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2 de septiembre de 2018

LA TIRANÍA DE LA ESTUPIDEZ (COMENTARIOS SOBRE UN LIBRO FUNDAMENTAL)

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En los últimos meses han estado pasando varios fenómenos y acontecimientos que, sin duda, demuestran que la Civilización Occidental se encuentra entrando en una fase terminal: la toma del poder en España de un radical como Pedro Sánchez, actual líder del PSOE y su política carente de propuestas e ideas para sacar adelante al país de la crisis política en que lo dejó sumido Mariano Rajoy, pero favorable a los separatismos, la división ideológica y la suicida apertura a la migración islámica y africana dictada desde Berlín por Merkel; la aprobación popular al aborto en Irlanda, el feminismo radical, violento y agresivo en Argentina (que le viene de perlas al inepto Presidente Macri para distraer de la nueva debacle económica y monetaria que enfrenta el país sudamericano), el triunfo electoral en México de la Izquierda Radical, todo con un tufo a Marxismo en sus más diversas vertientes y por supuesto, la terrible crisis presente en la Iglesia Católica por los abusos sexuales de clérigos, que en mucho ha contribuido a la pérdida de credibilidad de la mayor y más antigua institución occidental y que en mucho, le dio forma y base a nuestra civilización; pero además, la pérdida de brújula moral y espiritual a un mundo que se precipita en un abismo de materialismo, y como lo dice el libro del que hablo en el presente post, de estupidez lisa y llana.

No cabe duda que en México tenemos buenos analistas y académicos, tanto este libro La Tiranía de la Estupidez, como el Geopolítica de la Expansión de la OTAN los he citado aquí en diversos posts, y son verdaderos trabajos casi premonitorios, ambos, son de autoria de académicos universitarios mexicanos, como son Antonio Sánchez Pereyra, de la UNAM, y José Luis Trueba Lara, de la UNITEC, sin embargo, ambos no tienen presencia mediática ni son muy conocidos, pese a lo extraordinario de sus libros, mismos que dan bastante luz para entender lo que está pasando en el mundo actual.

Escrito en el 2008, La Tiranía de la Estupidez es un ensayo sociológico e histórico que explicaba las causas de los fenómenos que ya, hace diez años, --precisamente también cuando inicié con la publicación de este Blog-- se estaban presentando en la Civilización Occidental, y no cae en las simplistas explicaciones que atribuyen los problemas actuales a conspiraciones de sectas secretas: los Iluminati, o los Masones a los que parecería entonces que todos sus planes son perfectos e infalibles, o los Judíos, lo cual no quita que uno, siendo creyente, no piense que hay mucho de preternatural detrás de lo que se vive actualmente, además por supuesto, de que existen muchos intereses de tipo económico y político detrás, aunque esto no obedece la más de las veces a un plan premeditado de destrucción, sino a planes que pueden tener grupos diversos, más allá de sus creencias u origen étnico, relativos a intereses particulares en momentos determinados y se obra para alcanzar esos intereses.

Y es que para Trueba la situación actual es la última etapa de una tendencia autodestructiva que inicia con la Ilustración, o, yendo más atrás como lo hace el historiador francés Jacques Barzun, a la Reforma Protestante, pero que sobre todo comienza a hacerse patente con la Revolución Fracesa y que radica en la entronización de la Democracia no ya como una simple manera de elegir o legitimar a los gobernantes para convertirse en una especie de religión o de dogma. Las Democracias, históricamente, y en lo que coincido totalmente con él, han fracasado siempre, pues terminan por llevar a sus sociedades al caos: la Democracia en la Grecia clásica provocó la Guerra del Peloponeso, alentada por los demagogos: hoy en día, la Historia coloca en un pedestal a Pericles, cuando para los historiadores y politólogos medievales y renacentistas había sido la epítome de los especialistas en engañar al pueblo, señalado además, de corrupto, aunque le superara Alcibíades y su escasa lealtad hacia Atenas para proteger sus intereses personales.

La República Romana, aristocrática en principio y democrática con la apertura del sistema a la participación de los Plebeyos, terminó por hundirse por las luchas entre los caudillos por el poder, entre aquellos que buscaron el apoyo entre las clases desfavorecidas al concederles más derechos y participación política, y aquellos que buscaron mantener los privilegios de las clases dirigentes. Al final, el caos se evitó con la implantación de un régimen autoritario: el Imperio. Pero hoy en día, la Democracia se yergue triunfante y es la que nos está conduciendo, como los lemminges, hacia el precipicio. 

¿Porqué pasa esto? Es muy simple, y en ello coincide Juan Manuel de Prada: tras la Revolución Francesa, el poder político fue tomado por el económico; hasta antes de los procesos iniciados con la toma de la Bastilla, una de las más importantes funciones del gobierno era proteger al pueblo de los abusos e intereses de los poderosos económicamente: el Imperio Romano fue implantado con la finalidad de proteger  colocar finalmente a los Plebeyos en plano de igualdad con los Patricios bajo una autoridad que protegiese a todos, y el absolutismo se implantó cuando los reyes europeos pusieron punto final al poderío de los nobles, propietarioas de la tierra, y por ende, de la riqueza.

Pero las democracias son diferentes: las campañas electorales son cada vez más caras, y los políticos dependen de donantes que les sufraguen los gastos, así que, muchas veces, se establecen compromisos previos a las campañas mediante los que los potentados exigen prebendas a cambio del apoyo; como resultado, los políticos se convierten en siervos de los intereses de los dueños de la plata, a quienes luego otorgan concesiones, contratos para obras públicas, ser proveedores del Estado o aceptación de sus monopolios, exenciones fiscales e impunidad. Por ello, detrás de cada decisión, de cada política pública implementada, existe el interés lucrativo de alguien: podemos adivinar que, por ejemplo, detrás de las políticas en torno a la ideología de género y el aborto se encuentran numerosos beneficiarios: consorcios médicos, farmacéuticas, laboratorios, la industria de los cosméticos y demás que se benefician de la producción de hormonas sintéticas, del establecimiento de clínicas, etc. en torno a la migración, se encuentran los intereses de empresas que desean mano de obra barata y dócil, por lo que, las oleadas de refugiados en realidad se trata de trabajadores importados en una nueva forma de esclavitud. --Con el regalo oculto de los proveedores de dicha mano de obra, las élites islámicas, que envían islamistas radicales entre los viajeros.

Lo mismo ocurre con las políticas ambientalistas: detrás de la histeria contra los popotes de plástico, existe seguramente el deseo de industrias que elaboran el mismo producto pero con materiales "biodegradables", que quizá no tengan la calidad ni la durabilidad de los tradicionales;  e incluso, quizá contaminen más que éstos, como ocurre con los autos eléctricos,  cuyo proceso de producción hace que sean más contaminantes que los de motor a gasolina, ¿pero qué tal contar con el apoyo de los gobiernos para, vía decreto, prohibir ciertos productos, eliminar la competencia y obtener el dominio del mercado gracias al intervencionismo estatal? Además de generar en la masa dúctil y receptiva la necesidad de cambiar de producto mediante las sentimentales imágenes de la tortuga con la nariz tapada por una pajilla.

El sentimentalismo impera en todo, pues es estimulado tanto por gobiernos como empresas por medio de la publicidad: se estimula la humanización de los animales, el veganismo y así, ya no se da la eliminación de los animales callejeros pese a representar un riesgo a la salud pública: se estimula la "adopción" de los mismos, o que el Estado hasta les de de comer a los perros que vagan por las calles, lo que al final, también beneficia al negocio de la industria veterinaria, que produce hasta ropa y carriolas para los animales consentidos por sus dueños; esto contrasta sin embargo, con el enorme odio de los humanos contra sus semejantes: detrás del aborto y la fructífera industria creada a su alrededor de ONG's y multinacionales de la muerte se encuentra el deseo en realidad de desplegar el odio del hombre hacia el hombre, el revanchismo de la mujer contra el hombre, etc. Las ideologías estimulan el odio, la división y la confrontación. Y además, crean una justificación para desbocar ese odio y el deseo larvado de hacer daño a otros. En mucho, estoy seguro que detrás de los abortistas está la plena conciencia de que asesinan, pero la acallan con discursos sobre los derechos de las mujeres y la salud. Finalmente, todo mundo más de alguna vez hemos sentido la tentación de la violencia, y el deseo de desbocar las bajas pasiones, lo que hacen los políticos, gobiernos y empresas es simplemente darnos la oportunidad de desatarlas y justificarlas, a lo que muchos, reaccionan gustosos. Se le da a las masas lo que quieren oír y hacer, y a la vez, se les tiene bajo control.

Porque esto nos lleva a un nuevo totalitarismo: muerta la moral y desprovistos de la idea de Dios y de un orden existente en la Naturaleza, la gente espera que sea el Estado quien de su aval a toda conducta y todo hecho con la "legalización"; destruida la familia, destruida la Iglesia, y toda comunidad intermedia, sólo queda el individuo sometido al Estado y sus brazos, Estado que además, se convierte en mero instrumento de una oligarquía que lo usa para beneficiar sus intereses. El caos además, desatado en una sociedad que no encuentra sentido ya al mundo y a la vida, encuentra su solución en el Estado o en la figura de los caudillos populistas, por lo que el autor maneja la idea de la llegada de un Diocleciano que restaure el orden y de paz, lamentablemente, como en el caso del emperador romano, el caos se desatará tras él con mayor fuerza... cabe preguntarse si el papel en México de López Obrador no es el de ser ese Diocleciano que fue electo por la población como alguien de quien se espera, tranquilice las cosas tras la vorágine de cambios traídos por las últimas décadas.

En resumen, es un excelente libro que toda persona interesada en saber el porqué están sucediendo las cosas que vemos todos los días y porqué se ha abandonado a la razón y todo se supedita al sentimiento, en pocas palabras, la estupidez impera, pues se tiene a las masas estúpidas por parte de élites estúpidas igualmente, cuyo afán de lucro desmedido está por destruir la fuente de sus ganancias o abriéndole la puerta a quienes son igualmente sus enemigos. Nuestra Civilización Occidental tiene los días contados; la misma se extinguirá cuando la generación de los Millenials --perezosos, caprichosos, consumistas, hedonistas y crédulos-- llegue finalmente a hacerse cargo de todo y asuma puestos de poder o responsabilidad, en su incapacidad, arrasarán con todo. Estoy hablando, por tanto, que eso ocurrirá en cuando mucho 20 o 30 años.

Dentro de un siglo, cuando el Islam, y el poderío ruso, chino e hindú se extiendan sobre las humeantes ruinas de lo que alguna vez fue Occidente, se pregunten qué fue lo que nos pasó, dirán que fue por la estupidez y el lucro, lo que les allanó el camino.

5 de agosto de 2018

PENA DE MUERTE

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Como ya lo he expresado aquí y en otras partes, yo siempre he tenido dudas sobre la legitimidad de la elección de Jorge Mario Bergoglio al solio pontificio; un amigo sin embargo me corrigió, y creo que tiene razón: pese a que sus acciones puedan considerarse, --muchas de ellas-- como ambiguas o abiertamente nocivas o contrarias a la doctrina de la Iglesia, eso no quiere decir que no haya sido designado con intervención del Espíritu Santo; después de todo, Dios puede remitir castigos, y quizá el argentino sea lo que es necesario o está destinado a provocar un periodo de tribulaciones, que, por otro lado, está escrito que debe suceder.

Bergoglio no es un hombre de fe, al menos no en el sentido de Papas como San Gregorio Magno, San Pío V, San Pío X, León XIII, San Juan XXIII, San Juan Pablo II o Benedicto XVI, además de que carece de la adecuada formación teológica y cultural de sus antecesores; pero, por el contrario, es alguien formado en el esquema político de Argentina, dominado por la personalidad, ideas y mañas, de Juan Domingo Perón desde los años 30 del pasado siglo. Para Bergoglio, la Iglesia es un espacio para hacer política, y el Cristianismo en sí, es una ideología, centrada sobre todo, en temas sociales, tomados un tanto de la Teología de la Liberación, pero también de una interpretación muy restringida y materialista de la doctrina de Cristo. No es de extrañarse, el bonaerense estudió en el seminario en los años sesenta, en pleno auge del Marxismo y bajo el gobierno (nefasto) de Pedro Arrupe --hombre perturbado por sus experiencias en el Japón de la Segunda Guerra Mundial, en especial el bombardeo atómico de Hiroshima, y contaminado por los cultos orientales-- en la Compañía de Jesús.

En esto, no es el primero ni el último: los Papas del llamado Siglo de Hierro en la Alta Edad Media, y muchos de los Renacentistas tenían una gran tendencia política, o fueron instrumento de intereses políticos y económicos, antes que realmente una comprensión plena de la fe religiosa; pero había una diferencia: respetaron la doctrina a la que no alteraron ni un ápice, pues siempre comprendieron que la misma no era de su propiedad ni la podían alterar conforme a su voluntad. No sucede lo mismo con Francisco I. Lo que acaba de hacer, de reformar el Catecismo para considerar como inadmisible a la Pena de Muerte sienta un precedente muy grave y voy a explicar por qué, desde mis reducidos conocimientos teológicos, pero también desde el sentido común:

En primer lugar, porque la doctrina cristiana no puede ser reformada a voluntad por el Papa, concebido éste como un gobernante absoluto que puede modificarla por decreto, más cuando el papel del Romano Pontífice debe ser la conservación y confirmación en la fe de sus hermanos, es por tanto, un guardián de la doctrina revelada u obtenida de las Escrituras, la Tradición y el Magisterio. En cambio, la Ley Canónica puede ser reformada, como todo Derecho Positivo, pero no el Derecho Natural ni la doctrina de fe enseñada por la Iglesia, y previamente incluso, por el Judaísmo bíblico veterotestamentario. Como es sabido, desde el Antiguo Testamento se contiene con innumerables casos y pasajes en los que se legitima la pena de muerte, cuando no es puesta en boca del mismo Dios la condena a aquellos que incurren en faltas muy graves contra la Ley Divina y la Ley Natural. Ya en el Nuevo Testamento, el propio Jesús reconoce la autoridad dada de lo alto a Pilato para condenar a muerte incluso, y ya en la cruz, el Buen Ladrón, del cual, la tradición recuerda el nombre de Dimas, reconoce estar sufriendo la crucifixión con justicia, y al arrepentirse ante Cristo, éste le promete el paraíso, mas no lo salva del suplicio, pues, en Justicia, debía pagar por sus crímenes, que, para merecer la muerte de cruz, no debían ser simples hurtos --considerados por los Romanos como meras faltas civiles indemnizables-- sino probablemente violentos y graves.

En todo caso, podría alegarse cómo Dios evita que Caín sea eliminado tras haber asesinado a Abel su hermano, imponiéndole una marca, sin embargo, no deja al agricultor libre de castigo y penitencia, queda marginado de la sociedad y su simiente tenderá a ser perversa y se extinguirá con el Diluvio, salvándose Noé, descendiente de Seth, el tercero de los hijos de Adán.

A mayor abundamiento, el magisterio de la Iglesia ha sido abundante en tratar el tema de la Pena de Muerte y su licitud moral, sobre el que han tratado mentes privilegiadas como Santo Tomás de Aquino, Juan de Mariana o Francisco de Suárez. Pero tal parece que el jesuita lo desconoce o se lo brinca olímpicamente, y aquí algunas citas, tomadas de "Infocatólica" y "Dignare Me":

¿Es la pena de muerte contraria al Evangelio y a la Tradición de la Iglesia?
La Sagrada Escritura, los Padres de la Iglesia, el magisterio eclesial y los Doctores de la Iglesia siempre han considerado la pena de muerte como una posibilidad justa y lícita en algunas ocasiones, que puede incluso llegar a ser un deber para el Estado en ciertas circunstancias. Asimismo, resulta difícil tomar en serio la afirmación de que todos los papas, teólogos y santos anteriores tenían una “mentalidad más legalista que cristiana". Tampoco se entiende en qué sentido “crece” la doctrina cuando se afirma lo contrario de lo que ha afirmado siempre la Iglesia.
Nuevo Testamento:
“Sométanse todos a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que existen, por Dios han sido constituidas. De modo que, quien se opone a la autoridad, se rebela contra el orden divino, y los rebeldes se atraerán sobre sí mismos la condenación. En efecto, los magistrados no son de temer cuando se obra el bien, sino cuando se obra el mal. ¿Quieres no temer a la autoridad? Obra el bien, y obtendrás de ella elogios, pues la autoridad es para ti un servidor de Dios para el bien. Pero, si obras el mal, teme: pues no en vano lleva espada: pues es un servidor de Dios para hacer justicia y castigar al que obra el mal” (Rm 13,1-4)
“Si he cometido alguna injusticia o crimen digno de muerte, no rehuso morir” (Hch 25,11)
"Dícele Pilato: «¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo poder para soltarte y poder para crucificarte?» Respondió Jesús: «No tendrías contra mí ningún poder, si no se te hubiera dado de arriba; por eso, el que me ha entregado a ti tiene mayor pecado" (Jn 19, 10-11)
“Pero el otro [malhechor] le respondió diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros la sufrimos con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, este nada malo ha hecho.» Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino». Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23,40-43)
San Clemente de Alejandría:
“Por la salud del cuerpo soportamos hacernos amputar y cauterizar, y aquel que suministra estos remedios es llamado médico, salvador; él amputa algunas partes del cuerpo para que no se enfermen las partes sanas; no es por rencor o maldad hacia el paciente sino según la razón del arte que le sugiere y nadie, por lo tanto, acusaría de maldad al médico por su arte. […] Cuando [la ley] ve a alguien de tal modo que parezca incurable, viéndolo ir por el camino de la extrema injusticia, entonces se preocupa de los otros para que no vayan a la perdición por obra de aquel, y como cortando una parte del cuerpo entero lo manda a la muerte” (San Clemente, Stromata)
San Agustín:
“Hay algunas excepciones, sin embargo, a la prohibición de no matar, señaladas por la misma autoridad divina. En estas excepciones quedan comprendidas tanto una ley promulgada por Dios de dar muerte como la orden expresa dada temporalmente a una persona. Pero, en este caso, quien mata no es la persona que presta sus servicios a la autoridad; es como la espada, instrumento en manos de quien la maneja. De ahí que no quebrantaron, ni mucho menos, el precepto de no matarás los hombres que, movidos por Dios, han llevado a cabo guerras, o los que, investidos de pública autoridad, y ateniéndose a su ley, es decir, según el dominio de la razón más justa, han dado muerte a reos de crímenes” (San Agustín, La Ciudad de Dios, lib. I, c. 21)
“Algunos hombres grandes y santos, que sabían muy bien que esta muerte que separa el alma del cuerpo no se debe temer; sin embargo, según el parecer de aquellos que la temen, castigaron con la pena de muerte algunos pecados, bien para infundir saludable temor a los vivientes, o porque no dañaría la muerte a los que con ella eran castigados, sino el pecado que podría agravarse si viviesen. No juzgaban desconsideradamente aquellos a quienes el mismo Dios había concedido un tal juicio. De esto depende que Elías mató a muchos, bien con la propia mano, o bien con el fuego, fruto de la impetración divina; lo cual hicieron también otros muchos excelentes y santos varones no inconsideradamente, sino con el mejor espíritu, para atender a las cosas humanas” (San Agustín, El Sermón de la Montaña, c. 20, n. 64).
Santo Tomás de Aquino:
Santo Tomás de Aquino“Se prohíbe en el decálogo el homicidio en cuanto implica una injuria, y, así entendido, el precepto contiene la misma razón de la justicia. La ley humana no puede autorizar que lícitamente se dé muerte a un hombre indebidamente. Pero matar a los malhechores, a los enemigos de la república, eso no es cosa indebida. Por tanto, no es contrario al precepto del decálogo, ni tal muerte es el homicidio que se prohíbe en el precepto del decálogo” (Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, I-II, q.100, a.8, ad 3).
“Pues toda parte se ordena al todo como lo imperfecto a lo perfecto, y por ello cada parte existe naturalmente para el todo. Y por esto vemos que, si fuera necesaria para la salud de todo el cuerpo humano la amputación de algún miembro, por ejemplo, si está podrido y puede inficionar a los demás, tal amputación sería laudable y saludable. Pues bien: cada persona singular se compara a toda la comunidad como la parte al todo; y, por tanto, si un hombre es peligroso a la sociedad y la corrompe por algún pecado, laudable y saludablemente se le quita la vida para la conservación del bien común; pues, como afirma 1Co 5,6, un poco de levadura corrompe a toda la masa” (Santo Tomás de Aquino. Suma Teológica, II-II, q.64, a.2)
“Esta clase de pecadores, de quienes se supone que son más perniciosos para los demás que susceptibles de enmienda, la ley divina y humana prescriben su muerte. Esto, sin embargo, lo sentencia el juez, no por odio hacia ellos, sino por el amor de caridad, que antepone el bien público a la vida de una persona privada” (Santo Tomás de Aquino. Suma Teológica, II-II, q.25, a.6, ad 2)
San Alfonso María de Ligorio:
“DUDA II: Si, y en qué manera, es lícito matar a un malhechor.
Más allá de la legítima defensa, nadie excepto la autoridad pública puede hacerlo lícitamente, y en este caso sólo si se ha respetado el orden de la ley […] A la autoridad pública se ha dado la potestad de matar a los malhechores, no injustamente, dado que es necesario para la defensa del bien común” (San Alfonso María de Ligorio, Theologia Moralis)
“Es lícito que un hombre sea ejecutado por las autoridades públicas. Hasta es un deber de los príncipes y jueces condenar a la muerte a los que lo merecen, y es el deber de los oficiales de justicia ejecutar la sentencia; es Dios mismo que quiere que sean castigados” (San Alfonso María de Ligorio, Instrucciones para el pueblo)
Catecismo de Trento:
“Otra forma de matar lícitamente pertenece a las autoridades civiles, a las que se confía el poder de la vida y de la muerte, mediante la aplicación legal y ordenada del castigo de los culpables y la protección de los inocentes. El uso justo de este poder, lejos de ser un crimen de asesinato, es un acto de obediencia suprema al Mandamiento que prohíbe el asesinato”.
Catecismo de San Pío X:
“¿Hay casos en que es lícito quitar la vida al prójimo? Es lícito quitar la vida al prójimo cuando se combate en guerra justa, cuando se ejecuta por orden de la autoridad suprema la condenación a muerte en pena de un delito y, finamente, en caso de necesaria y legítima defensa de la vida contra un injusto agresor” (Catecismo de San Pío X, 415)
Inocencio III: Exigió a los herejes valdenses que reconocieran, como parte de la fe católica, que:
“El poder secular puede sin caer en pecado mortal aplicar la pena de muerte, con tal que proceda en la imposición de la pena sin odio y con juicio, no negligentemente sino con la solicitud debida” (DS 795/425, citado por Avery Dulles, Catholicism and Capital Punishment)
León XIII:
“Es un hecho común que las leyes divinas, tanto la que se ha propuesto con la luz de la razón tanto la que se promulgó con la escritura divinamente inspirada, prohíben a cualquiera, de modo absoluto, de matar o herir un hombre en ausencia de una razón pública justa, a menos que se vea obligado por necesidad de defender la propia vida” (León XIII, Encíclica Pastoralis Oficii, 12 de septiembre de 1881)
Pío XII:
“Aun en el caso de que se trate de la ejecución de un condenado a muerte, el Estado no dispone del derecho del individuo a la vida. Entonces está reservado al poder público privar al condenado del «bien» de la vida, en expiación de su falta, después de que, por su crimen, él se ha desposeído de su «derecho» a la vida” (Discurso a los participantes en el I Congreso Internacional de Histopatología del Sistema Nervioso, n. 28, 13 de septiembre de 1952)
Juan Pablo II:
“Es evidente que, precisamente para conseguir todas estas finalidades, la medida y la calidad de la pena deben ser valoradas y decididas atentamente, sin que se deba llegar a la medida extrema de la eliminación del reo salvo en casos de absoluta necesidad, es decir, cuando la defensa de la sociedad no sea posible de otro modo” (Juan Pablo II, Encíclica Evangelium Vitae, n. 56, 25 de marzo de 1995)
Catecismo de la Iglesia Católica:
“A la exigencia de la tutela del bien común corresponde el esfuerzo del Estado para contener la difusión de comportamientos lesivos de los derechos humanos y las normas fundamentales de la convivencia civil. La legítima autoridad pública tiene el derecho y el deber de aplicar penas proporcionadas a la gravedad del delito. La pena tiene, ante todo, la finalidad de reparar el desorden introducido por la culpa. Cuando la pena es aceptada voluntariamente por el culpable, adquiere un valor de expiación. La pena finalmente, además de la defensa del orden público y la tutela de la seguridad de las personas, tiene una finalidad medicinal: en la medida de lo posible, debe contribuir a la enmienda del culpable. La enseñanza tradicional de la Iglesia no excluye, supuesta la plena comprobación de la identidad y de la responsabilidad del culpable, el recurso a la pena de muerte, si esta fuera el único camino posible para defender eficazmente del agresor injusto las vidas humanas. Pero si los medios incruentos bastan para proteger y defender del agresor la seguridad de las personas, la autoridad se limitará a esos medios, porque ellos corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común y son más conformes con la dignidad de la persona humana” (Catecismo de la Iglesia Católica, n.2266-2267).
Podrían citarse cientos de testimonios más en el mismo sentido de Padres de la Iglesia, documentos magisteriales, grandes teólogos y santos, como por ejemplo San Juan Cristóstomo, San Gregorio Nacianceno, San Efrén, San Ambrosio, San Hilario, San Roberto Belarmino, San Pío V, Pío XI, Inocencio I, San Dámaso, San Bernardo, San Jerónimo, Santo Tomás Moro, San Francisco de Borja, San Francisco de Sales, Francisco de Vitoria, San Felipe Neri, Francisco Suárez, Beato Duns Scoto y un larguísimo etcétera.

A mi modo de ver, Francisco I lo hace en primer término por cuestión ideológica que coloca por encima de todo este Magisterio bimilenario: para la Izquierda Progresista, nadie es culpable ni responsable de sus acciones, el responsable siempre será el sistema, al final encarnado en el Estado: para Freud, todos actuamos de una manera determinada por haber sido condicionado a ellos por nuestros padres, volviendo a un ejemplo famoso y del que ya hablé hace poco: en la serie biográfica sobre el cantante Luis Miguel, se pretende decir que si éste ha sido un promiscuo y un padre desobligado es culpa de su padre Luis Rey que de alguna manera "lo traumó" para ser así, para nada de una decisión personal tomada por el intérprete en su vida personal en que eligió el hedonismo y rehuir las responsabilidades; para el Marxismo, el delincuente lo hace por ser una víctima del sistema injusto, por eso, no merece castigo, él mismo es alguien que sufre opresión y se rebela contra ella. No puede negarse que hay muchos que se ven impelidos a la vida del crimen por causas externas: la pobreza y la búsqueda de salir de ella, una deficiente educación moral, también... ¿pero qué pasa cuando tenemos los casos de un John Wayne Gacy o Ted Bundy, probablemente entre los hombres más perversos que han pisado el planeta y ambos ejecutados por la justicia estadounidense?

Bundy, por ejemplo, violó y asesinó a 30 mujeres según lo reconoció --aunque hay tesis que aseguran que probablemente mató a cientos de jóvenes-- y hasta practicó actos de necrofilia con sus cadáveres, y de los análisis psiquiátricos que se hicieron de él no se encontró ninguna perturbación mental, ni tampoco, de sus antecedentes se desprendía haber sufrido abuso o experiencias traumáticas; era un niño rico y mimado, querido por sus padres, bastante sociable además y dotado de una enorme inteligencia e incluso, no era carente de empatía como se señala que es un rasgo de la psicosis, pues había colaborado en una línea de atención a potenciales suicidas, logrando salvar muchas vidas con su oportuna intervención y su capacidad de escucha. ¿qué pasó entonces? Bundy era un monstruo por una decisión basada en su esa sí, gigantesca, brutal e inhumana soberbia y su elección consciente del mal. Lo mismo pasó con el Payaso Asesino Gacy, encantador hombre de familia que igualmente escogió el camino de la perversión sin ningún otro motivo que, como dijera Michael Caine en uno de los memorables diálogos de Batman, The Dark Knight, querer ver el mundo arder.

Bergoglio, por supuesto, comulga con muchas de estas visiones, en que el ser humano, el individuo, es ese "buen salvaje" de Rousseau corrompido por la sociedad y que por tanto, no merece ser castigado con la muerte --el Marqués de Beccaria sería seguidor del filósofo ilustrado suizo-- y buscarse no el castigo, sino la reinserción en la sociedad... de ahí que por ejemplo, en Suecia o Noruega, países "progres" por excelencia, las cárceles parezcan hoteles de lujo, y en Holanda haya disminuido la delincuencia por la legitimación de conductas antisociales como la drogadicción o la promiscuidad sexual en los códigos legales. 

Pero también en su decisión hay mucho de oportunismo: al Papa argentino le han estado estallando, en su cara, los escándalos de los abusos sexuales en Irlanda, en Chile y más recientemente en EUA, con el ahora tristemente célebre ex-Cardenal McCarrick y monseñor Farrell, uno de los encubridores del Padre Maciel y después tapadera del texano, así como en Honduras, donde además queda salpicado Maradiaga, todos ellos, figuras cercanas a Bergoglio: así que, qué mejor que desatar un debate en torno al tema de la pena capital, como una cortina de humo que no deje ver las podredumbres de la Curia Vaticana, ganarse el aplauso de los "Progresistas" que ven que el Papa pone a la Iglesia a tono con los "nuevos tiempos" y adopta "una postura más humanista" al tiempo que mantiene a los sectores tradicionalistas ocupados en un debate que tiene mucho de Bizantino, (Lo dicho, nuestra situación está muy similar a la caída definitiva del Imperio Romano en 1453; perdemos el tiempo en discutir sobre los géneros y otras estupideces, con el Islam a las puertas) antes que enfrentar a los verdaderos problemas, ante los que, la verdad, parece que el pontífice no tiene idea de cómo abordarlos ni resolverlos.

Además de esto, como dije, sienta un precedente muy grave: si el Papa pretende cambiar la postura de la Iglesia ante un tema como éste, ¿no lo puede hacer en cuanto al matrimonio? ¿sobre la homosexualidad? ¿anticonceptivos? etc. Esto es dar entrada al Modernismo, mismo que fue condenado por el Papa San Pío X quien lo catalogó como "la cloaca en la que desembocan todas las herejías" y que consiste en decir que la fe cambia según los tiempos, y que es señalado como la mayor de las consecuencias negativas del Concilio Vaticano II: las reformas implementadas en éste, parecieron abrir la puerta a que se considerase que la Iglesia y su doctrina deben cambiar según la época, y si bien, no se puede decir que dicho sínodo tenga algo de heterodoxia en el fondo, en las formas, como en el caso de la Liturgia, y en la percepción que tuvo el mundo del mismo, así como la desafortunada expresión de San Juan XXIII del aggiornamento o "puesta al día" y de "abrir las ventanas" generó esa impresión. No en balde, Pablo VI diría después que se abrieron grietas por las que se coló el humo de Satanás en la Iglesia.

La idea de que los contenidos doctrinales de la fe pueden ser actualizados o modificados a tono con las modas, formas e ideologías imperantes en cada época, partiendo de la idea del progreso, o de que cada época supera y es mejor a la anterior, es enormemente perniciosa, ¿porqué? porque reduce el Cristianismo a un fenómeno meramente humano y pretende enmendarle la plana a Jesucristo como diciendo que, "hace 2,000 años las cosas eran diferentes y Jesús habló a los habitantes del Imperio Romano de esa época, pero ahora hay que adaptarlo a nuestro mundo actual porque somos mejores que los Judíos y Romanos de ese periodo." No en balde, es una postura que ha ido erosionando la fe y que ha hecho que muchísimas personas dejen de creer porque ven a la Iglesia como un negocio cuyas ideas y posturas cambian según la conveniencia. En contraste, el Islam --guardando las distancias, porque no es la religión verdadera y además contiene un fuerte mensaje político imperial inaplicable al Cristianismo-- se encuentra de nuevo en auge gracias a que se mantiene firme en sus contenidos y se predica un retorno a sus bases predicadas por Mahoma y los primeros califas en los siglos VII y VIII. No en balde, los Califas Otomanos, a partir de finales del siglo XVIII fueron los que intentaron aggiornarlo, precisamente con una serie de reformas denominadas Tazimaat que quiere decir igualmente "puesta al día", sus intentos fracasaron pues provocaron el alzamiento del Wahabismo/Salafismo en la península arábiga y el cada vez mayor ascenso de la Casa de Saud, el aceleramiento de dichas reformas con los Jóvenes Turcos impulsaría la Revuelta Árabe, con el apoyo británico y el famoso T.E. Lawrence, durante la Primera Guerra Mundial; finalmente, los regímenes laicos implantados en Turquía, Irak, Siria, Libia, Egipto y otros países como resultado último de ese proceso renovador, o han sido destruidos o se encuentran en peligro tras las Primaveras Árabes y los autogolpes de Erdogán.

Más cercanos a nosotros, la Iglesia Ortodoxa Oriental hace resurgir al Cristianismo en Rusia, no solamente por el apoyo oficial, algo que siempre se ha dado desde el Cisma de Oriente hacia esa Iglesia, sea por los Césares de Constantinopla, Zares de Rusia, incluso con el Comunismo (Stalin tuvo un funeral ortodoxo y había sido seminarista antes de comunista, e incluso restableció la existencia de capellanes castrenses en el ejército y reconstituyó el Patriarcado de Moscú, suprimido por Pedro el Grande, restablecido tras la caída de Nicolás II y vuelto a suprimir por Lenin) y ahora con Putin, sino que está calando en los jóvenes que encuentran en su inveterada liturgia, su rústica y orante vida monástica y su hermoso arte religioso una ventana al Cielo y un escape de las presiones mundanas, lo que no quita que el Patriarca Kiril use redes sociales, aparezca en TV y conceda entrevistas a los medios, sin tocar ni un punto de la doctrina.

Pero la gente no lo ve así, de hecho, las acciones y ambigüedades de Francisco I son aceptadas acríticamente, cuando no, hasta aplaudidas por una enorme cantidad de personas, que incluso ven en cada gesto, cada palabra, cada movimiento, un acto inspirado directamente por el Espíritu Santo. Es más y perdóneseme la expresión, que no es irrespetuosa hacia el Romano Pontífice, sino ironizo con esta actitud, parece que consideran que si éste emite una flatulencia, también en ella encuentran santidad y acción del Espíritu, cuando no, de plano, parece que piensan que el Papa, por el mero hecho de serlo, se encuentra en un estado superior al común de los mortales y creen que ni siquiera tiene necesidades fisiológicas. Esto se debe a la llamada Papolatría, un fenómeno que surge tras la pérdida del Papa de los Estados Pontificios con la unificación italiana y el Concilio Vaticano I --concilio que igualmente fue mal llevado por las presiones políticas del momento y el clima de guerra vivido en la península en aquel año, y que quedó inconcluso-- que estableció el Dogma de la Infalibilidad, la aparición de los medios masivos de comunicación al llegar el siglo XX hizo el resto y culminó todo bajo el reinado de San Juan Pablo II.

Wojtyla cayó en el error de emplear el "culto a la personalidad" como herramienta para su labor pastoral: volvemos, los Papas, como humanos, nacen y crecen dentro de un contexto determinado, y al pontífice polaco le tocó conocer tanto el régimen nazi en la Polonia ocupada, como el comunismo bajo el sometimiento de su patria a Moscú en la posguerra. El Papa polaco ejerció el papado como todo un rockstar, basado en su carisma personal y sus dotes histriónicas, aunque él contaba con una gran cultura y sólida formación filosófica --desgraciadamente alejado del Tomismo, pues más bien era partidario de la Fenomenología de Husserl--, que le impidió alejarse de la doctrina, aunque cometió errores que, a tono con el Vaticano II, fueron degradando la percepción de solidez de la Fe Católica, como el Encuentro de Asís entre líderes religiosos o el polémico beso al Corán.

De esta forma, en la percepción de la gente el Papa quedó al centro de la Iglesia y no Cristo, el Papa se convirtió en representante de éste como, en el budismo, el Dalai Lama lo es de Buda (donde es visto como la reencarnación del filósofo hindú Siddartha Gautama) y su actuación queda exenta de crítica. Cuestionar acciones, gestos o medidas tomadas por el pontífice son signos de no estar en comunión con la Iglesia o de falta de respeto. No es así: durante la Edad Media, pese al enorme poder temporal que ejercieron los Papas, abundaron las representaciones artísticas de Papas ardiendo en el infierno y el propio Dante Alighieri coloca a varios pontífices en sus llamas en las páginas de su inmortal Comedia, y esto sin que nadie cuestionara la fe del escritor florentino ni la Inquisición --según la leyenda negra-- les quemara tanto al poeta como a ilustradores, escultores y pintores por herejes, porque en aquel entonces, todo mundo tenía claro que el Papa, al igual que un Rey o un Emperador, era un humano que ejercía una potestad, un oficio, que era ser la cabeza visible de la Iglesia; ni siquiera se decía que era el "Vicario de Cristo" o "representante de Dios en la Tierra", era referido como el "Vicario de Pedro" y quien tenía, en el plano humano, que dirigir la Iglesia y la misión de confirmar en la fe a los creyentes, su función era por tanto de dirección y guía, y podía humanamente equivocarse, tener pecados o causar hasta escándalos, salvo en circunstancias especiales donde podía actuar bajo la inspiración del Espíritu Santo y ser infalible, lo que luego fue finalmente reconocido de manera oficial por el Concilio Vaticano I con Pío IX, aunque este dogma ha sido de los peor entendidos por los fieles, si no el peor.

De este modo, a las personas les importa un bledo lo que diga el Magisterio, con un criterio simplista, que igualmente se aplica actualmente respecto a la legislación que emite el Estado, el que se convierte en el supremo referente de lo bueno y lo malo, y que con la emisión de leyes y decretos zanja todas las cuestiones, lo que diga el Papa es Ley inmutable... hasta que llegue el siguiente Papa.

Pero, esto lo mantienen con curiosos matices: resulta que esto sólo aplica a los Papas post-conciliares, de San Juan XXIII a la fecha, los anteriores no, son incluso, percibidos un tanto, como "Papas malos", amantes del lujo por los ornamentos y tiaras tradicionales, metidos en la política e intereses de poder según lo narra la leyenda negra sobre el Renacimiento y la Edad Media, y violentos y bélicos, contrarios al Evangelio visto con ojos pacifistas, por las Cruzadas y la Batalla de Lepanto. Esto se debe a la mentalidad democrática y el culto a la igualdad, que aplaudió la renuncia a la tiara que hizo Pablo VI y la supresión del mismo tocado como mueble heráldico en el escudo papal con Benedicto XVI, lo mismo que el rechazo a los ornamentos tradicionales hecho por Francisco I desde su elección al salir al balcón.

En la mentalidad actual, no caben jerarquías ni símbolos de autoridad, sino lo vulgar y el plebeyismo, se rechaza la silla gestatoria a la vez que se rechaza que exista un avión presidencial, pero eso sí, la gente sueña con vestir Hugo Boss y manejar un Ferrari, que la humildad la sigan otros, en particular las autoridades, que yo no.

Además de esto, Francisco I ha hablado con el lenguaje del sentimentalismo; desde el Vaticano II, se adoptó por la Iglesia un lenguaje ampuloso, lleno de cursilerías y eufemismos, así, podemos ver en documentos, no solamente de la época actual de Bergoglio, quizá con la excepción de Ratzinger, con quien sí se usó un lenguaje culto, y a la vez directo y veraz, también en los papados de Wojtyla o Montini, expresiones tales como casa común para referirse a la Tierra, mesa del señor o banquete, para referirse a la misa y despojarla de su sentido sacrificial y convertirla en un acontecimiento festivo, cuando no es si no una nueva pasión y muerte de Cristo renovada de forma incruenta en el altar y bajo dos especies que son accidentes de la sustancia divina, pecado social para referirse a las injusticias, y éstos son apenas unos cuantos ejemplos.

Pero sobre todo, la concepción de la misericordia divina como licencia y permiso al libertinaje, se rebaja al amor divino a la mera concepción del amor humano como mero sentimiento o emoción; sin embargo, si uno lee la Biblia uno no encuentra muchos sentimientos, más allá de que Jesús llora por la muerte de su amigo Lázaro, o la desesperación en Getsemaní, pero por lo demás, el amor de Dios está lejos de ser sentimental o emocional. El mismo Dios severo del Antiguo Testamento reaparece en el Apocalipsis, que no se olvide ese detalle.

Hoy en día, sin embargo, el sentimentalismo lo empapa todo, no la razón, sino la emoción, la razón debe controlar las emociones, se repite una y otra vez, señalando la importancia de la "inteligencia emocional", pero en realidad se predica lo contrario. "Haz lo que sientes", "escoge lo que te haga feliz", etc. Ante ese clima, el cerebral, discreto y estudioso Joseph Ratzinger no llegó a conectar totalmente con las grandes masas de la feligresía, pero sí con el pachanguero y ramplón Bergoglio, elegido como una especie de operación de relaciones públicas para esquivar las críticas.

Ahora bien, y siguiendo con ese lenguaje ambiguo y melifluo que ha sido la tónica desde los sesenta para acá, la modificación del catecismo emplea la palabra "inadmisible" pero no tilda de injusta a la Pena de Muerte. Nuevamente, las ambigüedades para no subirse a un debate complejo y no sencillo, pero son las ambigüedades, y no los pronunciamientos directos, los que generan los problemas y pueden tener consecuencias graves.

La realidad sin embargo, está demostrando que se necesita algo más que palabras bonitas y sentimientos amorosos, se necesita acción y la defensa de la tradición y la doctrina. Los gestos, mensajes y reformas en el sentido de hacer una Iglesia más "light", no están trayendo la restauración  de la fe ni la "Primavera de la Iglesia" que se pensó tras el Concilio, sino todo lo contrario.

Y si me preguntan cómo me atrevo a criticar lo hecho o dicho por el Papa, me atrevo porque los católicos no nos quitamos la cabeza en la Iglesia, sólo el sombrero como diría Chesterton, y ejerzo el derecho que han ejercido muchos otros antes, desde San Pablo que reprendió públicamente a San Pedro por seguir a los Judaizantes, San Juan Crisóstomo o San Atanasio que lucharon contra la crisis arriana, tan similar a la actual, o Santa Rita de Casia, o más recientemente Monseñor Lefevbre, quien señaló las inconsistencias del Concilio Vaticano II, aunque quizá después se le pasó la mano. Yo no soy digno de compararme con ellos, ni mucho menos; soy un pecador promedio que sí está preocupado por la deriva de las cosas, y que sigo el ejemplo de no quedarme callado exponiendo mis inquietudes, ante lo visto y oído que no coincide con lo que he alcanzado a estudiar sobre la doctrina de mi fe católica.

Por supuesto que debemos rezar por el Papa y porque se aclaren las dudas y ambigüedades, pero también porque, en última instancia, se lleve a cabo el plan de Dios, sea éste el que sea, la Iglesia, es sabido, debe pasar por un periodo de tribulación, una pasión como la del redentor; de ella, saldrá purificada y renacida, por ello, no debemos perder la fe ni la esperanza, todo pasará, también esta tormenta, pero la barca de Pedro seguirá navegando hacia adelante.

Y me importa un bledo si me censuran o me atacan, yo sostengo mi opinión.

4 de agosto de 2018

EL REDISEÑO DE MÉXICO

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Viendo las últimas noticias respecto a la conformación del Gabinete Presidencial de López Obrador, uno no puede más que sentir cierto pesimismo, más porque, al parecer, las ideas o decisiones que está tomando el futuro Presidente parecen más estar inspiradas por el deseo de establecer medidas de control político, el pago de cuotas y restablecer un centralismo que concentre nuevamente, todo el poder en el titular de la función ejecutiva.

Para empezar, veamos el ejemplo de la relación entre el Gobierno Federal y los estados. La subdivisión administrativa territorial del país siempre ha sido un problema, incluso desde la época virreinal, como ocurrió bajo el gobierno del Marqués de Villamanrique a inicios del siglo XVII y los conflictos de competencia entre las Audiencias de México y de Guadalajara, la subdivisión original del Virreinato de la Nueva España en Reinos o Gobernaciones, y posteriormente, con las Reformas Borbónicas, la adopción del sistema de Intendencias, para, más tarde, establecerse con la Constitución de Cádiz de 1812 una especie de proto-federalismo con las Diputaciones Provinciales, y el enfrentamiento entre Federalistas (Liberales) y Centralistas (Conservadores), imponiéndose un sistema federal en lo exterior pero fuertemente centralizado en lo real, tras el triunfo definitivo de Juárez en 1867. Hoy, López Obrador desea limitar la autonomía de los estados, --misma que se fue haciendo real a partir de 1994 con el debilitamiento del sistema priísta,-- mediante la designación de Delegados o Coordinadores designados por el Primer Mandatario y enviados a cada entidad para estar por encima de los Gobernadores.

La realidad es que el Federalismo tiene sus ventajas, pero hay que tomar en cuenta que es un sistema que enlaza con razones históricas y políticas que lo justifican: el primer sistema federal no fue EUA, sino Suiza, y se estableció por la diversidad étnica en el siglo XIV, cuando los cantones francófonos, germánicos e italianos se escindieron del Sacro Imperio Romano-Germánico. Posteriormente, los Países Bajos, cuando se independizaron del Imperio Español en el siglo XVII, establecieron igualmente un gobierno común que aglutinó a los pequeños estados neerlandeses. Este fue el modelo seguido por las Trece Colonias Británicas en Norteamérica para independizarse, y ambos esquemas fueron adoptados posteriormente: Tras el derrumbe del centralizado y anquilosado sistema zarista, la Rusia-URSS comunista adoptó el sistema federal a fin de responder a una mayor facilidad en la administración de un vastísimo territorio y la composición étnica diversa y compleja del mismo.

Alemania, por su parte, a partir de 1870 adoptó un federalismo como consecuencia de la unificación de los diferentes estados bajo el poder del Rey de Prusia, convertido en un Rey de Reyes o Emperador. Pero además, se dieron casos de la adopción de sistemas federalistas por causa de facilitar la administración de países con grandes territorios: Canadá, Brasil y Australia, por ejemplo.

En México, el Federalismo fue adoptado por mera imitación de los llamados "Liberales" al sistema estadounidense, reflejado hasta en el nombre oficial del país: Estados Unidos Mexicanos, partiendo de las Diputaciones Provinciales establecidas en el Imperio Español tras la carta gaditana de 1812, la realidad es que el mismo sólo contribuyó a consolidar cacicazgos locales, como el de Juan Alvarez que obtuvo la creación del estado de Guerrero como su feudo personal, o de Santiago Vidaurri en el entonces despoblado Nuevo León. Mucho de la derrota ante EUA en 1848 se debió precisamente al Federalismo y la desigual contribución a la defensa por los distintos estados, y los Gobernadores-caciques que vieron más por sus intereses particulares que por el de la Nación. Es por ello que, tras la derrota de los "Conservadores" tras el fusilamiento del Emperador Maximiliano, tanto Juárez como Lerdo y Porfirio Díaz conservaron el régimen federal sólo en las formas, mientras internamente quitaban y ponían gobernadores y las leyes locales eran meros clones de las federales, y además, implantaron una figura tendiente a supervisar las acciones de las autoridades estatales y municipales en diferentes regiones, misma que ya se contemplaba desde la Constitución de 1824 y que era la del Jefe Político, cargo con el que muchas veces premiaba a caciques o personajes influyentes que apoyaban a la represión guubernamental, razón por la cual en el constituyente de 1917 fueron eliminados.

Hoy en día, AMLO propone por un lado una mayor descentralización del Gobierno Federal, a la vez que plantea establecer Coordinadores regionales que representarían al Ejecutivo en cada estado, frente a cada gobernador. En un principio, la idea parece buena y sensata: por un lado, las dependencias federales en cada entidad federativa eran representadas cada una por un delegado particular, lo cual multiplicaba la burocracia, un representante común en cada estado, llevaría a facilitar la toma de decisiones y la interlocución entre cada estado y la capital. Por otro lado, es claro que el debilitamiento de los lazos y candados fácticos con los que el Presidente controlaba a los Gobernadores estatales en el pasado fue propiciando que los gobiernos locales cayeran en el dispendio y los excesos o surgieran cacicazgos u "hombres fuertes" locales; en el caso particular de Jalisco, tenemos el mandato de Emilio González, sin duda el más corrupto de las últimas décadas y el inmenso poder adquirido por Raúl Padilla, ex-Rector de la Universidad de Guadalajara y a la que sigue manejando como un verdadero señorío feudal, con jerarquía de vasallajes incluida.

La lista de Gobernadores que ejercieron como tiranuelos locales y ladrones consumados en estos últimos 24 años es larga: José Murat y Gabino Cué en Oaxaca, Javier Duarte en Veracruz, los hermanos Moreira en Coahuila, César Duarte en Chihuahua, etc. Ante esta situación, no parece errónea la idea de ponerles una especie de supervisor que verifique el adecuado ejercicio de los recursos financieros que el Gobierno Federal proporciona a los estados (en México, a diferencia de, por ejemplo, EUA, la Federación es la que obtiene la mayor parte de la recaudación fiscal y luego nutre a los gobiernos estatales y municipales, mientras que en el vecino del norte, son los gobiernos locales los que sostienen con sus participaciones la mayor parte de los recursos del gobierno de la unión); sin embargo, en México todo esto debe leerse desde un punto de vista político y más en el caso de un sujeto visceral y sectario como Obrador, seguido por legiones de resentidos e intereses de grupo insatisfechos. Hace unos meses, el Rector de la universidad en la que imparto clases

Los Coordinadores regionales no serán sino instrumentos de chantaje de parte del Presidente, o su grupo (la verdad, ante su evidente senilidad, temo más a la gente que le rodea que a él mismo) para ejercer presión sobre los mandatarios locales restringiéndoles o soltándoles el presupuesto. Por ello, esto es muy peligroso, y puede ser que, en dado caso, se den alianzas o arreglos entre gobernadores y coordinadores, para hacer negocios en conjunto, sobre todo cuando los coordinadores pueden aspirar al mandato local o viceversa, porque puede ser que sea mucho más atractivo ser coordinador y estar en gracia del mesías-presidente que un gobernador sin capacidad para disponer por sí mismo de las participaciones federales asignadas para el estado.

López Obrador tendrá capacidad incluso para reformar o manipular la constitución federal a placer, sin embargo, no se planteará el reformar, de fondo, al Federalismo mexicano, y eso que, realmente, es urgente encontrar mecanismos para hacerlo funcional, recordando además, que la fiscalización de la actividad de los gobernadores debería estar a cargo de los Legislativos locales, siempre y cuándo resulten funcionales y capaces de cumplir con sus funciones y no caigan en lo que ha sido tradicional: la negociación de la aplicación de la Ley.

Es urgente que se replantee el federalismo mexicano, hace unos meses, tuve oportunidad de estar en una conferencia sobre nuevos modelos de combate al crimen organizado, y se señalaba cómo en el caso de Canadá, el federalismo, mismo que nació ante la necesidad de autonomía de la parte francófona, y de descentralización administrativa ante la vastedad territorial del país norteño, está estructurado en relaciones de colaboración y subsidiariedad; en el caso mexicano, el federalismo establece cuadros de competencias cerrados en los tres niveles de gobierno: municipal, estatal y federal, sin que una esfera pueda intervenir en la otra. Sin embargo, parece que no hay proyectos que caminen en este sentido, pese a que ello podría mejorar mucho la prestación de muchos servicios y solución de problemas.

Pero además de todo esto, existen indicios de por dónde vendrá su gobierno. La reunión que acaba de tener con José Antonio Meade, el ex-candidato presidencial del PRI --y por quien voté, según lo anuncié aquí-- a quien al parecer dará algún cargo, y los anuncios de la inclusión en el gabinete de muchos personajes reciclados de los últimos cinco sexenios: Moctezuma Barragán, que participó en el Gobierno de Zedillo, Olga Sánchez Cordero, aupada a la Suprema Corte en el mismo periodo, Manuel Bartlett, Secretario de Gobernación bajo Salinas, --Independientemente de sus polémicas, ¿un octogenario que siempre ha estado en puestos políticos, entenderá de las innovaciones en materia de Energía al pasar por la empresa estatal dedicada a la energía eléctrica?-- Juan Ramón de la Fuente, Secretario de Salud con Zedillo, o Germán Martínez, quien fuera Secretario de la Función Pública con Calderón y Dirigente del PAN, parecen decir que el Gobierno de AMLO será una especie de gobierno de coalición, en el que en realidad se transluce que llegó al poder impulsado por la Clase Política Mexicana en pleno. Las elecciones, como lo dice Juan Manuel de Prada, son solo un medio para obtener legitimidad y hacer creer a la población que cuenta en la toma de decisiones; éstas, en realidad, están ya determinadas desde hace mucho.

Y esto no es una conspiración en oscuras logias y ritos secretos; no, los verdaderos "iluminati" pueden verse en cualquier padrón de proveedores, siguiendo al mismo autor, desde 1789, con la llegada de la Burguesía al poder, significó que el dinero, el poder económico, controla a la política. Así que no esperemos muchos cambios verdaderos con respecto a Peña Nieto, quien ya adoptaba políticas "progresistas" en torno a los temas de vida y familia, dictados por el Banco Mundial y demás, y lo mismo continuará con el Peje, por lo que no creo que haya muchos cambios en lo económico, o no al menos, en una forma radical, lo que sí, habrá un retorno a formas más autoritarias y centralizadas de ejercicio del poder, y también de control económico, aunque sin perder la tendencia de las reformas.

¿Porqué? Porque la Clase Política se dio cuenta que la democratización o liberalización de México estaba desordenando el país, así que, --con cierta "buena intención", ha decidido que urge recuperar algo de autoridad en el país.-- El problema es que tendremos un gobierno en el que los poderes fácticos: el empresariado y el crimen organizado, imperarán como nunca antes, pero generando un orden que lo único que hará será fosilizar y aletargar la irremediable descomposición del Estado y la sociedad mexicana, si no es que incluso, la acelera ante su muy posible fracaso por las fricciones internas y ambiciones personales y grupales presentes.

Veamos qué pasa...


30 de julio de 2018

TRES GOLPES AL PROGRESISMO

En estos últimos días se han dado tres acontecimientos que, parece que no, tienen algo en común: el suicidio de una de las líderes del grupo feminista radical FEMEN, el anuncio del famoso periodista de espectáculos mexicano Mauricio Clark de haber superado la homosexualidad, y finalmente, el escándalo que se ha dado en Alemania por la renuncia de Mesut Özil a la selección de fútbol tras el rutilante fracaso de ésta en Rusia. ¿Qué tienen esos tres acontecimientos en común? Que han cimbrado al llamado "Progresismo" hasta sus cimientos, pues los tres dejan muy dañados a sus tres pilares fundamentales: el Feminismo radical, el homosexualismo y sus lobbies, y finalmente, al multiculturalismo.

Pero vayamos por partes:

1.- La Muerte de la FEMEN:
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Oxana Shachkó, ucraniana, fue fundadora del movimiento radical Femen, famoso por sus protestas en topless y su agresividad, sobre todo, contra instituciones y figuras religiosas, casi exclusivamente católicas; al parecer, al inicio su movimiento era algo serio y tenía un objetivo claro y justo: atacar la trata de blancas, una verdadera plaga que, desde los años noventa e inicios del siglo XXI ha estado asolando la empobrecida e inestable ex-república soviética de Ucrania; posteriormente, el movimiento degeneró en un verdadero circo y cayó en numerosas contradicciones, porque exhibía un gran atrevimiento contra representantes de la Iglesia Católica, pero guardaban un gran silencio ante la situación de las mujeres en el Islam, o hasta pretendieron comulgar con la rueda de molino de que el uso del hijab y otras prendas prescritas por la doctrina mahometana a las mujeres son símbolos de libertad y rebelión. También debieron abrir paso a los transexuales, hasta llegar a la aberración de que ahora, Miss España sea un hombre... como algunos dicen con sorna, el feminismo permitió demostrar que el varón es mejor en todo, incluso siendo mujer, o hasta inventarse "lenguajes incluyentes" y no ofensivos que más suenan a idiotez que a inclusión.

La joven --apenas tenía 31 años-- quizá se dio cuenta de que su movimiento había sido prostituido o de la enormidad del sinsentido en que había caído, quizá porque ella misma se había vendido a quién sabe qué intereses, o apenas se dio cuenta de que era un peón más en su ajedrez, --los de las grandes finanzas que buscan incentivar el antinatalismo-- y en vez de aquella otra activista, la brasileña Sara Winter, a la que la maternidad la retiró de Femen, y le hizo abrirse paso hacia una lucha por los derechos e igualdad ante la Ley racional y justa, incluyendo el derecho a la vida, decidió salir por la puerta falsa del suicidio, matándose en su departamento en París, donde residía.

Esperemos que su lamentable --toda muerte, y más que se haya dado de esta manera lo es, pensando además que se trataba de una persona que originalmente pudo verse visto impelida por las injusticias que presenciaba, pero que carente de guía y de sentido terminó en los caminos del desvarío-- abra los ojos de muchas otras que han caído en el radicalismo y la violencia. Quizá lo que más luz deja sobre aquello de lo que la llevó a quitarse la vida sea lo escrito en su nota suicida: "ERES UN FRAUDE" según algunos o "TODOS SON UNOS FALSOS", según otros, pero el sentido parece estar dirigido a lo que es su movimiento o quienes le han patrocinado.

Que Dios tenga piedad de su alma...

2.- Mauricio Clark y el CONAPRED:

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Mauricio Clark es un conocido periodista de espectáculos en México, que ha trabajado para la cadena Televisa; sin embargo, él ha roto las reglas del periodismo, pues en vez de que el reportero busque la nota, él se ha convertido en la nota misma.

Hace tiempo, por ejemplo, generó polémica cuando se declaró, en público, en medio del espacio televisivo en el que aparecía, abiertamente gay, pero también habló de que su vida era literalmente un infierno, pues era víctima de adicciones a las drogas, lo que no solo le tenía en la quiebra económica, sino con gravísimos problemas de salud, como la destrucción de su tabique nasal dado su hábito de esnifar cocaína desmedidamente.

Hoy, vuelve a encontrarse en el candelero, al declarar que su vuelta a la religión y asistido a terapias psicológicas le habían hecho abandonar tanto la homosexualidad como el consumo de drogas, y que ahora, lo que más deseaba era contraer matrimonio con la mujer adecuada y fundar una familia... por supuesto, si su anterior "salida del clóset" le había generado muestras de apoyo en la farándula y los lobbies, esta segunda expresión de las incidencias de su vida personal le ha llevado a enfrentar una serie de ataques y amenazas del lobby LGTB, el ostracismo de los medios y hasta de instituciones públicas, como el CONAPRED, (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación) organismo que al parecer, su única función es de servir como brazo político del lobby del arco iris en nuestro país; puesto que, vuelvo a insistir, en nuestro país no existe el racismo como tal --somos un país mestizo, conformado por la mezcla de europeos de distinto origen (hispanos en su mayoría, pero también de otras partes del viejo continente), indígenas, asiáticos, africanos y semitas-- sino que la discriminación en México se da por la situación o posición económica de las personas. En México, una persona con rasgos u origen indígena pero que cuenta con riqueza, es venerado, mientras que alguien aunque tenga apariencia de escandinavo, pero no tenga ni dónde caerse muerto, es tratado despectivamente como güero de rancho o vendequesos, en alusión a la secta de los Menonitas, de origen germano y discriminada dado su rústico estilo de vida y su venta de quesos y otros productos lácteos en las calles de nuestras urbes, pese al aspecto rubio y blanco de sus miembros, propio de los sueños húmedos del Nacionalsocialismo.

Igualmente, discriminación por las preferencias sexuales no la hay tan clara, después de todo, fuera fingido o real, el amaneramiento de Juan Gabriel, principal característica del personaje musical inventado por el cantautor Alberto Aguilera, fue parte clave de su éxito y quizá le abrió más puertas que cerrárselas.

El CONAPRED generalmente guarda silencio contra casos como estos de discriminación en relación al estatus económico de las personas o los ataques que de parte de autoridades o medios reciben las confesiones religiosas o los creyentes, pero sin embargo, brinca, como es el caso, ante cualquier cosa que, desde su óptica, amenace los derechos de los LGTB y demás.

¿Porqué se desató esta campaña de linchamiento contra Clark? ¿Porqué la virulenta reacción del CONAPRED en señalar que las "terapias de conversión"son nocivas y deben prohibirse? La razón es muy sencilla: Clark de repente se convirtió en una amenaza al negocio de muchos, o en otras palabras, si otras personas siguieran su ejemplo, se les acabaría el chiringuito de recibir fondos públicos, cuotas de poder político, presencia mediática y justificar chambas gubernamentales, puesto que se eliminaría la idea de que se trata de un colectivo o comunidad, para aparecer como una condición psicológica o psiquiátrica individual que, siempre y cuando la persona así lo quisiera, puede ser revertida o cambiada, dejando de existir el supuesto grupo discriminado, por lo que se acaba la discriminación, y por tanto, se acaba el modus vivendi de los burócratas del mencionado consejo.

Así, casos como el de Clark exhiben las contradicciones del homosexualismo político: resulta que por un lado, no hay hasta ahora, ningún descubrimiento biológico que indique que la homosexualidad tiene un origen genético, innato o natural; y si lo hubiera, como lo ha señalado el antropólogo estadounidense Desmond Morris --a quien en modo alguno puede calificársele de religioso-- implicaría que es un comportamiento condicionado a individuos con defectos genéticos que, al evitar el contacto sexual con las mujeres, impediría su reproducción y perpetuación del defecto (es decir, sería una especie de síndrome, como el Down), pues esa es la función del sexo y no el mero placer como ahora se cree desde la invención de los anticonceptivos químicos en los años sesenta (y a lo que se justifica con argumentos melosos y sentimentales después). El hecho de que el ser humano no tenga épocas de celo determinadas y siempre esté en condiciones de reproducirse quizá obedece a una adaptación biológica por la indefensión natural del ser humano ante los depredadores y le permite tener más hijos que reemplazaran rápido a los muertos. Recordemos que algunos seres resuelven biológicamente ese problema teniendo camadas hasta multitudinarias, como ocurre con peces y anfibios, o entre los invertebrados, o varios cachorros, como ocurre en gran cantidad de mamíferos, incluyendo los gatos, por ejemplo, que son el félido más débil por su pequeño tamaño y cuyas hembras están en celo con cierta frecuencia y pueden tener 3 o 4 crías a la vez, y a veces de distintos padres al mismo tiempo.

En el ser humano, al no poder tener, salvo casos muy excepcionales, embarazos múltiples, se resuelve el problema de esa manera. --También Morris señala que bien puede ser una estrategia evolutiva que llevó a establecer la pareja estable, y de ahí el origen natural del matrimonio, ante la necesidad de la hembra de mantener atado a un proveedor, el varón, para ella y unas crías que tardan mucho más que en cualquier otra especie para ser autosuficientes-- El sexo por placer o entretenimiento es por tanto, un ir más allá de esa función natural y ante su popularización (antes, generalmente sólo las élites se podían dar el lujo de participar en orgías, tener amantes o concubinas e intentar variantes, a fin de costearse las consecuencias) mediante los métodos artificiales, se está pagando un precio muy alto: problemas sociales, propagación del cáncer por el abuso de los anticonceptivos hormonales o químicos y la extensión de las ETS, ante la promiscuidad desatada.

Así, la homosexualidad no obedece a ninguna necesidad biológica y es, por tanto, un comportamiento adquirido o aprendido por muchos factores: abusos sufridos en la infancia, falta de figura paterna, o simplemente un vicio al buscar más y diferentes placeres, por el que incluso, se puede optar; cosa que los lobbies dicen que sí existe la libertad para elegirlo, mas, curiosamente, no consideran que exista para cambiar hacia la heterosexualidad o normalidad biológica. Así, los que claman por todo lo alto la aceptación de la diversidad y la libertad, se comportan en contrario ante evidencia o casos contrarios a lo que predican. Además, resulta que nadie obliga a nadie a dejar de ser homosexual, las terapias podrían estar ahí para quien quisiera tomarlas, y el que no, pues adelante, que siga con su vida como le plazca, eso sería una elección personal; pero en cambio, parece que sí se quiere obligar a la sociedad entera a volverse gay.

Como sea, las declaraciones de Clark les puso un gancho al hígado que los preocupó bastante.

3.- La renuncia de Özil:


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Ya había hablado antes de la renuncia de Mesut Özil (su apellido no se pronuncia Útzil como los ignorantes comentaristas de fútbol mexicanos pretenden, como si fuera alemán, en turco, se pronuncia Uessil, como arrastrando las letras) a la selección de fútbol alemana, lo que supone un durísimo golpe a Angela Merkel y su política de multiculturalismo, cada vez más desacreditada. 

Desde el 2010, la canciller alemana se la pasó promoviendo al turco como un ejemplo de la integración del musulmán a la sociedad alemana y de toda la comunidad islámica venida de Medio Oriente y Norte de Africa al país germano, principalmente Turcos, Persas, Kurdos, Egipcios y Tunecinos. Así, podía proclamar la solución del trauma alemán provocado por Adolfo Hitler y el Nacionalsocialismo: Alemania ya no se identificaba con la raza blanca, aria, sino que era un país mestizo, abierto, incluyente, con gente de toda procedencia y raza formando su población, tal como ocurre con EUA, Argentina, Brasil o hasta México... aunque claro, olvidando que nuestros países americanos se han formado por el aporte de inmigrantes europeos, asiáticos y africanos desde 1492 más la población "nativa" entrecomillada porque la misma llegó de Asia y Polinesia y carecemos todavía de una identidad firme y propia más allá de elementos artificiales recientes propagados por el cine, la TV o la música. Alemania en cambio, es una realidad cultural y también étnica que hunde sus raíces en los Godos, Alanos, Alamanni, Francos, Burgundios, Sajones, Jutos, Vándalos y demás pueblos germánicos que habitaron el centro y norte europeo desde antes de Tácito.

Con tal de impulsar su capricho político, la Merkel seguía forzando a que el "sarraceno" de ojos saltones continuase alineando por Alemania pese a que sus méritos futbolísticos han ido decreciendo y en el fútbol inglés, donde ahora milita no pasa de ser un jugador "bueno" a secas, para nada un crack.

La realidad le golpeó como un trailer a la política germano-oriental, pues Özil, al igual que la inmensa mayoría de sus correligionarios que cuentan con doble nacionalidad, es más radical que los que habitan en su territorio de origen. el futbolista no solo festeja sus goles haciendo el gesto de la media luna con la mano --emblema tanto del Islam como escudo nacional de Turquía-- ora a Alá en el campo de juego y habla y escribe mal la lengua de Goethe, sino que también mostró, como ya lo había mencionado aquí anteriormente, su apoyo irrestricto a un personaje siniestro como es el actual Presidente de la República Turca: Reccep Tayyip Erdogan.

Erdogan ha destruido la herencia laicista y pro-europea de Mustafá Kemal Atatürk, misma que se derrumbó en Irak, Túnez, Libia y ha peligrado en Egipto Y Siria con ayuda de las administraciones de Bush Jr. y Obama en Washington y la OTAN, con facilidad pasmosa, al darse un autogolpe de Estado con el que descabezó al ejército, que había sido, desde los años 30, el garante del régimen, su esposa promueve el uso del velo islámico entre las mujeres, ha restablecido el uso del Árabe clásico como lengua litúrgica en las mezquitas en su país y financiado la construcción de otras en Europa,  mientras se edificó un palacio presidencial en Ankara que recuerda los excesos faraónicos de Saddam Hussein o incluso del rumano Nicolae Ceaucescu, además de que se habla de sus nexos con el Estado Islámico y la venta de petróleo proveniente de los pozos que están bajo control del ISIS, mientras ataca a los Kurdos que luchan contra los radicales islamistas, ante el temor que la etnia del legendario Saladino luche por su independencia respecto de Ankara.

Además de ello, Erdogán prácticamente ordenó a gobiernos europeos como el de Merkel en Alemania, o el del rey y "padrote" Guillermo-Alejandro de Holanda a facilitar la celebración de elecciones en las que el islamista otomano fue refrendado para el cargo presidencial, mismo que ahora ejerce con facultades omnímodas al eliminar también todo resto de parlamentarismo. Los países europeos se convirtieron en escenario de la contienda política y exhibición de propaganda de la nación oriental, como si fuesen parte de su territorio.

De esta manera, y como el columnista Hermann Tersch lo señala, fue Özil el que manifestó su falta de integración a Alemania y no que ésta lo hubiese rechazado, él es quien se manifiesta como islamista, radical y partidario de un sátrapa como Erdogan, probablemente el peor enemigo de Europa en estos tiempos, y quien siempre se identificó como turco, aunque nació en territorio alemán y su familia ha estado vinculada a Alemania desde los años sesenta, y sobre todo, como musulmán.

Así, la dimisión del futbolista ha dejado sin sustancia la política integradora alemana: ¿de qué sirve abrir las puertas y dar la oportunidad a los extranjeros de ser parte de nuestra nación, si ellos no dejarán nunca de ser de su origen y con ellos traerán elementos claramente incompatibles con la Civilización Occidental? Tampoco cuenta con elementos de identidad, nada liga a Özil con Goethe, Schiller, Beethoven, Bach, Kant, Bismarck o Federico el Grande, ni siquiera con Beckenbauer o Rummenigge más allá de la profesión y haber militado en las filas del Bayern.  El escándalo provocado por el turco, sin duda, le costará a Merkel muchos apoyos en la lucha abierta que tiene por seguir anclada en el poder y dará fuerza a sus opositores que claman con justa razón que salvar la identidad y la cultura alemanas no los convierte necesaria e inmediatamente en Nazis, mas no hacerlo sí los puede dejar a merced del islamismo.
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Last, but not at last, como dirían los gringos, se encuentran los cambios propuestos por el nuevo Gobierno de Cuba, encabezado ahora por el Presidente Miguel Díaz-Canel, a la constitución del régimen comunista de la isla: el reconocimiento de la propiedad privada se anuncia como el inicio del que será, sin duda, el proceso de desmantelamiento del régimen comunista implantado por los Castro en 1959.

Todo consistía en dejarle al tiempo y la naturaleza y se abrirían las puertas del cambio: Fidel Castro se ha ido, y su hermano Raúl ya no pudo continuar al frente de la República Cubana ante los inevitables achaques de la edad y la enfermedad.

Trump entre tanto, no ha retirado a la embajada que Soetoro había dejado instalada en La Habana, aunque sí había dejado en claro que mantendría sanciones o implementaría más ante el negro récord en materia de derechos humanos del régimen insular. El nuevo mandatario sin duda está decidido a iniciar una especie de Perestroika, treinta años tarde, que permita a la isla reinsertarse en el mundo y resolver su por hoy, precaria situación económica. Aunque de estilo más abierto y cercano al pueblo, Díaz-Canel también es un marxista ortodoxo, por lo que no es de dudar que su mandato se parezca al de Gorbachov en Rusia, y como éste, intentando salvar al sistema, lo derrumbe.

En definitiva, otro golpe más para los Progres...

29 de julio de 2018

EL CALVARIO NICARAGÜENSE

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Los Hispanoamericanos no tenemos memoria; así, en México se eligió, para lograr "el cambio" al representante de los vestigios más rancios y viejos del sistema político priísta, y en Nicaragua, Daniel Ortega y su partido, el Frente Sandinista, en su nueva y más prolongada estancia en el Poder, volvió a caer en la Dictadura de Izquierda más radical, feroz y sangrienta como lo había hecho en los años ochenta del siglo XX.

El eterno drama de Centroamérica, donde sólo Costa Rica, quizá porque desde 1949 se deshizo de la tentación militarista y aceptó la tutela de EUA y sus empresas frutícolas, Panamá que igualmente desde los años 90 recuperó el Canal y se deshizo con ayuda norteamericana del General Noriega en quizá la única intervención militar norteamericana que ha tenido frutos positivos en los tiempos recientes, y Belice, que continúa protegido por la égida británica hasta cierto punto, han venido a gozar de estabilidad tanto política como económica, el resto de esos países han pasado por una larga historia de golpes de Estado, revoluciones, guerrillas, intervenciones extranjeras, guerras absurdas (como la del Fútbol en 1969 entre Honduras y El Salvador), corrupción, inestabilidad y pobreza extrema.

Centroamérica sí fue una zona poco colonizada y desarrollada bajo el Imperio Español, conformando la Capitanía General de Guatemala, aunque se formaron grandes latifundios dada la riqueza agrícola y ganadera de la región. Más tarde, con la Independencia, la Capitanía decidió continuar perteneciendo al Imperio Mexicano proclamado por Agustín de Iturbide en 1821. Al derrocamiento de éste, y por mantenerse leales al monarca mexicano y estar contrarios a los Liberales que proclamaron la República en acatamiento de los intereses de Washington, se separó conformándose una República Federal, misma que perduró hasta 1830, en que los intereses y rivalidades precisamente de las pocas y privilegiadas familias dueñas de las grandes plantaciones de tabaco y frutales o ganaderas, propias del clima tropical, llevaron a la escisión de la federación en cinco repúblicas distintas que, ante el pequeño tamaño territorial, la falta de comunicaciones dado el accidentado territorio, el ambiente malsano, y el acaparamiento de los recursos en pocas manos, quedaron condenadas a la debilidad, la pobreza y regímenes dictatoriales. Un reflejo de lo que ha sido su Historia puede verse, --una de sus pocas películas realmente geniales-- en el filme Bananas de Woody Allen, mismo que popularizó el mote de "república bananera" para referirse a esos países o a cualquiera que cuenta consigo una economía estancada y basada únicamente en actividades agrícolas, gobernado por dictadorzuelos de aires grandilocuentes enormemente corruptos y generalmente ligados con el crimen organizado y además, patrocinados por alguna potencia extranjera, puesto que el istmo centroamericano es, sin embargo, bastante estratégico.

Nicaragua ha tenido una Historia que ha oscilado entre todos estos factores. Ya durante la Época Virreinal, el istmo fue codiciado no solamente por España, sino también por su gran rival marítimo: Inglaterra, y esto debido a su estrechez teritorial, desde que Vasco Núñez de Balboa descubrió que era apenas una faja de tierra que separaba al Océano Atlántico de uno nuevo al que se denominó Pacífico. Así, en la década de los 50 del siglo XIX, y tras el éxito de los franceses y británicos en la construcción del Canal de Suez, mismo que aseguró la comunicación entre el Mar Mediterráneo y el Mar Rojo, y por ende, con el Océano Índico, se buscó el trazado de una vía interoceánica a través del istmo centroamericano.

Ante el fracaso del constructor del Canal de Suez: Ferdinand De Lesseps, que buscó trazarlo en Panamá, por ser la distancia más corta, serían los norteamericanos en 1903 que, tras provocar la independencia del Departamento de Panamá respecto de Colombia, los que crearían el famoso Canal, el cual fue una extraordinaria obra de ingeniería, que resolvió el problema que De Lesseps no pudo solucionar: la diferencia de niveles entre el Atlántico y el Pacífico, construyendo un lago artificial  (el Gatún) como vaso regulador y un sistema de esclusas que, como escalones permite a los buques, subir y bajar por el canal y solventar la diferencia de niveles entre ambos océanos.

El caso es que en Nicaragua pudo haber sido más fácil, ya que cuenta con un lago natural, como es el enorme Lago de Nicaragua, y que fungiría como regulador, así como un terreno un tanto menos accidentado, por ello, se dio la extraña aventura del mercenario estadounidense William Walker, aunque no está tan claro qué tanto estuvo apoyado por su gobierno o no, pero el sujeto, que acabaría fusilado en Trujillo, Honduras, intentó incluso convertirse en Presidente del país centroamericano, hasta que fue derrotado por una coalición de varios países ístmicos.

Posteriormente, EUA apoyó la implantación de una dictadura encabezada por la familia Somoza; el patriarca de dicha familia de militares, políticos y terratenientes: Anastasio Somoza, fue quien provocó aquella famosa frase de Franklin D. Roosevelt (quien gracias a la Guerra Mundial pasó a la Historia de EUA como héroe, de lo contrario, quién sabe, su administración ha sido de las más corruptas que ha tenido el coloso del norte): "Es un hijo de puta... ¡Pero es nuestro hijo de puta!" y fue, como en el caso de Rafael Leónidas Trujillo de República Dominicana, el dictador bananero prototípico. Precisamente, Somoza llegó al poder tras traicionar y asesinar a Augusto César Sandino, militar nicaragüense que se rebeló en contra de la intervención de EUA a caballo entre los años 20 y 30 del pasado siglo y que derrotó a los afamados Marines obligando a Washington a retirarse de Managua. Aunque Sandino nunca fue comunista ni marxista, sino se inscribía más bien en una postura liberal clásica y nacionalista, durante los años 70 se convirtió en emblema de un movimiento en contra del hijo de su asesino: Anastasio Somoza Debayle, que era impulsada por jóvenes de filiación claramente marxista.

Entre ellos, se encontraba Daniel Ortega. Hay que entender la coyuntura: nada afectó más a la situación interna de Nicaragua que el destructivo terremoto de 23 de diciembre de 1972. La enorme cantidad de muertos, la miseria y la falta de actuación del pésimo gobierno de los Somoza puso las condiciones al levantamiento del movimiento Sandinista. Aquí también tenemos que entender el contexto de la Guerra Fría: la Unión Soviética deseaba aumentar su imperio de satélites en el continente americano; aquí, debemos decirlo claramente, a Moscú, sea bajo Pedro el Grande, Leonid Brezhnev o Vladimir Putin, le ha importado un pepino la "liberación de los pueblos"; por el contrario: Rusia, zarista, comunista o actual, siempre ha sido y será un Imperio: no en balde está el matrimonio entre Iván III y Zoé Paleologina, la última princesa romana, en el origen de toda ambición hegemónica del gigante eslavo, tanto Stalin como Brezhnev aplicaban una Realpolitik: Rusia tenía unos intereses nacionales estratégicos clave en oposición a los de Estados Unidos y debía obrar en torno a ellos antes que perderse en debates ideológicos. Tanto Fidel Castro, como Ortega, lo único que hicieron fue cambiar de amo, para nada liberaron a sus países de los intereses de otros, sino los situaron bajo las alas de la potencia rival de su anterior opresor, aceptando igualmente, subordinarse a sus dictados.

Daniel Ortega y el Frente Sandinista de Liberación Nacional, (FSLN) derrocaron a Somoza Jr. en 1979 y establecieron un régimen de corte socialista y militarista, calcado del sistema cubano de Castro y respaldado gustosamente por Moscú (Ortega incluso, había realizado estudios universitarios en la Universidad Patrice Lumumba de la capital rusa); por supuesto, no hubo una liberalización ni política ni económica, ni tampoco, mejoras en el nivel de vida del pueblo nicaragüense. Como era de esperarse, EUA apoyó el surgimiento de un grupo contrarrevolucionario, que se lanzó igualmente a la lucha armada en contra del régimen Sandinista, al que le dieron el nombre de los Contras, Ortega, desde la Presidencia, reprimía la prensa y acallaba opositores. Entre tanto, la administración de Ronald Reagan se sumergía en un enorme escándalo por un esquema de financiamiento del apoyo a los rebeldes en Centroamérica: vendía armas, a través de intermediarios y una trama oculta a Irán, su supuesto enemigo en Medio Oriente, y el dinero producto de esa venta pasaba a los rebeldes nicaragüenses que buscaban "Restablecer la Democracia en el país", caso que finalmente le costaría su puesto al General Oliver North.

Por otro lado, Nicaragua demandó a EUA ante la Corte Internacional de La Haya por financiar al terrorismo encarnado en Los Contras, litigio que además se ganó, pues es innegable que así fue; aunque, hasta la fecha actual, no se ha ejecutado --ni se ejecutará-- esa sentencia que condena a la república norteamericana a pagarle una fuerte indemnización a Nicaragua por los daños y pérdidas de vidas causados.

Ortega, por otro lado, se comportaba de la misma sucia manera que Somoza. Se enriqueció espectacularmente y se construyó una inmensa mansión en Managua cuya barda perimetral fue pintada con murales kitschs o naifs de temas cínicamente marxistas. Pero no solo eso; casó con Rosario Murillo, igualmente militante Sandinista y que ya tenía dos matrimonios anteriores, del que tenía una hija, llamada Zoilamérica, quien ocupó cargos públicos en el país.

Rosario Murillo no solamente ha sido la cónyuge de Ortega; igualmente, ha sido la "mano derecha" del dirigente sandinista. E incluso... su cómplice, para muchos. Incluyendo su propia hija: Zoilamérica ha denunciado repetidamente, desde 1998, haber sufrido abuso sexual desde la niñez, de parte del político nicaragüense, con el conocimiento y aceptación, de su propia madre, lo que provocó su exilio en Estados Unidos. Entre tanto, es tan estrecha la relación entre Ortega y su esposa, que hoy la ha hecho su Vicepresidente.

Ortega finalmente cedió el poder en 1990 tras un proceso de pacificación obligado en mucho ante el debilitamiento de su patrocinador moscovita: la distensión entre el Kremlin de Gorbachov y la Casa Blanca de Reagan y la caída del Muro de Berlín, así como la quiebra económica de la URSS le llevó a aceptar el cambio del estado de cosas y aceptar la celebración de elecciones que llevaron a la presidencia a Violeta Barrios de Chamorro, viuda de un periodista que igualmente había sido opositor a los Somoza e incluso, había colaborado con Ortega tras el derrocamiento del anterior dictador, pero que luego se había dirigido contra los Sandinistas, al ver que seguían los mismos derroteros del anterior régimen: autoritarismo y corrupción. Aunque tampoco todo fue mal en el régimen Sandinista: la alfabetización, por ejemplo, fue un éxito, reduciéndose enormemente la iliteralidad  de la gente bajo ese primer mandato orteguista, lo mismo que el surgimiento de una industria incipiente.

Pero los regímenes democráticos que siguieron al primer mandato de Ortega, que abarcó los años 1990 a 2007, tampoco significaron un cambio positivo. Gobiernos débiles, ineficaces y corruptos, fueron dejando espacio a que el FSLN, liderado por la pareja de Ortega y Murillo, y convertido en un poderoso partido político, regresara al poder en el 2007, desde entonces, Ortega ha sido refrendado en las urnas cuatro veces, por lo que el antiguo Comandante Revolucionario podría ocupar la Presidencia hasta el 2022.

Ortega, apoltronado en el poder, y aceptado como un "gobernante democrático" por tener la bendición de las urnas, ha sido incluso bien visto por sus antiguos enemigos en Washington bajo Obama. Por otro lado, se ha presentado ya no como un Marxista de la vieja escuela, sino como un moderno socialdemócrata; por otro lado, ha vuelto a colocarse bajo la égida moscovita, ahora bajo el mandato de Putin, lo que ha hecho que se distancie un tanto de los progresistas, pues ha adoptado algunas posturas conservadoras en contra del aborto y el homosexualismo, muy a tono con el discurso del peterburgués. No en balde, se habla de un proyecto financiado tanto por Rusia como China, para la construcción de un Canal en Nicaragua que rivalizaría con el de Panamá.

Sin embargo, esto era solo demagogia para ganar el voto católico y el apoyo de la Iglesia en Nicaragua... hoy, las cosas son diferentes.

Pragmático como es, Ortega planteó una reforma al sistema de Seguridad Social nicaragüense muy a tono con las políticas del Banco Mundial, aumentando las cuotas a cubrir por los trabajadores para solventar a las pensiones, lo que resultó lesivo para muchos a inicio de año, lo que produjo protestas, mismas que fueron reprimidas con violencia, lo que a su vez --como en el círculo de la violencia que en su época postulase el teólogo de la liberación Helder Cámara-- provocó más protestas y así sucesivamente, lo que ya le ha costado la vida a aproximadamente 450 muertos en ya 100 días de protestas; lo que en realidad ha resultado, es que las protestas ya no solamente se refieren al sistema de pensiones, sino a la misma tendencia dictatorial del régimen: desde acusaciones de que la última reelección de Ortega estuvo amañada y los excesos de la pareja gobernante, su corrupción y lujos de escándalo, la compra o silencio de la prensa y la mala situación económica del país en general, el segundo más pobre del Continente Americano después de Haití.



Han sido los jóvenes universitarios (como los del vídeo) los que han sido la principal fuente de opositores al mandatario, y quienes también han sufrido la parte más dura de la represión, pero también el clero católico es el que ha salido a dar la cara al frente de la sociedad que exige respeto a las libertades y a los derechos de las personas a manifestar el descontento contra un gobierno que no tiene nada de revolucionario ni de preocupado por la Justicia Social, sino que está esquilmando al empobrecido país a niveles, precisamente propio de los Somoza. Ortega, que anteriormente había jugado con la máscara de dárselas de católico y de llevar una buena relación con la Jerarquía, nuevamente ha salido con su cara de comunista --de esos que tras la puerta le prenden veladoras a Adam Smith por su afán de riquezas-- y a despotricar contra la Iglesia y ha desatado una verdadera persecución religiosa, que ya ha contado con víctimas, de diversos prelados y sacerdotes agredidos y algunos muertos, además de Iglesias profanadas y atacadas por las fuerzas paramilitares de choque de los Sandinistas.

Mientras vemos que el Clero Chileno, la Iglesia en Irlanda, EUA, o Argentina son materia de escándalo por los casos de abuso sexual que muestran la magnitud espantosa de la llamada "infiltración homosexual" incluso en la curia, con señalamientos hacia personajes cercanos a Bergoglio, como el Cardenal hondureño Maradiaga, por encubrimiento y corrupción, en Nicaragua la Iglesia vuelve a ser militante y heroica, dispuesta a fertilizar el suelo con la sangre de los mártires. Como en su momento San José Sánchez del Río lo dijera: "nunca ha sido tan fácil ganarse el Cielo" como en estos días en el país centroamericano, y nuevamente se pone en manifiesto que es en la persecución que el Cristianismo brilla, resplandece, se purifica y se fortalece. En Irlanda, las décadas posteriores a la desocupación británica y al cese de la presión anglicana sobre la Iglesia local la llevaron a la placidez y a la molicie, y de ahí el hundimiento de la fe en la isla de San Patricio. En Chile y Argentina, una supuesta hegemonía igualmente les llevó a reblandecer, pero ahora, más que nunca, Nicaragua se convierte en un faro de esperanza de renovación, y en una voz que grita ante el silencio de un mundo que, sorprendentemente, parece minimizar lo que sucede en Nicaragua, un mundo de regímenes cómplices que son partidarios de la misma ideología asesina que brotó de las páginas escritas por un hombre perturbado en el siglo XIX, un júnior que nunca trabajó pero creyó entender lo que vivían los trabajadores y escribió miles de aburridas páginas para darle visión científica a algo tan simple como la envidia, como bien lo definiera Churchill alguna vez.

Quizá lo que sucede en Nicaragua sea el principio del desenmascaramiento de una ideología genocida, que ya sea con la violencia guerrillera, la división que predica y la rivalidad que establece de todos contra todos en donde no la hay, lo único que ha sembrado es muerte. Como sea, el hartazgo de la población, estoy seguro, provocará el derrocamiento de Ortega, después de eso, quién sabe qué suceda. El país centroamericano tendrá, nuevamente que empezar de cero, pero esperemos que, quien esté encargado de iniciar una nueva etapa, tenga la altura de miras, y escarmentado por los sufrimientos de su pueblo tras las feroces dictaduras de los Somoza y los Sandinistas, tenga igualmente la moral suficiente para sacar a su país adelante y los arrestos necesarios para hacerlo sin las interesadas ayudas del coloso angloamericano o del gigante eslavo, para ser verdaderamente libres.

Oremos por Nicaragua y sus mártires.