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18 de julio de 2014

UCRANIA Y LA GRAN ESTRATEGIA DE PUTIN



Mientras la Política Exterior norteamericana se desmorona en Irak, igualmente se deshace en Ucrania, misma que también está demostrando o agrandando aún más las grietas y defectos de la Unión Europea y su política exterior, pretendidamente ejercida en bloque, mientras que le está permitiendo a Rusia recuperar su rol de Gran Potencia y condicionar la política occidental a sus intereses.

Putin se ha hecho con Crimea, territorio que históricamente, desde el siglo XVIII pertenece a la Rusia propiamente dicha (aunque esto representó una política genocida iniciada por Catalina II y terminada brutalmente por Stalin en contra de Tártaros y Cosacos) y que Nikita Khruschev cedió a su terruño Ucrania más que nada por una cuestión administrativa, en una época en que realmente el nacionalismo ucraniano era prácticamente inexistente, aunque no así el resentimiento tras el Holodomor o hambruna provocada por el dictador comunista en aras de aplastar a sus opositores en la región.

Después de lo ocurrido en Crimea, otras regiones, donde se habla el dialecto Moscovita (Ruso) en vez del Kievano (Ucraniano) situadas al este y sur del país, declararon su independencia respecto del Gobierno de Kiev, al que no reconocen por ser producto de un golpe de Estado en contra del Presidente legal --y democráticamente electo-- Víctor Yakunovich que, leal al Kremlin, optó por asociarse con Rusia en la Unión Euroasiática, que muchos ven como un renacimiento de la URSS o del Imperio Ruso, en vez de con la Unión Europea, lo que lesionó los intereses estratégicos de EUA a través de la OTAN para arrinconar a Rusia y evitar un renacimiento del poder moscovita, además del control del paso del gas natural y el petróleo rusos a Occidente. 

El nuevo régimen ucraniano, salido de la rebelión de la Plaza Maidán de Kiev, está compuesto por grupos de lo más disímbolos, desde jóvenes que creen en los oropeles del hedonismo occidental y las maravillas del consumismo, a oligarcas corruptos enemistados con Moscú como Yulia Timoschenko que ya antes habían participado en la llamada Revolución Naranja de 2004 prooccidental y que terminó en un sonoro fracaso con el regreso de los ex-comunistas y fieles al Kremlin representados por Yakunovich en 2010, pero también a vulgares bandas de matones y neonazis, ultranacionalistas herederos de aquellos grupos que, en la II Guerra Mundial, y alentados por el brutal gobierno de Stalin y antes, la cruel Guerra Civil que siguió a la Revolución de 1917, pues Ucrania era una región donde el zarismo conservó numerosos adeptos.

Hoy en día, parece que Putin está aplicando el timing o manejo del tiempo, primero, no interviniendo directamente en Ucrania y aparentando una distensión en cuanto a la posibilidad del uso de fuerzas militares rusas en territorio ucraniano, hablando de la necesidad de negociar y lograr una solución pacífica y hasta dejando que las fuerzas ucranianas masacren a sus simpatizantes en Donetsk, Jarkov y Lugansk, ¿porqué hace esto? Por estrategia: no quiere quedar como el agresor o invasor del territorio ucraniano, sin embargo, no deja de apretar por la principal arma que tiene: la Economía, de una forma sutil, espera lograr un efecto: que sea Ucrania la que agreda y cometa un error, para de esta forma, tener el pretexto de intervenir sin que la comunidad internacional pueda negarle su derecho a la defensa, o bien, exhibir a las potencias occidentales en su apoyo descarado al régimen instalado en Kiev.



Apenas el día de ayer 17 de julio, parece que el error o el incidente que esperaba Putin con el derribo de un avión de las Aerolíneas Malayas cuyo esquema de colores es muy similar al avión presidencial ruso, mismo que pasó, con una diferencia de minutos, sobre el lugar en que la aeronave comercial fue destruida, al parecer por un misil tierra-aire o aire-ruso disparado desde o sobre territorio ucraniano, justo en las cercanías de Donetsk, ciudad que se encuentra en disputa entre las fuerzas kievanas y los separatistas prorrusos; aunque bien podría tratarse de una nueva "voladura del Maine" (yo no dudaría en atreverme a pensar esto) para tener el pretexto para la intervención, será difícil determinarlo, habida cuenta que rusos y ucranianos utilizan el mismo armamento, los mismos aviones, misiles, sistemas antiaéreos y explosivos heredados de la época soviética. Por ahora, y según la versión rusa, se tiene que el objetivo era eliminar al propio Presidente Putin y se equivocaron de blanco.

¿Qué puede pasar? Simple: Putin puede aducir que además de que se intentó una agresión directa en contra de su persona y el Estado Ruso, además de demostrar que el actual régimen de Kiev es terrorista y peligroso, la comunidad internacional lo puede respaldar, aunque habrá que ver qué hace EUA y la Administración Obama, que luce desconcertada, torpe, paralizada, aunque acaba de hacer que la Unión Europea se sume a un nuevo paquete de sanciones económicas contra Moscú, mismas que pueden afectar más a los europeos antes que a los eslavos, pues estos cuentan con la alianza económica de los BRICS, cuya ofensiva financiera está por desatarse tras la reciente cumbre de Brasilia y el designio de crear un banco de desarrollo alterno al FMI y el abandono del dólar norteamericano en sus transacciones.

Entre tanto, el régimen ucraniano parece de broma: el actual Presidente, Petro Poroshenko, un empresario comercializador de chocolate en el país eslavo es un completo improvisado de la política y un pelele de oligarcas y organismos financieros internacionales, Putin sabe de sus limitaciones y parece ponerse en plan de gato a punto de jugar con el ratón; sabe además que Poroshenko no cuenta para nada, sino que los radicales son quienes dirigen las agresiones contra los prorrusos del este, mientras que el chocolatero parece intentar, sin lograrlo, aplicar una política más moderada y conciliatoria por momentos, para luego ceder ante las presiones de los golpistas que le auparon al poder. El mismo proceso electoral del que salió su muy cuestionable investidura fue una farsa en la que hasta contendió un tipo disfrazado de Darth Vader.

Como sea, Putin está obrando con prudencia; sabe que Rusia, en su estado actual, muy probablemente no podría contra todas las fuerzas de la OTAN combinadas, sabe ciertamente, que los Europeos y aún los Norteamericanos no están en condiciones de partir hacia la guerra en contra de Rusia y que la perspectiva de la misma sería terrible: el riesgo de la aniquilación nuclear sería muy alto, pero también sabe que un Barack Obama desesperado ante la pésima imagen que tiene ante el propio público norteamericano --ha sido calificado, según encuestas, como el peor mandatario desde el fin de la Segunda Guerra Mundial-- y las constantes críticas en contra de su debilidad desplegada como gobernante, sería capaz de cometer una estupidez temeraria, como ya en su momento lo ha señalado el empresario neoyorkino Donald Trump.

Por lo pronto, Putin está demostrando una gran habilidad para aprovechar los errores de los Occidentales: si Obama dejó de lado sus relaciones con Sudamérica, el Peterburgués ha llenado el hueco, aprovechando la constitución del "Eje Bolivariano", lejos de fracaso, el Chavismo fue un éxito rutilante en sustraer a gran parte del Cono Sur de la influencia de Washington, quien sólo conserva en la región la alianza con Perú y Colombia, --además de cuatro países que a nadie importan: las Guyanas y Paraguay-- las revelaciones del espionaje informático que hiciera Snowden, ya muy avecindado en Rusia, han contribuido a tensar las relaciones entre Alemania y Estados Unidos --La Sra. Merkel descubrió que sigue siendo objetivo de la OTAN mantener a los "Alemanes abajo"-- y quizá sean un aliciente a Berlín a actuar en forma más autónoma. Sabe que la Unión Europea, presionada por la crisis económica y los conflictos internos está en un momento en que puede desmoronarse; como lo atestigua la falta de acuerdos para nombrar altos cargos del bloque  y una Inglaterra cada vez más lejana del continente.

Mientras, sabe que las sanciones no podrán pasar de cierto límite: los intereses en la construcción de los oleoductos con los que se nutre Europa Occidental de energéticos son su mayor baza, en cualquier momento, puede cortar el flujo de gas, y creo que lo hará una vez llegue el invierno, y si es muy duro, mejor, dejará que los europeos sufran las inclemencias del tiempo o que se arruinen comprando carísimos hidrocarburos de EUA o de la indiferente Noruega, que no alcanza a satisfacer la demanda, o bien, que ayuden a su aliado Irán levantándole sanciones y comprándole petróleo y gas, lo que también será una victoria. Los contratos navales en Francia y muchas otras ligas, que de romperse, arruinarán a la golpeada economía europea.

Igualmente, Putin abandona su coqueteo con Israel para ahora nuevamente reiterar invitaciones a Hamas a negociar la paz en Palestina en Moscú. No resulta atractivo para nadie ponerse del lado del Estado Judío en estos momentos y hasta EUA prefiere guardar un incómodo silencio ante los sucesos de Gaza. Bien sabe el líder ruso que los Sionistas están decretando su propio ostracismo y cavando su propia tumba.

En definitiva, estamos en un momento enormemente peligroso, pero a la vez, fascinante, estamos viendo que la Historia de la humanidad está a punto de cambiar en un punto de inflexión clave. Sigamos atentos a lo que sucede en los próximos días.

15 de julio de 2014

BALANCE DEL MUNDIAL DE FUTBOL BRASIL 2014


Ha terminado la Copa Mundial de Fútbol celebrada en Brasil, con un resultado muy justo: el campeonato para Alemania. En un torneo que pasará a la Historia como el más polémico y el que exhibió un nivel irregular, por no decir, mediocre de parte de muchos de los equipos considerados "grandes", la escuadra germana fue la única que mostró jugar verdaderamente al Fútbol, con grandes jugadores que no se las dan de divas ni son considerados como estrellas rutilantes al estilo de Cristiano Ronaldo, Neymar, Messi o Balotelli, sin embargo, ahí tenemos a Miroslav Klose que se ha convertido en el máximo goleador de la Historia de las Copas del Mundo con 16 tantos sin la mercadotecnia detrás.

Nos quedará el recuerdo de los arbitrajes cuestionables, que no parecieron errores, sino de plano amaños a fin de lograr que los "mismos de siempre", el club de los 8 únicos campeones mundiales, salvo España que llegó sin nada y quedó eliminado vergonzosamente en la primera ronda, y una Inglaterra que lleva ya 48 años revolcándose en su mediocridad y sus complejos, avanzaran más en las instancias del torneo. Resultó triste que selecciones nacionales que demostraron una enorme calidad y un mayor desarrollo en su fútbol en los tiempos recientes como Chile, Costa Rica, Colombia o Bélgica fuesen eliminadas, mientras que se dio el pase a octavos de final de equipos que no aportaban nada y no representaban nada como Grecia y Suiza.

Como nunca, quedó patente la inmensa montaña de corrupción que liga a la FIFA con gobiernos y patrocinadores en esta justa mundialista: desde el apoyo descarado a Brasil que sólo fue cortado por la propia incapacidad del equipo verdeamarelo en aras de ayudar a la administración de Dilma Rousseff a superar la crisis política y social que vive en su país y que desenmascara la corrupta realidad del régimen de Luis Inázio "Lula" Da Silva y su Partido de los Trabajadores (PT) que si bien, aprovechando circunstancias internacionales favorables y haciendo alianzas inteligentes con Rusia, la India, China y Sudáfrica ha constituido el bloque de los BRICS, ha hecho que el gigante amazónico se convirtiese en la quinta economía del mundo y una de las potencias emergentes y ciertamente, sacó a 40 millones de brasileños de la miseria, pero no calculó que esto tenía sus consecuencias: fundamentalmente un pueblo brasileño deseoso de vivir mejor, de contar con servicios superiores, poner fin a las favelas y su clima permanente de violencia, inseguridad y delincuencia, y que sobre todo, desea un Gobierno y una clase política que deje de ser tan corrupta.

El enorme fracaso de la selección brasileña de fútbol en el campeonato, quedando en un humillante cuarto lugar y tras haber recibido 10 goles en sus últimos dos partidos se explica por ello, el deporte de las patadas ha dejado de ser prioritario para los brasileños, que ahora se han dado cuenta de que existen cosas más importantes, que no deseaban la celebración del campeonato en su país y el astronómico despilfarro en elefantes blancos como el estadio de Manaos que ahora hace compañía al Teatro de la Opera del Amazonas, el sueño del loco Fitzgarraldo, como una de las construcciones más majestuosas e inútiles de la Historia, en una ciudad que carece de equipo de primera división y de accesos carreteros en medio de la jungla, pero que permitió a políticos y constructores embolsarse grandes cantidades de dinero. Los brasileños desean en serio que su país sea desarrollado y sea una potencia de verdad, y no un país que gana trofeos en un juego, pero cuya población vive en la miseria y encuentra en dicho juego la manera de salir de la pobreza.

De igual manera, la justa mundialista nos deja la verdadera dimensión de las estrellas del fútbol actual: puede que haya todavía quien siente el orgullo de portar sus colores nacionales y está dispuesto a todo por defenderlos, como lo demostraron los holandeses y los mismos alemanes, incluso con los naturalizados o de origen extranjero como Özil, Khedirá, Boateng y Mustafi, (Klose y Podolski, nacidos en Polonia, son germánicos de raza, descendientes de los alemanes que habitaban las regiones de Prusia Oriental cedidas al país eslavo por Stalin en la borrachera de la victoria sobre Hitler) pero existen otros que quizá prefieren guardarse para los campeonatos de liga europeos y de ahí el pobre desempeño que mostraron Cristiano Ronaldo, Wayne Rooney, Mario Balotelli y el propio Lionel Messi, injustamente ganador del trofeo del "Balón de Oro" como mejor jugador del torneo, quizá por efecto de las componendas entre la FIFA y la marca de ropa deportiva Adidas, patrocinadora del premio, por no decir la misteriosa epidemia de lesiones que sufrieron muchos estelares antes de iniciarse el campeonato y así no se presentaron con sus selecciones. Cabe señalar sin embargo, que en las ligas europeas los calendarios son tremendamente exigentes y desgastantes, todo en pro del negocio que hace que todo el año, todos los días, casi, haya partidos de algo, lo que desgasta muchísimo al jugador actualmente y mantiene una competitividad de altísimo nivel.

Este Mundial, además, ha sido un parteaguas en EUA, país que ha sido tradicionalmente contrario al fútbol soccer, pero que ahora se paralizó para ver jugar a su seleccionado, donde la Liga de Fútbol, la MLS, cuenta cada vez con más seguidores e incluso, amenaza con rebasar por momentos, como ahora en el Mundial tanto al béisbol como al basket-ball en popularidad y audiencia, lo cual es un fenómeno digno de estudio: en mucho, puede estar relacionado con la pérdida de preeminencia de la república del norte, como lo lamenta la columnista estadounidense Ann Coulter, pero era de esperarse, la propia sociedad norteamericana ha sido "víctima" de la Globalización y por ello se ha unido a la hinchada del fútbol en detrimento de los deportes tradicionalmente norteamericanos que eran usados y vistos como un sello propio o marca de la casa que los diferenciaba de los demás, a medida de que EUA pierde ese lugar preponderante y ocupa un lugar más en el concierto de las naciones, su sociedad igualmente se integra al todo global y pierde ese excepcionalismo que desde su origen les hacía pensar en ser algo mejor o superior al resto, y la creciente afición por el fútbol es muestra de ello.

En cuatro años, la justa se celebrará en Rusia, como muchos dicen, --desconociendo la gran tradición y pasión rusa por el fútbol, sin embargo-- el campeonato se celebrará en el gigante eslavo gracias a los negocios de la FIFA, que con Blatter ha llegado al culmen de lo iniciado por Havelange en los años 80, y convertido al fútbol en un negocio de 200 mil millones de dólares al año, tomando decisiones con base en las ganancias y no en otra cosa, para nadie es ya  un secreto que tanto Rusia como Qatar "compraron" la sede a base de sobornos, dádivas y favores a los directivos de la federación deportiva.

¿Seguiremos viendo cómo el fútbol cae de nivel, quedando en la leyenda aquel Mundial de México 70, probablemente el de mejor nivel deportivo de la Historia, o aquellos míticos equipos brasileños, precisamente de 1970 y de 1982 que hacían del fútbol arte? ¿Habrá al fin algo que pare la enorme corrupción de la FIFA? ¿seguirá la política metiéndose en el deporte? Soy pesimista y me respondo a mi mismo en sentido afirmativo.

11 de julio de 2014

GAZA, ISRAEL Y PALESTINA, HACIA LA BATALLA FINAL


Y mientras la Copa Mundial de la FIFA se acerca a su final, ya hablaré al respecto, por lo pronto basta decir que muy probablemente ha sido uno de los torneos de nivel más bajo de la Historia de esta justa deportiva, el más costoso y el más polémico, además del que más efectos nocivos tuvo para el entorno del país sede; las tensiones aumentan en otras partes del mundo. Además de la tensa situación en Ucrania, donde Putin con paciencia y habilidad a esperar el momento oportuno en que expandirá nuevamente el poderío moscovita sobre dicha Ex-República Soviética, y de la situación en Irak, donde en la persona de Abú Bakr Al-Baghdadí vuelve a plantearse el ideal imperial y expansionista del Islam, tenemos ahora la situación de la eterna guerra entre Israel y Palestina y en específico, el enfrentamiento con el grupo radical islámico Hamas que controla la Franja de Gaza, región hacinada y extrangulada por el Estado Judío,sometida ahora a terribles e inmisericordes bombardeos con los que se responde a los ataques de los islamistas realizados igualmente mediante misiles.

Resulta un tanto irónico y hasta risible la ocurrencia de hace unas semanas de Jorge Mario Bergoglio, el ocupante de la sede petrina de haber viajado a Medio Oriente y luego haber convocado al Vaticano a los presidentes israelí y palestino: Simón Péres y Mahmoud Abbas a convocarlos a una jornada de oración por la paz, el argentino únicamente, como ha sido la tónica de lo que lleva su pontificado, buscó promover su imagen y aparecer como el promotor de la pacificación del Oriente, y dar una imagen de tolerancia y de apertura hacia los otros cultos monoteístas y hacia los cismáticos orientales, pero todo quedó en fotografías, en hacer a un lado la posición de San Pío X hacia el Sionismo, que era la postura mantenida por la Iglesia desde los Apóstoles --misma que en su momento fue entendida y respetada por el propio Theodor Herzl-- y en una actitud propia de "bajarse los pantalones" hacia quienes por un lado se han mantenido en permenente oposición al Cristianismo como sucede con los Judíos y por otro, abiertamente han deseado su destrucción, como ocurre con los Musulmanes. Fuera de eso, el Papa actuante no logró nada, ni actuar como mediador, ni logró que ambas partes en conflicto llegasen a un acuerdo, ni la oración fue sincera; fue un triste intento de remedar a San Juan Pablo II y su proyección internacional que sólo sirvió para alimentar al enorme ego argentino del Jesuita y su "buena prensa".

Lo que vemos es parte de la espiral de venganzas mutuas entre Judíos y Palestinos que parece, sin embargo, se acerca a un trágico final, y a pesar de las terribles imágenes de niños y civiles masacrados por las bombas de los israelitas, me atrevo a decir que el final no será favorable para estos, sino todo lo contrario, algo que dejará al "Holocausto" --haya sido exagerado o no posteriormente a la II Guerra Mundial-- como un cuento de hadas; así lo teme incluso el Rabino Mijael Even David en un muy valiente artículo en el que entiende perfectamente que el Estado de Israel no ha sido otra cosa más que un fracaso desde 1948 a la fecha y se dirige a la tragedia.

¿Cómo no va a serlo si el Estado de Israel no es más que el producto de otro fracaso? El propio padre del Sionismo: Theodor Herzl, veía la necesidad de la creación de un Estado Judío, tras atestiguar el desarrollo del Affaire Dreyffus, como una respuesta al fracaso de los Judíos a integrarse en las sociedades europeas occidentales y el fracaso, a su vez, de éstas a asimilarlos; muchos lo han apuntado que en realidad el Estado de Israel consumó el sueño de Hitler de crear un "gueto gigante" a dónde enviar a gran parte de los israelitas que habitaban en Europa, además de haberlos enviado a la cueva del lobo, donde han tenido que vivir, desde hace casi 70 años en guerra permanente para recuperar sus territorios de origen habitados ya por otros pueblos tras el devenir histórico de dos milenios. No en balde, Herzl, que no era un fanático ni un loco, planteó que quizá era mejor no recuperar Palestina, sino comprar a Francia gran parte de Madagascar o a Argentina el extremo sur patagónico para fundar ahí un nuevo país para su pueblo.

Pueblo que además, también ha fracasado en definirse: si lo Judío está definido por una religión: ¿cómo explicar que el discípulo de Herzl, este sí un terrorista y asesino como David Ben Gurion fuese un ateo marxista postulace al extremo el nacionalismo de un pueblo cuya identidad se desprende de los cinco primeros libros de la Biblia? Más cuando la idea de que constituyen una raza queda anulada al comprobar que la mayoría de los Judíos Europeos: los Azhkenazi, descienden de los Khazaros, de Eslavos y hasta Germánicos convertidos al Judaísmo Talmúdico en el siglo VIII d.C., que los Judíos más auténticos, los Sefarditas tienen mezclas con elementos grecorromanos en el pasado, y que existen los Judíos negros o Falasha de Etiopía que practican un culto más relacionado con el Antiguo Testamento que con las doctrinas del Talmud, lo mismo que las comunidades mucho más auténticamente hebreas de Irán, Pakistán y el norte de la India.

Lo peor parece venir ahora de una dirigencia Israelí que parece no entender lo que está ocasionando con sus acciones: no parecen entender el potencial de los nuevos medios de comunicación y la difusión de fotos de niños muertos y mutilados; lejos de debilitar a Hamas y al terrorismo islamista, le está dando combustible que, en el actual ambiente de fortalecimiento del extremismo musulmán posterior a las Primaveras Arabes, es peligrosísimo, más con el fundamentalismo hirviendo en lugares tan cercanos como Siria e Irak, por un lado, por el otro, también fortalece al mal llamado anti-semitismo, el cual encuentra caldo de cultivo en los cada vez más fuertes movimientos tradicionalistas europeos y sudamericanos, donde, desgraciadamente, existen muchas personas que confunden el Conservadurismo, la defensa de la identidad nacional o la Tradición con las posturas del Nacionalsocialismo o el Fascismo, lo cual es algo totalmente erróneo y peligroso, incluso contraproducente para estos movimientos, --Basta con ver el ridículo sainete de los "Morenazis" aquí en Jalisco, México-- cuando Hitler estuvo muy lejos de apoyar al Catolicismo y en cambio, buscó junto a Heinrich Himmler, el líder delas SS, reinstaurar un paganismo germánico y esotérico según se escondía en el origen del Nazismo en sectas masónicas como la Sociedad Thule.

Israel se dirige a un atolladero, más cuando el apoyo tradicional de EUA se debilita y aunque ha coqueteado recientemente con Rusia, quien vio en el Estado Judío un probable apoyo para el Régimen Laico de Bashar el-Assad en Siria en contra del fundamentalismo islámico, estúpidamente apoyado ahora por Washington, pero a Putin no le conviene alinearse con Israel actualmente por cuestión de imagen. En resumidas cuentas, es muy probable que termine convirtiéndose en un Estado-paria, lo que lo colocará en mayor riesgo.

Es evidente que Israel ha cometido y comete crímenes de guerra, pero también es cierto que un grupo extremista como Hamas es peligroso y utiliza una táctica cobarde de emplear a los civiles como "escudos-humanos" y también posee la gran astucia de usar en los medios las fotos de los muertos por los misiles israelíes en su favor, también es ciertamente estúpido el esperar o pensar que los Judíos deban dejarse matar por los misiles que los Palestinos les lanzan para que la contienda sea más pareja o luzcan más justificados sus ataques, y que no respondan en forma contundente, si Hamas o Hezbollá contaran con un armamento avanzado como los Judíos, no les faltarían ganas de masacrar a sus rivales. En descargo de Israel y desde una óptica de tolerancia religiosa, cabe decir que las autoridades judías han permitido el mantenimiento de los lugares sagrados del cristianismo y su custodia por órdenes religiosas como los Franciscanos, incluso sofocando a los Judíos fanáticos religiosos que han intentado atacar dichos lugares, aunque ciertamente han ahogado (con la cooperación de los Musulmanes), la vida de ciertas comunidades cristianas palestinas como en el caso de Belén. Quizá respeten esa tolerancia por conveniencia de los ingresos que el "turismo religioso" representan para el país, pero no es de dudarse que si los fundamentalistas islámicos tomasen el control de toda Tierra Santa, esa libertad terminaría, como sucedió en los tiempos de las Cruzadas.

La espiral de violencia, que se suma a una situación política internacional muy tensa, que amenaza con desatarse en algo que nadie quiere que suceda pero que puede ser inevitable, no terminará hasta que ambas partes pongan freno a los radicales de su bando: hasta eso, las autoridades israelíes dieron un paso en ese sentido al apresar a los extremistas Judíos que mataron a un niño Palestino en venganza por los tres adolescentes Israelitas secuestrados y liquidados por Hamas. Sin embargo, creo que ambas partes han cruzado la raya y se encuentran ya, en el punto de no retorno.

1 de julio de 2014

¿EL REGRESO DEL CALIFATO?


El alzamiento del Ejército Islámico de Irak y el Levante no es asunto menor, por el contrario, puede ser el origen de un problema geopolítico sin precedentes, más cuando la dirigencia de este movimiento radical está proclamando la reconstrucción de la Khilafah, o Califato, el Imperio Islámico, encarnación política de la Ummah o Comunidad de Creyentes.

El origen del Islam se explica en mucho por la búsqueda de Mahoma de lograr la unidad de las tribus árabes, éstas, hermanas menores de las brillantes civilizaciones semitas del Medio Oriente antiguo, se encontraban desunidas, enfrentadas entre sí y entregadas en su mayoría al nomadismo; el profeta musulmán, descendiente de Ismael, hijo de Abraham y Agar, y miembro de la tribu de los Qoriaschíes, como comerciante, conoció tanto al Imperio Persa Sasánida como al Imperio Romano de Oriente, y muy probablemente buscó la manera de dotar a su patria de una unidad política a la vez que ideológica y religiosa; sin embargo, lo hecho por él rebasaría sus expectativas, a su muerte, se planteó quien dirigiría a la comunidad de creyentes musulmanes, y así, se planteó la existencia de un "sucesor" khalifa en árabe, que dirigiría la comunidad y a la vez sería el máximo intérprete de la doctrina religiosa.

Los llamados "4 primeros califas bien guiados", eran parientes de Mahoma y eran electos por la comunidad, sin embargo, después vendría el cisma Chiíta encabezado por Hussein, nieto del profeta y el apoyo que recibió de los Persas, recién convertidos al Islam y que pronto habían adquirido una enorme influencia sobre el Mundo Islámico, a grado tal que los rasgos culturales que hoy identificamos como árabes o musulmanes en general, son en realidad provenientes de la Cultura Persa y en segundo lugar del Egipto Helenístico-Romano: vestimenta, música, costumbres, bailes, arquitectura, urbanismo, etc. No era de extrañarse, los árabes tenían una cultura muy pobre y claramente se deslumbraron por la cultura imperial de los iránios, quienes a su vez, adoptaron mucha de su civilización de los pueblos de Mesopotamia.

En los terrenos políticos eso también se reflejó, tanto Mahoma como los primeros Califas vivían como ascetas y eran vistos como líderes espirituales; pero todo cambió tras la llegada al poder de los Omeyas tras la derrota de Hussein, quien si bien había tenido el apoyo iraní en forma directa, la influencia cultural persa había ya permeado en toda la élite dirigente árabe que había adoptado el lujoso modo de vida de los nobles conquistados en unos cuantos años.

Por ello, el Califa se reconvirtió en un monarca verdadero, asumiendo el carácter, el ceremonial y las insignias que originalmente habían pertenecido a los monarcas aqueménidas, arsácidas y sasánidas, asumiendo el título de Padishá o Rey de Reyes, e instalados en Damasco primero y Bagdad, pasando después a residir en suntuosos palacios hechos a imagen y semejanza de los que en el pasado habían pertenecido a poderosos monarcas como Ciro el Grande, Darío, Jerjes y demás, rodeados de una gran corte y poseedores de un enorme harem. 


El Califato sin embargo, tras una brillante etapa inicial de expansión y esplendor bajo los Omeyas y los Abasidas se fue disgregando y cayendo en la decadencia: luchas dinásticas ligadas a la poligamia, la separación de los Omeyas sobrevivientes y la creación de un Califato rival en Córdoba, los descendientes de Mahoma que se instalaron en Egipto, creando su propio Imperio basado en El Cairo, y la invasión de los Turcos Selyúcidas, llevaron a los Califas a reducir su poder político y volver a ser contemplados como líderes religiosos, a la vez que se aceleraba la división del Islam entre numerosas corrientes y doctrinas; el poder político Sultanyia "soberanía", empezó a ser ejercido por otros príncipes, los Sultanes, quienes ejercían el mando militar, muchas veces tras haber recibido la sanción o el reconocimiento debido de parte de alguno de los Califas rivales, aunque la mayoría de los Musulmanes reconocía como tal al de Bagdad, primero, hasta la caída de la capital iraquí en manos de los Mongoles de Hulagu Khan a mediados del siglo XIII, para posteriormente reconocerse la supremacía del Califa Fatimita de Egipto.

No serían sino los Turcos Otomanos quienes en 1517 asumirían el título de Califa tras la conquista de las tres ciudades santas del Islam: La Meca, Medina y Jerusalén y la cesión de los derechos sobre el trono imperial de los Fatimitas de El Cairo al regente turco de Estambul, pasando así el Califato de los Arabes a un clan de origen mongol, que sin embargo, adoptó toda la práctica política, el ceremonial, lujo y corte de los árabes y persas. Los Otomanos, como Sultanes o soberanos, ejercerían su poder político sobre gran parte del Norte de Africa, el Medio Oriente y los Balcanes, a la vez que tras haber unificado la suprema potestad religiosa, fueron reconocidos como máxima autoridad islámica en todo el Islam Sunnita, no así en Irán, donde se mantuvo el Imperio rival de los Safávidas y la división religiosa al ser Chiítas.

Esta unidad aparente del Islam Sunnita, la corriente mayoritaria en el mundo musulmán empezó sin embargo a resquebrajarse en el siglo XVIII en la península arábiga, donde surgió el Wahabismo, una corriente muy crítica contra la aparente heterodoxia de los Califas Turcos, y que predicaba el retorno a una visión más integral del Islam; esta corriente, apoyada por los príncipes locales de la familia Saud, se mantuvo en rebelión contra el régimen Otomano hasta la Primera Guerra Mundial, en que el apoyo británico, representado por el mítico T. E. Lawrence, llevaría a la independencia del después llamado Reino de Arabia Saudita y las demás monarquías del Golfo Pérsico, todas ellas impulsoras del Fundamentalismo Islámico basado en esa doctrina.

Al igual que sus antecesores, el Califato Turco tras una etapa inicial de expansión y éxito empezó a entrar en una lenta decadencia tras la Batalla de Lepanto en 1571 y los dos intentos por tomar Viena en que la cada vez mayor supremacía tecnológica de los Europeos Occidentales empezó a pesar contra los ejércitos islámicos, numerosos pero anclados en el medioevo. El mundo musulmán y el Califato en particular, no supo digerir la modernidad pese a que a partir de Selim III, a fines del siglo XVIII, se intentó adoptar una política que buscara adoptar las innovaciones occidentales (el zamizdat), lo cual reforzó el integrismo de los Wahabitas. Para finalizar el siglo XIX, el Imperio Otomano era el hombre enfermo de Europa y ya varias potencias europeas le habían arrebatado provincias enteras, además de tenerlo sujeto por una enorme deuda externa y la dependencia tecnológica. Ante ello, las voces que pedían reforma fueron creciendo, y para 1908, la rebelión de un grupo de militares jóvenes, educados en Occidente, como Enver Paschá y Mustafá Kemal, los llamados Jóvenes Turcos impusieron un régimen pretendidamente parlamentario y constitucional, reduciendo al Califa a un papel meramente ceremonial y religioso; en la práctica, impusieron una dictadura militar que buscaba mezclar tanto la modernización a la europea como el integrismo musulmán, algo que se vería reflejado en el genocidio de los Armenios, hace ya cien años.

Sin embargo, la derrota en la Primera Guerra Mundial y el desmembramiento del Khilafah o Imperio Islámico tras los Tratados de Sévres y Lausana en mandatos y protectorados a manos de Británicos y Franceses llevó a Mustafá Kemal a proclamar la República, aplicar un nacionalismo laicista como política y derrocar y abolir el Califato en 1923, entonces en manos de Mohamhed VI. A la fragmentación política del Islam siguió una fragmentación religiosa y a de inmediato, buscar la restauración para evitar el reino de incertidumbre que se apoderó de los países musulmanes creados a base de fronteras ficticias y repartos coloniales; no en balde, en 1928 surgiría la Hermandad Musulmana en Egipto, considerada como la organización madre del fundamentalismo musulmán y que recientemente condujo la "Primavera Arabe" en la tierra de los faraones. Tal vez el fruto final de esta "Revolución Francesa a la Musulmana" sea en realidad el renacimiento de la idea de Imperio, tan es así, que basta hacer una búsqueda de las entradas caliphate o khilafah en Google y uno se da cuenta de lo popular y extendido que está la idea del regreso del imperio entre los musulmanes, sobre todo entre los jóvenes.

Hoy en día, el EIIL está proclamando la reconstrucción del Califato como solución a los problemas de los países islámicos y la intervención de las potencias occidentales desde los años 20 del pasado siglo, Al-Qaeda y Osama Bin Laden lo predicaban y es un objetivo clave del islamismo radical sunnita de vertiente wahabita-salafista. El mapa con el que inicia esta entrada refleja el objetivo: construir un Imperio que abarcaría desde el Al-Andaluz o la España Musulmana, los Balcanes, la mitad norte de Africa, Medio Oriente, Asia Central, gran parte de la India, Indonesia y Malasia: un Imperio así que obtendría el control de grandes recursos naturales y una población de 1,300 millones de personas. Sin duda, sería la mayor potencia mundial en muchos aspectos y representaría un serio peligro para la Civilización Occidental y el Cristianismo mismo, como en tiempos medievales.

Incluso, ya hay un pretendiente al trono imperial del Islam impulsado por el EIIL: Abú-Backr Al-Baghdadi, nombre que creo, ha sido adoptado como toda una declaración de principios (en realidad se llama Ibrahim bin Awad bin Ibrahim al Badri): primero, por que Abú-Backr fue el primer Califa tras la muerte de Mahoma, y el apeellido es una alusión a que la ciudad mesopotámica vuelva a ser la capital imperial, habiendo sido sede de las mayores glorias del Islam, sobre todo bajo los siglos IX y X, durante el reinado del mítico Harún Al-Raschid, por ejemplo. ¿Quién es este hombre que al llamarse así pretende presentarse como un nuevo nacimiento del imperialismo musulmán y el regreso a la "Edad de Oro"?


De él se conocen estas fotografías, y al parecer es el líder de esta poderosa fuerza rebelde que se está haciendo con el control del norte y centro del país, al parecer, inició como militante de Al-Qaeda y obtuvo el liderazgo del grupo al que ha convertido en una potente fuerza de combate a la muerte del líder anterior Omar Al-Baghdadi, y es relativamente joven, pues al parecer tiene 43 años. Incluso, ha anunciado un ambicioso plan de, en cinco años, reconstruir el Califato y extenderlo por grandes territorios. Cabe decir que, muy probablemente, esta estrategia está "palomeada" o cuenta con el visto bueno de las monarquías integristas del Golfo Pérsico, que le han financiado y posiblemente, vean en el autoproclamado emperador a un títere para beneficiar sus intereses o a quien puedan controlar, aunque quién sabe, el caudillo puede luego rebelárseles.

No cabe duda que estamos en ciernes a una etapa de grandes cambios que parecen volver hacia el pasado: a mediados del siglo XIII, Othman era un cacique turco que lideraba un pequeño emirato en el oriente de Asia Menor, en pocos años, él y sus sucesores iniciaron una expansión dominando otros Estados musulmanes y enfrentando y derrotando al Imperio Romano de Oriente con una estrategia y tácticas igualmente crueles y brutales a las de los islamistas actuales, hoy, Abú-Bakr aparece igual, como un caudillo guerrero oscuro, pero con grandes ambiciones y la determinación para cumplirlas. Ante la crisis de la Modernidad y su más que posible fracaso próximo, los fantasmas pre-modernos salen de los armarios de la Historia y parecen regresarnos a un mundo que parecía ya pasado.

Como sea, de renacer una monarquía islámica imperial y expansionista, estaremos ante un hecho capaz de cimbrar al mundo hasta sus cimientos y revolucionar los tiempos. Lo curioso es que esto puede agarrarnos igual que a los Romanos Orientales, perdidos en discusiones absurdas o estúpidas, se dice que, en 1453, con las tropas islámicas de Mohamhed II batiendo las murallas, los obispos ortodoxos romano-orientales se encontraban debatiendo sobre el sexo de los ángeles, hoy, Abú Bakr II y sus fuerzas pueden encontrarse a nuestros legisladores discutiendo sobre las uniones homosexuales... No cabe duda que la Historia se repite.




28 de junio de 2014

IRAK: LA QUIEBRA DE LA POLITICA IMPERIAL DE EUA


Y mientras el mundo continúa viendo rodar el balón, en un Mundial de Fútbol que parece no tener tan bajo nivel, o más bien, al tener un nivel tan bajo ha propiciado que esté siendo escenario de diversas sorpresas debido a ese bajo nivel que provoca que los aparentemente más poderosos equipos en realidad tengan hasta ahora una participación floja debido a lo inflado de sus estrellas, tenemos que el Juego de Tronos continúa su desarrollo en distintos escenarios en el planeta.

En los dos principales: Ucrania e Irak, las cosas no parecen marchar bien para las potencias occidentales, en especial EUA, sino que, por el contrario, los acontecimientos parecen certificar el derrumbe del otrora único foco de poder global: Estados Unidos, como nunca antes.

Vayamos por partes:

1.- Irak:


Lo que ocurre en la antigua Mesopotamia recuerda mucho a Vietnam en 1975, cuando los últimos remanentes de las tropas estadounidenses y el personal diplomático instalado en la ciudad de Saigón, entonces capital de Vietnam del Sur, abandonaron atropelladamente la ciudad, mientras las tropas del norte, comandadas por el genio del General Vo Nguyen Giap avanzaban inexorablemente, arrasando a su paso con los últimos puntos de defensa de las fuerzas sureñas; en la embajada, norteamericanos y vietnamitas que de una u otra forma habían colaborado o confraternizado con las barras y las estrellas se arremolinaban desesperados en torno a los helicópteros a fin de escapar de la ciudad asediada y pronta a caer, no todos lo consiguieron y después serían hechos prisioneros o eliminados por el régimen Comunista victorioso e inmisericorde.

EUA había sido derrotado en forma aplastante, no importaba que oficialmente "sólo" hubiese tenido 100,000 muertos y los Vietnamitas perdiesen hasta un millón de efectivos y civiles en una guerra atroz, los norteamericanos, en especial un papanatas como el general Westmoreland, comandante en el teatro de operaciones, no comprendían la estrategia seguida por Giap y demás mandos asiáticos, mientras para el Occidental la guerra es como el ajedrez y se basa en eliminar piezas y peones del campo, para el militar vietnamita hoy centenario, la guerra se asemejaba al ancestral juego chino del "Go": la victoria se consigue tras infiltrar poco a poco, el territorio enemigo y arrinconar al adversario sin importar el costo.

Con una tropa desmoralizada, la opinión pública en contra, millares de mutilados y otra gran cantidad de soldados dañados mentalmente tras haber sufrido los "albazos", emboscadas y otras tácticas de verdadero terror psicológico empleadas por los vietnamitas, y que serían la raíz de la gran masa de adictos a las drogas en EUA hasta el día de hoy, se arriaba la bandera norteamericana, y un enorme número de helicópteros partía hacia los portaaviones situados en las costas indochinas, sin lugar para llevarlos a todos, muchas de las aeronaves fueron arrojadas al mar una vez desocupadas.

Lo de Vietnam es el inicio de una serie de fracasos de la política exterior norteamericana que lo definen como un "Imperio fallido" o incompleto, según lo define el economista británico Neil Ferguson como ya varias veces antes lo hemos citado aquí: la realidad es que EUA no ha vuelto a tener ninguna victoria en sus diversas empresas militares reales desde la Segunda Guerra Mundial. Hoy, Irak es la muestra clara de ello.

Expliquémoslo: el tratadista Karl Von Clausewitz nos dice que la victoria sólo es tal cuando la guerra conduce al logro de una finalidad política definida: en el caso de los norteamericanos, la Segunda Guerra Mundial les llevó a obtener una victoria clave, pues lograron convertirse en la primer potencia económica, militar y política del mundo, sujetar a Europa Occidental a sus intereses y reconvertir a Alemania y Japón de rivales en aliados; pero después, la Guerra de Corea terminó en empate y no pudo evitar que el norte de dicho país cayera bajo la influencia soviética y china, en el caso de Vietnam, los fines de la intervención nunca quedaron claros, salvo un temor al incremento de la influencia rusa-comunista en Asia, la derrota militar fue absoluta y la sorpresa llegaría a partir de la década de los noventa, cuando Vietnam normalizó relaciones diplomáticas con EUA y se convertía en socio comercial y aliado en la región: Ho-Chi-Mihn utilizó únicamente al Comunismo como pretexto ideológico para obtener apoyo para lograr su objetivo: la independencia de su país respecto de Francia y de Japón, tal parece que ni el líder político del Vietnam del Norte ni su mando militar entendieron nunca que se le había perdido a EUA en su tierra, pero se defendieron con todo ante la invasión.

Posteriormente, la intervención en Camboya, una extensión de Vietnam, tampoco rindió frutos, el derribo de Pol Pot y su sangriento régimen se debió a la intervención precisamente vietnamita y a las oscuras conveniencias del Rey camboyano Norodom Sihanouk que le entregó el poder al Khmer Rouge y luego se lo quitó, y quien tras abdicar, se retiró a Pyongyang en Corea del Norte, como huésped de honor de la familia Kim, de quien siempre fue amigo.

Y así han seguido intervenciones sin cuento y sin fruto: la invasión a una mínima isla del Caribe como Grenada, la guerra de Panamá, único caso exitoso en que se derribó a un antiguo aliado: el General Noriega y su mafioso régimen y el país centroamericano se dirigió a un camino ascendente de desarrollo tras la devolución del Canal de parte de Washington. En la Primera Guerra del Golfo, se logró cumplir con el mandato de la ONU de liberar a Kuwait, pero no se derribó a Saddam Hussein, y al debilitar su régimen con el embargo, se propició el lento fortalecimiento de Irán y las Monarquías del Golfo Pérsico. Vino después el caso de Yugoslavia, donde el gran ganador fue Alemania,

La segunda intervención en Irak no puede más que calificarse de desastre, un desastre del que EUA y en particular Obama no sabe cómo salir, en su disculpa, hay que señalar que el problema iraquí lo heredó de su predecesor: Bush Jr., quien desencadenó el caos al eliminar a Saddam Hussein, éste, como buen Asirio, había mantenido unido a Irak con la misma receta que sus lejanos antecesores como Sargón, Assurbanipal o Senaquerib y Nabucodonosor II (su ídolo histórico) habían empleado: la fuerza bruta y las componendas con los líderes tribales, además de un laicismo copiado de Turquía y Egipto con el que buscaba establecer un sistema incluyente y que no se decantaba por ninguna facción étnica, religiosa o ideológica; al perderse la dictadura del nativo de Tikrit y su hábil política, se perdió todo el equilibrio existente al interior de Mesopotamia, propiciando la intervención de Irán que resultó el mayor beneficiado con un Gobierno Chiíta en Bagdad, aunque esto ahondó las fisuras en el complejo país, entre los Chiítas Caldeos, los Sunnitas Babilonios y Asirios, los Cristianos Católicos Asirio-Caldeos y los Kurdos, dejando el caldo de cultivo para una guerra civil en ciernes que al fin ha estallado.

Retiradas las tropas norteamericanas de Irak, no hubo ningún freno al estallido del conflicto, agravado además por el "Juego de Tronos" oculto tras las "Primaveras Arabes": el intento de detener el crecimiento de Irán como potencia regional: Irak podía convertirse en un satélite persa, como lo ha sido desde el siglo VI a.C. y enlace directo con su aliado en Siria: Bashar el Assad, siguiendo la histórica y natural linea de expansión iránia seguida desde la Antigüedad. A los poderes árabes sunnitas emergentes eso no convenía, y de ahí tanto el apoyo a las rebeliones populares y el armado de milicias en Siria, con apoyo norteamericano.

Incluso, lo de Irak parece haberse originado en ello: el Ejército Islámico de Irak y el Levante, grupo armado asociado a Al-Qaeda, al parecer recibió entrenamiento, pertrechos y financiamiento norteamericano y de las Petromonarquías en Jordania, antes de iniciar su ofensiva hacia Bagdad, muy posiblemente esto busca ya sea la implantación de un régimen fanáticamente Sunnita en la antigua capital imperial del Islam que evite las ambiciones persas de tender un eje de regímenes Chiítas de Damasco a Teherán, que le permitan una proyección del poder persa hacia el oeste como en los tiempos de Ciro el Grande. De no lograr derrotar por completo al Gobierno dominado por los Chiítas de Irak, al menos parece que el objetivo será su partición en tres: el Kurdistán al norte, lo cual no es mucho del agrado de Turquía, que teme un empoderamiento de los Kurdos, en el centro, un Irak Sunnita y al sur, el Irak Chiíta que probablemente sea si no anexado, si convertido en un satélite total de Irán.

Como sea, la Administración Obama parece no saber qué hacer: si bien el origen del EIIL puede estar en la estrategia antipersa de Washington, tal parece que en una reacción de pánico ante sus avances que pueden también resultar peligrosos para los intereses de EUA, ha optado por evacuar a su personal diplomático y civil por un lado, mientras plantea enviar o asesores militares o una nueva fuerza de tropas para sostener al régimen de Bagdad a como de lugar, a pesar de la oposición interna que señala que sería un error volver a intervenir en el Medio Oriente y las dificultades financieras del país, que no ha obtenido nada, absolutamente nada tras la destrucción de Irak y la supuesta implantación de la Democracia. Por el contrario, pareciera que EUA bajo Obama ha reducido su papel a ser el matón que hace el trabajo sucio de la política planeada en las cortes de Riyad, Doha, Al Kuwait, Abu Dhabi y Dubai.


Ni concesiones petroleras, ni oleoductos o gasoductos, ni bases militares o un proceso de paz concluido y llevado a buen término entre Israel y sus vecinos, ni el fin del terrorismo islamista o la adopción real de la Democracia Representativa y los ideales de la Ilustración en el Mundo Musulmán, ni siquiera beneficios económicos que permitiesen a EUA salir de la crisis en la que entró en 2008 y el endeudamiento brutal que padece; solo caos, destrucción, muerte y un Estados Unidos que se encuentra enfrentado ante su vacío y su legado imperial e ideológico: los Imperios Británico, Español, Francés, Romano y hasta el Mongol fueron espacios de difusión de cultura, de construcción de grandes logros materiales e intelectuales y sentaron las bases para el surgimiento de nuevos países y potencias emergentes.

Estados Unidos es un imperio fallido; pudo acumular una fuerza y un poderío que ningún otro pudo lograr, ¿para qué lo ha utilizado? ¿cuál será su legado? ¿difundir una Democracia pensada para Europa y que sólo ha ocasionado genocidios, corrupción y destrucción moral? ¿un concepto de Libertad que se reduce al uso de penes, vaginas y anos? ¿Disneylandia? Como dijeran en su momento George Orwell y Oscar Wilde, EUA y sobre todo, su ascenso a la cima del mundo, fue un error, un error terrible.




12 de junio de 2014

BRASIL 2014... ¿EL PEOR MUNDIAL?


La Copa Mundial de Fútbol de la FIFA a celebrarse en las próximas horas sin duda pasará a la Historia como uno de los eventos deportivos más polémicos y que deberían obligar a un replanteamiento del negocio multibillonario, cruel y frío en el que los deportes, --ya muy lejos de los ideales utópicos de Pierre de Coubertain-- se han convertido y que incluso están teniendo un costo social muy alto; los Juegos Olímpicos de 2004 fueron un primer aviso al provocar la quiebra económica de un país débil como Grecia que luego sería la primera ficha del dominó en caer dentro de una Unión Europea fragmentada y con serias carencias y defectos de origen como lo refería en los posts anteriores y ante las que la población del continente ahora muestra su desacuerdo y hartazgo. Hoy, resulta que Brasil ya se encuentra ubicado como un gigante económico y es infinitamente más fuerte que Grecia, incluso, ha superado a Reino Unido en cuanto a su PIB, desbancándolo y convirtiéndose en la quinta economía del mundo.

Sin duda, Brasil puede solventar los gastos de organizar una tumultuaria visita papal y la Copa Confederaciones de la FIFA en 2013, el Mundial de Fútbol en 2014 y las Olimpiadas en Río de Janeiro en 2016 sin acabar quebrado como Grecia o con algunas deudas como Inglaterra tras 2012, sin embargo, la organización de esta copa mundial ha demostrado descarnadamente es la realidad social y los cambios también de mentalidad, de su población. Brasil podrá ser hoy por hoy uno de los países más ricos y más potentes del mundo, pero es igualmente un país que muestra muy claramente la desigualdad en el reparto de las riquezas que este mundo globalizado ha generado, algo que incluso en los países "desarrollados" se está dando; EUA, según estudios, demuestra tener en proporción un grado de desigualdad social similar al de Venezuela.

Brasil siempre ha sido un país de castas: Brancos (los descendientes de Portugueses y otros europeos, dado que el país se pobló en forma similar a EUA con inmigración atraída en el siglo XIX en una etapa de rápido crecimiento industrial y colonización de la Amazonia, incluso con su propia versión de los "pioneros": los bandeirantes) Pretos o personas de raza negra y Pardos: mestizos, mulatos e indígenas, estos últimos que si no fueron exterminados por los colonos, que se comportaron de manera similar a los británicos y estadounidenses en el norte del continente, sí fueron marginados o dejados en la Edad de Piedra ocultos en la espesa jungla; incluso, Brasil fue el último país en abolir la esclavitud de la raza negra en 1889, medida que le costó el trono al gran Pedro II, emperador del Brasil y uno de los mejores gobernantes que han existido a este lado del Atlántico y bajo cuyo mandato el gigante sudamericano estaba convirtiéndose en una potencia industrial, naval y militar, pero la medida no convenía a una aristocracia de ascendencia lusa que se beneficiaba del trabajo gratuito de los africanos desde la época colonial en las grandes plantaciones agrícolas y en las minas, con los que subsanaba la escasa mano de obra que podía generar la población nativa, además de que ésta desconocía casi por completo la agricultura o cualquier actividad económica que no fuese la caza o la recolección de frutos, siendo por tanto inútiles para el trabajo organizado.

Esa misma aristocracia que instauró la actual República Federal con el Mariscal Diodoro Da Fonseca al frente la ha mantenido con todo y entramado de partidos políticos para beneficiar sus intereses exclusivos y los de sus allegados en un fabuloso entramado de corrupción que ha permanecido hasta nuestros días, y un sistema de castas donde la clase política es la que se beneficia de dichas redes para mantenerse en la cúspide; por ello, de nada sirve para el grueso de la población brasileña que el país sea el mayor productor de materias primas del mundo y tenga a la vez un enorme PIB si vive sumergida en la miseria y la violencia de las favelas mientras los dueños de las plantaciones, minas e industrias viven en un lujo exorbitante.

A Brasil, y en particular a ese gobierno bicéfalo de Luiz Inácio "Lula" da Silva y Dilma Rousseff les ha salido mal el show de intentar presentar a un Brasil exitoso y potente, pues se muestra la realidad de los cinturones de miseria que crecen a la sombra de los ultramodernos edificios de Brasilia o de los grandes hoteles de Río o los rascacielos de Sao Paulo, mismos que como la Opera del Amazonas construida por Fitzgarraldo en Manaos, aparecen como sueños megalómanos de un país que siempre ha soñado con ser un imperio y cuya realidad circundante le recuerda no que no pueda serlo, pero sí que tiene un enorme lastre que lo arrastra hacia abajo y le impide llegar a la pretendida cumbre.

Lo más terrible es como han intentado "taparle el ojo al macho" como decimos en México, y han mostrado un Brasil tremendamente militarizado --Brasil, en un dato poco conocido, tiene las cuartas fuerzas armadas del mundo, y después de EUA, es el país con mayor gasto militar del continente-- y cuyo poderío de fuerzas de seguridad se ha desatado en contra del propio pueblo: no solo con los enfrentamientos durante las manifestaciones de las masas inconformes con el derroche y la corrupción para la celebración de la justa deportiva, sino con desalojos brutales de las barriadas, y además, aparece el siniestro fantasma de los "Escuadrones de la Muerte", bandas integradas por miembros de las élites que tienen como afición el salir periódicamente a reducir la población de niños de situación económica desfavorable y dar una imagen "limpia" y "primermundista" del gigante amazónico, lo que habla mucho de la pervivencia de la mentalidad de castas y del predominio del más fuerte y rico sobre el débil y pobre, en una sociedad enormemente materialista, de mentalidad hedonista y vanidosa como la brasileña, donde no es de extrañarse que el protestantismo y su conveniente moral pragmática y su religiosidad histriónica y hueca, se extienda en detrimento del catolicismo heredado de Portugal, mismo que resulta cada vez más incómodo --a menos de que se vista de ropajes francisquistas y su discurso populista-- para quienes se pasean en tanga por Copacabana y regentean una enorme industria, lucrativa o gratuita, de explotación sexual.

La ineficiencia y la corrupción se han mostrado sin ambages, y a unas cuantas horas de que inicie el torneo muchos estadios siguen en obras, los servicios públicos ya están colapsados o las inconformidades de los trabajadores y el pueblo en general crecen. La danza de millones que se han perdido y elevado los costos del evento irrita aún más a la gente que ve cómo todo ello va a hinchar los bolsillos de los partidos y aristócratas.

¿Veremos el peor Mundial de la Historia?

El Mundial de Brasil sin duda no solo hace caer la máscara del en realidad más débil de los BRIC, sino también del Fútbol como institución global: la FIFA, queda más claro que nunca, es la entidad más corrupta y a la vez, más poderosa del mundo --hay países que han modificado sus leyes para coincidir con el organismo de los empresarios futboleros--, vendiendo un producto, como decía el por cierto brasileño y traficante de armas Joao Havelange, a quien se debe en mucho la conversión de la organización deportiva en un ente mafioso y ladrón, que está cada vez más devaluado en muchos aspectos.

Resulta curioso que Nike saque un comercial o cortometraje El Juego Final, donde varias de las estrellas del soccer actual, capitaneadas por el ya retirado Ronaldo --quien va que vuela para seguir los pasos de Michel Platiní y pasar a ser de un crack a delincuente mundial de cuello blanco-- salen a defender el juego de la aparición de jugadores clonados y de juego calculado matemáticamente creados por un villano con aires de Christopher Walken, cuando, en realidad, quienes están matando al juego son esas mismas estrellas, son empresas como la Nike y directivos ambiciosos como el propio Ronaldo (por otro lado, en el cortometraje se muestra a las favelas de Río de Janeiro como un entorno positivo y divertido donde los niños desarrollan el juego espectacular y no como un lugar donde la vida es infernal y peligrosa), basta ver que en el anuncio aparece Neymar Jr. quien es presentado como un gran jugador, cuando en realidad poco ha dejado ver más allá de una operación financiera infladísima en la que se benefició su padre y el promotor Edson Arantes Do Nascimento "Pelé", considerado el mejor futbolista de la Historia y ahora parte del gran negocio, pero cuyas supuestas grandes aptitudes han quedado en veremos, salvo el echarse clavados para fingir que sufre faltas.



Grandes estrellas, como Radamel Falcao o Frank Ribery han sufrido lesiones antes del inicio del campeonato, y esto muestra que el Mundial de Fútbol ya no es prioritario para los grandes jugadores como lo fue hasta, probablemente, la Copa jugada en Francia 1998; ahora lo importante son los campeonatos de clubes, y en especial la Champions League jugada en Europa, los salarios millonarios, los bonos y primas por los triunfos que pagan los grandes clubes donde los capitales islámicos, rusos y chinos fluyen alimentando al "Juego del Hombre"no se siente amor por la camiseta ni patriotismo por defender los colores nacionales en la cancha, como incluso los argentinos mismos lo han criticado respecto de Messi y de la selección argentina de fútbol, de la actitud que muestran al momento de cantar el himno nacional y compararlo con la actitud de los representativos nacionales en otros deportes, como el hockey sobre pasto femenil y el rugby.


Los propios países europeos compiten, como el caso de Francia, Bélgica y cada vez más Alemania, con equipos de mercenarios: naturalizados, inmigrantes, que ni de lejos representan al pueblo ni a la esencia de esos países, el lucir la camiseta y representar a "x" o "y" país se convierte en asunto de dinero y de mero trámite administrativo, como desde el Mundial del 2010 lo ha denunciado el ghanés Jerome Boateng respecto de su hermano Kevin-Prince, quien se naturalizó alemán y compite representando al equipo teutón, mismo que cada vez parece más un equipo del Medio Oriente con figuras como Özil o Khedirá.

En México, ¿qué podemos decir? Nuestro fútbol está pasando por las horas más bajas, pasto del duopolio televisivo y las ambiciones mediáticas de Carlos Slim, de los patrocinadores que han convertido a los uniformes de muchos clubes en grotescos anuncios ambulantes, con reclamos publicitarios hasta en las nalgas y los pies, jugadores sobrevaluados con escaso fogueo internacional, entrenadores mediocres, directivos locos como Jorge Vergara y mínima disciplina, es muy probable que la selección nacional, el Tri, repita el mismo desastre que en la participación del Mundial de Argentina en 1978, donde llegó un equipo lleno de conflictos y poco conjuntado.

Por todo esto, ante el negro panorama político derivado del campeonato y el pésimo panorama deportivo, es muy probable que estemos ante un Mundial malo, malísimo, pero que ojalá obligue a replantear el modo en que el Fútbol y en general el deporte profesional se ha estado llevando y convertido en un negocio brutal y poco claro, en el que se dan malas consecuencias para los países organizadores, para los jugadores y finalmente, para el juego mismo.

3 de junio de 2014

LA ABDICACION DE JUAN CARLOS I Y LA CRISIS EUROPEA


Lo dicho: vivimos tiempos interesantes. El día de hoy, sin que nadie se lo esperara, se anunció la abdicación del Rey de España Juan Carlos I de Borbón. El hecho ha cimbrado como un verdadero terremoto a la ya de por sí convulsa Madre Patria, en lo que parece ser el punto culminante de una severa crisis política y económica que recuerda mucho a lo ocurrido en los años treinta, cuando el sistema de la Restauración Borbónica colapsó y llevó a la Segunda República que fue derivando en un régimen cada vez más dominado por facciones Comunistas o Anarquistas y que llegó a ser terriblemente caótico, para el que sólo hubo como solución la Guerra Civil y la posterior Dictadura del Generalísimo Franco.

Tras este régimen hubo de nuevo una restauración de los Borbón en el trono de San Fernando, planteada por el Caudillo español desde 1969 en que Juan Carlos, titulado Príncipe de España, era nombrado sucesor al frente del Estado; muchos cuestionarían esa decisión: Franco bien pudo optar por un proyecto republicano hasta cierto punto, --después de todo, su alzamiento se hizo a nombre de las instituciones y el orden de la República Española trastornado por las ambiciones del Frente Popular y los intereses rusos detrás de ellos-- o bien pudo haber optado por la restauración de la Monarquía a favor de la rama Carlista de la Casa de Borbón con la que incluso, él había emparentado; no lo hizo así, sino que eligió como sucesor al hijo de su enemigo político declarado: el Conde de Barcelona Don Juan de Borbón; años más tarde, el asesinato del Almirante Carrero Blanco eliminaba cualquier posibilidad de instaurar un gobierno no monárquico posterior a la muerte del militar gallego.

Quizá el mayor error de Franco fue haber instaurado un régimen tremendamente ligado a su personalidad y no haber construido un sistema de instituciones permanentes que le hubiesen sucedido; por el contrario, Juan Carlos I repetiría el error: verdadero arquitecto de la "Trancisión Democrática" en los años posteriores a la muerte del Caudillo e impulsor de la Constitución de 1978, se ha dicho que el régimen así construido no fue ni una Monarquía ni una Democracia, sino el "Juancarlismo", mismo que fue demolido por él mismo y su familia, algo que no es extraño entre los Borbón: al igual que sus parientes franceses en 1789, la corrupción de la familia le hizo perder el favor del pueblo, al igual que en 1808 las desavenencias entre Carlos IV y el príncipe Fernando y la corrupción y venalidad de su Jefe de Gobierno: Manuel Godoy, las hoy divisiones entre los hijos del soberano y las corruptelas de los dos grandes partidos que crecieron bajo su égida: el PSOE y el PP, están llevando al sistema a un punto de colapso que está siendo aprovechado por los radicales de la Extrema Izquierda, como Izquierda Unida y ahora "Podemos", para presionar al sistema y buscar la proclamación de una Tercera República, que creo, sería una pesadilla violenta como lo fue en las dos veces anteriores.

España, junto con Inglaterra conforman a las dos grandes monarquías europeas que quedan: en el caso de Bélgica, la reciente abdicación de Alberto II también fue producto de una crisis política que el monarca destrabó, provocada por los regionalismos Valón y Flamenco; la abdicación, por su parte, de Beatriz de Holanda, obedeció a una práctica ya seguida por sus antecesoras como vía de renovar el poder sin llegar a la senilidad; como sea, ni Holanda ni Bélgica tienen el peso específico dentro de Europa que tienen la Gran Bretaña o España, ni siquiera lo tienen las monarquías escandinavas, cuyos países se mantienen en una especie de aislamiento respecto al continente y a las políticas o decisiones tomadas en Bruselas --en el caso de Noruega, el país no es miembro de la Unión Europea, y Dinamarca y Suecia aunque miembros del bloque se mantienen fuera del Euro-- lo cual no ocurre en el caso británico o ibérico, quienes también tienen peso dentro de la alianza militar occidental: la OTAN, incluso por razones históricas, ambos países se encuentran por encima del resto: España fue la primer superpotencia de la Historia y la primera gran potencia occidental, extendiendo su hegemonía de 1492 hasta mediados del siglo XVII y aún así se mantuvo como competidora por la cúspide hasta 1808 y la invasión napoleónica, acontecimiento que señaló tanto su decadencia definitiva como el inicio de las convulsiones que llegan hasta hoy, mientras que la gran Bretaña se convirtió en la potencia hegemónica durante todo el siglo XIX y la primera mitad del XX, hasta que, vapuleada severamente por las dos guerras mundiales, hubo de ceder su sitial a su antigua colonia EUA.

España necesita la monarquía como garantía de unidad nacional: formada por la unión de las distintas pequeñas monarquías medievales que resultaron de la destrucción del reino de los Visigodos  por el Islam, su constitución fue una especie de federación de esos reinos autónomos en torno a la figura del Rey, como sucedió desde los Reyes Católicos y más con Carlos I (V de Alemania), su conformación como un Estado centralizado, en torno al monarca, igualmente, se dio por los Borbón y más tras los Decretos de Nueva Planta de Felipe V y Fernando VI, quienes trataron de convertir a España en un clon de su natal Francia, sembrando en mucho el germen de los regionalismos actuales que, sin el Rey como elemento unificador, pueden hacer saltar en pedazos todo el edificio.

De hecho, los intentos republicanos españoles fracasaron al faltar el poder moderador del Rey y no haber un ejercicio de arbitraje entre las fuerzas políticas, lo cual había garantizado antes el éxito del sistema de la Restauración vigente entre 1874 y 1931: tener un Jefe de Estado electo, surgido de entre los partidos políticos sirvió de acicate a los extremismos y a las diferencias radicales entre estos, generando o ahondando las divisiones sociales. Por ello, y ante la falta de la creación de grupos políticos conservadores fuertes --dado que el Partido Popular es más una fuerza liberal que conservadora, y la Falange Española está reducida a una expresión muy marginal, lo mismo que el Carlismo, ambos neutralizados por el propio Franco, quien así buscó la benevolencia de los Aliados tras la derrota de Hitler y Mussolini, quienes habían sido sus apoyos durante la Guerra Civil-- se tiene el ambiente perfecto para que la Izquierda radical que tras las elecciones europeas aparece como una fuerza repentinamente poderosa, no dude en desestabilizar y derribar al naciente reinado de Felipe VI.

Juan Carlos I cometió diversos errores: el principal, haber dudado al principio tras la muerte de Francisco Franco, y haber desmantelado todo el andamiaje creado por el Caudillo que había asegurado la estabilidad del país desde el fin de la Guerra Civil, por el contrario, buscando congraciarse con EUA y el resto de Europa y legitimar su propia corona, emanada de la Dictadura y que por tanto, podía ser tildada de hechura del Franquismo, apostó por la adopción de un sistema democrático de partidos y se embarcó en el proyecto de la Unión Europea que al final terminó por ser una pesadilla para el país y para los españoles promedio, que han caído víctimas de la crisis económica perdiendo empleos, ingresos, nivel de vida y hasta la esperanza. En el camino, hizo que España traicionara su identidad, sus ideales como Nación católica y como generadora de una de las culturas más vibrantes del Viejo Continente para subirse al Progresismo más materialista y hedonista, libertino y homicida y a la cultura más chatarra producida por la Globalización.

Juan Carlos siempre buscó ganarse una legitimidad de la que siempre dudó por considerar que la figura de Franco, de quien había derivado su corona, no era aceptable para los cánones democráticos: por ello buscó ser un personaje popular, y no es de extrañarse que incluso aquel intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 aparezca, tras revisar las evidencias históricas, como una hechura del propio monarca para aparecer, ante españoles y extranjeros, como un adalid de la Democracia y un defensor del orden constitucional que él mismo había instaurado tres años antes. Así, Juan Carlos I a quien quizá la Historia en el futuro asigne el mote de el Ambiguo, sustentó su reinado en su aceptación popular, en aparecer como un monarca liberal que aceptaba todo aquello que en apariencia significaba romper con Franco y con las ataduras nacional católicas para una generación ávida de los placeres y lujos que gozaban norteamericanos o alemanes; sin importar que esto llevaría a la radicalización y al cuestionamiento del origen de su trono, cosa que había intentado evitar, aceptó y hasta demonizó a la figura de Franco y su régimen en el cine, los libros y la TV, buscando quedar bien con los países Hispanoamericanos se tragó entera la "Leyenda Negra" y la difundió entre los Españoles que ahora viven pidiendo perdón por un glorioso pasado al que se les ha enseñado a denostar y odiar.

Pero Juan Carlos, un Rey Borbón que en las ironías de la Historia quiso aparecer como el primer demócrata de su país, cuando su apellido es en realidad sinónimo del Absolutismo Monárquico representado por su antepasado Luis XIV el Rey Sol, olvidó que las masas son traicioneras y que deben ser siempre complacidas para obtener su favor; esas masas no le han perdonado que en medio de un punto álgido de la crisis económica él se marchara a Africa a un safari a cazar elefantes en compañía de su amante, ni le han perdonado la corrupción de su yerno Iñaki Urdangarín y los negocios sucios de su hija la Infanta Cristina. El mismo, que no pudo poner orden en su casa, probablemente será la causa de la monarquía hispana... ¿y después? otra vez el diluvio.

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Felipe VI: Dudas y esperanzas


En cuanto al heredero, pronto a ser entronizado como Felipe VI, existen muchas dudas: retratado como un sibarita sin oficio ni beneficio, dominado por una mujer ambiciosa como Letizia Ortiz Rocasolano, venida de una familia de raigambre antimonárquica, y que vería en su coronación como reina consorte de España la culminación de sus sueños de ascenso social, tiene sin embargo un currículum de estudios que le hacen ver como el príncipe mejor preparado para ejercer el mandato de Jefe de Estado de una Nación europea; al contrario del Príncipe Carlos de Gales que constantemente exhibe frivolidad y una enorme ignorancia sobre el difícil entorno que tiene Inglaterra, Felipe se ha caracterizado por su prudencia y mesura en los actos públicos y en sus declaraciones.

Creo que debemos darle el beneficio de la duda; quien quite y nos sorprenda y resulte ser alguien capaz de tomar las riendas del Estado y sujetarlas con firmeza para evitar su disgregación. No sería la primera vez que alguien en apariencia débil resulta ser todo lo contrario; ya desde la época clásica ocurrió esto con el mismo Julio César que en su juventud era considerado un libertino y hasta afeminado, o con el Emperador Claudio I, quien de ser el tartamudo apocado de la casa imperial terminó hasta divinizado por sus logros de gobierno... y eso que también estuvo casado con mujeres problemáticas como Messalina y Agripina.

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¿Está en ciernes una gran crisis europea?

Imaginemos el siguiente escenario: Tras la jura del Rey Felipe VI, los grupos radicales de Izquierda, los Indignados y demás dirigen una huelga general, manifestaciones y motines en contra de la Monarquía, provocando su derribo, aprovechando esto, los nacionalistas catalanes y vascos proclaman la independencia mientras se dan verdaderas escenas de una nueva Guerra Civil entre Republicanos y Monárquicos, al final, toma el poder un grupo que establece un régimen similar al Chavista en Madrid, entre tanto, llega septiembre y en el referéndum celebrado al efecto, Escocia vota también por separarse del Reino Unido.

Estos ejemplos son aprovechados por otras regiones como la Lombardía y Venecia en Italia y se da un rediseño de las fronteras europeas mientras se dan violentos enfrentamientos entre facciones por todo el continente, la salida de las regiones separatistas de países comunitarios provocan el quiebre de la Unión Europea y de la OTAN, y los nuevos países son financiados por capitales rusos, chinos, emiratíes, qataríes y sauditas; incluso, Escocia firma un acuerdo con Moscú para el establecimiento de bases de reaprovisionamiento naval en su territorio. La pérdida de Escocia, por su parte, lleva a la caída de la monarquía británica y su sustitución por una República conservadora liderada por el UKIP, mientras en Francia, el Frente Nacional toma el poder y llama a elaborar una nueva constitución para una Sexta República.

La OTAN se derrumba, lo mismo que la Unión Europea. Los grupos radicales y separatistas han recibido apoyo de Rusia y otras potencias emergentes y Estados Unidos ha perdido a sus aliados más importantes, mientras la economía global ha sido golpeada por la desaparición del Euro y el fortalecimiento repentino del Yuan chino y el Rublo ruso.

Espero no estar siendo profeta de lo que veremos en los próximos meses...