El nepotismo además, se hizo la regla común.
Pretextando la autonomía universitaria, no se permitió hacer auditorías al gasto de la institución, y resulta sorprendente que pese a las ganancias extraordinarias como son los espectáculos organizados en teatros y auditorios como el Telmex o el Diana, cuya operación y concesiones no han quedado claras, no se cuente con recursos para dotar a todos los salones de plumones y borradores en los pizarrones o de pupitres nuevos, o de hojas de papel para realizar exámenes, ni para asear y reparar los baños de algunas facultades.
Padilla ha seguido controlando la UDG a pesar de haber dejado la rectoría hace ya tiempo, y me atrevo a decir que se encuentra controlando todo el estado, más después del escándalo presentado. Después de todo, aparece ahora como el héroe de la autonomía universitaria ante un Carlos Briseño que pretendió hacerle lo que él hizo con Alvaro Ramírez Ladewing, traicionándolo para quedar en su lugar. Además, era obvia la alianza entre Briseño y el desprestigiado y débil gobernador Emilio González para eliminar a Padilla y su cacicazgo.
No lo lograron: al igual que Saaakashvili, el presidente georgiano, subestimaron al oponente: pensaron que tendrían de su parte a los empresarios y a gran parte de la comunidad académica y a los medios, mas, para cuando se dieron cuenta que los empresarios se hicieron a un lado ante el conflicto, que gran parte de la comunidad académica defendió al "hombre fuerte" y que los medios se alinearon de inmediato con éste, así como que políticos de todos los partidos se echaron encima del rector, era demasiado tarde para retroceder y el desastre fue completo. Un poder judicial federal de oscuros vericuetos terminó por ayudar y la destitución de Briseño fue inevitable e irrevocable. El Gobierno, tuvo que reconocer al nuevo pelele y quedar reducido al mayor de los ridículos y a ejercer una autoridad simbólica bajo el "hombre fuerte".
Estamos, ante el resurgimiento de los cacicazgos, como hemos dicho en el post anterior: la Democracia sólo ha traído el debilitamiento del Estado mexicano y un vacío de poder que es llenado por los poderes fácticos u otras instituciones, en Jalisco, mucho de la preeminencia que se achaca al Cardenal Sandoval se produce también porque, como en la decadencia del Imperio Romano ante la ausencia de autoridad civil, se da la natural tendencia a acudir a la autoridad religiosa como nuevo vehículo que dote de sentido a la sociedad, como diría el internacionalista turco Zaki Laïdi, o como ahora, el hombre que controle la institución o estructura más grande después del Estado como es la UDG, se convierte en el verdadero gobernante.
Las universidades públicas deben cambiar para transformarse en reales instituciones educativas, en primer lugar, deben olvidarse del mito de la gratuidad de la educación, que eleva el gasto público y convierte el presupuesto en botín en manos de quien dirija a la institución, permite la estancia en la institución de cualquier alumno que no sea de excelencia, de fósiles y porros y mantiene el atraso educativo. Una cuota de recuperación realista, combinado con formas de financiamiento alternas y rendición de cuentas permitiría un manejo más eficiente de los recursos.
La vinculación del sector productivo con las universidades permitiría el desarrollo de verdaderos centros e institutos de investigación, en forma similar a lo que sucede en EUA, Europa y Asia, y no en lo que son hoy, refugio de políticos en desgracia que son investigadores que no investigan pero sí cobran. La formación de una nueva forma de gobierno de las universidades, con patronatos y la intervención de elementos empresariales y de la sociedad civil, así como la intervención del gobierno, que sí deberá continuar aportando cierto subsidio y becas y estímulos a los estudiantes de bajos recursos que demuestren excelencia, sería un paso ecelente hacia la conversión de las universidades públicas en verdaderos centros educativos y no en instrumentos políticos, partidistas e ideológicos como lo son hoy, y en ello, está la clave para el desarrollo de nuestro país.

3 de septiembre de 2008

¿POR QUE NO FUNCIONA LA DEMOCRACIA EN MEXICO? PARTE II

Durante la independencia las cosas siguieron igual o peor, para empezar, ese movimiento distaba mucho de ser liberal o realmente buscar una solución a los problemas de justicia social provocados por el orden colonial; al igual que en Estados Unidos, fue un movimiento dirigido por los aristócratas criollos o blancos descendientes de europeos nacidos en América a fin de defender sus intereses, que en el caso de México eran: 1.- dejar de pagar impuestos a la metrópoli y poder acceder a los altos puestos del gobierno y de la Iglesia, 2.- evitar la implantación de las reformas económicas iniciadas por los Borbones en el Imperio Español dirigidas a convertir a una economía mercantilista y por tanto sustentada en privilegios, corporativismo, monopolios y concesiones a una economía capitalista de libre mercado. 3.- Separar a México de una España gobernada por los liberales en ausencia de Fernando VII, ante el temor fundado de que estos liberados aceptaran el dominio napoleónico, pues el corso pretendía ser la encarnación misma de los ideales de la Ilustración, los que buscaban aplicar en las Cortes de Cádiz.
De esta forma, la Independencia de México resultó ser un movimiento conservador y contrario a todo aquello que los Liberales Mexicanos y la Historia Oficial nos ha dicho, desde que con México a Través de los Siglos nuestra Historia fue secuestrada y falseada por una facción (y lo irónico es que el perpetrador de tamaño crimen contra la memoria: Porfirio Díaz, acabó siendo víctima de su propio invento), pero además, lo mismo que el resto de las independencias hispanoamericanas se vio inspirado por el nefasto ejemplo de Napoleón, que distó mucho de ser, como algunos escritores de folletines venidos en glorias literarias como Pérez Reverte lo dicen, el emblema de la libertad y la modernidad, para ser en realidad un caudillo carismático, genio militar y político, pero genocida indudable que sacrificó a Francia y a Europa entera en pos de su grandeza personal, su megalomanía y escasa autoestima necesitada de reafirmaciones provocada por una infancia difícil y pobre. El nombrar reyes a sus hermanos y condes y duques a sus mariscales no puede ser si no el pretender usar en su provecho ideales con los qué legitimar su monarquía y la anacrónica pretensión de resucitar el Imperio Romano, sin ninguna voluntad republicana, por más que sustituyera las coronas de la nobleza por sombreros emplumados en los escudos heráldicos.
Así, Bolívar y San Martín realizaron grandes hazañas militares como el paso de los Andes inspirados en su figura, y como él pretendieron ejercer un poder omnímodo sobre sus pueblos. En México, si bien Hidalgo nunca tuvo ideas definidas sobre su proyecto de Nación, Morelos, que pretendió organizar la lucha y establecer un gobierno independiente sobre los territorios que había logrado liberar de la presencia española sucumbió también ante la tentación caudillesca napoleónica en vez de seguir el ejemplo de Washington. Si en vez de actuar prácticamente como único legislador, elector de diputados y cabeza del Poder Ejecutivo a la par que comandante del ejército rebelde se hubiera conformado con este último papel, probablemente la independencia se habría logrado en 1815 y no hasta 1821 aunque hubiera sido en un territorio limitado al sur de la Nueva España, pero se habría iniciado con instituciones realmente representativas y democráticas y habría operado un cambio profundo en el país, pero optó por ser el caudillo omnipresente y todopoderoso y a la falta del mismo, la etapa más brillante y que mejores posibilidades presentó de nuestra Guerra de Independencia se fue al caño.
Tuvo que ser Iturbide quien lograra culminar la Independencia. Resulta curioso que la Historia Oficial lo presente como conservador, cuando sin embargo proclama la vigencia de la constitución liberal de Cádiz de 1812. Su plan de independencia se adelanta 100 años a la forma en que Inglaterra concedió la libertad a Canadá y Australia manteniendo la ficción del reinado del monarca europeo, pero también manteniendo efectivos fuertes lazos comerciales, culturales y económicos que habrían contribuído al desarrollo de México. Sin embargo, ante la negativa del rey Fernando, Iturbide decide coronarse emperador.
Esto ha sido tachado oficialmente como una extravagancia y muestras de una voluntad tiránico, pero nuevamente es un mito: por un lado, ciertamente, Iturbide sucumbio a la tentación napoleónica, pero por otro, una monarquía constitucional habría sido una etapa de trancisión en la evolución política de México que nos habría permitido gozar de un siglo XIX estable y pacífico como fue en Brasil, donde la monarquía imperial de los Bagranza permitió al país amazónico convertirse en una potencia regional, gozar de una gran estabilidad interna y sentar las bases de su industrialización. El que Brasil figure entre las potencias emergentes al lado de China y la India tiene su origen en el atrevimiento del príncipe Pedro de proclamar la independencia respecto de su padre Juan IV.
Tras la caída de Iturbide orquestada entre los "albañiles cósmicos" o sea los masones y los intereses de EUA, los intentos por establecer un sistema democrático fueron un desastre y vino la sucesión de los caudillos tropicales: Santa Anna en particular se convierte en el hombre fuerte del país y las constantes rebeliones, motines y sustituciones presidenciales solamente tienen como objeto el mantenerse siempre como el poder detrás del trono, también Anastasio Bustamante y Valentín Gómez Farías pretendieron, entre otros, establecer su caudillaje, pero casi siempre terminaron siendo instrumentos del veracruzano, destacando el médico tapatío, quien es honrado como uno de los precursores de la Reforma por sus medidas anticlericales, pero que no fue siempre mas que un cobarde subordinado a los vaivenes del humor de Santa Anna.
Tras esta etapa siguió Juárez y la constitución de 1857, y probablemente, a pesar de lo que nos digan la Historia Oficial y la Izquierda, nadie ha sido más antidemocrático y más contrario a los verdaderos intereses del pueblo mexicano que el "benemérito" a quien solo la muerte separó del poder que ejerció en su mayoría por facultades extraordinarias, ciertamente obligado por las circunstancias, pero también consciente de que abrir el sistema político mexicano a la Democracia era abrir la caja de pandora de los conflictos internos y eternos. Su alumno y rival: Porfirio Díaz, comprendió lo anterior y logró la tan ansiada paz social y estabilidad manteniendo un férreo control del país. Pero, sustentado todo en su figura y no en instituciones, no hubo una buena gestión de la sucesión, con todo y que tuvo tres probables sucesores que si el general oaxaqueño se hubiese retirado a tiempo, habrían mantenido el rumbo: Ramón Corral, Bernardo Reyes y José Ives Limantour.
Madero abrió la puerta del infierno, y bajo su ideal democrático únicamente provocó que se renovara la lucha entre caudillos: Villa, Zapata, Huerta, Carranza, Obregón, Calles... en México no hay ideologías propiamente dichas: los "ismos" parten de apellidos de los caudillos hasta nuestros días: Callismo, Villismo, Zapatismo, Obregonismo, Cardenismo, Salinismo, Zedillismo, Foxismo, Obradorismo, Calderonismo... las ideas o los proyectos no importan, solo la voluntad de los caudillos y los intereses de grupo del conjunto del líder y sus allegados.
Y así llegamos al día de hoy... estamos en una nueva etapa en que tras un régimen de "dictadura institucionalizada" que en mucho podemos decir ha sido el más exitoso de todos los que se han experimentado en México tras su independencia, porque brindó desarrollo al país, estabilidad y paz durante setenta años, aunque tuvo defectos y errores gravísimos, como lo plantea Macario Schettino, en su obra Cien Años de Confusión, pero no creo que todos hayan sido tan catastróficos como el los muestra, (algunos sí, como el generar una cultura del influyentismo y el soborno o un sistema educativo sustentado en el adoctrinamiento de la Historia Oficial y demasiado literario y poco científico) se ha abierto de nuevo con la Democracia una etapa de caos y de desorden que no ha aportado nada para resolver los problemas heredados del anterior régimen ni hasta ahora ha logrado nada nuevo que funcione: estamos nuevamente ante las luchas por el poder de caudillos carismáticos, hombres fuertes o caciques que ejercen su poder tras el trono, corrupción, deterioro ético en todos los órdenes, ideologías vanas invocadas en defensa del atraso y del entorpecimiento de la labor del contrario, despotismo ejercido por grupos y desprecio hacia las necesidades de la gente, la inseguridad y la violencia, así como la constante amenaza de un estallido social a ser provocado por el caudillo que se ponga vivo.
En México no nos ha quedado claro que la Democracia no funciona, además que, hay que decirlo, esta presunta necesidad de que todos los pueblos de la Tierra deban gobernarse bajo el régimen político nacido o ideado en Atenas y replanteado por la Ilustración francesa y adoptado por los norteamericanos no es más que una idea fanática que ha impulsado la expansión imperial de EUA lo mismo que el Comunismo impulsó la expansión soviética o el Catoliscismo en su momento la expansión española. Cada pueblo necesita un régimen político diferente, y la historia de México es muy diferente a la Europea o Norteamericana, por lo que las recetas aplicadas en estos lugares no necesariamente funcionarán aquí.
Por otro lado, y como lo trataremos en otro post, la Democracia no es la mejor forma de gobierno, y en los países que la han adoptado se pueden ver sus efectos, que no necesariamente son buenos.
México requiere un régimen fuerte, con un ejercicio autoritario del poder a fin de evitar los desórdenes sociales y que se sustente en instituciones y no en personas específicas, asegurándose además que quienes ocupen los cargos públicos sean los mejores en lo que hacen, fomentando una meritocracia en que gobiernen los más aptos, claro que no debe desdeñarse la opinión del pueblo, pero debe entenderse que la opinión de la mayoría muchas veces no es la más correcta, más cuando se trata de una masa que de por sí no razona, solo siente emociones, y que en el caso de nuestro país se encuentra formada por un gran número de analfabetas funcionales adoctrinados por la televisión y la farándula. Es triste decirlo, pero la realidad es que los pueblos no se saben gobernar a sí mismos, y como decía Aristóteles, fácilmente se dejan engañar por los demagogos que llevan a las sociedades a la peor forma de gobierno: la Tiranía, donde la Alemania Nazi y la Venezuela chavista sonlos ejemplos más claros.
Ya hablaremos de la Democracia y por qué los Estados Democráticos se encuentran en decadencia, así como las razones que están llevando a las potencias autoritarias: Rusia, China y el Islam, principalmente, al ascenso.

31 de agosto de 2008

¿POR QUE LA DEMOCRACIA NO FUNCIONA EN MEXICO? PARTE I






El científico norteamericano Jared Diamond publicó a fines de la década de los noventa un libro extraordinario titulado "Armas, Gérmenes y Acero", en el cual postula una teoría bastante reveladora: el desarrollo de una sociedad, en todos sus aspectos, se encuentra condicionado desde su origen por las circunstancias geográficas, ecológicas y de disposición de recursos naturales: las diferencias, por ejemplo, en los ejes de distribución de las tierras entre la gran masa de Eurasia y el continente americano que en el primer caso es este-oeste y en el segundo norte-sur, motivó por ejemplo, la rápida difusión de la agricultura entre muchos pueblos del Viejo Mundo, mientras que en el Nuevo, las especies vegetales domesticadas tardaron más tiempo en aclimatarse a latitudes más frías o más cálidas, según el caso y fue un factor decisivo para el avance más lento del desarrollo tecnológico y material de los pueblos indígenas americanos: así, al momento del "Encuentro de 2 mundos", Europa se hallaba ya rozando la Revolución Industrial, en pleno Renacimiento, con la explosión de los grandes descubrimientos científicos, artísticos y tecnológicos propios de los tres siglos prodigiosos: XVI, XVII y XVIII que pueden ser señalados abiertamente como el máximo esplendor creativo y emprendedor de la Civilización Occidental: no habría Ipods sin las matemáticas de Neper o Tartaglia, Pascal, Newton o Leibintz, ni que decir de los aportes de Leonardo Da Vinci, Francisco de Vitoria y su Derecho Internacional, un Shakespeare o un Cervantes; mientras tanto, América había desarrollado en Mesoamérica y Los Andes civilizaciones comparables a las de la antigüedad clásica en muchos aspectos, y que entonces, podríamos decir, se encontraban1,500 años atrás en el desarrollo social, político e incluso más atrás en el tecnológico, pues el empleo del metal no se había generalizado y la mayoría de las herramientas eran de piedra, madera y hueso.
Ahora bien, ¿qué tiene que ver lo anterior con la pregunta que titula a este post? pues primordialmente que cada pueblo debe tener la forma de gobierno que más se adecúe a sus circunstancias, y que no se puede pedir, por ejemplo, que Irak tenga una democracia parlamentaria al estilo canadiense, puesto que su desarrollo histórico y las circunstancias sociales y culturales propias de esta nación islámica serán diferentes al extenso país norteamericano.
En el caso de México y de América Latina en general estamos viendo, o lo hemos visto desde el momento de la independencia respecto al Imperio Español el eterno fracaso de los intentos por establecer un sistema democrático-representativo y por el contrario, el éxito relativo que han tenido los regímenes autoritarios, aunque los mismos no han tenido siempre una continuidad prolongada que le permita mantener un desarrollo sostenido y que se prolongue en el tiempo, pues muchas veces estos regímenes están sujetos a un caudillo que por supuesto, no es eterno.
La excepción quizá fue el régimen priísta en México, que pudo sostenerse durante setenta años, seguido por el régimen castrista en Cuba, pero éste se sostiene fundamentalmente gracias a la extraordinaria longevidad de Fidel y Raul, resultando todavía una incógnita si el Partido Comunista Cubano podrá sostenerse tras la desaparición de sus líderes.
La razón del fracaso de los sistemas democráticos en América Latina se encuentra en el origen mismo de nuestros pueblos: sustentados sobre sociedades agrícolas hidráulicas, nacidas en zonas lacustres, en el caso de los imperios indígenas del México central, o en ambientes hostiles, como en el caso de las selvas del Mayab y de la cordillera andina, requirieron la conformación de sistemas políticos con un fuerte poder centralizado y absoluto: tal y como lo expone el antropólogo Christian Duverger en su obra "El Primer Mestizaje", tanto mayas como otros pueblos de la antigua Mesoamérica tuvieron un régimen que se encontraba encabezado por un monarca (no igual a los europeos: el traducir Huey-Tlatoani como Emperador, o Tlatoani y Ahaw como Rey es inexacto, pero es un convencionalismo aceptado, pues se acerca a la idea de la función desempeñada y lo mismo ocurre con la traducción del Huang-di chino o el Tenno japonés a Emperador, cuando son figuras diferentes, pero que se acercan a ese concepto occidental) que antes de emitir sus órdenes y decretos tenía que lograr consensos con los nobles, nobles que muchas veces lo elegían de entre una familia especial, como es el caso de los Azteca, o controlaban su poder, como el caso de los Batab respecto a los soberanos mayas que en los más de los casos sí tenían sucesión dinástica patrilineal (en algunos otros casos era matrilineal) y de no obedecer al consenso podía enfrentar la muerte, como ocurrió con el emperador azteca Tízoc.
Pero una vez emitida la decisión, orden o decreto real, el pueblo no podía hacer más que someterse al mismo, sin rechistar ni negar obediencia, además de que, basados en una mentalidad colectivista, debían colocarse totalmente bajo el mando del soberano, quien era considerado además intermediario entre los dioses y los hombres y por tanto recibía toda veneración y sometimiento respecto de los suyos. Este sistema, lo mismo que en el Egipto faraónico y los imperios de Medio Oriente, garantizó una gran estabilidad al edificio social y un alto desarrollo que ciertamente, quedó estancado al llegar un punto determinado. Así, no parecen haberse dado rebeliones masivas de campesinos o conflictos internos graves en los Estados mesoamericanos, sino que la caída de reinos e imperios se debió por lo general a conflictos entre ellos o invasiones extranjeras.
Así, regímenes representativos o con limitación del poder, calificables de "Repúblicas" fueron extremadamente raros en la Mesoamérica antigua: Tlaxcala, al llegar Hernán Cortés, se gobernaba por una asamblea nobiliaria presidida por los cuatro reyes de los señoríos que federados, conformaban a esta nación indígena, y Chichén Itzá, donde una asamblea de ricos mercaderes y militares elegían para las potestades ejecutivas y de mando supremo del ejército a dos líderes: el "capitán serpiente" y el "capitán disco solar". El único pueblo que logró en América un régimen claramente organizado en forma democrática y constitucional, con respeto incluso por los derechos fundamentales del individuo fue el Iroqués en lo que hoy es el este de Canadá y el Noreste de EUA, pero ese es un tema muy interesante del que no nos ocuparemos hoy.
Durante la época colonial tuvimos un régimen que precisamente no implicaba la representación de los gobernados, sino que descansaba en la figura del lejano e invisible monarca español que nombraba a las autoridades, y los ayuntamientos, que en España eran los órganos mediante los cuales se ejercía la participación popular en las decisiones políticas, muchas veces quedaban rebasados por el poder de los encomenderos, quienes luego ejercían funciones de gobierno que heredaban a sus descendientes, o lo peor, nuevos nobles compraban los cargos públicos y los ejercían sin haber sido electos para ello, y también muchas veces daban en herencia tales cargos; por otro lado, las Cortes que se reunían en la metrópoli cuando el Rey las convocaba sobre todo para la aprobación de medidas fiscales o declaratorias de guerra durante la época de los Austrias nunca contaron con representantes de la Nueva España ni de otras partes del imperio.
Para colmo, la gran autonomía de la que gozaban las colonias, concebidas como reinos en la estructura confederal de la monarquía española durante los siglos XVI y XVII, desapareció tras la llegada al poder de los Borbones, que de inmediato aplicaron el absolutismo y la centralización importadas de Francia, lo que fue una de las causas de la independencia.
Posteriormente, con la independencia la situación no cambiaría mucho, los intentos por aplicar las ideas de la Ilustración fracasarían, y hablaremos de ello en el próximo post...

30 de agosto de 2008

EXCELENTE ARTICULO DE CARLOS FUENTES

Les dejo el link a un excelente artículo de Carlos Fuentes publicado hoy en el diario español "El País", creo que describe en forma magistral la situación actual:

http://independent.typepad.com/elindependent/2008/08/la-gran-tentaci.html#more

a ver qué les parece.
06 agosto
CHINA Y LAS OLIMPIADAS
CHINA Y LAS OLIMPIADAS
Estamos a 2 días de que empiecen los Juegos Olímpicos más polémicos desde los Juegos de Moscú 1980 y Los Angeles 1984, marcados por la tensión y el boicot recíproco entre Estados Unidos y la Unión Soviética, irónicamente, poco tiempo antes de que comenzara el proceso de distensión entre ambas súper potencias y el colapso del Comunismo.
Actualmente, la polémica es generada, no por el enfrentamiento ideológico entre dos sistemas políticos y económicos, o entre dos visiones imperiales como fue el enfrentamiento entre rusos y norteamericanos sino por la suspicacia hacia el propio país anfitrión cuando no el temor que éste provoca entre nosotros, los Occidentales.
Se puede decir que Occidente tiene dos temores fundamentales a los que percibe como peligros a la hegemonía cultural, económica e ideológica que ha venido ejerciendo desde hace 500 años en que tras la conquista y colonización de América comenzó a expandir su cosmovisión y a concentrar riqueza y poderío en torno suyo, y que como civilización empezó a expandirse más allá de Europa Occidental: el primero de ellos es el Islam, que es el temor ancestral hacia el que hay un miedo permanente tras episodios particularmente sangrientos como la conquista musulmana de España, la Batalla de Poiters, las Cruzadas, la caída de Constantinopla y Lepanto; sin embargo y a pesar de que el Islam da muestras de estar en una etapa de renacimiento con su explosión demográfica y la fuerte migración hacia Europa, la feroz resistencia presentada en Palestina, Irak y Afganistán, o el florecimiento económico de las petromonarquías del Golfo Pérsico, carece todavía de la unidad y la cohesión que le permitirían plantar cara a un Occidente que le teme y que poco a poco se encuentra más debilitado en el natural proceso de su decadencia, algo en lo que abundaremos poco más adelante, por lo que no presenta, en el corto plazo, una seria amenaza para la hegemonía occidental, aunque nada es seguro en un Medio Oriente que se caracteriza por su volatilidad. Sin embargo, las serias rivalidades entre los Estados Islámicos más fuertes, incluso las divisiones tribales y sectarias al interior de ellos, la indefinición y ambigüedad de Turquía entre otros y la mezquindad de muchos de sus líderes hacen que en los próximos años sea difícil la aparición de algún caudillo o movimiento capaz de unir a los musulmanes alrededor del objetivo común de la reconstrucción del califato y con ello, la creación de un poder global.
El otro gran temor de Occidente es China, y no es para menos: China llegó a crear el primer Estado Nación en el año 221 a.C. con la unificación realizada a base de sangre y fuego por Quin Shin Huang Di, el primer emperador, mientras Occidente no se formaba aún y los imperios helenísticos se desangraban entre sí en sus luchas fraticidas y los romanos poco a poco levantaban su imperio tras haber derrotado a Cartago y absorbían a los griegos y sus decadentes Estados. China estuvo a punto de lograr la revolución industrial entre los siglos XII a XV y ante la grandiosidad de su civilización, cuando mongoles o manchúes la conquistaron, fueron más bien absorbidos por ella.
Hace 100 años, China se encontraba debilitada, con un sistema imperial decadente y corrupto, a completa merced de las potencias europeas o de un Japón enmascarado de occidental y una Rusia zarista lanzada al juego por el control de Asia, y la primera mitad del siglo XX fue para China una cruel etapa de guerra civil e invasiones que la llevaron a punto de su desaparición.
Pero China resistió y lo más importante, se levantó, y ahí radica el temor occidental hacia ella.
China ha roto todas las expectativas occidentales: su existencia misma hoy en día una anomalía para la Historia pensada según el modelo de Polibio u Oswald Spengler de ciclos de nacimiento, florecimiento y decadencia: es como si el Imperio Romano continuara existiendo hoy en día apenas afectado por los cambios históricos. China muestra una increíble continuidad en todos los órdenes y aspectos, ni siquiera la llegada al poder de los "comunistas" encabezados por Mao Tse Tung significó una ruptura con el pasado: el intento de hacerlo, la Revolución Cultural, no fue más que un sangriento sainete que solo sirvió a Mao para librarse de sus rivales políticos y culpar a su celosa y molesta esposa.
La ideología comunista del partido en el poder nunca ha sido realmente la misma que la predicada por Marx, Engels, Lenin o Stalin, sino más bien ha sido un vehículo de propaganda de la unidad nacional y la lucha contra las injerencias imperialistas extranjeras que tanta mella hicieron en China durante el siglo XIX e inicios del XX, así como para la toma de conciencia del poder de los chinos como una comunidad unificada y dirigida hacia el logro del bien colectivo por encima del individual, todo lo cual no es contrario al pensamiento tradicional chino ni rompe con él, sino más bien le ha dado continuidad; el autoritarismo, el orden como valor primordial y la obediencia reverencial hacia los gobernantes además, son rasgos propios de la doctrina de Confucio antes que de las tesis marxistas defensoras del caos y la revolución perpetua.
Así, no es al comunismo retórico de los chinos, sepultado tras una verdadera economía de libre mercado a lo que se teme, sino al despertar de China como potencia mundial y lo que significaría para Occidente, quien ha hecho todo para demeritar los logros chinos de cara a los juegos como con el separatismo tibetano, sacando a la palestra al Dalai Lama con su prédica para el Jet Set, resultando irónico que mientras en Occidente cúpulas de faranduleros e intelectuales se escandalizan ante tal o cual acción o declaración de la Iglesia Católica como amenaza al Estado Laico no duden en apoyar la causa de un sistema teocrático y confesional que distó mucho de ser el paraíso espiritual retratado en muchas películas de Hollywood y sí mucho más opresor y corrupto que cualquier papado medieval en contra de un Estado aconfesional y presuntamente ateo como el chino que sin embargo financia templos budistas de ramas diferentes al lamaísmo tibetano y fomenta tanto al taoísmo como al confucianismo pues ha descubierto que en la recuperación de los valores religiosos se encuentra el impulso al orden y a la armonía en la sociedad. Esos mismos intelectuales y figuras del espectáculo que tanto denuncian la persecución a los tibetanos separatistas callan ante las acciones sistemáticas del gobierno chino contra el Cristianismo.
En realidad, la mayoría de los tibetanos parecen estar conformes y hasta apoyar la dominación china que les ha llevado un mayor desarrollo económico, la alfabetización, la abolición de la esclavitud y la servidumbre, el acceso al consumo, la universidad y el ferrocarril y las carreteras que han roto con su ancestral aislamiento, además de que el separatismo tibetano carece de reales antecedentes históricos.
Lo mismo ocurre con el separatismo de los chinos musulmanes o Ughiures de Sikiang, no cabe duda que detrás del reciente atentado que costó la vida a 16 policías pueden esconderse muchos intereses en mostrar la "cara negra" de China. Incluso, se ha exagerado el problema ambiental en Pekín, como si no hubiera contaminación en las ciudades occidentales o no se hubieran enfrentado a problemas similares en el pasado, como fue el caso de Londres en los años 50 y 60 y no fuera Occidente el causante real del calentamiento global y otros problemas ambientales mundiales, recordemos que los chinos tienen apenas unos 20 años como país industrializado.
Pero, ¿por qué ese temor? Es simple: porque el triunfo de China mostraría las debilidades y contradicciones de Occidente. En primer término, demostraría que el nuevo evangelio que hace de la Democracia Representativa occidental un presupuesto del desarrollo económico es un tanto falaz y que puede haber caminos alternos a ese desarrollo económico, lo que restaría legitimidad a la misión autoimpuesta de Occidente como difusor de la libertad y poseedor de la única vía correcta para el bienestar de los pueblos, rompiendo además con el dogma de que todos deben gobernarse con un sistema democrático "american style" en vez de buscar cada país el tipo de gobierno que más le convenga: un sistema democrático occidental en China llevaría únicamente a la anarquía y al desorden, como los vividos después de la caída del sistema imperial.
Por otro lado, la potencia cultural china impulsada por la economía golpearía a un occidente cada vez más desprendido de sus raíces sustentadas en el pensamiento religioso judeocristiano y en la herencia clásica grecorromana y sustentada actualmente en el consumo y la mercadotecnia. Prácticas y doctrinas como el budismo, la acupuntura, el veganismo, las artes marciales o el feng shui se extienden por occidente y tienen más fuerza que MTV o el hedonismo difundido por las estrellas de Hollywood.
Y también está el orgullo: para los Occidentales, que jamás aceptarán que un pueblo que hace 30 años parecía pobre y atrasado: bárbaro para los cánones de los colonialistas ingleses del siglo XIX se alce de repente con el predominio global y los humille, el predominio chino significará el derrumbe de la posición de privilegio que se ha tenido y bajo cuya concepción de superioridad en la que han crecido generaciones se vea desafiada, cuando no derrotada para siempre.
Pero nada se puede hacer, pese a que intelectuales como Huntington y otros pronostiquen un colapso chino que puede ocurrir en cualquier momento, más parece cercano un colapso occidental, y más cuando la decadencia es festejada como progreso: se fomenta y aplaude la promiscuidad sexual, se adoctrina en la violencia, se desintegran las familias, se rechazan los valores éticos y religiosos, se cae en el relativismo y el individualismo exagerados, se pierde toda noción de trascendencia y solo se buscan la diversión y el entretenimiento, además de que la situación económica para Estados Unidos y demás potencias occidentales no resulta ser la mejor. No se puede ir contra la marea de la Historia y Occidente no puede ni quiere detener su caída, y no podrá pese a todo, frenar el ascenso de China y en general de las potencias asiáticas: India, Japón y Rusia, y posiblemente el Islam, y estos Juegos Olímpicos serán solo el primer paso en la escalera hacia la cumbre.
11 agosto
RUSIA Y GEORGIA
RUSIA Y GEORGIA
(Escrito el viernes 8 de agosto del año 2008 por la noche)Hoy se inauguraron los Juegos Olímpicos de Pekín (que no Beijing: esa es la transliteración del nombre de la capital china al inglés) y justo cuando se daba la ceremonia y se pronunciaban discursos exhortando a la paz y a la hermandad entre los pueblos, se daba la noticia de que el otrora poderoso Ejército Rojo de la Unión Soviética, hoy Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, ingresaba con una columna de tanques al territorio de la región de Osetia del Sur, parte integrante de la ex república soviética de Georgia pero habitada por una mayoría étnica de rusos, producto de 200 años de colonización rusa sobre el país caucásico.
Esta intervención armada se da como respuesta a la brutal (y traicionera) actuación del ejército georgiano en contra de los separatistas osetios, que piden desprenderse de la patria chica de Stalin para unirse al gigante eurasiático que, desde que Vladimir Vladimirovich Putin tomó el poder de manos de un siempre alcoholizado, enfermo y débil Boris Yeltsin en 1999 se encuentra en fase de reconstrucción y de recuperación de un rol imperial que muchos creían, se había derrumbado con el muro de Berlín en 1989; incluso y como relata Zbigniew Brezynski, durante la década de los 90 no faltaron los planes de parte de la administración Clinton, expresados a través de Madeleine Albright, entonces secretaria de Estado y del gobierno de Jiang Zemin, en ese tiempo presidente chino, para repartirse los inmensos territorios siberianos en una serie de pequeñas repúblicas clientes a fin de rematar al oso ruso y asegurarse que jamás se volviera a levantar.
Sin embargo, Putin ha sabido manejar la principal carta de Rusia: sus recursos naturales, y en especial los hidrocarburos, con lo que ha logrado mejorar la situación económica del pueblo y del erario, lo que sin embargo, lo ha llevado a repetir la constante de los gobiernos rusos desde Pedro el Grande hasta Brezhnev: invertir en construir un poderoso aparato bélico, creyendo que el poder militar es el único componente del poderío nacional y así poder intervenir en los asuntos de Europa, donde Rusia siempre ha sido vista como un intruso, como un pueblo asiático salvaje y atrasado, dominado eternamente por autócratas y habitado por una población de esclavos sumisos. Así, la prioridad del régimen de Putin, en palabras del presidente Dimitri Anatolievich Medvedev, quien no es más que un testaferro a través del cual el ex agente de la KGB ejerce un poder personal cada vez más absoluto, es la creación de nuevos misiles intercontinentales, como el Topol M para modernizar el poder nuclear y contrarrestar el escudo antimisiles norteamericano, desarrollar una nueva generación de helicópteros de asalto, construir el novedoso tanque T-95 y llegar a equipar a la armada rusa del Norte con 3 o hasta 5 portaaviones.
Y también la prioridad rusa es evitar verse encerrada por Estados Unidos, la OTAN y sus aliados que la lleguen a rodear y amenazar para evitar su resurgimiento. Putin comenzó por chantajear a las antiguas provincias rusas y a los antes satélites miembros del "Pacto de Varsovia" e incluso a Europa Occidental con el precio del petróleo y del gas natural, y buscó, como en los años dorados de la Guerra Fría, aliados en el "patio trasero" de un Estados Unidos que ya no es el mismo que en los esplendores de la era Clinton ni de la era Reagan o ni siquiera de los sesenta: así, y ante una eventual caída del régimen castrista, vio en Hugo Chávez un nuevo aliado, aunque en las semanas pasadas se han dado intentos por reactivar las relaciones comerciales y sobre todo, militares entre Cuba y Rusia, que prácticamente habían desaparecido con la distensión habida con Gorbachov y la indolencia y sumisión hacia occidente de Yeltsin. Como prueba de lo cerca que estamos de una nueva guerra fría o de lo decidido que está Rusia a reconstruir una esfera de influencia como la que tuvo a través del COMINTERN o del COMINFORM, tenemos que hace unos días un Hugo Chávez que había anunciado buscar mejorar las relaciones con Colombia y con Washington, tras el rescate de Ingrid Betancourt que demostró que las FARC están en vías de extinción, cambió de opinión tras una visita al Kremlin: tal parece que tras las rojas murallas de tan siniestra e imponente fortaleza se operan cambios repentinos de personalidad y de opinión, y anunció la firma de un acuerdo de cooperación militar y de seguridad entre Moscú y Caracas para "defenderse de probables intentos de invasión".
Ahora, Rusia invade Georgia, provocada, es cierto, por la infame actuación del gobierno de este país del Cáucaso, que atacó a los separatistas horas después de que el presidente Shakashvili hubiera anunciado una tregua y su voluntad para negociar; y lo que es peor, atacó a civiles y hasta a un hospital, y atacó a las "fuerzas de paz" rusas apostadas en la zona de conflicto; sin embargo, lo que en realidad pasó es que mordió el apetitoso anzuelo que Putin le lanzó, Georgia ataca a los osetios y a las tropas rusas que, ciertamente, están ahí para alentar el separatismo y no para guardar la paz y el orden, pero Georgia cometió el error de creer que contará con el apoyo incondicional de europeos y norteamericanos, y lo que es peor, inició las hostilidades justo en el momento que resultaba mejor para Rusia, con la opinión pública mundial distraída por las olimpiadas, al momento de la ceremonia inaugural, donde, al menos, Putin tuvo la delicadeza de avisar a los presidentes Bush y Hu sobre lo que estaba sucediendo.
Nadie en occidente meterá las manos al fuego por Georgia: Estados Unidos, con su economía dañada y ocupado por las guerras de Irak y Afganistán y con la tensión en aumento con Irán no está en condiciones de intervenir; Europa por su parte, estará más dispuesta a cederle a Rusia este capricho imperial a cambio de no quedarse sin petróleo ni gas y así Rusia y sus gigantes energéticos Lukoil y Gazprom estarán felices de haber arruinado los negocios y proyectos de oleoductos y gasoductos norteamericanos y europeos que supuestamente pasarían por el Cáucaso sin entrar en Rusia.
Por supuesto que Rusia cuidará las formas y no se anexará todo el territorio georgiano, salvo Osetia del Sur y Abjazia, pero seguramente impondrá un régimen pro-Moscú que aceptará colocarse bajo la tutela y protección de Rusia y su ejército y que romperá sus contactos con Occidente, incluso la inclusión de Georgia en la Unión Europea.
En fin, al igual que en el caso de China en que cada intento de provocación o de generarle una leyenda negra al gobierno de Pekín se salda con el fortalecimiento del nacionalismo chino y el aumento de la hostilidad del pueblo chino hacia occidente, cada medida tendiente a destruir o a disminuir todo posible resurgimiento ruso termina fortaleciendo a la "Tercera Roma" y Estados Unidos cada vez mas se parece a la España del siglo XVII: acosada en diversos frentes simultáneamente y disminuida en su poder económico, lo que devino en el deterioro de su poder militar, lo que nos indica que cada vez más estaremos ante una potencia a la defensiva.
Y mientras, preparémonos… vienen los imperios asiáticos…
24 agosto
POR QUE VA A GANAR Mc CAIN

El día de hoy, 20 de agosto, apareció publicada en la página de noticias de Prodigy MSN una nota que no me sorprendió, pues era algo predecible tras los últimos acontecimientos, y en particular, después de la breve guerra Ruso-georgiana. A continuación la transcribo:
"Rebasa McCain por primera vez a Obama según nuevas encuestas

Washington, 20 Ago (Notimex).- El virtual candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, lleva una ventaja de cinco puntos porcentuales sobre su rival demócrata Barack Obama, revelaron hoy nuevas encuestas.
Un sondeo de Zogby/Reuters colocó a McCain con 46 por ciento contra 41 por ciento de Obama, con lo que lo supera por cinco puntos.
El senador republicano por Arizona borró la ventaja de siete puntos porcentuales que tenía el senador demócrata por Illinois, en el sondeo de mediados de julio pasado.
La nueva encuesta, con un margen de error de tres puntos porcentuales, fue realizada del 14 al 16 de julio, una semana en que Obama estaba de vacaciones y McCain mostró sus credenciales enpolítica exterior ante el ingreso de tropas rusas en Georgia.
El sondeo mostró que Obama ha perdido terreno entre las mujeres y los jóvenes, con quienes tenía la mayor ventaja hace un mes, así como también entre los católicos y los votantes de estados del sur.Estos resultados ocurren luego de que McCain lanzó anuncios publicitarios negativos contra Obama, al presentarlo como una celebridad, y acusó al candidato demócrata de preferir perder la guerra en Irak a fin de ganar las elecciones.
Según la encuesta, para 47 por ciento de los votantes es prioritario el tema de la economía, 12 por ciento la guerra en Irak, ocho por ciento los precios de la energía, siete por ciento la atención médica, y seis por ciento el terrorismo.
Asimismo, el sondeo señala que sólo cinco por ciento de los votantes considera importante la inmigración y cuatro por ciento el medio ambiente.
Por otro lado, la encuesta diaria que realiza la firma Gallup indicó que entre el 16 al 18 de agosto Obama contaba con el 45 por ciento de apoyo, frente al 44 por ciento de McCain, en un virtual empate estadístico.
Gallup señaló que el empate muestra la "calma antes de la tempestad", cuando los candidatos seleccionan a sus compañeros de fórmula y comienzan sus respectivas convenciones, en las que ambos reciben una cobertura favorable.
Un análisis de varias encuestas que realiza la cadena estadounidense CNN señaló que en días recientes McCain ha reducido a la mitad la ventaja que gozaba Obama."
¿Por qué súbitamente parece que Obama está perdiendo su encanto sobre el electorado estadounidense? Hay varias razones:
1.- Como bien lo retrata Michael Moore en su clásica "Masacre en Columbine", los norteamericanos son un pueblo miedoso; no es para menos, todos los imperios han sido creados en torno al miedo, miedo que se impone a los pueblos sometidos, por un lado, y recordemos en el caso de México cómo la dominación azteca se estructuró en torno al temor ilustrado en esculturas y pinturas de dioses monstruosos y aterradores y un culto a la guerra absoluto, pero también el miedo al otro, al extraño, y es de recordar que el Imperio Romano se construyó por las conquistas que los romanos hicieron de otros pueblos a los que temían y que en su momento fueron amenazas hacia ellos: los Etruscos, Cartago, las potencias helenísticas… y así EUA creció con el miedo a las persecuciones religiosas en Europa, a los indígenas, a la Monarquía Británica, a un México territorialmente inmenso y con potencial, a los negros, a las potencias europeas, a Alemania, al Nazismo y a Rusia y el Comunismo…
Hoy, la Guerra en Georgia ha hecho resurgir la "Rusofobia" y el miedo hacia una resurgente Rusia que amenaza los intereses energéticos en el Cáucaso (el paso del petróleo y gas del Mar Caspio hacia Occidente)hace que el discurso agresivo y belicoso de McCain está encontrando eco en la población. Muchos consideran que el discurso de Obama, centrado en la política interna de EU y la solución de sus graves problemas domésticos, principalmente los económicos y de seguridad social, significa una huída y falta de visión exterior, en pocas palabras, representa cobardía.
2.- La psicología propia de una "Potencia Acosada": al igual que la España del siglo XVII, Estados Unidos ha entrado a una fase en que se encuentra atacado por todos lados por las potencias rivales y en todos los aspectos: en el deportivo, ha sido superado por China, lo mismo que en el terreno comercial, en que China y Alemania le han rebasado como nación exportadora, en el económico, se encuentra en franca recesión, a nivel interno, el desempleo crece al igual que las carteras vencidas de los bancos, en el militar, se encuentran empantanados en Irak y Afganistán, y el calendario de retiro de tropas que fija el 2011 para salir de la antigua Mesopotamia no garantiza a futuro el régimen que encabeza Talabani, lo mismo que Kharzai, sus regímenes tienen un futuro que se antoja muy similar al de los comunistas afganos tras la retirada soviética en 1989. Esta situación recuerda lo ocurrido con España y su estancamiento de 80 años en los Países Bajos, que mucho tuvo que ver con el desastre económico español, que pesar de tener el Imperio más rico de la época veía a su población sumida en la "pobreza dorada" pues toda la riqueza se gastaba en los tercios y en las flotas.
La población de una potencia acosada, a pesar de todo, no acepta la negociación con el enemigo, la búsqueda de la paz o el abandono de las aventuras imperiales, al contrario, busca mantenerse en ellas a fin de mantener el carácter de gran potencia. El Conde-Duque de Olivares, Primer Ministro del Rey Felipe IV de España, lo señalaba: "Debemos luchar para mantener nuestra reputación", y así, durante los 40 años de reinado de este monarca no hubo un solo día de paz. Lo sorprendente es que esta locura tuvo apoyo popular, pues los españoles antepusieron el orgullo nacional y el prestigio imperial a la racionalidad.
3.- Las necesidades del "Complejo Militar-Industrial" como lo señalaba Eisenhower: Esta elite del poder, señalada como la que verdaderamente condiciona las decisiones tomadas por el gobierno estadounidense depende de fuentes de energía, entre más baratas, mejor, y para ello es necesario tener el control de las áreas de producción y/o distribución, por ello la intervención en Medio Oriente, el apoyo constante a Israel, el apoyo a Georgia y el interés por Asia central. Un presidente que encierre a EUA como lo haría Obama no les interesa y no resolvería este problema.
4.- El temor a un cambio social profundo en EUA: Obama, al ser afroamericano, trastocaría mucho de la estructura de la sociedad norteamericana: Estados Unidos, al igual que todos los países del continente, mantiene una sociedad estructurada como en los tiempos coloniales, donde los anglosajones se mantienen a la cabeza y las personas de color se encuentran en el estrato más bajo: su repentino ascenso implicaría que muchos miembros de la comunidad negra se sentirían probablemente sobreestimados, ensalzados, merecedores de tener acceso a la cúspide de la pirámide social en todos los aspectos, y eso, sería peligroso para el status quo.
En definitiva, y pese a que Obama representa la opción más racional: no-intervención, resolución de los problemas internos, mejora de relaciones internacionales con los países identificados como rivales o enemigos como Irán, Cuba o Venezuela, los norteamericanos escogerán la opción de McCain: bélica, aventurera, riesgosa, postulada por un individuo que, pese a su indudable valor y patriotismo probado por los cinco años de prisión y tortura en Vietnam por lo mismo encierra una postura llena de rencor y prejuicios hacia las potencias extranjeras y en específico a Rusia, antigua patria del comunismo y patrono de sus otrora captores y que también busca hoy nuevos enemigos en todas partes, guiado por una verdadera paranoia, misma que se ha apoderado de todo el país