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23 de julio de 2018

TRUMP, EUROPA Y RUSIA (PARTE 3) HACIA UNA ALIANZA INÉDITA

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La de arriba es una imagen histórica: los dos monstruos profetizados por Napoleón en su lecho de muerte, que dejaba para que se repartieran el mundo tras el ocaso de las viejas potencias europeas: España, Francia e incluso Inglaterra, que tras vencerle en Waterloo se había asegurado la hegemonía sobre el continente y el mundo, puede que dejen su tradicional y septuagenaria rivalidad para convertirse en aliados. ¿Aliados contra qué? Contra enemigos comunes que Rusia y Occidente tienen al exterior, tales como el Mundo Islámico, y los imperios asiáticos como China y la India, con su destrucción y conquista de mercados y su oscuridad mística, pero también enemigos internos, quizá más peligrosos y destructivos que amenazan toda posibilidad de convivencia civilizada, como son la ideología de género, la dictadura del mercado, el multiculturalismo, la secularización y el pansexualismo, en resumen: el "progresismo globalista". 

Francia pudo haber ganado la Copa del Mundo de la FIFA tras el resultado del partido final en Moscú, pero la realidad es que, el festejo que degeneró en disturbios callejeros, saqueos y lesionados demostró que ha perdido la partida en el juego de conservar su paz interna y su rol como potencia, pero no se ha dado cuenta de ello, ante turbas de inmigrantes que demuestran que no se han integrado a la sociedad francesa; es cierto, desde la época de Napoleón y sus guardias Mamelucos cuyos cuerpos quedaron tendidos en Bailén, las calles de Madrid o Borodino, Napoleón III y sus Zuavos y Cazadores de Africa que perecieron en Puebla, los senegaleses, malíenses y argelinos que dejaron su sangre en las trincheras de Verdún y Sedán, o combatieron por la Francia Libre en la Segunda Guerra Mundial, hasta Mbappé en las canchas, ha habido muchos norafricanos y subsaharianos que han dejado la vida por Francia y lo que representa la bandera tricolore, pero muchos otros, henchidos de envidia, y otros, enajenados por el discurso de Izquierda que ve en ellos a víctimas del colonialismo de siglos pasados que deben obtener venganza de los "malvados hombres blancos", desean arrebatar a la antigua metrópoli sus riquezas y hasta sus mujeres, o ganarla para el Islam. Y tal parece que están ganando.

Rusia en cambio, ganó y con creces, echando por tierra los mitos que en los cuatro años previos inundaron los medios: el gigante eslavo actual no es aquel país dominado por el miedo y los GULAG con Stalin, ni tampoco es el país sometido a la superstición y a las carnicerías brutales de Iván IV el Terrible; tampoco es ya la sociedad hambrienta y miserable sometida a aristócratas de lujo ostentoso  y riquezas insultantes de los tiempos de Dostoievski y Tolstoi, ni la sociedad anárquica que se desmoronaba bajo la debilidad de Gorbachov y la borrachera indolente de Yeltsin; no, es una sociedad vibrante, no exenta de problemas, pero en que la gente empieza a vislumbrar que existe un futuro y éste puede ser promisorio; en cuanto al autoritarismo de Putin, no es sino que ahora, simplemente existe el Estado, y éste ejerce su autoridad, se coloca como Soberano, y por tanto, independiente al exterior y supremo al interior, no tolera que las grandes fortunas de los oligarcas o cualquier otra organización pretenda socavar esa autoridad, ni se somete a los dictados de fuera, sea el mercado, los medios de comunicación, los lobbies, las organizaciones internacionales o los poderes fácticos de potentados como Soros, Slim o Gates. Y al haber autoridad, existe orden. 

Incluso, los hinchas que viajaron a Rusia se sorprendieron al encontrar a un pueblo alegre y proverbialmente hospitalario, amante de la conversación ante una buena mesa, que goza de grandes condiciones de seguridad, sin que aparezca el presunto dominio de la Bratva (mafia rusa) y la corrupción, y un país en el que, por increíble que parezca, existe el verano, puede salir el sol y hacer calor.

Esa victoria sin duda debilitó a los medios masivos tradicionales, sobre todo los norteamericanos como CNN, que se la han pasado divulgando toda clase de leyendas negras contra el gigante eslavo, como la presunta intervención del Kremlin en todo aquello que daña a los intereses de los globalistas, desde el Brexit, la derrota del referéndum del proceso de paz colombiano orquestado por Santos, etc.; por supuesto, Putin no es un santo, y los intereses de la "Santa Madre Patria Rusa" la más de las veces tampoco lo son. Es cierto que Moscú ha apoyado al Chavismo en Venezuela y otros regímenes afines en Sudamérica, como el del asesino Ortega, y que también interviene en Siria o ha puesto a sus medios de comunicación oficial, como RT, al servicio o a favor del separatismo catalán y otras causas similares, pero es entendible, estamos hablando de una gran potencia que desde el siglo XVIII ha luchado por hacerse presente en el mundo y actuar sobre él y disuadir o enfrentar amenazas en su contra, así como adquirir un mayor poderío para hacer frente a dichas amenazas y obtener beneficios a su interés nacional.

Tras el triunfo indudable como organizador del Mundial, se da el triunfo diplomático con la cumbre de Helsinki celebrada entre Trump y Putin, que tanta polémica está ocasionando; para muchos en EUA, es la prueba irrefutable de la subordinación del neoyorkino al gobierno del ex-agente de la KGB en Moscú. Creo que los opositores a Trump no se dan cuenta de la gravedad de sus palabras:
  • Para empezar, implica reconocer que EUA habría dejado de ser una potencia para convertirse en algo similar a Honduras o Bolivia en los años 70 y 80 con la injerencia de las administraciones de Nixon a Reagan en los asuntos internos de dichos países, la manipulación de elecciones o el patrocinio a golpes de Estado y la asunción de dictaduras militares. 
  • En segundo lugar, el responsable de haber dejado que la Inteligencia rusa interviniera en el proceso electoral norteamericano habría sido ni más ni menos que su adorado Barack Hussein Obama/Barry Soetoro y por supuesto la Secretaria de Estado anterior y candidata del Partido Demócrata... ¿si Obama era tan extraordinario Presidente, entonces cómo es que bajó la guardia y permitió que los rusos "hackearan" las elecciones? ¿Acaso por ello la Clinton se dejó sobornar con la venta de Uranio a Rusia? 
  • En tercer lugar, el Partido Republicano ha planteado ya varias veces en el pasado la necesidad de establecer, como en México, una "credencial de elector" que identifique a la persona cada que va a votar, el acto queda registrado e impide que la persona vuelva a formarse en esa u otra casilla, impidiendo la práctica del mapachismo o la realización de los carrouseles como se les denomina en la añeja tradición de fraudes electorales, campañas y juego sucio de nuestro país, y que en EUA, ha tenido la oposición de los Demócratas, lo que ha permitido que voten difuntos o inmigrantes ilegales, o que, precisamente, militantes del partido del burro sufraguen en distintas casillas el mismo día, lo cual pone en entredicho la supuesta victoria de la ex-Primera Dama en el voto popular... Así que la falta de seguridad de los resultados sería imputable a los Demócratas, no al GOP, (Great Old Party) que se han opuesto a la modernización del sistema electoral.
En pocas palabras, la propia afirmación de que las elecciones fueron amañadas desde el Palacio de la Lubianka, --sede de los órganos de inteligencia moscovitas-- obra en contra de los oponentes a Trump, ya que solo refrenda la percepción de la generalidad, y me refiero a los gringos de a pie, no a tanto activista de Youtube de fuera de EUA ni a lo que dicen la CNN o el New York Times o El País, --de la debilidad del mandato de Obama ante un Putin que aparecía como un titán poderoso ante el larguirucho y para muchos afeminado afroamericano. 

Además, parece demencial: a fines de los años 80, el acercamiento entre Ronald Reagan y Mikhail Gorbachov era visto con esperanza, e incluso, eso le valió el Nobel al "hombre de la mancha", pues llevaron a la distensión y a la paz, cerrando el capítulo de la Guerra Fría y la carrera armamentística entre Rusia y EUA; sin embargo, desde el Gobierno de Bush Jr. y sobre todo, bajo Soetoro, comenzó a tensionarse de nuevo el clima de la relación entre ambas potencias. Para empezar, la OTAN se expandió hacia el oriente, es decir, la Alianza Militar Occidental se acercó a las reducidas fronteras rusas actuales, incluyendo a antiguos satélites de Moscú o provincias de ésta, lo cual, como hemos dicho anteriormente, obró mucho a favor de los intereses de la "Nueva Alemania", y por supuesto, de aquellos que pretenden hacer nuevas rutas de gasoductos y oleoductos que comuniquen del Centro de Asia a Europa Occidental sin pasar por territorio ruso, en lo que se benefician personajes como Soros y otros potentados con inversiones en ello, lo que implicó buscar cambios de régimen en varios de esos países para imponer a políticos cooperantes con los intereses económicos occidentales, y así abundaron personajes como Donald Tusk en Polonia, quien amenazó con destruir la identidad cristiana polaca, y que ahora vegeta dentro de las estructuras de la Unión Europea, o Mikhail Saakashvili en Georgia que directamente fue tundido por los rusos en una breve guerra.

Pero sobre todo, el caso de Ucrania fue la gota que derramó el vaso: Moscú, por razones de seguridad directa no toleraría que la OTAN se estableciese en un país que es en realidad, parte misma de su ser histórico, habiendo sido Kiev la primer capital de la Rusia medieval, y que además está pegado a su frontera; por ello, la rebelión en contra del Gobierno títere de Poroshenko, controlado desde Washington y Berlín, en las regiones orientales de Ucrania --el Donbass y la Novorossiya--y la recuperación de Crimea, pues Moscú jamás dejaría en manos de sus rivales la más importante base naval que tiene y la salida al Mar Negro y el Mediterráneo, que es Sebastopol. En pocas palabras, fue una reacción muy similar a la que tuvo EUA en aquel entonces presidido por John F. Kennedy, ante la instalación de misiles nucleares soviéticos por la Administración de Khruschev en defensa de su satélite cubano en 1963 a unos cuantos kilómetros de Miami.

En realidad, lo que está detrás de este odio que los ahora "patriotas" Demócratas norteamericanos, y "progresistas" tienen en contra de un posible acuerdo entre Estados Unidos y Rusia se debe a que hay muchos intereses de por medio, como dos intelectuales lo plantean, según lo recoge el medio alternativo Vice:



Así, tenemos dos cosas que llevan a esta oposición al acuerdo entre el Gobierno de Trump y el de Putin es tanto ideológico, por la alineación del ruso a la causa tradicionalista o conservadora, la recuperación de la herencia cristiana de Rusia y la prohibición u oposición a la Ideología de Género y la propaganda homosexual. Por otro lado, la mejora de relaciones y la distensión entre ambas potencias puede llevar a disminuir a la industria de armamentos de EUA, misma que se ha nutrido de la fuerte rivalidad con Moscú desde 1945.

El Presidente norteamericano finalmente, vino a atacar también el poder desmedido que, debido a esa rivalidad, adquirieron las agencias de inteligencia en su país, tales como la CIA, el FBI o la NSA, que se han convertido en Estados dentro del Estado, sin contar además con un marco legal estricto que regule su actividad, ni su parcialidad política. Ahora resulta, por ejemplo, que si habían detectado una intervención o injerencia de Rusia en el proceso electoral, no hicieron ni dijeron nada sino hasta la derrota de su candidata predilecta, y lo mismo aplica con los medios de comunicación. En pocas palabras, es claro que Trump pretende poner coto o incluso fin, al poderío del llamado por el General Eisenhower como complejo militar-industrial, y hacer que por encima de éste, el Estado se imponga; tal y como ocurre en Rusia, finalmente, la intención del electorado en mucho ha sido en contra de las oligarquías que han manejado a EUA al menos desde 1898 y han usado de carne de cañón a sus habitantes para sus intereses desde los días de Hearst. Esto queda claro cuando al parecer, Trump se encuentra en los más altos niveles de aprobación y se perfila que en las elecciones legislativas a celebrarse este año, el Partido Republicano va a arrasar.

La retórica que han tomado los medios y los Demócratas en contra de Trump es extrema, al grado de tildarlo de traidor, e incluso, hay quienes hablan de la urgencia de una rebelión armada o un golpe de Estado en contra del Presidente. Sobre si esto pone en peligro a la vida del mandatario, es difícil creerlo; históricamente, los presidentes norteamericanos que han sido asesinados se han convertido en mártires pese a mandatos grises, y el caso más reciente y claro de esto, es el de Kennedy, cuyo mandato, salvo la resolución de la Crisis de los Misiles se vio obstaculizado por muchas cuestiones e intereses --como su lucha contra el crimen organizado-- o careció de efectividad real, sin embargo, hizo lo mismo que actualmente hace el empresario neoyorkino: se enfrentó a los poderes fácticos que controlaban la política de Washington, y en especial a la trinidad empresarios-ejército/órganos de inteligencia-crimen organizado, e igualmente, buscó un acercamiento con Moscú tras el incidente de los misiles en Cuba, que llevase a la distensión y la normalización de relaciones con Rusia y todo el Bloque Soviético, lo que, por supuesto, afectó intereses que habían crecido gracias a la rivalidad.

Así que, sabedores que Trump tiene un apoyo popular mucho mayor que el que quieren reconocer o mostrar y con la credibilidad por los suelos de los medios masivos que controlan, si atentaran contra su vida lo convertirían en mártir, y eso no les es conveniente. Pero lo que buscan puede ser mucho peor: continuar con la división de la sociedad norteamericana y arrastrarla hacia un clima de violencia política y confrontación, siguiendo la dialéctica marxista que emplean de opresor-oprimido para explicarlo todo y que es incluso contraria a la naturaleza humana. Es posible que, en sus ansias por asirse a las grandes tajadas de poder y de riqueza que han disfrutado hasta ahora, no duden en tirar a EUA por el precipicio hacia el tercermundismo y hasta el separatismo de estados como California, que controlan de manera absoluta.

El conflicto y la división social, el río revuelto, es lo que genera la ganancia de los pescadores, si las aguas se calman, estos dejarán de percibirla, de ahí el pánico en que se encuentran. Eso sí, harán todo lo posible por revolver las aguas de nuevo.
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Croacia ¿Una muestra de lo que puede ser Europa?

No cabe duda que el seleccionado de Croacia, encabezado por el verdadero "crack" Luka Modriç, es el Campeón del Pueblo de la pasada Copa Mundial de la FIFA. Ya hace veinte años, el cuadro, encabezado en aquél entonces por Davor Sucker y Robert Prosinecki llegó al tercer lugar del campeonato y fue dejado atrás en semifinales precisamente, por el colosal equipo francés, que contaba en sus filas con Zinedine Zidane y el actual técnico campeón, Didier Deschamps (quien ahora se une a Franz Beckenbauer y Mario Lobo Zagallo en el selecto grupo de quienes han ganado el título tanto en la cancha como dirigiendo desde la banca) en un debut que sorprendió a todos. Hoy en día, el equipo croata se convirtió en el favorito del mundo gracias a su juego técnico y limpio y su trabajo grupal.

De igual manera, quien causó un enorme impacto fue la Presidenta de Croacia: Kolinda Grabar Kitaroviç:

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Mujer relativamente joven (acaba de cumplir los 50 años) y dotada de una extraordinaria belleza, que contrasta con la vejez, fealdad y hasta enfermizo aspecto de líderes europeos occidentales como Isabel II, Angela Merkel o Theresa May, la Presidenta de la pequeña nación eslava representa a un pueblo que resurge de las cenizas de la Guerra de los Balcanes de los años 90 y ahora planta cara a la Globalización. Católica, madre de familia, esposa, académica brillante y activa política, es una bofetada a la rampante ideología de género y feminismo extremo que campean en nuestro hemisferio al demostrar que ninguno de estos roles son incompatibles entre sí, mientras que la mayoría de los líderes de Europa del Oeste tienen matrimonios estériles sin hijos.

Por supuesto, las ideas políticas nacionalistas contrarias al multuculturalismo y la migración descontrolada de los "refugiados" islámicos, el rechazo a toda forma de Marxismo, y los valores cristianos que están resurgiendo en su país, hacen que, de inmediato los medios más fieles a los intereses de las oligarquías de la Globalización, como el diario español El Pais, no duden en atacarla tildándola de ultraderechista, racista, retrógrada y demás adjetivos por su oposición a la eugenesia, aborto y homosexualismo, lo que simplemente cumple con el adagio incorrectamente atribuido a Cervantes en El Quijote: "si ladran, es porque avanzamos".



El contraste entre los disturbios registrados en París en las celebraciones del campeonato, con el recibimiento y festejos, alegres y llenos de orden que tuvieron los seleccionados croatas a su arribo a Zagreb, creo que marcan la diferencia entre una sociedad decadente, que se desmorona ante nuestros ojos, y una que ha superado las tinieblas y el horror del desmantelamiento de Yugoslavia (orquestado desde Berlín con la anuencia de Washington) para hacerse un lugar en el mapa de las naciones.

Es cierto, aún falta mucho, y Croacia, pese a la enorme oposición popular no pudo eliminar al "matrimonio igualitario" ni al aborto, mantenidos sobre todo por la presión de la Unión Europea, pero precisamente la visión negativa y la oposición a estas lacras promovidas por el mundialismo por parte del pueblo y en lo personal por sus políticos, muestran que esto no tardará en pasar. Kolinda y Croacia representan precisamente aquello que detestan las elites también en Trump, la "América Profunda" y Vladimir Putin y Rusia: convicciones, moral e independencia, y por ello, no puede uno sino apreciar que existan quienes representan la resistencia contra los dictados de los intereses que nos desean manipulables y sin criterios, sentimentales e irracionales, crédulos pero sin fe, y es también señal de esperanza que todo esto, se va a revertir.

19 de julio de 2018

TRUMP, EUROPA Y RUSIA (PARTE 2): LAS CONTRADICCIONES DE ALEMANIA Y LA OTAN

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Ya lo he dicho aquí varias veces, pero uno de los mejores análisis de lo que ha acontecido del año 2001 a la fecha lo ha escrito un académico orgullosamente mexicano: Antonio Sánchez Pereyra, catedrático de la UNAM, en su libro Geopolítica de la Expansión de la OTAN, publicado en 2004 por la editorial Plaza y Valdés. El libro parece hasta profético, pero lo que dice y predice es consecuencia de un análisis de lo ocurrido en la década de los noventa tras la reunificación alemana, y las razones por las cuales, la última gran estadista británica, Margaret Thatcher, se opuso a la reunificación de Alemania tras la caída del Muro de Berlín.

Alemania, desde su aparición en la Edad Media como el Sacro Imperio Romano Germánico a partir del año 900 con la coronación de Otón I el Grande, ha sido fuente de problemas para Europa: desde la falta de fronteras naturales al oriente, ha tenido una vocación expansionista, mientras su pretendida herencia del Imperio Romano le dotó de pretensiones hegemónicas, la Reforma Protestante, además, hizo creer a los alemanes en una supuesta superioridad moral y la pretensión de corregir los errores de la Iglesia Romana, y por ende del pensamiento occidental vigente, de ahí que toda idea de revolución surge con Lutero para después pasar por Hegel, Marx o Freud (los morenazis se equivocan cuando achacan a las nocivas ideas de Marx, Freud o Reich un origen judío, son en realidad, parte del voluntarismo y subjetivismo germanos, esos pensadores, pese a ser de ascendencia judía, intelectual y culturalmente eran plenos teutones, su cultura hebrea era ya meramente vestigial y accesoria).

La Unión Europea e incluso la OTAN, han sido aprovechadas por Alemania, --que ha estado dirigida en estos últimos treinta años por apenas tres políticos: Helmunt Khol, demócrata cristiano, Gerhard Schroeder, socialdemócrata y finalmente Angela Merkel, la primer mujer en ocupar el cargo de Canciller y la primer persona nacida en la RDA (República Democrática Alemana o Alemania Oriental) en gobernar al país unificado y también afiliada a la Democracia Cristiana, pese a su política secularista y muchas veces pro-islámica, -- para lograr la tan buscada hegemonía sobre el continente; en mucho, el Brexit se explica por la tendencia natural de Inglaterra de desmarcarse de los poderes hegemónicos continentales: La Guerra de los Cien Años contra la supremacía francesa medieval, el Cisma Anglicano contra el predominio español, las Guerras Napoleónicas contra el conquistador corso y las Guerras Mundiales contra las pretensiones de Alemania; hoy nuevamente, la salida de la Unión Europea se enmarca ante la percepción del inglés promedio de que la Unión comercial y económica es un mero tinglado edificado a favor, nuevamente, de los alemanes, muchos creen que lo que impidió que el genial Christopher Nolan ganase el premio Óscar a la mejor película con la tremenda Dunkerque se debió a que dicho filme puede leerse como un mensaje anti alemán y a favor del Brexit.

Kohl, Schroeder y Merkel comprendieron lo que ni Guillermo II ni Hitler entendieron, en pocas palabras, se dieron cuenta, como lo hiciera el General Alvaro Obregón, que nadie aguanta cañonazos de $50,000 pesos. En pocas palabras, que el poder económico es más importante que el militar y que el control de las finanzas asegura el dominio político sobre los otros. Así que Alemania se ha dedicado a crear mercados cautivos gracias a la expansión de la Unión Europea y de la propia alianza militar atlántica, misma que debió desaparecer después de la caída del Muro de Berlín en 1989. En esto es contrastante que Alemania posee una de las mejores industrias militares del mundo, pero sus fuerzas armadas actuales, la Bundeswher, son una caricatura de lo que fueron la temible Wehrmacht del período Nazi, el Ejército Imperial de la Primera Guerra Mundial o el Ejército Prusiano de Federico el Grande, y hasta la Reichswher de la República de Weimar; la remilitarización de Alemania Occidental, aprobada en 1955 para que el país fuese miembro de la OTAN, era para que el país germano fuese el primero en la línea de defensa ante una posible invasión soviética a Europa Occidental, por su parte, los rusos aprobaron el rearme de la Alemania Oriental, igualmente dentro del contexto del Pacto de Varsovia, alianza militar del Bloque Comunista. Con la unificación en 1990 se dio cierta fusión de ambas fuerzas armadas, pero con el paso del tiempo, los gobiernos alemanes las dejaron caer, hoy por hoy, la Luftwaffe está muy lejos de ser aquella temible fuerza que comandaba Hermman Göring, y apenas cuenta con equipos de última generación o que simplemente, se encuentren operativos. 

¿Qué sucede?, que para Alemania, la OTAN es un excelente negocio: vende armas a los demás países miembros, pero ella misma no hace su parte en la defensa común ante una presunta amenaza rusa, porque para eso está EUA y sus bases militares en territorio germano y en el de otros países europeos. Esto es lo que Sánchez Pereyra sostiene en su libro: tras la unificación, Alemania de inmediato buscó la hegemonía en Europa, y lo hizo generando mercados cautivos: endeudó a Grecia para qué ésta pudiera realizar proyectos de infraestructura con miras de celebrar los Juegos Olímpicos de 2000 o 2004, que finalmente provocaron el derrumbe de la débil economía helena, provocó la Guerra en Yugoslavia para fragmentar al país balcánico en mini-Estados que se convirtieran en sus clientes, y alentó a los Gobiernos de Clinton, Bush Jr. y Obama a expandir la OTAN hacia el este, mientras que igualmente orquestó la unión monetaria europea, cuya banca central se sitúa en Frankfurt, y amplió la unión con países empobrecidos de la vieja órbita soviética que igualmente dependerían de sus créditos e inversiones para salir a flote.

Hoy, Trump acude a la Cumbre de la OTAN y lo que hace es restregar las contradicciones alemanas y de la propia organización, que carece de objeto, y ante la retórica antirrusa de Angela Merkel, él señala que por el contrario, es Berlín quien tiene una relación de cierto sometimiento a los intereses moscovitas.



La realidad es que Alemania y Rusia tienen, desde el siglo XIII una relación de amor-odio, codependiente; el Gran Príncipe ruso Alejandro Nevski detuvo la colonización alemana impulsada por la Orden de los Caballeros Teutónicos, aún así, admitió la existencia de poblaciones alemanas al interior de Rusia; hoy tenemos por ejemplo al Obispo Athanasius Schneider, quien es un "alemán del Volga", y que Nizhni Novgorod fuera socia de la Liga Hanseática, más tarde, Pedro el Grande tomó como modelo para la creación del ejército ruso al ejército prusiano, y los Romanov casaban generalmente con princesas de familias reales alemanas, una de ellas, llegó a ser Zarina de Rusia: Catalina II, bautizada originalmente en el Luteranismo como Sofía Von Anhalt-Zerbst, ni se diga de Nicolás II, el último Zar, casado con Alejandra (Alix) de Hesse. Los rusos tomaron el comunismo del alemán Carlos Marx, y los cuadros de la Reichswher que más tarde invadirían las estepas rusas bajo el mando de Hitler estudiaron, entrenaron y enseñaron a sus después enemigos, comandantes del Ejército Rojo en esquemas de cooperación entre ambos países durante los años 20 y 30 del pasado siglo.

Al mismo tiempo, Rusia y Alemania se han disputado la hegemonía sobre Europa Oriental, hacia la cual ambas potencias, sin límites naturales, dirigen sus líneas de expansión, un área que se extiende desde el Elba hasta Finlandia por el Báltico y al sur hasta Grecia por los Balcanes, lo que les ha llevado a chocar, la última vez, con una enorme explosión de odio y de violencia en la Segunda Guerra Mundial; cuando se dio el colapso del poder soviético, la Alemania reunida no dudó en buscar llenar el hueco sobre los otrora satélites de Moscú que quedaron expoliados y a la deriva tras cuarenta años de sometimiento a Rusia y los dictadorzuelos apoyados por ésta.

Hoy en día, la Merkel se desgañita lanzando anatemas contra Putin y las políticas rusas en Medio Oriente o Ucrania y apurando a Trump a tomar medidas contra el Kremlin, pero al mismo tiempo compra y paga los hidrocarburos que Moscú vende a Berlín a través de un polémico gasoducto que existe desde 1982, en plena Guerra Fría y construido por el entonces Presidente Soviético Leonid Brezhnev. Gazprom, la gasera estatal rusa, es de los mayores aportes de inversión extranjera en Alemania y tiene como directivo en el país centroeuropeo ni más ni menos que al antecesor de Merkel: Schroeder, y hasta patrocina a la Bundesliga, mientras que las grandes multinacionales alemanas invierten y se encuentran cómodamente instaladas en el gigante eslavo.

Por lo tanto, lo único que hizo Trump fue decirles que él no nació ayer y no se traga el cuento de la "amenaza rusa", en realidad, los alemanes no pueden desear una guerra contra Moscú sin que eso afecte sus intereses directos, como tampoco es deseable para Berlín que la tensión disminuya y haya un entendimiento con los rusos: de eso viven, la paranoia antirusa es una fuente de negocios para su industria de armamentos y los planes de crédito que ofrecen a los antiguos satélites rusos en Europa Oriental para obtener los recursos necesarios para participar en la Alianza Atlántica y obtener las armas y equipos necesarios para enfrentar a la siempre permanente "amenaza bolchevique" ahora encarnada por Putin, quien comente el tiránico y perverso pecado de prohibir la propaganda de la homosexualidad en su país, muestra innegable de ser un nuevo carnicero como Stalin.

Y por otro lado los cuestionó: ¿si les importa o le temen tanto a un posible ataque ruso, porqué no invierten más en defensa y en la propia OTAN y no, como en la actualidad, le dejan toda la carga a Estados Unidos de América? En pocas palabras, Trump ha desenmascarado a una Alemania que ha venido a construir un Cuarto Reich sustentado en su peso económico y encubierto tras la fachada de la Unión Europea: Frankfurt dicta la política económica seguida desde Lisboa hasta Atenas o Estocolmo, mientras Berlín ordena a Madrid, Roma o París la apertura de las fronteras y permitir la llegada de las oleadas de refugiados norafricanos y musulmanes. Por ello, no cesó en señalar los peligros de la inmigración descontrolada hacia el Viejo Mundo, siendo realmente incómoda su presencia en Europa en estos días pasados. De igual forma, concluye que la OTAN, actualmente, ya no tiene ningún sentido, se decía que la Alianza Atlántica había surgido to keep Americans in, Russians out, and Germans down de Europa, pero en realidad, la misma ha servido para forzar a los Americanos a estar abajo, como sirvientes fieles o empleados que acudan a prestar sus servicios de defensa al primer llamado, a los Rusos afuera, pero como pretexto para continuar con la alianza, mientras entran con sus hidrocarburos e inversiones, y a los Alemanes arriba de todo el esquema, dirigiendo todo según su capricho.

Pero además, Trump dijo una conclusión sorprendente para muchos: dijo que la Unión Europea es un enemigo, antes que un aliado, para Estados Unidos... y tiene toda la razón: el Bloque Continental europeo se ha convertido en el principal difusor del "progresismo" que es percibido acertadamente por el neoyorkino como lo que ha dividido a la sociedad norteamericana, y así fue durante el mandato de Obama y con el accionar de personajes como Al Gore, George Soros, Hollywood, los Rockefeller, Bill Gates, Zuckerberg y demás magnates de las redes sociales o las finanzas, todos beneficiarios de la Globalización. En esto, coinciden con él algunos gobernantes europeos, como el Primer Ministro de Hugría: Viktor Orban, y el gobierno polaco actualmente presidido por Andrzej Duda y la Primer Ministro Beata Szydlo, a los que se suma recientemente el nuevo gobierno austriaco, encabezado por el joven Canciller Sebastian Kurz, quien ha decidido suprimir las mezquitas que se habían construido, con dinero saudita, e incluso iraní, dentro del territorio del país alpino. Todos ellos, están llamando al rechazo a la política migratoria impuesta por Merkel, desean una mayor independencia económica respecto de Alemania; ellos pueden convertirse en los nuevos aliados de EUA contra una destructiva hegemonía germánica.

Pero sin duda, quizá la imagen que más refleja la decrepitud y la decadencia de la Unión Europea y de la OTAN juntas sea la del Presidente de la Comisión Europea, el luxemburgués Jean Claude Juncker, que apareció públicamente, durante la cumbre celebrada hace unos días, al parecer totalmente ebrio, aunque dijeron posteriormente que no era eso, sino que se encuentra padeciendo ciática.



No es la primera vez que cunden los rumores acerca de la adicción al alcohol del mencionado líder paneuropeo, ya en el 2013, la actitud del mismo político en otra cumbre fue claramente extraña y poco digna de quien se supone, tiene la máxima representación de un bloque supranacional:



Como sea, la imagen de los líderes europeos más "progresistas" deja mucho que desear: lucen macilentos, avejentados y titubeantes. Los que no están así, como los jóvenes Pedro Sánchez de España o Emmanuel Macron de Francia, aparecen sin embargo como dóciles títeres de Berlín y del Globalismo, o tratan tímidamente de desmarcarse, como pasa con el Presidente galo, sin que las circunstancias y los medios con los que cuentan les permitan hacerlo. Evidentemente, no pueden ser aliados de un poder global como EUA, ni por supuesto, pueden hacer frente a una potencia resurgente como Rusia, con un líder como Putin que, a sus 65 años es presentado y visto por muchos, como la encarnación de la virilidad misma.

En el próximo post, hablaré finalmente de Rusia, que junto con Croacia, fueron los verdaderos vencedores de la Copa Mundial de la FIFA.

18 de julio de 2018

TRUMP, EUROPA Y RUSIA (PARTE1): EL OCASO DE GRAN BRETAÑA


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La reciente visita del Presidente de EUA a Europa no ha dejado de despertar polémica y por supuesto, ataques de parte de sus detractores, que le achacan ser traidor por reunirse con Putin, y prueba, según eso, de ser un títere del Kremlin, quien le puso en la Casa Blanca, no les importa pues, plantear que EUA ha caído tan bajo como una Nicaragua u Honduras, ni que, con eso, en realidad a quien dejan mal es a su adorado Obama, pues habría sido su administración la que falló tanto que no pudo evitar que la otrora superpotencia occidental cayera bajo los deseos del resurgente imperio moscovita.

La realidad, es que este viaje le permitió a Donald Trump dejar en claro que su objetivo es terminar con el proclamado hace casi 30 años por Bush padre Nuevo Orden Mundial, y que en su momento fuese anunciado por sus corifeos, como Francis Fukuyama, Fin de la Historia, señalando sus efectos nocivos, sus contradicciones, inviabilidades y decadencias; por supuesto, esto levanta ámpula, y más ante la más que posible, alianza entre el actual inquilino de la Casa Blanca y el ocupante de la antigua y céntrica fortaleza de la Plaza Roja para poner fin a toda esta orgía de perversiones, irracionalidades, caprichos, prebendas y negocios que están poniendo en riesgo no solo la moral judeocristiana, sino el mismo futuro de la civilización humana, no solamente la occidental.

Vayamos por partes, la aparente actitud grosera de Trump para con sus "aliados" o sus rupturas de protocolo fueron del todo intencionales y fue sin duda, para dejar un mensaje.

Lo que en realidad se le recrimina a Trump es que, con sus rupturas del protocolo ante la nonagenaria monarca británica es que dejó en evidencia la decrepitud, la senilidad no solo de Isabel II, sino del régimen monárquico-parlamentario en general.

En primer término, hizo lo correcto en no hacer una reverencia ante la reina, ¿porqué? porque en términos diplomáticos ambos son Jefes de Estado, y por tanto, tienen igual rango, y representan la soberanía tanto del Estado norteamericano, por un lado, y por el otro, del Estado británico. Obama en cambio, hizo sendas caravanas ante monarcas como Akihito, emperador de Japón o Abdallah Bin Abdul Aziz Ibn Saud de Arabia, lo que protocolariamente significa que se reconoce a sí mismo como su súbdito y la supremacía del monarca que le recibe. El solo saludarla con un apretón de manos significa que son iguales en rango, sea un sistema republicano de un lado y monárquico del otro.

La monarquía británica, en mi opinión, se encuentra herida de muerte, pero no desatará su crisis sino hasta la muerte de Isabel II, ya anteriormente, con motivo de su último jubileo, escribí aquí sobre su figura, que a mi, en lo particular, me parece un tanto admirable, pues ha sabido llevar la decadencia británica con dignidad, e incluso ha presidido una última etapa de florecimiento cultural en la literatura, artes escénicas y la música popular, que han llevado a prolongar en forma directa y a través de EUA, la antigua colonia, la hegemonía cultural anglosajona pese a que el predominio político del reino insular hace ya décadas que cayó y sus rescoldos cada vez se apagan más. El lanzamiento, a fines de 2016 de la serie The Crown, que suma ya dos temporadas que retrataron la juventud y primeros años de reinado de la monarca, reafirman esa actitud, más cuando uno cae en la cuenta que la mayoría de los Primeros Ministros que ha tenido a lo largo de estos casi 70 años han sido bastante mediocres con la notable excepción quizá, de Margaret Thatcher. Churchill, que fue el primero a cargo de la administración bajo su cetro, lo hizo ya como pieza de museo, debilitado por la edad, la extenuación de la Segunda Guerra Mundial y las enfermedades y falto de energías ya para enfrentar las crisis. 

Pese a ello, Isabel cometió un enorme error. Juan Manuel de Prada señala que en los países tradicionalistas --lo hace refiriéndose a España, la otra gran monarquía que queda en Europa y que peligra incluso con más gravedad que el trono londinense-- las concesiones a la modernización como vía para que un régimen que no se sustenta en el sufragio, sino en la Historia, la herencia, y sobre todo, en un origen sobrenatural, en que Dios ha dispuesto, como en el caso inglés, y así figura en el escudo nacional británico, el lema Deu et mon Droit, esgrimido por el fundador del régimen: Guillermo el Conquistador, darle el mando a una persona y que éste lo perpetúe en su simiente por las siguientes generaciones, y así del Duque Normando la corona ha llegado hasta los Hannover-Windsor que actualmente la ciñen, sea derrocado y de paso a una República, con sus consabidas raciones de corrupción, inestabilidad y bananerismo que sí, las vemos tanto en Washington D.C. como en la Ciudad de México o Tegucigalpa.

Isabel II ha pretendido mantener su trono a base de concesiones no políticas, sino a la percepción mediática del pueblo y a las modas cambiantes a lo largo de su reinado a fin de hacer de la Monarquía algo popular, en pocas palabras, ha aplicado un "populismo monárquico" que a la larga resultará perjudicial para la institución. La figura de la corona, que no debe su existencia al sufragio universal, debería mantenerse al margen, y por el contrario reforzar la idea --como atinadamente lo ha recalcado el jurista español Miguel Angel Ayuso,-- que no toda autoridad puede o debe provenir del voto popular o del consenso, dogma propio del fundamentalismo democrático que tanto ha estado socavando a nuestra Civilización Occidental desde 1789. Lo que debería hacer la Monarquía británica, y lo mismo la española, es ceñirse a sus funciones constitucionales y ejercerlas efectivamente, haciendo un arbitraje visible y público entre los actores políticos, además de defender los principios morales en la actividad del poder público. 

Pero la reina misma abocó al sistema a la vía de su decadencia: se prestó para que la familia real quedara visualizada a la par que las celebridades del espectáculo, dio manga ancha a los gobiernos de todos los partidos, tanto Laboristas como Tories para que hiciesen y deshiciesen a gusto, casi tomándola de rehén, pese a que en sus primeros años sí actuó con firmeza ante los tambaleantes gobiernos del anciano Churchill, el vicioso Anthony Eden y el inepto Harold McMillan, y condescendiendo a los deseos y gustos del pueblo, ha ennoblecido a los Beatles, a Elton John o a David Beckham y J.K. Rowling entre muchos otros en razón solamente por estar de moda, ya que la mayoría de las veces carecen de méritos y conductas dignas de honores (cuando no, son dignas de cárcel), y soportado conciertos de rock --género que evidentemente no es de su agrado, sobre todo por razones de edad-- y festivales masivos en estadios atestados o las mismas calles. culminando todo con la reciente boda entre el Príncipe Harry y la actriz norteamericana Meghan Markle.

Y todo lo anterior, a fin de no aparecer como distante del pueblo ni prestarse a críticas por elitismo, por supuestamente intervenir y hacer peligrar a la Democracia, o cuestionamientos a la figura monárquica, la cual, en el sistema británico es más que necesaria al ser la pieza fundacional de todo el Estado, ya que el mismo no descansa sobre la idea de la Soberanía Popular, sino sobre la Soberanía de la Corona y que ésta ha aceptado delegar funciones a los tribunales y a la representación popular y de la nobleza en el Parlamento desde la Magna Charta de 1215, razón por la cual no necesita justificarse ante nadie, porque en realidad, Inglaterra no es una Democracia como la entendemos.

Isabel II no escarmentó con la infernal década de los 90 para la Familia Real con los escándalos matrimoniales de sus hijos Carlos y Andrés, y una Princesa Diana de Gales que de no haber muerto  en aquel fatal ¿accidente? de 1997 quién sabe hasta dónde habría llegado en su hambre de popularidad y su revanchismo contra la familia real, afortunadamente, el matrimonio entre el Príncipe Guillermo y la plebeya Kate Middleton se ha revelado como acertado, finalmente, la hoy Duquesa de Cambridge aprendió bien su lugar y ha demostrado ser merecedora de la realeza, quizá por ser inglesa y sabedora de la importancia de la Monarquía como base del Estado Británico; sin embargo, el matrimonio del menor de los hijos de Diana y Carlos puede resultar en bomba: si bien Harry no llegará a reinar, si introdujo en Buckingham a una mujer extranjera, de pasado cuestionable y parte de las voceras del feminismo radical en Hollywood.

Meghan Markle no era una gran estrella, sino una pequeña actriz apenas conocida por un papel secundario en la famosa serie de TV sobre abogados Suits, donde interpreta a una pasante de Derecho que es el interés amoroso de uno de los protagonistas, su propia familia le está en contra y advirtieron que se trata de una oportunista y aprovechada, es además divorciada y al ser estadounidense, muy probablemente tiene un concepto muy pobre sobre la monarquía inglesa, recordando que en EUA se enseña en las escuelas una imagen tiránica y sanguinaria de Jorge III, quien en realidad, pese a padecer de su salud mental, fue un rey que respetó de manera irreprochable la constitución y al Parlamento británico, siendo en su caso éste el responsable de las exacciones y los baños de sangre sufridos por las Trece Colonias en la Independencia, para posteriormente ser la figura de la realeza ridiculizada y demeritada en un país que se abandera con el evangelio de la Democracia. Su relación con Harry, quien pese a su pasado fiestero y despreocupado había demostrado tener carisma, liderazgo y capacidad para el mando en mayor medida que su hermano Guillermo, probablemente, lo mismo que en el caso de Felipe VI con Letizia Ortiz, se originó de un mero capricho del príncipe (o como prosaicamente decimos en México, y pido se me perdone la expresión: "enculamiento") con la actricilla, y hubo que aceptarlo para no parecer racista --dado que la Markle es mulata-- y represor de los sentimientos amorosos entre dos jóvenes.

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La boda terminó en una gresca, misma que fue silenciada por los medios, entre los "finos" invitados, y a la que asistieron todas las figuras del espectáculo británico... antes los bufones entretenían a la corte, pero ésta ahora, es la que entretiene a aquellos. Durante la ceremonia, era posible observar el rostro de disgusto de la anciana reina, quien ahora está por tragarse la primera boda homosexual de uno de sus parientes más o menos cercanos. Isabel, a diferencia de Balduino de Bélgica, no vetó leyes ni decisiones del Parlamento relacionadas con aborto, bioética o ideología de género, permaneció pasiva para no molestar a las masas apesebradas por los medios con sentimentalismos o a los grupos de influencia y no parecer anticuada.

Quizá ahora, Isabel II, en los inevitables años finales de su reinado, se esté preguntando si en sus acciones tendientes a mantener el trono, aterrada por el imperio de los medios de comunicación, no hizo más por socavarlo que por conservarlo, ya que a la primera que el monarca no sea popular o no condescienda con ciertos políticos o intereses, la corona podrá ser cuestionada y atacada.

Pero no es sólo la institución monárquica la que está enferma y tan decrépita como su actual titular. El reciente asesinato, vía eutanasia, del niño Charlie Gard por la interpretación de un Juez (ligado al lobby gay) mostró lo fácil que es, en el ámbito de un sistema que carece de constitución política escrita y de reglas estrictas para la interpretación de la Ley, convertirlo en un sistema totalitario y cerrado, refractario, como se vio, incluso a la presión interna de muchos ciudadanos, parlamentarios y diplomática externa y como inclusive lo denuncia Alan Moore en su cómic V for Vendetta, todo partiendo del subjetivismo, como también cada vez queda más patente que en Gran Bretaña subsisten los privilegios feudales y el doble rasero, con una Camara de los Lores que tras un siglo de ir perdiendo importancia y cayendo en la inoperancia, de repente apareció para bloquear el Brexit. 

Y por último, tenemos al Gobierno encabezado por Theresa May, quien no ha cesado de hacer ridículos dentro y afuera de la isla, habiendo llegado al poder con el apoyo del UKIP y el Brexit, ahora parece echarse atrás, y le han renunciado ministros, como Boris Johnson que le han restregado sus incongruencias y falta de compromiso, su ambigüedad queda patente cuando sale afirmando su defensa de la libertad religiosa, algo que fue socavado brutalmente por David Cameron y su agenda globalista y progresista, permitiendo por ejemplo, que se puedan ostentar símbolos religiosos en el trabajo, echando atrás la prohibición implantada por su antecesor, pero a la vez promueve sanciones contra quien no acate la doctrina progresista. De igual manera, afirma en público que Inglaterra tiene raíces profundamente cristianas, para después quejarse de la islamofobia y darle espacio a los mahometanos, cada vez más poderosos en la isla que tantos cruzados generó en su tiempo.

Para colmo, May ha asumido un innecesario pulso contra la Rusia de Putin, sobre todo tras el "caso Skripal", mismo que cada vez parece más un montaje interesado en contra de Moscú, a la que le echa la culpa del secesionismo escocés, el Brexit y cualquier otro problema que sufra el país y necesite de un chivo expiatorio, semejándose a las alegaciones de los Demócratas en EUA sobre la pretendida intervención del Kremlin en las pasadas elecciones generales, incluso, habló en el Parlamento a favor de un boicot en contra de la Copa Mundial de Fútbol en Rusia, al no ir ningún miembro de la realeza o funcionario a apoyar al equipo nacional inglés que tan cerca quedó de lograr, tras 52 años de ayuno, un título mundial, al pintar al coloso eslavo como si estuviese hoy en día viviendo las purgas de Stalin en los años 30 o las demenciales persecuciones de Iván IV el Terrible en el siglo XVI y bajo el mismo oscurantismo, recomendando que los aficionados británicos no viajasen a Rusia o podían sufrir ataques de parte de los bárbaros y bolcheviques moscovitas.

Por supuesto, muchos hinchas acudieron a la justa deportiva y hoy hacen sorna de la desnortada ministra, quien no es de dudarse, pronto sea sustituida ante un gobierno titubeante y poco serio, el mismo Trump dio una conferencia acompañado de la Jefa de Gobierno, en que afirmó que ciertamente era Rusia un enemigo... para días después, hablar de que es necesario cooperar entre Occidente y Moscú para mantener la paz mundial. En pocas palabras, le doró la píldora o le dio por su lado.

En pocas palabras, Trump no hizo más que dejarles un enorme mensaje a los Ingleses: Reino Unido ha dejado de ser especial y prioritario para EUA, si tiene problemas, son los de Londres, y corresponde tanto a Buckingham como a Downing Street el resolverlos, no a la Casa Blanca, después de todo, la dupla formada por una anciana impotente y una política frustrada y sin planes no parece ser el apoyo necesario para asegurar progresos en el difícil panorama internacional actual, antes bien, parece ser un lastre.

Reino Unido tiene en ciernes una grave crisis política y social, pero lo peor, es que no se ve en el horizonte un liderazgo capaz de enfrentarla, Trump simplemente dice que no cuenten con EUA para arreglarles la vida.

En el próximo post, veremos el mensaje para Alemania y la OTAN.




17 de julio de 2018

LUIS MIGUEL: LA SERIE


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Pues bien, no me pude quedar sin hablar del fenómeno televisivo que recientemente arrebató la atención del público mexicano, incluso por encima del proceso electoral que se acaba de vivir, y aún más allá de las fronteras del país, en cierta forma fue una especie de placer culposo el ver la serie biográfica sobre el famoso cantante Luis Miguel.

Debo señalar que la verdad, la música de Luis Miguiel Gallego Basteri siempre ha sido para mi inframuscular, ni me va ni me viene; sin embargo, esto no quita que reconozca que es un sujeto con un talento enorme para el canto, --pese a que el género que maneja no es de mis favoritos-- y un carisma innegable, ni que no domine el escenario de forma natural y magistral. Ni tampoco puedo negar su importancia histórica en el mundo del espectáculo en México e Hispanoamérica, para muchos, su figura, en nuestro ámbito, es comparable a la de Frank Sinatra en EUA y el canto en la lengua inglesa; curiosamente, ambos finalmente tienen orígenes italianos, quizá los genes provenientes de la tierra del bel canto tuvieron algo que ver en nacer dotados de una gran voz.

Al terminar la primera temporada, me parece que podemos evaluar algunos de los factores del éxito de esta producción, misma que no es para nada espectacular, ni exigió un presupuesto enorme; creo que el impacto de la misma, que finalmente reactiva la carrera del ídolo musical tras varios años de alejamiento, problemas económicos, de salud y adicciones, por un lado, no puede soslayarse que el factor morbo tuvo mucho que ver para captar a las audiencias, más por la reserva ante los medios que el cantante ha mostrado a lo largo de su carrera, y detalles escabrosos de su vida personal y familiar, como sus hijos, relaciones amorosas y el misterioso destino de su madre, la italiana Marcella Basteri. Para muchos, la serie, de la cual el propio Luismi (como le llaman sus fans) es productor y ha proporcionado la base para la escritura del guión, era la oportunidad para que se revelase mucho de su vida y sus secretos.

Pero por otro lado, hay que reconocer que la serie contó con dos factores que han sido claves de su éxito: por un lado, un guión bien escrito y desarrollado, pese a que el serial no ha sido perfecto y parece que al final fue perdiendo gas; el penúltimo episodio fue un relleno casi pornográfico, centrado en la relación entre el cantante y la hoy actriz Isabela Camil, y el desenlace de la Primera Temporada careció de la tensión dramática que todo mundo esperaba; pero sobre todo, las extraordinarias actuaciones de los miembros del reparto.

La serie destaca por ser un verdadero duelo de actuaciones entre Diego Boneta, encargado de interpretar al cantante, incluso cantando, y que muestra los peinados, vestuario, gestos y ademanes típicos de su personaje de forma natural y espontánea, incluso la voz al cantar es casi la misma, y no es una mera imitación, es interpretación. Oscar Janeada, magistral actor español que da verdadera cátedra al interpretar a Luis Rey Gallego Sánchez, padre y primer manager de Luis Miguel, y finalmente la italiana Anna Favella, quien encarna a la madre del ídolo, la enigmática Marcella Basteri. Los tres hacen un trabajo extraordinario y la verdad, Janeada es quien se lleva las palmas, ganándose, como es bien sabido, el odio del respetable ante el retrato que hace del músico y empresario español como un hombre promiscuo, avaricioso, violento a veces, arrogante y explotador de su propio hijo.

Aquí no es de extrañarse, la historia de Luis Miguel es muy parecida a la que hemos visto en otras latitudes en torno a ciertas figuras que desde la infancia entran en el medio del espectáculo y conocen la fama y la fortuna, así como la gloria del aplauso, pero que a la vez, les lleva a ser víctimas de sus propios padres que les explotan y ven en ellos una mina de oro que consideran de su propiedad exclusiva. Sus hijos se convierten en sus instrumentos para obtener riquezas y sus instrumentos, lo que les destruye por completo la infancia y les marca muchas veces, para siempre: es conocido el caso de Michael Jackson, abusado y explotado por su padre Joe, que no es de dudar que sus cirugías plásticas y hasta sus inclinaciones pedófilas hayan tenido origen en una infancia perdida entre estudios de grabación, ensayos de baile, viajes y escenarios, Macaulay Culkin, que hasta recientemente intenta reconstruir tanto su vida personal como su carrera en el cine tras años de litigios contra sus padres, vicios y excesos, Drew Barrymore, alcohólica a los 11 años tras ganarse el corazón del público siendo una niña de 5 en el clásico de Spielberg E.T., o Haley Joel Osment, quien tras Sexto Sentido y otros filmes alcanzó fama mundial para luego caer igualmente en la trampa etílica y el sobrepeso o la quiebra financiera ante los malos manejos de sus padres, intentando también hoy en día, regresar a las pantallas, son casos famosos de ese precio elevado que se paga por la fama en los casos del encumbramiento en el espectáculo a edades escolares.

La serie, contada desde la óptica de Luis Miguel muestra a éste, --de una manera un tanto freudiana-- como víctima de las ambiciones de su padre (lo que los gringos llaman daddy issues): Luis Rey Gallego, quien no era un fracasado cualquiera. Era un músico muy talentoso, considerado en España como uno de los mejores guitarristas flamencos de su tiempo, llegó, a los 19 años a componer piezas para la famosa cantante francesa Edith Piaf, a inicios de de la década de los sesenta. Sus vínculos con la Izquierda española, y su oposición al Franquismo, le hicieron dejar trunca una carrera que pintaba para grandes cosas en Europa y emigrar a América, donde conoció en Argentina a la que sería su esposa, Marcella Basteri, hija de un ex militar italiano que había participado en la Segunda Guerra Mundial y que tras la derrota se fue al país sudamericano a buscar oportunidades de trabajo, llevándose después a su familia consigo y regresando después a Pisa, Italia.

Hay versiones que matizan un tanto la imagen presentada de Gallego como un hombre malvado y cruel de forma absoluta como lo interpreta Janeada, --y hay otras que dicen que era incluso peor-- así como el papel de víctima doliente de Marcella, pues hay quien señala que, siendo ambos un tanto hippies, la mujer entró a la misma vida de excesos y vicios de su marido, no dudando en ayudarle con su atractivo físico para conseguirle influencias; aunque Luis Rey ejecutaba la guitarra con maestría y podía componer canciones buenas, su estilo clásico resultaba un tanto aburrido o anticuado para una audiencia en Hispanoamérica que se encontraba igualmente pasmada ante el vertiginoso desarrollo del Rock & Roll en los sesenta y setenta proveniente del ámbito anglosajón, mientras que la música popular cantada en Español era dominada por los grandes baladistas de la época: Raphael, Camilo Sesto, José José, entre otros. Por ello, el éxito le era esquivo, hasta que descubrió el innegable talento de su hijo mayor, a quien a partir de los 11 años de edad, fue convirtiendo en un ídolo de masas y beneficiándose económicamente de su éxito gracias a la Patria Potestad ejercida sobre el menor, pero también por su gran astucia y habilidad para conseguir amigos poderosos.

También aquí se han alzado voces que también han criticado que Luis Miguel se presente únicamente como víctima de las decisiones de su padre, pero no plasme cómo él, voluntariamente, cayó en muchos de los vicios de aquél, también, que no es cierto que iniciara la búsqueda de su madre tan pronto, sino que fue indiferente un tanto al destino de su progenitora. Las versiones sobre éste abundan: algunos apuntan a que fue asesinada por el propio Luis Rey --tesis que al parecer se plasma en el serial--, otros, que no es cierto que estuviera en tan malos términos con éste, y que reunida con él en 1986, viajarían a México, muriendo ella a consecuencia de sobredosis de drogas y alcohol en una orgía celebrada en casa del General Arturo Durazo, ex jefe de la policía de la Ciudad de México, de quien se dice, fue amante de buen grado a cambio del apoyo para los éxitos iniciales de su hijo. Otros señalan que víctima de constantes depresiones, finalmente cayó en la insanía mental y terminó internada en un hospital psiquiátrico, algunos dicen que en España, otros dicen que en Italia o Argentina. 

Algunos también señalan que no es cierto que la idea de grabar boleros para el álbum Romance, el más exitoso de su carrera, fuera de él, como se retrata en la serie, sino del manager argentino Hugo López, verdadero genio de la producción y quien convirtió a Luis Miguel en un artista no solamente circunscrito al público mexicano o hispanoamericano, sino global, tomando como base los éxitos previos logrados bajo la égida de Luis Rey, como el Festival de San Remo, Italia, Viña del Mar o siendo el ganador más joven del Grammy, Luis Miguel, y de ahí su trascendencia, fue quien hizo de la música popular hispanoamericana parte de la cultura pop de la Globalización; él fue el primero que, sin grabar discos en otra lengua que la natal hispana, fue escuchado igual en un barrio de Iztapalapa en la Ciudad de México, que en la Quinta Avenida de Nueva York, los atestados andenes del metro de Tokio o la Plaza Roja de Moscú. Ni Ricky Martin, Shakira o cualquier otro tendrían el éxito actual se no ser por que Luis Miguel, quien en sí mismo es un representante de la Globalización: hijo de español e italiana, nacido en Puerto Rico pero de nacionalidad mexicana, abrió camino.

Así, esta serie de TV, producida por Netflix no ha carecido de polémica, quizá el propio cantante así lo quizo, finalmente, es una forma de estar en boca de todos y darse a conocer a las nuevas generaciones con todos sus mitos y secretos apenas atisbados en lo que ha dejado ver en el serial, hay incluso quien recrimina --de manera estúpida a mi parecer, he visto igualmente biopics sobre John Lennon o Elvis Presley y no tienen porqué tocar temas de política y sociedad que no vienen al caso al narrar la vida de un personaje de la farándula en especial-- que no sea una crítica social al modo de vida de las personas de clase alta, cuando nada qué ver con eso. Basta con que la serie muestre el verdadero infierno que es el medio del espectáculo, con las corruptelas, lambisconerías y manejos que hizo Luis Rey para que su hijo escalara dentro del mismo, aunque sin duda se quede corto en ello, y quizá también sí ponga el dedo en la llaga en cuanto a que consideremos que los faranduleros son parte ahora de la "alta sociedad", cuando lo que queda obvio es que se trata de arribistas, incluso, no duda en mostrar la pobrísima educación que Luis Miguel tuvo más allá de la música.

Sin embargo, creo que la siguiente temporada no tendrá el mismo éxito, se extrañarán a Janeada y a Favella, y por el tono que la serie tiene, dudo mucho que se plasme a Luis Miguel cayendo en las adicciones, siendo un Don Juan incapaz de relacionarse de manera estable con una mujer, siendo artífice de sus propios problemas económicos y fiscales y siendo, finalmente, un padre desobligado con sus hijos que tuvo con la actriz Araceli Arámbula. Aún así, esta primera temporada fue excelente, una producción que valió la pena ver y un asomo de la oscuridad que existe detrás de "el Sol".

15 de julio de 2018

UN MUNDIAL SIN FIGURAS

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La presente edición de la Copa del Mundo de la FIFA quizá será recordada como aquella que evidenció que el fútbol soccer, el deporte más popular del globo, se encuentra sumido en una grave crisis, que, como todos los aspectos surgidos de nuestra Civilización Occidental acusa una enfermedad grave, una decadencia imparable. Hace cuatro años, en este espacio, me atreví a preguntarme si la copa, en ese entonces celebrada en un Brasil preso de convulsiones económicas y políticas por el derrumbe de la farsa de Luiz Inácio Lula da Silva y su comparsa Dilma Rousseff no sería la última en celebrarse; no ha sido así, pero sin duda marcó el inicio de una cuesta abajo en la que se encuentra "el juego del hombre", como también los Juegos Olímpicos celebrados en Río de Janeiro en 2016 mostró igualmente el declive, en general de los deportes profesionales, convertidos en negocios amafiados de federaciones, representantes, patrocinadores, medios de comunicación y deportistas mediocres elevados a los altares de la celebridad excluyendo a otros quizá más talentosos pero carentes de apoyo y de mercado.

Así ha sucedido, hace apenas uno o dos meses, personajes como Lionel Messi, Cristiano Ronaldo o Neymar eran saludados como los más grandes exponentes individuales de esta disciplina, incluso catalogado alguno de ellos como "el más grande de todos los tiempos"; lo sucedido en los estadios del gigante eslavo mostraron otra cosa: Messi, como ya lo dije en este espacio hace unos días, mostró que defendiendo sus colores nacionales entra en un estado casi catatónico, de desconcierto y terror, Ronaldo, pese a ser líder y echarse al seleccionado luso al hombro, no le alcanza lo que tiene como para definir los resultados ni inspirar a sus connacionales en la cancha, mientras que Neymar es una vergüenza para el país que dio a grandes como Pelé, Ronaldo, Ronaldinho, Romario, Bebeto o Zico, es un showman que esconde su falta de aptitudes tras el fingimiento de faltas e hilarantes peinados y gestos.

Colosos del pasado, como Alemania, Argentina, más allá de Messi, España y el propio Brasil se han derrumbado con actuaciones mediocres que son un triste reflejo de lo que sucede política o socialmente en sus propios países. Veamos algunos casos:

1.- Argentina:

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El caso de Argentina fue patético: el seleccionado, pésimamente manejado por Jorge Sampaoli, probablemente el peor entrenador que jamás se ha atrevido a acudir a una Copa Mundial con cualquier país, fue un reflejo de las discordias internas, la debilidad de la autoridad, las componendas y corruptelas internas del país sudamericano, que desembocaron en el manejo del equipo por (el papá de) Messi y Mascherano, que conformaron el equipo basados en compadrazgos y no en méritos ni en la conformación de un discordias, e incluso, la golpiza que Pavón le propinó a Mascherano en una riña interna, ilustró tanto en el vestidor como en el campo de juego lo que pasa en un país polarizado por los debates generados por la Izquierda progresista como el Aborto y el Feminismo extremo y fanático, y la falta de decisión y objetivos de la administración de Macri, que al igual que Sampaoli, aparece como un débil, timorato y sin capacidad alguna para hacer valer su potestad.

Como aparecen las cosas, es muy difícil que Argentina vuelva a las viejas glorias de los Mundiales de 1978 y 1986, al menos en el corto y mediano plazo, aunque seguirá produciendo individualidades talentosas, eso no cabe duda, como siempre lo ha hecho, siempre y cuando la mercadotecnia no nos venda espejismos, como parece ser en el caso de Messi.

2.- Alemania:






Por esto Alemania verdaderamente fracasó en el Mundial! | Fútbol11
El video aquí plasmado muestra el desastre alemán, que de haber sido campeón hace cuatro años en Brasil, ahora, de forma por demás humillante se va eliminado al ser derrotado tanto por México como por Corea del Sur en la primera fase del torneo.Tal pareciera que la mata de talentos germanos está en extinción o se está secando; sin más estrella relevante que el madridista Toni Kroos, Alemania continúa llenando sus filas con inmigrantes, quienes también, son ya veteranos: el tunecino Sami Khedirá, el turco Mesut Özil y el ghanés Jerome Boateng, quienes además, según ha trascendido, ni siquiera saben hablar bien ni escribir correctamente el idioma alemán.

Incluso, como puede verse, el hecho de que Özil y otro turcoalemán recientemente añadido a la selección germana, Ilkay Gündogan, hayan visitado al Presidente de Turquía Reccep Tayyip Erdogan, unos días antes del inicio de la copa mundial, llevó a desatar una polémica respecto a las lealtades ambos jugadores, más cuando Özil había sido mostrado ya anteriormente como evidencia de la integración de los inmigrantes provenientes del mundo islámico a la sociedad alemana por parte de Angela Merkel, a lo que el mediocampista había respondido, al festejar sus goles, haciendo el gesto de la media luna con la mano, para refrendar en realidad su identidad como musulmán y como turco antes que alemán.
La Federación pide que Özil explique sus fotos con Erdogan

Así que la adición de esos elementos no alemanes a la selección ha sido más por necedad política y de demostrar que todo está bien con la presencia islámica en Alemania, y exorcizar al fantasma de Adolf Hitler y sus teorías raciales que por sus méritos futbolísticos; a lo que se suman los demás vicios ilustrados en el vídeo, lo que está provocando una evidente decadencia del fútbol en Alemania, además de un Joachim Löw cansado tras 12 años al frente del combinado nacional. Esperemos que tras el pésimo resultado en esta edición, lleve a los directivos de la Federación Alemana del balompié a repensar lo que están haciendo por el bien del deporte al que el país centroeuropeo ha dado tanto en su Historia.

3.- Inmigrantes:

El caso de Alemania no es el único, es bien sabido que la principal crítica que se hace ahora a Francia, uno de los equipos que estará disputando la final mañana es que la mayor parte de sus integrantes no son franceses nativos, sino africanos. Lo mismo ocurre con Bélgica, que acudió con una selección en que su mayor figura es Romelu Lukaku, excelente jugador, y devoto católico, que aunque nacido en Bélgica, sus padres son nativos del expoliado y destrozado Congo, a manos precisamente del infame rey belga Leopoldo II en el pasado.

Es bien sabido que desde los años 70, la baja natalidad de los europeos está llevando a un envejecimiento de la población y a la reducción de jóvenes, esto conlleva igualmente la pérdida de talentos y de mano de obra, que debe ser suplida gracias a los inmigrantes; detrás de la política migratoria tan abierta y laxa que impulsan tanto la Merkel como Pedro Sánchez ahora en España está esto, el interés de las grandes empresas europeas y la necesidad de sostener un sistema de pensiones que puede colapsar (y que llevará a la generalización de la eutanasia para descargarlo un tanto) en reemplazar a los trabajadores que sus poblaciones nativas no generan; y en este caso, también aplica a la industria del fútbol.

Pero también hay otras cuestiones a tomar en cuenta, también relacionadas con la economía, veamos la siguiente gráfica:
La imagen puede contener: una o varias personas y texto

Es decir, en números grandes está el porcentaje del equipo que se encuentra ocupado por inmigrantes, mientras que en números pequeños está el porcentaje estimado de la población que integran las poblaciones no nativas de los países europeos ahí retratados. Como puede verse, es en España, Bélgica y Alemania donde los inmigrantes ocupan un porcentaje más grande que llega o supera el 10% de los habitantes totales de dichas naciones, mientras que en Francia, las comunidades de origen extranjero apenas son poco más del 6%. Es decir, en el seleccionado galo los inmigrantes están sobre representados; pero es que aquí entra un factor económico relacionado con el deporte de las patadas.

Para nadie es extraño decir que el fútbol es el "deporte de los pobres" al ser el más barato de practicarse, donde una calle se convierte en cancha, dos cubetas marcan el espacio de la portería y una botella de plástico o una lata se transforma en balón, y que la mayoría de sus practicantes provienen de estratos desfavorecidos económicamente; hay excepciones, como el caso de Diego Forlán, miembro de una poderosa familia de empresarios uruguayos o el italiano Pirlo, vitivinicultor, o en México los casos de Luis García y Alberto García Aspe, venidos de clase alta; la mayoría de los jugadores de fútbol en el mundo son de origen pobre, cuando no miserable, y encontraron en el balompié la forma de salir de las calles o de las más terribles carencias.

Entonces, lo que nos demuestra la composición étnica de estas selecciones nacionales es que, finalmente, la mayoría de los europeos nativos, arropados por el Estado de Bienestar socialdemócrata y keynesiano, goza de muy buenas condiciones económicas, que por supuesto, no les inclina ya a dedicarse a la azarosa vida del deporte profesional, mientras que muchas de las comunidades de inmigrantes se encuentran marginadas y desprovistas de oportunidades, encontrando en el fútbol el camino para abrirse paso a resolver su pobreza o de plano el hambre. Ahí está la historia del mencionado Lukaku, que incluso ha causado conmoción al revelar cómo el deporte lo sacó a él y a su familia de la miseria más absoluta.

El fútbol, por tanto, es un retrato vivo de cada sociedad.

4.- La Derrota de la Mercadotecnia:

Este Mundial, además, nos demostró que el fútbol actual ya no ha generado individualidades revolucionarias como en el pasado fueron Pelé, Maradona, Zidane o Cryuff, Messi no tiene con qué sostenerse fuera del Barcelona, Cristiano Ronaldo, pese a su poderío físico y liderazgo, no cuenta con la potencia de un Eusebio que en 1966 hizo volar alto a Portugal, y Neymar... Neymar demostró ser un fraude. Hoy todos se ríen de él y cómo, para cubrir su evidente falta de talento, se dedica a fingir, de manera exagerada además, el sufrir faltas.



Cabe preguntarse ahora si estos jugadores valen realmente lo que costaron sus transpasos y sus multimillonarios salarios; igualmente, cabe preguntarse si ahora a los jugadores les pesa defender los colores de sus banderas por preferir mejor representar a clubes que les pagan salarios multimillonarios y al momento de jugar un torneo en el que, más que el beneficio económico, se juega el honor de su país, representado por las selecciones armadas por la federación deportiva de cada uno, eso no interesa.

El caso más extremo de esto se vio en España, aunque ahí no fue por los jugadores, sino por los directivos, ya qua al ser contratado Julien Lopetegui, seleccionador nacional como entrenador del Real Madrid, este director técnico fue de inmediato cesado y sustituido por el inexperto Fernando Hierro en el rol de entrenador nacional, lo cual fue clave para la eliminación de España, mas esto es explicable por el mayor peso del Madrid como marca y negocio, que de la selección conocida como la Furia.

Sin embargo, el hecho de que la final de este campeonato mundial vayan a jugarla Francia y Croacia, implica el triunfo de dos seleccionados que, carentes de "estrellas", jugaron realmente como conjuntos, y que, aprovechando el nivel mediocre que ostentaron otros equipos que llegaron con mayores expectativas al torneo, les fueron dejando detrás, incluso no solo los finalistas lo demostraron, también Bélgica, que trae consigo a una verdadera "generación dorada" que llegó al tercer lugar, superando lo hecho por el mítico equipo de los Diablos Rojos en los ochenta, cuando eran liderados por Enzo "zapatos rojos" Sciffo y Jean Marie Pfaff, y una Inglaterra que presentó un equipo joven, sin luminarias pero bien armado, llegando al cuarto lugar de la competencia.

Ha quedado demostrado que el fútbol vive una burbuja y es posible que la misma esté a punto de reventar, más cuando sus mayores productos e inflados: Messi, Neymar y Ronaldo, han quedado en menos de lo que se esperaba de ellos, aunque el portugués se va a la Juventus de Turín del hoy apagado fútbol italiano con un contrato jugosísimo.

Habrá que esperar estos cuatro años al Mundial de Qatar, y ver qué sucede en este ciclo.

5.- México:

En cuanto al equipo tricolor, nos encontramos donde siempre, empantanados en la mediocridad, la indisciplina, la exageración de los medios de comunicación nacionales y una prensa que sólo exhibe un villamelonismo completo, que quemó incienso a jugadores y cuerpo técnico tras la victoria sobre la disminuida Alemania, un entrenador como el colombiano Juan Carlos Osorio, inconstante y que no cesó de experimentar durante todo su ciclo ni definió un plan o estilo de juego, la entrega a un, a mi modo de ver, inmerecido homenaje a Rafael Márquez (señalado por presuntos vínculos con el lavado de dinero para el Narcotráfico según las autoridades de EUA) quien cada vez que lo alinearon, para que empatase el récord de cinco copas jugadas pertenecientes al también mexicano José Antonio "La Tota" Carbajal, el alemán Lothar Matthaus y el italiano Jean Luigi Buffon, causó más daños que beneficios a su equipo.

La vida licenciosa de los jugadores, la mediocridad de nuestra liga, la falta de disciplina, el temor al triunfo, y muchos otros lastres que traemos como sociedad, provocaron nuevamente, que el equipo no pasara de Octavos de Final, y que si bien el triunfo sobre Alemania, --bestia negra para el equipo mexicano-- generó muchas ilusiones, el problemático partido con Corea del Sur, y la humillante derrota ante Suecia, y la calificación debida a que los coreanos terminaron de destruir al pésimo combo de Löw, nos devolvieron a la realidad.

Por más que se diga y se haga, mucho me temo que para Qatar, las cosas no van a cambiar lo más mínimo.


Así concluye el campeonato del mundo de 2018. Mañana, Croacia y Francia darán el cierre a una competición mediocre con un partido que, mucho me temo, no suscitará el interés que otras finales han tenido. En cuatro años, la justa se celebrará en uno de los países que, al igual que Arabia y Emiratos Arabes Unidos, se ha apoderado del fútbol como negocio y forma de que los intereses islámicos pesen en Europa, pese a que la práctica de ese deporte en dichos países del Golfo Pérsico es sumamente mala. Será un torneo con 48 selecciones participantes, con lo que el nivel espera caer más bajo. El Mundial de Fútbol cada vez genera menos pasiones, (mientras que los torneos internacionales de clubes, como la Champions League son cada vez más seguidos) y así lo pudimos ver en las aburridas y desangeladas coberturas que hicieron esta vez las televisoras tanto propias de México como las especializadas en deportes, no obstante, el negocio del fútbol seguirá creciendo, pero por cuestiones más comerciales y más explotables, aunque al final, el deporte se encuentre cada vez más decadente y más bajo, pero no importa, la publicidad siempre nos hará creer que estamos ante los mejores de todos los tiempos, aunque en realidad estemos ante los mayores mediocres de la Historia.

9 de julio de 2018

LAS RAZONES DE LA ELECCIÓN


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Tras la jornada electoral, pasando una semana, ya con las aguas un poco más calmadas, o las nubes de tormenta más cercanas, depende de cómo se quiera ver, se puede hacer una evaluación de lo que pasó ya más a fondo.

Nadie puede negarlo, esto fue un triunfo de la Democracia; pero precisamente, el triunfo de MORENA y su candidato presidencial, la obtención de mayoría absoluta en el Poder Legislativo, así como triunfos en la gubernatura de cinco estados es el deseo del pueblo mexicano. Como lo formulé en los posts anteriores, el resultado electoral es una radiografía de la mentalidad y de la cultura del mexicano.

Es decir: pasó lo que yo había comentado, el electorado se decantó por aquello que le asegurara un cambio para no cambiar nada, o es más, regresar al punto de partida, como algún amigo comentaba en redes sociales, la actitud del mexicano, desde el año 2000 y la primera derrota electoral del PRI, o quizá desde 1994, cuando el sistema de partido hegemónico comenzó a tambalearse tras el levantamiento del EZLN en Chiapas, y los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y Francisco Ruiz Massieu, es similar a la de los Judíos durante el Éxodo. Cansados de vivir a la aventura y en el riesgo, y sobre todo, de ser responsables de ellos mismos, añoraban la seguridad que les brindaba la esclavitud en Egipto. Lo he repetido varias veces: ya Vicente Leñero señaló en su obra El Evangelio de Lucas Gavilán que los mexicanos y los hebreos tenemos mucho en común: esperamos un mesías,  alegamos ser especiales o elegidos por la Providencia, nos gusta la usura y los negocios ventajosos, nos hacemos siempre las víctimas --siempre alegamos racismo-- y echamos a otros la culpa de nuestros problemas, además de que igualmente, tenemos una gran diáspora. Pues bien, se ha elegido el regreso a Egipto.

Así, primeramente quiero señalar que las comparaciones, tanto en sentido positivo --como algunos amigos también con doble nacionalidad que en EUA son trumpistas y aquí son amlovers,--  como negativo --léase a Ricardo Alemán, por ejemplo-- entre el Peje y Donald Trump no son válidas, no hay punto, realmente, de semejanza entre ambos, son polos opuestos, salvo quizá el gusto por declaraciones estrambóticas y convertirse en foco de interés de los medios, pero mientras Trump es un outsider del sistema además de confrontarse con la clase política norteamericana, y tiene una larga trayectoria en el ámbito empresarial, así como es un decidido creyente en la economía de libre mercado, Andrés Manuel López Obrador es, en cambio, un producto directo del sistema político mexicano y parte misma de la clase política nacional, además de que nunca ha trabajado ni se ha desempeñado de forma alguna en la iniciativa privada ni fuera de las maquinarias partidistas y puestos gubernamentales. De igual manera, es un decidido creyente, no en el comunismo --esto también es una exageración de parte de sus créditos,-- sino en el no menos malo keynesianismo y la socialdemocracia, con la intervención del Estado Benefactor en todos los ámbitos de la vida y la economía, así que, en realidad no hay nada que ver, entre uno y otro.

Pero volviendo al punto: se eligió volver a Egipto, esto es, a un momento en que al próximo mandatario se le otorgó un poder omnímodo: tendrá la mayoría absoluta en el Poder Legislativo, e incluso, el número suficiente de gubernaturas de su partido (en realidad, un movimiento centrado en su persona) como para tener votos favorables de los estados para aprobar reformas a la Constitución, sin pesos ni contrapesos; tal parece que el mexicano decidió que el mar de las reformas necesarias para aligerar nuestra economía, hacerla competitiva y que el Estado descargase el peso de la responsabilidad en los individuos en el que nos encontrábamos navegando desde 1988 con Salinas de Gortari era demasiado riesgoso y ponía en peligro a su confortable existencia de dormir apoyado en el cáctus, que eligió a quien le propone regresar al pasado de hace 40-30 años sin importar el costo que pretender a estas alturas retornar a un Estado de Bienestar oneroso y dueño absoluto de la economía.

La génesis de esto comenzó desde ese sexenio de trancisión que significó el gobierno de Don Miguel de la Madrid. Desde la selección de Carlos Salinas de Gortari como candidato presidencial en 1988 y por tanto, la volcadura del partido hacia la liberación de la economía, incursión en el mundo globalizado y creación de un sistema político igualmente pluripartidista, se dio el cisma, en la persona de Cuauhtémoc Cárdenas y la presunta Izquierda, que no era más que el sector radical del PRI favorable al estatismo y al corporativismo y al sistema keynesiano o socialdemócrata, así como prácticas tales como el clientelismo político.

La tensión entre ambas posturas se mantuvo durante estos treinta años: la postura principal de la Izquierda, que se fue nutriendo con desertores de las filas del PRI era la oposición sistemática a todas las reformas emprendidas por los gobiernos de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto, excepto las electorales que podían beneficiarles para ganar espacio; en pocas palabras, oposición a todas las reformas que representasen un rompimiento con los esquemas que se construyeron durante la llamada "Docena Trágica", y aún antes en el esquema de corporativismo creado desde los orígenes del PRI, con los sindicatos y redes clienterales omnipotentes, en la estructura que Plutarco Elías Calles, y después Lázaro Cárdenas tomaron del Partido Fascista Italiano e incluso, del pensamiento de Jacques Maritain, así como del rol del Estado como rector y participante activo de la economía.

Mucho se ha hablado también del parteaguas que significó el terremoto del 19 de septiembre de 1985, y que llevó a que en la Ciudad de México se iniciase el proceso de "democratización" que llevaría a la caída del PRI en el 2000, esto es en parte cierto, pero también fue la vía en que la Izquierda, en ese entonces mínima aún, pero colaborando con la rama "tradicional" del PRI, la podríamos llamar así, y aún de en ese entonces, nuevos actores, como el Regente de la Ciudad de México: Manuel Camacho Solís, que se aprovecharon de los damnificados del desastre para estructurar una sólida base de apoyo popular a base de dádivas con miras a futuras pretensiones electorales. Cuando Camacho, en la sucesión presidencial de 1994 se vio desplazado por Luis Donaldo Colosio, no dudó en salirse del PRI y emigrar a la Izquierda, llevándose consigo todas las redes clientelares que había construido en la capital del país a su favor.

Vino el asesinato de Colosio, motivado en mucho, a que el sonorense iba a continuar en forma aún más acelerada con las reformas iniciadas por Salinas, el famoso discurso con el que inició campaña y que emitió la memorable frase: "Veo un México con Hambre y Sed de Justicia" no puede sino interpretarse como un reto a las élites que habían contribuido al estancamiento del país y que habían obstaculizado al gobierno del nativo de Agualeguas, Nuevo León. El asesinato de éste, y el encumbramiento de Zedillo y su llegada al poder implicó el poner el freno al proceso de reformas. Aún así, el economista bajacaliforniano pondría fin al sistema de Partido Hegemónico en 1997, cuando el PRI perdió la mayoría en las cámaras y posteriormente, en el año 2000, entregando el poder a Vicente Fox.

Los dos mandatos Panistas, por su parte, se estancaron, no llevaron a cabo ninguna reforma importante, y echaron la culpa de la parálisis a la oposición tanto del PRI como de la Izquierda, aunque también ellos, timoratos, se dedicaron más bien a tratar de usufructuar el sistema para legitimarse y conservar el poder para sus siglas, finalmente, y como lo he dicho aquí anteriormente, el PAN mismo es producto del primer cisma priísta, en los orígenes del sistema postrrevolucionario. De ahí la alianza impúdica que tanto Vicente Fox como Felipe Calderón fraguaron con los corruptos sindicatos de Maestros y Petroleros liderados por Elba Esther Gordillo y Romero Deschamps, algunos otros, no se plegaron al nuevo estado de cosas y fueron desechados, como el caso de Napoleón Gómez Urrutia líder del Sindicato Minero o del Sindicato de la empresa paraestatal, extinta --y quién sabe si pronta a ser resucitada por el mesías de Macuspana-- Luz y Fuerza del Centro.

Irónicamente, fue Peña Nieto quien intentó continuar con la senda reformista y liberación económica veinte años después de haber sido frenada, con circunstancias adversas, de manera tarde y mal, aparte de no saber manejar las expectativas ni las críticas desatadas en medios, sobre todo, porque jamás comprendió el uso y el abuso, de las redes sociales. Ante ello, y ante la campaña mediática desatada tras la desaparición de los 43 "estudiantes" (porros, pistoleros y golpeadores a sueldo, en realidad) de la Escuela Normal de Ayotzinapa, Guerrero, --en la que nada tuvo que ver el mandatario, ni el PRI, sino más bien los propios simpatizantes de Izquierda y hasta relacionados con el hoy Presidente electo-- sacando a relucir los verdaderos escándalos de corrupción del propio presidente Peña y de varios Gobernadores estatales priístas, mismos que fueron magnificados, mientras que los de la Izquierda, como el robo o fraude de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México, o ahora la malversación de los fondos recaudados para los damnificados del nuevo seismo del 19 de septiembre de 2017, fueron minimizados.

El proceso de reformas y de democratización en México, que ojo: fue llevado a cabo por el propio PRI, que decidió ceder la palestra política a sus "hijos" y opositores ante las presiones externas e internas para la democratización, además de disminuir el control del Estado sobre la economía ante la imposibilidad de sostener al sistema económico estatista en el mundo globalizado actual, ha fracasado, pues no encontró después de Salinas y Zedillo a quienes le dieran continuidad, los Panistas se preocuparon más por el poder en sí mismo  y usufructuar el sistema en su favor, y Peña fue incapaz de reencausarlo. Para colmo, el proceso de debilitamiento de las estructuras autoritarias supuso el dejar sueltos a numerosos poderes fácticos que aprovecharon los vacíos dejados por el Estado para llenarlo, y ahí tenemos a los grupos empresariales, que buscaron satisfacer sus intereses en colusión con políticos oportunistas y voraces, a los sindicatos y sus líderes que igualmente se convirtieron en potentados dueños de poder suficiente para desquiciar al Estado, como lo demostró la CNTE en Oaxaca y otras partes, y por supuesto, el crimen organizado; las reformas incompletas y sin condiciones de ser concluidas propiciaron esto.

De manera similar a Rusia, en que la Perestroika de Gorbachov dejó vacíos que la incompetencia de Yeltsin no pudo llenar, y se retornó al autoritarismo milenario con Putin a fin de salvar al Estado y hasta a la Nación, los mexicanos decidieron que no vale la pena los riesgos: se apostó por la seguridad antes que por la libertad, y de esa manera, se pidió a gritos que todo volviese a ser como era. López Obrador, quien viene de la escuela estatista y autoritaria de Echeverría y López Portillo tiene, al igual que aquellos, en sus manos el "carro completo" y la posibilidad de manipular tanto la Constitución como las leyes de la forma que desee sin cortapisas. Los grupos de poder, hasta los empresarios que le hicieron la guerra, ahora dócilmente aparecen adulándole y asegurándole la fidelidad absoluta; los sindicatos le apoyaron para llegar al poder, los intelectuales le saludaron como a un nuevo César y los medios de comunicación se rindieron a sus pies. En pocas palabras, AMLO es el Diocleciano que nuestra decadencia esperaba, como lo proyectara el analista José Luis Trueba Lara en su magnífica obra La Tiranía de la Estupidez, del que alguna vez hablé en este espacio. Alguien que salve al Estado y nos brinde sensación de seguridad; sin embargo, tal y como ocurrió con el emperador romano, su férreo mandato y el de la Tetrarquía que estableció, únicamente disfrazó y aplazó la gravísima crisis que ya carcomía al Imperio desde los tiempos de Marco Aurelio y que nadie pudo evitar que estallara de nuevo tras su abdicación, sólo la contendrían primero Constantino y Teodosio después, y al final, sus esfuerzos sólo llevarían a salvar a la mitad de todo el orbe romano.

AMLO ha restablecido el sistema priísta, pero con una diferencia: el PRI estableció un sistema que, como su nombre lo indica, descansaba en la creación de instituciones que trascendían a las personas: los presidentes no podían ser más que caudillos durante su periodo de gobierno y después se encaminaban discretamente a las sombras, por el contrario, nuestra regresión en este aspecto es todavía mayor, pues estamos regresando al caudillismo; simplemente véase lo que ha pasado con el PRD, ese partido, sin las figuras dominantes de Cuauhtémoc Cárdenas o del propio López Obrador, se encamina a su extinción y sólo se salvó gracias a la transfusión de votos y presencia que le dio la fallida alianza con el PAN de Anaya, éste partido, ante el fracaso del joven líder y candidato, se encuentra en el marasmo de carecer de figuras, y en Jalisco tenemos el ejemplo de Enrique Alfaro, que él solo convirtió en dominante a un partido que fuera de las fronteras del estado es igualmente minoritario. Así que volvimos a la era de los caudillos: Zapata, Madero, Villa, Díaz, Juárez o Santa Anna; sin la figura y el carisma del líder, todo se vendrá abajo, a menos que decida perpetuarse de una u otra manera y hasta que la vida le alcance.

En el ambiente se aprecia división e incertidumbre, un espíritu de revancha de aquellos que se sienten fueron agraviados por el sistema por décadas, la ambición sin cuenta de aquellos que se frotan las manos ante las posibilidades de aprovecharse de la nueva situación, y el temor de muchos que ven truncadas las esperanzas de un futuro distinto.

Pero ¿qué podíamos esperar? la Democracia históricamente, jamás ha funcionado a largo plazo, desemboca siempre en oligarquías o tiranías, y en nuestro caso, creo que se decanta por la segunda opción, soy pesimista y creo que además, se abre para México el último capítulo de su Historia, una Historia de una Nación que nunca pudo cuajar ni levantarse tras su Independencia por ser uno más de los fallidos experimentos de la modernidad. Arrastrada por la propia decadencia de la Civilización Occidental de la que forma parte, se encamina, como todas las demás de su hemisferio, hacia el abismo y a ser parte del pasado y lo peor, empujada por los propios mexicanos que nunca supieron valerse por sí mismos ni romper con sus mediocridades y complejos. 
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La Selección de Fútbol:

Ya habrá tiempo, en el próximo post, de hablar acerca del que probablemente, ha sido el peor Campeonato Mundial de Fútbol de la Historia, y no me refiero a la organización, que ha sido excelente, de parte de la renovada, estructurada y autoritaria Rusia de Putin, sino por el nivel de juego de los equipos participantes, finalmente, las escuadras han sido una representación de lo que pasa en sus países, bastante elocuente además, y así es el caso de México, donde nuevamente, no se pasa de Octavos de Final...

Mientras se ve que el fútbol de los tradicionalmente considerados "equipos chicos" ha evolucionado favorablemente en los últimos años: Corea del Sur ha llegado hasta un tercer lugar, las potencias africanas también luchan, y hasta países islámicos como Irán, Marruecos o Egipto dieron buena pelea, y este Mundial ha sido la aparición de sorpresas como la propia Rusia, Bélgica o Croacia, y las grandes potencias tradicionales de ese deporte se han hundido, México no retrocede, pero tampoco avanza: el conformismo y el estancamiento son su característica, lo mismo que se vio en las urnas.

1 de julio de 2018

ANALIZANDO LOS RESULTADOS


Los resultados son contundentes, Andres Manuel López Obrador, mejor conocido como AMLO o el Peje, será el nuevo Presidente de México a partir del 01 de diciembre de este año. La tendencia es ya irreversible a estas horas y ya los otros candidatos han tirado la toalla.

El resultado no es sorpresivo, se confirman las encuestas previas que se habían estado levantando en los meses anteriores, finalmente, el electorado tomó su decisión, como lo decía en el anterior post, no tomando en cuenta la razón, sino las emociones: el coraje, la decepción, la indignación ante los escándalos que, a partir del 2014, tachonaron la administración saliente de Peña Nieto, de cuyo gobierno no puede negarse la corrupción y las malas decisiones, --ya habrá oportunidad en este espacio, de hacer una evaluación personal de lo que fue este sexenio-- pero tampoco se puede negar que en mucho los mismos fueron magnificados, amplificados o exagerados por, como lo decíamos y lo señaló el periodista Raimundo Riva Palacio, por el astuto, y a la vez, doloso manejo de redes sociales por parte de la oposición, algo que, en el gobierno priísta, nunca comprendieron ni supieron utilizar, siendo ésta, la administración que peor ha manejado sus relaciones públicas y medios en la Historia reciente.

En lo positivo, termina el proceso electoral más tenso, violento y polarizado que se haya vivido desde la década de los noventa en que el régimen de partido hegemónico empezó a dar paso a la actual "Democracia", dejando bandas de simpatizantes a un lado y otro del espectro, fanatizadas y radicalizadas; fueron campañas destinadas más que nunca, a estimular las emociones más negativas, sobre todo por los dos candidatos opositores, que hablaron de propuestas que son y serán irrealizables, y que sólo interesaron a las masas en cuanto a la promesa de un ajuste de cuentas, sobre todo la que maneja de los pobres buenos vs. los ricos malos, los honestos vs. los corruptos, etc. algo para lo cual nuestro pueblo ha sido bien educado desde Fray Bartolomé de las Casas, Pedro Infante y su Pepe el Toro y las telenovelas de Thalía Sodi. De esta manera, tendremos una sociedad dividida, bajo un gobierno de Izquierda que, como sucede en España con Zapatero primero, Rajoy después --en realidad fue su continuador pese a presumir lo contrario-- y ahora Pedro Sánchez, y se vio en EUA con Obama, sólo busca dividir y destruir en pos de una utopía inalcanzable de igualdad y hermandad, pero que siempre encontrará culpables para su irrealidad.

¿Qué nos espera? Seguir en la brega, no queda de otra. En lo positivo o bueno que haga López Obrador, porque lo puede haber, debemos apoyarlo, porque finalmente, será el Jefe de Estado y representará a la Nación. Pero esto no significa doblar la cerviz y decir que sí a todo; en lo negativo, en la destrucción que pueda venir de parte de un gobierno que más de Izquierda, estará compuesto por los resentidos (no me digan que Manuel Espino o César Nava son socialistas revolucionarios, por ejemplo) contra sus partidos de origen, contra la sociedad o el mundo, en los intentos por censurar, oprimir, violentar y también robar, debemos alzar la voz y exigir. Y créanme, habrá materia para ello, y aquí en este espacio, yo lo estaré señalando.