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13 de junio de 2026

EL TRIUNFO DE ANIKA NILLES


El pasado 2025 comentamos aquí que el acontecimiento musical del año fue la despedida de los escenarios de la banda pionera del Heavy Metal Black Sabbath, y de su icónico vocalista, el cantante John Michael Ozzy Osborne, quien moriría apenas unos días después del majestuoso concierto final que tuvo la banda, con la participación de muchos otras agrupaciones emblemáticas de varios géneros dentro del Rock and Roll que se encuentran vigentes, y una joven promesa, el cantautor Dominic Richard Harrison, mejor conocido por su pseudónimo Yungblud, un chico prodigio al que el viejo rockero había, de alguna manera "adoptado" como una especie de alumno, y apoyado justo en una etapa en que parece que se encuentra convirtiéndose en una figura importante en la escena internacional.

Para muchos, aquellos hechos fueron una especie de "fin de una era"; en un mundo en que las nuevas generaciones se han olvidado del Rock, para decantarse por géneros "fáciles" como el Reggaetón, lo que también es un reflejo de la decadencia cultural, o el llamado K-Pop que promueve figuras de jóvenes asiáticos afeminados o mujeres coreanas llenas de cirugías plásticas para tratar de imitar el físico de europeas, además de otros géneros, como el llamado Regional Mexicano que no oculta sus nexos con el crimen organizado, algo que también contamina al Rap y el Hip-Hop. Entre tanto, el Rock, y el Heavy Metal, se han vuelto géneros más cultos, con públicos nostálgicos incluso, lo que no les ha quitado vitalidad, en particular, con la cada vez mayor inmersión de las mujeres en la escena, lo cual no se ha hecho por cuota o por imposición política, sino que, poco a poco, las féminas han dejado atrás inhibiciones respecto a su gusto por música que antes se pretendía ser exclusivamente del gusto de los varones, por ello, muchas de las bandas que ahora son promesas de una nueva era, resultan ser o conformadas puramente por mujeres, como The Warning, Crypta, Nervosa o Burning Witches, o cuentan al menos con una miembro femenino, ya sea en la voz o en algún instrumento; pero hacía falta un hecho que conmocionara al mundo musical que abriera la puerta a una nueva época.

Y eso acaba de ocurrir...

La banda de Rock Progresivo canadiense Rush ha sido una de las grandes del género desde que surgió a mediados de la década de 1970. Conformada por los músicos Geedy Lee (Voz, bajo, teclados) y Alex Lifeson, (guitarra y coros) amigos desde la infancia en Toronto, contaron primero con John Rutsey en la batería y percusiones, (y que no carecía de talento, sus partes de batería no eran precisamente simplonas) quien tras grabar el álbum debut de la banda, en 1974, decidió separarse debido a que le diagnosticaron diabetes y que aquello, en ese tiempo, podía significar inconvenientes para salir y mantenerse en largas giras promocionales. Tras ello, ingresó un joven prodigio llamado Neil Peart, quien revolucionó por completo la técnica para tocar el instrumento, e incluso el papel del mismo.

De esa manera, y aunque Rush no es, --desgraciadamente-- muy conocida en México, a nivel mundial fue una banda que pudo colocarse al lado de las grandes agrupaciones pioneras del género, todas ellas británicas: Pink Floyd, Genesis y Yes, influyendo de manera decisiva en bandas posteriores que han continuado con la evolución del Progresivo al que le han añadido toques de Hard Rock y Heavy Metal, tales como Dream Theater, Tool, Opeth, Soen, Leprous, Between the Buried and Me, o Porcupine Tree. Incluso en otros subgéneros del Rock, en bandas como Muse, Iron Maiden y hasta las propias The Warning. En muchas de ellas, bateristas como Mike Portnoy, Danny Carey o Gavin Harrison, e incluso David Grohl, el genio autodidacta de Nirvana y Foo Fighters han reconocido la inspiración que ha sido para ellos Neil Peart, que ha pasado a ser considerado como el mejor baterista de Rock de todos los tiempos, pues no solamente marcaba el tiempo y los ritmos de las piezas musicales, sino que incluso hacía que su instrumento fuese parte fundamental de las melodías.

Peart además fue un hombre ejemplar en su vida privada, misma que --al igual que la de sus compañeros-- siempre estuvo libre de escándalos y polémicas: podría habérsele cuestionado ser partidario del Libertaniarismo predicado por Ayn Rand, y así lo refleja en muchas de las letras de las canciones que escribió para la banda, pero siempre fue fiel a sus convicciones filosóficas; muerta su hija en un accidente de auto y posteriormente su esposa a causa del cáncer, a fines de los 90, reconstruyó su vida tras la tragedia y formó una nueva familia al comenzar el siglo. Sin embargo, ya para 2015 comenzó a notar un deterioro en su salud, e incluso, en su habilidad para tocar la batería por artritis, lo que llevó a anunciar su retiro, con lo que Lee y Lifeson, que se habían convertido en sus mejores amigos de toda la vida, prácticamente hermanos, estuvieron de acuerdo. Peart moriría en 2020 atacado por un cáncer cerebral, y parecía así, que la historia de Rush, esa banda intelectual, aparentemente pequeña pero de enorme aportación e influencia, había terminado.

Sin embargo, a raíz de una plática que sostuvieron los miembros supervivientes: Lee y Lifeson, en el homenaje tras la muerte de Taylor Hawkins, baterista de Foo Fighters, en 2022, en el que participaron, con nada más ni nada menos que con el ex-Beatle Paul McCartney, éste les recomendó que volvieran a tocar juntos, es decir, que Rush volviera a la vida. Así, en 2025, hicieron el anuncio de que volverían a los escenarios con una gira para celebrar 50 años de carrera. Pero quedaba una pregunta: ¿Quién tocaría la batería?

Los fans de inmediato comenzaron a barajar muchos nombres de artistas ya consolidados: Portnoy, Carey, Manguini, el que había sustituido al primero en los años que estuvo ausente en Dream Theater dedicado a proyectos alternos; sin embargo, unas semanas después Lee y Lifeson anunciaron que el nuevo miembro de la banda sería, sorpresivamente, una baterista alemana de nombre Anika Nilles y quien es mucho más joven que ellos, y que además, contarían con un tecladista de apoyo, para contar con alguien que tocase en vivo muchas partes de sintetizadores que antes disparaban en samplers pregrabados mediante las pedaleras de sus instrumentos, para no dejar de tocar sus cuerdas, que finalmente sería el reconocido músico estadounidense de sesión, director musical, arreglista y productor Loren Gold, sin embargo, la banda, como tal, seguiría siendo un trío.

Todo mundo se preguntó quién era Anika Nilles, y en mi caso, al saber la noticia, me puse a investigar, resulta que la señorita Nilles es una baterista y percusionista que ya era reconocida pero en una escena muy selecta: la del Jazz Fusión, dotada de un gran virtuosismo y habilidad, que tenía muchos vídeos en Internet ejecutando sus propias composiciones o incluso, en su otra faceta: impartiendo clases, ya que era también una prestigiosa docente del instrumento, incluso desempeñando puestos directivos en una escuela de música de renombre en Baviera. Y resulta que ella se había desempeñado como baterista del también hoy fallecido músico Jeff Beck en su última gira, en la que un técnico que había trabajado con Rush también participó y trabó amistad con la alemana. Ése mismo técnico la recomendó a Lee, quien de inmediato la contactó. Tras algunas reuniones y ensayos en Toronto, quedó claro que ella era la ideal para ocupar el sitio que Peart había dejado vacante.

La presentación oficial de la nueva formación de Rush se dio en la entrega de los Juno Awards, premios que otorga la prensa canadiense a lo mejor del espectáculo y artes en su país, donde interpretaron la canción Finding my Way, misma en la que no participó Peart, sino su antecesor Rutsey, pero que es con la que se inicia su álbum debut de 1974. Aquello fue un acto simbólico: un reinicio de la carrera de la banda tras 52 años y una pausa de 11. La ejecución de Anika fue excelente, pero aún así, pese a ser bastante elaborada en su base rítmica, no se trataba de una pieza con la complejidad de las composiciones de Peart, por lo que aumentó la curiosidad entre los fans de la banda y la expectación ante el próximo inicio de la gira de conciertos.

Finalmente, el 07 de junio de 2026 se dio el acontecimiento: Anika tocó piezas compuestas por Peart y superó todas las expectativas generadas: demostró ser la más que digna heredera de las baquetas del Profesor, como era conocido el canadiense, y el momento más apoteótico, su verdadera coronación como "reina de la batería", fue la ejecución de Tom Sawyer, una de las canciones más difíciles de interpretar por cualquier baterista del mundo, en especial una parte en que la batería ejecuta un solo, ya en la parte final de la canción. Anika no solamente lo tocó a la perfección, sino que incluso, vertió su propio estilo a todas y cada una de las piezas que se interpretaron durante ese primer concierto, lo mismo el segundo, y también en el tercero, celebrados los días 09 y 11 del mismo junio de este año, y así seguirá a lo largo de la gira, en que Rush está ofreciendo gran parte de su enorme repertorio. Tanto colegas y críticos, como también aficionados a la música del grupo y melómanos en general no han sabido sino proporcionar elogios a la música alemana, que de ser relativamente desconocida, se encuentra a las puertas del estrellato, la fama y la fortuna que bien merece tras años de estudio, constancia, trabajo, práctica y esfuerzo paciente en las sombras que ahora están por ser recompensados, y gracias a la inmensa generosidad de Geedy Lee y Alex Lifeson, que se comportan con ella como dos viejos maestros orgullosos de encontrar a una especie de discípula dispuesta a conservar y continuar el legado de su compañero fallecido y el de ellos mismos.

Porque aunque Anika no es ninguna jovencita como las hermanas Villarreal o las tres vocalistas y bailarinas de Babymetal (acaba de cumplir 43 años) sí representa una nueva generación a la que han pasado la estafeta, no como una promesa de futuro, sino como una música en plena madurez profesional, es decir, en su prime, y a la que, a la vez, le hace falta todavía un enorme camino por recorrer. Es decir, alguien que aseguraba contar con la formación y experiencia necesarias para poder ejecutar las complejas composiciones de Peart, y a la vez, que estuviese necesitado de un empujón en su carrera, y no una figura consagrada previamente que sólo se uniese a Lee y Lifeson temporalmente para luego regresar a su proyecto principal.

El ver además a dos ancianos, amigos entrañables de toda la vida, súbitamente rejuvenecidos al compartir el escenario y hacer un repaso de los memorables éxitos que han tenido a lo largo de su carrera, donde incluso la voz de contratenor de Lee se escucha renovada y potente, alcanzando las notas altas como lo hacía hace más de veinte años, no genera otra cosa que felicidad, y refrenda que este concierto del 07 de junio es un movimiento telúrico que está cimbrando la música popular desde los cimientos.

Porque la aparición de Anika Nilles refrenda y culmina la completa inclusión, no por cuota, ni por ideología o imposición política de las mujeres en el Rock, sino por el mérito y el talento, porque el hecho de que Lee y Lifeson hayan decidido abandonar su semi retiro y hayan decidido volver a la carretera y los aviones, los escenarios, arenas, auditorios y estadios, vuelve a poner sobre la mesa el goce de la interpretación en vivo, la música cruda, sin autotune, intervenciones computacionales o de la Inteligencia Artificial, puro talento, técnica y excelencia alcanzada por el estudio, la creatividad y la constancia.

En estos días mundialistas, no cabe duda que Nilles, está en las antípodas de Julieta Venegas que se encuentra matando su ya moribunda carrera con una ridícula canción que compuso por encargo de la desfasada ideología feminista de la actual Administración Mexicana que, igualmente, y a causa del Mundial de Fútbol que exhibe sus ineficiencias, corruptelas e ineptitud, se está hundiendo internacionalmente, al igual que el fútbol femenil al que Venegas pretende defender con su canción, la cantautora mexicana sólo nos ofrece un bochornoso espectáculo que sólo se sostiene a base de subvenciones y que sostiene algo que por sí mismo no se mantendría por el despliegue de incapacidad y la imposición forzosa de lo que por sí mismo es desagradable. Nilles demuestra que si hay capacidad, talento, esfuerzo y ganas de hacer las cosas bien, las mujeres pueden destacar por sí mismas como cualquier hombre también puede hacerlo.

Si Rush, al terminar esta gira, decida ya no volver a sacar música nueva --lo que sería una verdadera lástima, porque la alemana podría aportar mucho en la composición-- de todos modos su vida ya ha cambiado para siempre, y tiene ante sí, un futuro brillante, todas las puertas le han sido abiertas y todas las posibilidades están frente a ella, se ha convertido como bien dijo un crítico: en la mujer más importante en el Rock and Roll actual, de la noche a la mañana; recuerden, este 07 de junio de 2026 será un día histórico, el día en que tras la muerte de la música que vimos el 2025 en Bimingham, --parafraseando a Don McLean-- ésta ha resucitado. ¡Felicidades Anika, y gracias!

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