Buscar este blog


6 de abril de 2018

¿VILLANO O TAPADERA?



En un post anterior, hablaba de cómo los medios occidentales han hecho de Vladimir Vladimirovich Putin el villano y el enemigo, pero con mucho, el "villano favorito", el "malo de la película" actualmente es el Presidente de EUA: Donald Trump, a quien cómo no, el discurso mediático ha vinculado con el líder moscovita. Como dije en ese post, Putin está comprometido con el sueño nacional ruso de que su país sea una potencia, no es ni un héroe salvador de los conservadores del mundo, ni tampoco es un villano megalómano que desea conquistar el universo, es sólo un líder que ha sabido sacar a Rusia del agujero en el que estaba e intenta volverla a posicionar como potencia global hasta donde pueda. Trump, por su parte, es un tipo explosivo al que le gusta el escándalo y los medios, pero es a la vez, franco, directo y no se va con hipocresías, pero que además representa a lo que le llaman los "intelectuales", con mucha pedantería: América profunda, ajena a las oligarquías de hablar bonito e Izquierda radical hollywoodense, lo cual por supuesto lo ha convertido en el saco de box favorito de los medios y las élites norteamericanas e incluso de más allá de sus fronteras.

Ambos personajes tienen en común ese enfrentamiento con las élites financieras, mediáticas y del espectáculo que son las que se han venido a empoderar y a adueñar de la Globalización, son los que se benefician de la destrucción de los códigos morales y religiosos, de la tradición y de la cultura verdadera, de las fronteras abiertas y convertir todo en un mercado, en "el Mercado" global. En definitiva, ni Putin ni Trump quieren que su país se sacrifique en pos de los intereses de estos mercaderes y bufones alzados, ambos tratan de buscar la unidad en sus países, y recuperar el genuino interés nacional de cada uno y obrar a favor de conseguirlo. No es de extrañar que los ligasen, cuando en el fondo las posturas de ambos son similares.

Los recientes acontecimientos en EUA han servido para reavivar los odios contra el neoyorkino, por un lado, la aprobación para la construcción del muro fronterizo, que en realidad, el mismo fue levantado por Bill Clinton en 1994, lo único que hace Trump es reforzarlo y actualizarlo, y que fue votada por el Senado, con lo que resulta que el Presidente no es el único que vio la necesidad de hacerlo, sino que tuvo respaldo mayoritario en el Legislativo; y segundo, la decisión de militarizar la frontera, que ojo, no está llamando a la U.S. Army, sino a la reserva de las fuerzas armadas que se encuentra bajo el mando de cada Gobernador en cada estado de la federación, esto es, la National Guard; así que, de establecerse un programa para emplear a la Guardia Nacional en el patrullaje fronterizo, se requeriría la aprobación de las legislaturas estatales y los decretos respectivos de los ejecutivos locales, desde California hasta Texas.

Por otro lado, no es el primero en hablar de la militarización fronteriza, ya en su momento, tanto Bush Jr. como el tan adorado Obama por los medios mexicanos (En México, todos, absolutamente todos los medios son de Izquierda Progresista, unos más otros menos, pero no hay ninguno de tendencias tradicionales o conservadoras genuinas, ¡ni las publicaciones de la Iglesia donde se ha colado el Modernismo!) hablaron en su momento de ello, tal y como lo recuerda la revista Forbes.

Así que en México se ha desatado una nueva oleada de histeria en contra del mandatario norteamericano, y así van desde compararlo con James Knox Polk, el autor de la invasión a México en 1847 (Demócrata, por cierto) hacen de Trump un villano de cómic, cuando, en realidad:

1.- El muro lo construyó Clinton, Trump solo lo renueva.

2.- EUA no está obligado a darle empleo a los mexicanos y centroamericanos que, por las malas gestiones económicas de su gobierno y corrupciones, no crean condiciones para generar empleos y condiciones de prosperidad.

Ni mexicanos, ni centroamericanos, ni africanos, libaneses, etc. tienen el derecho fundamental e incuestionable de entrar a EUA y hacer vida ahí, sin que el gobierno de éste pueda reglamentar el ingreso a su territorio o imponer requisitos para radicar en él.

3.- Manda a tropas a la frontera porque México no ha hecho nada por controlar los flujos migratorios: Tijuana y Mexicali están al borde de una crisis por tanto africano, cubano y haitiano en la frontera, las bandas del crimen organizado dedicadas a la trata de personas campean a sus anchas, todo está lleno de centroamericanos, muchos de ellos han engrosado las filas de los motorratones, extorsionadores telefónicos, fraudes con tarjetas, prostitución y narcotráfico. Pero no se hace nada porque son "nuestros hermanos".

Por otro lado: las tropas están en su lado de la frontera, donde el Jefe de Estado de EUA, como comandante supremo de sus fuerzas armadas, puede ordenar la disposición de las fuerzas de seguridad de manera libre, es cierto que es cuestionable el intervencionismo armado que ha caracterizado a los gobiernos de Washington, pero no hay razón para cuestionar que intervenga en su propio territorio y ante un problema que para EUA, no es algo baladí, es uno de los muchos problemas internos que tiene y Trump, desde su campaña, señaló que su prioridad era resolverlos.

4.- Ante las condiciones de violencia criminal e inestabilidad política en México, y las amenazas de AMLO, de que si no gana, "se soltará el tigre", pues claro que se busca estar alerta por lo que pase.

5.- Si los "Dreamers" son tan chingones, (perdón por la palabra) talentosos y prometedores, es estúpido pugnar porque se queden en EUA para contribuir a su desarrollo y no que se regresen a México y contribuyan a desarrollarlo, es como aceptar que aquí todo está pésimo y somos incapaces de tenerlos. --La realidad es que la mayoría de ellos, al igual que sus compañeros anglos, no son futuros astronautas, sino estudiantes de lo absurdo, como Licenciaturas en Estudios de Género, Psicología de los Cómics o cosas similares, y tienen un futuro profesional en Starbucks.

6.- Todo Estado, soberano, puede decidir quién entra y quién sale por sus fronteras, como todo mundo puede decidir a quién mete a su casa, excepto, al parecer en México, donde todo mundo puede entrar y salir sin problemas. Lo demás es pura histeria impulsada por un gobierno y unos medios que tratan, como siempre, de crear un "extraño enemigo" a quien echarle la culpa de nuestros desastres, errores, vicios y traumas.

7.- "EUA nos necesita, quién trabajaría en lo que ellos no hacen", por supuesto, si uno va a las sofisticadas y afeminadas sociedades de Nueva York y California, los anglosajones no desean laborar en trabajos pesados; pero si uno se va al centro de EUA, en estados como Nebraska, Dakota, Missouri, Mississippi, etc. hay mucho norteamericano que vive en el campo o en ciudades pequeñas, y que sí quiere y busca trabajar y no vivir de los subsidios de la política tercermundista de los Demócratas.

Por supuesto, el principal beneficiario de todo esto es el Presidente Peña, que de la noche a la mañana se ganó el respeto de todos los que se han pasado seis años burlándose de él y atacándole, ahora, muchos dicen que ya parece de veras Presidente, que ahora sí habló como líder y hasta salió llamando a la unidad. ¡Palabras vanas! en mucho, la percepción negativa que tiene Trump de México y que no sólamente tiene él --con palabras bonitas, incluso es claro que hasta el ídolo progre Justin Trudeau tiene una opinión pésima de lo que pasa con nosotros y de ahí su postura de desmarcarse del Tratado de Libre Comercio,-- se debe a que desde el año 2000 hemos tenido tres gobiernos nefastos, corruptos y que han precipitado a México a la inestabilidad, por lo que nuestro país no es considerado un interlocutor fiable. Mucho más haría Peña si de verdad se hiciera un plan propio, de México, para asegurar nuestras fronteras, sobre todo la sur, no para beneficiar a EUA, sino para protegernos nosotros. Una cosa es la hispanidad, y otra el usarla o pretender verla como una patente de corso como para burlarse fronteras y leyes apelando a una mal entendida hermandad y peor comprendida caridad.

Hay que recordar que ni México, ni EUA tienen la obligación de subsanar la pésima situación de los países centroamericanos que, dominados por las Maras, expulsan migrantes como si fueran refugiados, lo que lleva a cuestionar qué es lo que sucede en esos países donde se da una verdadera avalancha de personas que pretenden que el vecino del norte les resuelva la vida por sí o por sí, mientras que los abusivos e ineficaces gobiernos del istmo cómodamente se la pasan como meramente figurativos y sin que nadie les exija una solución que se la deben a su propia gente.

Una solución que ni Peña, ni ninguno de los tres candidatos punteros para la Presidencia de México parece estar dispuesto a dar, todos ven en la situación un nuevo recurso retórico para hacer el "grito de guerra" ante el "masiosare, un extraño enemigo" y sacar el más rancio nacionalismo revolucionario y antiyankismo, o la xenofobia más radical que fuera esgrimido de dientes para fuera por los gobiernos más entreguistas que ha habido, y para continuar con el discurso victimista e irredento del mexicano que nos tiene hundidos en la mediocridad. Ya tienen un enemigo, un culpable a quien achacar todos los males, sin que nada se le pueda reclamar a ellos o a nosotros mismos, si de algo carece el mexicano es de autocrítica, sólo nos quejamos, pero no vemos en nuestros propios errores la causa de nuestros males, ni reconocemos que el hecho de que la Nueva España se encogiese tras la Independencia favoreciendo el crecimiento de EUA se debió a la traición y mediocridad de personajes como Vicente Guerrero, Gómez Farías, Santa Anna, Juárez, Mariano Otero, Melchor Ocampo, los hermanos Lerdo de Tejada, Juan Álvarez o Lorenzo de Zavala,  además de Madero, Obregón, Carranza y Calles, celebrados muchos como héroes nacionales y totalmente entregados a las Logias Masónicas fundadoras de EUA a cambio del poder al que eran adictos.

Peña aduce que Trump está frustrado: la verdad, no creo que le quite el sueño perder el apoyo de Meryl Streep, Oprah Winfrey, George Clooney, los directivos de Disney y demás gentuza del espectáculo, ha tenido victorias como el cerrarle el grifo financiero a la empresa genocida Planet Parenthood y al financiamiento del aborto en el extranjero o la difusión del homosexualismo a nivel internacional; si pensara que otros países tienen poblaciones inferiores, hasta fomentaría más ese exterminio, y no lo hace. Logró hacer inefectivo el tradicional chantaje de los Kim en Corea del Norte y ahora, el reino ermitaño parece iniciar un camino de acercamiento al Sur y de reformas, con la promesa de una reunión cumbre en Mayo. Y las diferencias con Rusia sobre Siria o el caso Skripal muestra que no existe subordinación alguna de la Casa Blanca al Kremlin y la reforma fiscal instrumentada además, vuelve a elevar la competitividad de EUA en la economía global. Es cierto, existe una gran polarización y crispación social en EUA, pero mucho de ello ha sido causado por los medios y los intereses de gente como los Bush, Soros, los Clinton y demás, además de que lo "políticamente correcto" ha causado un daño enorme sobre todo entre los jóvenes de la generación millenial.

Peña, por su parte, que ni diga, arrastra una serie de frustraciones: sus reformas cuestionadas, la crispación social existente en el país, también soliviantada por la Izquierda, los escándalos de corrupción de gobernadores y en su propia administración, el crimen organizado desatado y la imposibilidad de poner orden, las críticas y burlas mordaces en su contra, etc. Hasta eso, creo que debe estar agradecido con el mandatario de la Casa Blanca por darle una oportunidad de elevar su imagen entre la gente que se deja llevar por los medios.

Por cierto, en alguna ocasión, conversando con un amigo "gringo", le comenté acerca de la percepción que se tiene de que ellos se apropian del nombre de "América" para su país achacándolo a soberbia, ya saben, la típica frase: "América es todo el continente, no solo un país", él se manifestó sorprendido, puesto que para empezar me dijo que por supuesto sus connacionales tienen claro que ese es el nombre de todo el continente, aunque a veces se prefiere llamarle a éste en plural The Americas, por encontrar que el mismo se divide geográficamente en tres partes: Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica; sin embargo, se mostró bastante extrañado de que se pensara que por soberbia, ellos le llamen así a su país, la realidad, según me dijo, es que el nombre del país: United States of America, no hace referencia a ninguna realidad geográfica más que a América, razón por la cual, a fin de no recitar todo el nombre, usan America como forma simplificada, y como gentilicio American, lo que me parece correcto, decir: "estadounidense", aparte de que es largo y para muchos, difícil de pronunciar, y en inglés que sería algo así como stater, no significa nada más que hacer alusión al sistema político federal, algo tan vacío como "soviético" (que se traduciría como "asambleísta") y que por ello, se seguía, coloquialmente, usando el nombre de Rusia para toda la URSS. La cosa es conocer a las personas y preguntarles por su propia visión de las cosas, como dice Phil Collins, uno necesita conocer los dos lados de la historia, hacer menos caso de los medios y pensar más por uno mismo.

5 de abril de 2018

SHAKA ZULU Y LA DESCONOCIDA HISTORIA DE ÁFRICA

Imagen relacionada

En esta era de lo "políticamente correcto", dentro de las producciones televisivas y de cine, se ha dado la tendencia por incluir personajes de raza negra, o cambiar aquellos que eran originalmente blancos, por negros. Eso lo hemos visto en algunas series basadas en personajes de los cómics, como el caso de Flash o Supergirl, donde personajes como Iris West o Jimmy Olsen, originalmente blancos y pelirrojos han sido transformados en afroamericanos. Pero no solo eso, en la BBC británica, se ha señalado que personas de origen africano habitaron la provincia romana de Britannia, cosa que, si bien pudo haberse dado en forma por demás rara o extraordinaria --sí podía darse cierta presencia de africanos subsaharianos en el Imperio Romano, llegados en la migración de pueblos nómadas a través del Sahara, como esclavos o por el contacto con el Imperio Kushita o Nubio  al sur de Egipto, aunque no eran tampoco una población importante en el Imperio-- o cuando no, personajes de la historia antigua y medieval europea han sido retratados como negros.

Hay que decirlo, realmente, el racismo es un trauma anglosajón provocado por el protestantismo y la economía esclavista adoptado en el Imperio Británico, pero esta solución, de lo "políticamente correcto" es igualmente racista, puesto que no entra en el origen cultural e histórico de los africanos y sus descendientes ni trata de mostrar esos orígenes o exaltarlos, tratando, forzadamente, de incluirlos en una Historia que no es la suya y como parte de una cultura que tampoco es la suya, pero que además, es considerada como la importante, y a la que deben incluirse los afrodescendientes, manteniendo la Historia de Africa como una incógnita o incluso, desechándola como algo que no vale la pena conocer.

Hacia 1987, la productora norteamericana Harmony Gold fundada por el empresario de origen libanés Ahmed Agrama se encontraba en los cuernos de la luna, tras el éxito que había tenido con el anime Robotech, a raíz de lo cual la empresa se convirtió en una de las principales difusoras del Anime en Occidente, siendo por tanto, muy importante para la popularización de dicho arte japonés. El éxito, y los recursos obtenidos con la animación japonesa, le llevaron a internarse en la producción de series de acción real, una de ellas fue una miniserie de La Vuelta al Mundo en 80 Días, protagonizada por Pierce Brosnan, quien había consolidado su presencia en la TV tras su éxito como un misterioso detective británico en EUA en Remington Steele, personaje que le abrió las puertas de la fama, y en la adaptación de la obra de James Clavell La Casa Noble, en que, en forma casi profética, se mostraba las reformas económicas en China y la inminente devolución de Hong Kong al Celeste Imperio.

Sin embargo, la mejor y más recordada producción televisiva con live action de Harmony Gold fue Shaka Zulu, una adaptación de la novela histórica del británico Joshua Sinclair, misma que contó con un elenco de lujo, encabezado por el actor sudafricano Henry Cele, (en la imagen) quien pertenecía precisamente a la etnia zulu, ex-futbolista y que había adquirido relevancia con una interpretación del Rey de los Zulu Shaka, quien reinara a inicios del siglo XIX, en una obra de teatro, y que desgraciadamente, posterior a esta formidable actuación, quedó encasillado y no pudo tener relevancia más allá de papeles secundarios, falleciendo en 2007 a causa de una afección pulmonar, y una serie de actores ingleses muy reconocidos: Edward Fox, Robert Powell, quien había alcanzado fama por su interpretación de Jesucristo en el clásico de Franco Zeferelli, Trevor Howard y Christopher Lee. Es de poner atención que en 1986, año en que se filmó el serial, Sudáfrica seguía inmersa en el apartheid, aunque el mismo se encontraba ya diluyéndose, mientras el régimen blanco era presa de sanciones económicas internacionales, 

Yo la vi hace años, cuando era adolescente, pero ahora, la volví a ver al saber que se encontraba agregada al catálogo de Netflix, y la verdad, es una excelente experiencia para el espectador el ver una de las mejores producciones televisivas que se hizo en los años ochenta, más por el contenido de la serie, hecha en una época en que no existía tanta presión por lo políticamente correcto, pese a la lucha por la igualdad racial que se daba en Sudáfrica por aquellos años, aunque el Apartheid en aquel entonces se encontraba ya más diluido, la liberación de Mandela estaba ya próxima y el gobierno de Pieter Botha, que en apariencia era un racista radical, había iniciado las reformas que culminaría su sucesor Frederik De Klerk, permitiendo un mayor acceso a la educación de la población de color, autorizando el matrimonio interracial y el otorgamiento de derechos políticos. Botha igualmente, había tenido que luchar contra los intentos expansionistas en Africa de Fidel Castro y aquella experiencia fue limando la enemistad entre blancos, tanto anglos como afrikaners, y negros de todas las etnias.

La serie narra la vida de Shaka Zulu, rey precisamente de la etnia bantú de los Zulu que gobernó entre 1816 y 1828, y que creó un imperio en lo que hoy es Sudáfrica que sería el gran rival de los británicos por el control de la zona a lo largo del siglo XIX hasta su sometimiento a finales de dicha centuria. La serie retrata los logros del caudillo pero no entra en ensalzamientos ni falseos de la Historia: Shaka es retratado, sí como un genio de la estrategia militar --por lo que fuera apodado como el "Napoleón negro"--, y un líder dotado de una gran inteligencia y sentido político, pero también como un megalómano, con severos problemas psicológicos provocados por la humillación vivida durante su infancia y adolescencia, debido al rechazo sufrido por su madre, la reina Nandi, respecto de su padre, el Rey Senzagakona de los Zulu, y dominado por el pensamiento mágico, supersticioso, que no religioso, propio de los pueblos africanos, que le impidió, a diferencia del Japón de Meiji, acercarse a las innovaciones europeas de manera racional y adoptarlas para reformar su Estado y conducirlo hacia la modernidad, cuando su sobrino nieto Cetshwayo lo intentó, décadas más tarde, era ya inevitable caer bajo el dominio de Londres.

Lo que es más interesante, la serie nos aleja de los mitos construidos por la corrección política sobre Africa: la violencia, las hambrunas y los tiranos que ha conocido el "continente negro" no son consecuencia del colonialismo, han sido una constante en la milenaria y poco conocida Historia de esa parte del mundo y radica en el contexto del mismo, con un ambiente hostil dominado por climas extremos y una distribución irregular del agua, y al mismo tiempo dotado de una biodiversidad enorme, lo que condicionó el desarrollo de los grupos humanos subsaharianos, que no avanzaron más allá de la Edad de Hierro; pero también nos aleja de la idea de que se trataba de meras tribus salvajes: por el contrario, existían Estados perfectamente organizados, con ejércitos igualmente establecidos, con rangos y cadena de mando, y donde la intriga política era el pan de todos los días, así como una economía sustentada en la agricultura y sobre todo, en la ganadería. Mucho del atraso material de las sociedades africanas quizá se debió al Islam, que al extenderse por el norte de Africa, actuó como una contención que aisló a los pueblos subsaharianos del contacto con el Mediterráneo y con Medio Oriente, y por supuesto, los alejó del intercambio de bienes e ideas, así como extendió el flagelo de la esclavitud.

El punto central de la historia narrada en el serial es el contacto que tuvo el monarca africano con la expedición británica que fundó la ciudad de Port Natal, hoy Durban, en 1823-1824, en la costa noreste de Sudáfrica, encabezada por el Teniente de Navío Francis Farewell, interpretado por Edward Fox y el médico Francis Finn, encarnado por Robert Powell, quien escribió en su diario una crónica sobre Shaka y el Imperio Zulu, la actuación de Cele es extraordinaria como el megalómano y a la vez supersticioso rey, quien deseaba conocer los secretos tecnológicos de los europeos, pero no los veía más allá de una cuestión mágica, con toda una serie de supuestas profecías que desde su infancia habían marcado su vida y sus avatares políticos-familiares, pues desde niño le señalaron ciertas hechiceras como el designado para elevar el dominio Zulu de ser una tribu menor, sometida a pueblos más fuertes a la que llevó a la culminación el proceso unificador de los pueblos Bantúes del sureste africano que había iniciado el que se convertiría en protector y mentor de Shaka, el rey Dingiswayo, sin embargo, el proceso expansivo de los Zulúes terminó frenándose ante la propia locura de Shaka, su asesinato y la abierta confrontación con los británicos que tendrían sus sucesores.

Lo importante aquí, sin embargo es ver que detrás de lo "políticamente correcto" quizá se esconde la "mala conciencia" que, sobre todo, en el ámbito anglosajón y de origen protestante, se tiene respecto a la depredación que se hizo sobre otros pueblos y continentes. Como lo he mencionado ya antes, el racismo es un trauma o un problema que es propio de la sociedad estadounidense, y en general de los pueblos protestantes que pretendieron sustentar en la Biblia un sistema de explotación económico: Inglaterra y Holanda, aunque también algunos pueblos católicos se subieron a dicho tren: Francia, Portugal, que sustentó mucha de su economía en los siglos XVI a XIX en la trata de esclavos, y Bélgica bajo el sangriento gobierno de Leopoldo II. Mas en los países hispanos, hablar de racismo ha sido por contagio, cuando nuestras sociedades se han caracterizado por el mestizaje y la asimilación.

Y es que el Imperio Español fue un "Imperio Civilizador", mientras que el Británico, el Francés o el Portugués, fueron claros ejemplos de lo que es un "Imperio Depredador" que se interesa únicamente por el aspecto económico y la explotación de los recursos de los colonizados, incluida la población. Ante su paso, que generalmente es destructor, desaparece o se borra la Historia de estos últimos; por ello, el hecho de que la Historia de los pueblos nativos de Africa prácticamente se encuentre desconocida, si no que desaparecida, y se pretenda hacer que las personas de raza negra fueron parte de la Historia Europea es en realidad, un acto de racismo, Hacerles creer que personajes míticos o históricos como Aquiles, Lancelot o Leonor de Aquitania fueron negros es engañar a las nuevas generaciones, presentar una visión deformada de la realidad y además, despreciar la Historia propia de Africa, misma que tuvo grandes líderes como Shaka o Mansa Musa, emperador de Malí y uno de los hombres más ricos de todos los tiempos, que hubo grandes metrópolis como Timbuctú, Zanzíbar o Gran Zimbabwe, y civilizaciones esplendorosas como la antigua Etiopía o el Reino de Kush.

Sería, mucho mayor justicia para los africanos y sus descendientes dispersos por todo el mundo, reconocer y difundir la Historia de su continente y aquilatar sus aportes a la cultura global, después de todo, la música popular actual, desde el Jazz hasta la Salsa, pasando por el Rock and Roll, tiene toda su origen en Africa.

Así que les recomiendo mucho esta miniserie, pues fue una de las mejores producciones televisivas de los años 80, y si quieren aprender sobre la Historia de Africa y conocer mucho de las causas de lo que ha vivido el continente negro, se las recomiendo ampliamente.

1 de abril de 2018

PUTIN, EL SUPERVILLANO




Rusia siempre ha sido un problema para Occidente desde la irrupción del gigante eslavo guiado por Pedro I el Grande en la política europea tras sus reformas y sus pretensiones imperiales. Los occidentales no han comprendido nunca a los rusos, es de recordar aquel dicho de Winston Churchill respecto a que "Rusia es un enigma envuelto en un acertijo encerrado en un misterio", La aparición de un pueblo ignoto, habitante de las inmensas e insondables estepas que arrancando desde el Vístula se adentraban en los Urales y más allá en Asia, y tenido por bárbaro, con fuertes influencias escandinavas y mongolas, además declarado heredero del Imperio Romano de Oriente, con ínfulas de potencia y dispuesto a ejercer su influencia sobre Europa, fue un verdadero sismo, los primeros que lo sintieron fueron los suecos, que pese al belicismo y la táctica de Carlos XII no pudieron resistir al empuje del futuro "Ejército Rojo" que arrolló a los escandinavos pese a la bravura de éstos desplegada en la Gran Guerra del Norte, terminando todo el sueño de un Imperio Sueco en las llanuras ucranianas de Poltava.

Las potencias europeas continuarían aquella centuria devoradas en sus luchas por la supremacía: España, Francia, Inglaterra, Prusia y Austria luchaban entre sí, mientras de reojo podían contemplar como el coloso de oriente, sobre todo bajo Catalina II la Grande se convertía en un elefante que podría salir de su zona de influencia en la Europa nororiental y el choque en Medio Oriente con Persas y Otomanos, y entrar a la cristalería de Europa Occidental, lo cual ocurrió con las Guerras Napoleónicas, de las que salió, como 130 años más tarde tras la derrota de Hitler, como el indiscutible vencedor.

A partir de ahí, Rusia se convirtió en un problema para Europa, lo que se reflejó con el estallido de la Guerra de Crimea: es visto como un intruso, como un peligro por el despotismo y la brutalidad del régimen Zarista primero, y después por el genocida totalitarismo bolchevique. Aún así, en sus eternos conflictos por la primacía, Rusia era vista como un aliado imprescindible cuya alianza era buscada como un factor decisivo para inclinar la balanza a favor o en contra de alguno de los bandos enfrentados en la contienda por el poder hegemónico en el Viejo Continente. Por ello, durante la época de Bismarck, Alemania y Austria buscaron la alianza con el Zar Alejandro III, aunque, posteriormente, Rusia se decantó por el bando de la entente con Inglaterra y Francia. Lo mismo ocurrió con Hitler que al principio labró un pacto de no agresión con el régimen soviético, para luego romperlo y hacer que Moscú se acercara a Británicos y Estadounidenses, siendo el factor decisivo para la victoria sobre el Tercer Reich.

Hoy en día, Rusia vuelve a ser un problema, más porque ahora se encuentra en un decisivo proceso de resurgimiento, que hay que decirlo, se debe más a la creciente debilidad occidental que a porque Rusia se encuentre de súbito, en una bonanza y desarrollo económico que estimule tanto al poderío militar como a la influencia política y diplomática de los moscovitas. Rusia, hay que recordarlo, siempre ha tenido como debilidad la economía: Pedro el Grande y Catalina II no comprendieron que la modernización de Rusia debía empezar desde la adopción de un modelo económico mercantilista y de industrialización que ya se daba en Occidente; mucha de la adopción de técnicas y medios occidentales para el desarrollo del Imperio Ruso quedó sólo en lo externo o en las apariencias; es de recordar cómo el Príncipe Potemkin construyó escenografías a fin de hacer creer a dignatarios europeos de logros en la colonización de Crimea y otras partes de Ucrania que estaban lejos de alcanzarse, pero que harían creer a estos que el poderío eslavo era mucho mayor al real, con las famosas aldeas potemkin, una forma de propaganda que seguirían posteriormente los bolcheviques y aún hoy por antiguos miembros del bloque comunista que lideraran los rusos, como la Cuba Castrista o Corea del Norte.

La Rusia zarista estuvo sustentada en una economía agrícola y sustentada en la figura de la servidumbre feudal, no fue sino hasta fines del siglo XIX que comenzó un proceso de industrialización, que se centró sin embargo, en sólo algunas zonas, como las áreas metropolitanas de San Petersburgo y Moscú, así como los Montes Urales, comenzando además el auge de las industrias extractivas de petróleo y recursos minerales. Sin embargo, un Estado estructurado de manera feudal con una población dispersa sobre territorios inmensos con gran diversidad étnica, credos y grados de desarrollo se encontraba en clara desventaja con las potencias centrales, que le arrollaron, lo que precipitó el estallido de la Revolución de Febrero y Octubre de 1917.

El régimen comunista soviético si llevó a una rápida industrialización y modernización del país, sobre todo durante la dictadura de Stalin, quien al igual que Pedro el Grande, condujo el proceso desde arriba y con la brutalidad más absoluta. Tomó a Rusia con yuntas de bueyes y la dejó con bomba atómica y con la victoria militar más grande de la Historia; sin embargo, el estatismo llevó a un sistema económico anquilosado e ineficiente, incapaz de mejorar los niveles de vida de la población, y que gastaba todos los recursos en el poderío militar y su anexo: la carrera espacial. La debilidad económica a la larga, significaría el fin de la Unión Soviética, esto es, en realidad, del Imperio Ruso.

Tras la desastrosa década de los noventa, marcada por el inestable gobierno de Boris Yeltsin, apareció Vladimir Vladimirovich Putin, con quien Rusia, sin duda, se encuentra en camino de resurgir como potencia clave en el mundo, pero como hemos dicho, esto se debe a que el político peterburgués no tiene en frente a estadistas de similar talla a la suya en el hemisferio occidental, tampoco cuenta, al interior de las fronteras del gigante eslavo, con un líder opositor o alternativo que signifique un cambio de rumbo en la política rusa y que pudiera ser apoyado por las potencias occidentales para hacerle sombra o, en su caso, llegar a derrocarle. Bajo su mandato, es cierto, Rusia ha tenido grandes mejoras económicas, sin embargo, Rusia sigue sin contar con un sistema económico capaz de producir bienes de consumo a gran escala y de buena calidad que incluso puedan contar como exportaciones; su base económica siguen siendo las actividades primarias y extractivas: agricultura, minería, petróleo y gas, y la industria armamentística y espacial, ramas en las que el Estado sigue contando con una gran intervención; además, la clase alta, más beneficiada económicamente, sigue siendo la de los "oligarcas" que han crecido a la sombra del Kremlin desde la época de la Perestroika, con lo que Rusia sigue teniendo un sistema sustentado en relaciones que podríamos calificar, de feudales.

De igual forma que en la época zarista y la comunista, además, el principal gasto público se va al ejército, con lo que nada en realidad, ha cambiado.

Aún así, Putin es la "bestia negra" para los gobiernos occidentales y los medios de comunicación igualmente de nuestro hemisferio, ¿porqué? fundamentalmente porque ha mantenido a Rusia al margen de las políticas mundialistas, pues sabe que durante los años noventa, esas mismas políticas buscaron la fragmentación rusa, más allá de la pérdida de las otras catorce repúblicas con las que integraba la URSS. Rusia tiene un territorio inmenso, saturado de recursos naturales que para la industria occidental, depredadora, son una codiciada presa; por ello, Putin ha llevado a cabo una política de fortalecimiento del patriotismo, de los valores cristianos-ortodoxos y del contraste entre la Rusia elegida como tercera Roma y el latinzvo decadente. Y también porque, es indudable, Putin pretende erigir a Rusia de nuevo en un poder si no hegemónico, sí que cuente en el escenario mundial.

Claro, como siempre, las limitaciones que tiene Rusia radican en su economía subdesarrollada, y que, como hemos descrito, vienen desde el siglo XVIII, agravada por una severa crisis demográfica provocada en mucho por los genocidios comunistas y la devastación de la Segunda Guerra Mundial que se cobró la vida de 20 millones de personas. Los mitos de que Rusia tuvo injerencia en las elecciones de EUA chocan con las limitantes económicas de Rusia para haber apoyado económicamente la campaña de Trump, o el Brexit, el "no" colombiano a la paz con las FARC --las que en su momento, fueron financiadas por Moscú-- el separatismo escocés, el separatismo catalán, el régimen Chavista en Venezuela y hasta a la campaña de Andrés Manuel López Obrador, son a mi parecer, exageraciones; sin duda puede haber ciertos apoyos a ciertos movimientos, pero estos deben ser contados, más que nada, porque Putin es un gran realista y un pragmático.

Indudablemente, el régimen instaurado por Hugo Chávez en Venezuela se ha sostenido porque ha contado con el apoyo del Kremlin, pero igualmente de Irán y de China, que han visto en Caracas un voto más en la OPEP para sostener precios del petróleo que convengan a moscovitas y persas como productores de hidrocarburos y a su socio comercial que es Pekín. En cuanto a los separatismos catalán y escocés, al Chavismo como movimiento político general en Sudamérica o al Brexit, si bien en los medios de comunicación controlados o afines al Kremlin como RT o Sputnik han dado una visión muy benévola de estos movimientos, y hasta han dado espacio a personajes como Pablo Iglesias, el ultraizquierdista líder de Podemos, y al expresidente ecuatoriano Correa, para conducir un programa de TV, más eso no quiere decir que efectivamente los esté financiando o sustentando a esos movimientos políticos, lo que implicaría una enorme sangría al Kremlin, que tras lo ocurrido en la Guerra Fría sería suicida, sí en cambio, pretende ejercer un apoyo a través de medios como las citadas cadenas televisoras que tienen mucha audiencia a través de redes sociales. No puede darles más.

Por lo que ve al mentado apoyo de Putin a Trump, e incluso que éste ganó con un fraude electoral orquestado por los rusos, las mismas acusaciones parecen una serie de alegaciones que fueron planteadas por el propio Partido Demócrata en su constante búsqueda de razones para deslegitimar al actual mandatario de la Casa Blanca. Por el contrario, surgió la noticia de una trama de negocios entre el gobierno ruso y la administración de Obama, de la cual resultaron beneficiarios los Clinton, a cambio de asegurar la venta de uranio de EUA a Rusia. En realidad, parece que la intención del empresario neoyorkino, ahora Presidente, es la de conciliar las relaciones con el histórico rival, y entre ambos países dar solución a diversas crisis internacionales en las que ambas potencias pueden ser claves para lograr la paz, como es en el caso de Siria y el de Corea del Norte; es de recordar que para Trump, el objetivo principal de su gobierno es la reconstrucción interna de EUA, al que percibe acertadamente en decadencia y con numerosos problemas internos que las administraciones anteriores de Bush Jr. y Obama le legaron; para abocarse a su política interior de reconstrucción y reforzamiento, necesita tener el exterior en paz; sin embargo, los rumores esparcidos de ser él un títere de Putin le obligan a actuar en sentido contrario, a aplicar sanciones económicas contra el gigante eslavo y a censurar su proceder o a expulsar diplomáticos, como ocurre ahora tras el presunto intento de asesinato contra un desertor, el ex-agente ruso Sergei Skripal y su hija, ocurrido en la vía pública de Londres, y que recuerda el asesinato por envenenamiento raadioactivo del igualmente opositor a Putin Aleksandr Litvinenko en 2006.

Y aquí se da otro desmentido por los mismos hechos: si Putin apoyó al Brexit, ¿cómo es que los que más claman en contra del presidente ruso y le comparan con Stalin o Hitler son la mismísima cúpula del UKIP y de los políticos que promovieron la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea como Nigel Farage o Boris Johnson? ¿No se suponía eran de su gente?

Por último, el presunto apoyo de Putin a López Obrador en nuestro proceso electoral no es más que una fake news en todo su esplendor, es algo imposible, como lo ha afirmado el muchas veces exaltado y amigo de la conspiracionitis Alfredo Jalife, si EUA, Slim y otros intereses fácticos no dejaron entrar las inversiones chinas a México para la construcción del tren de alta velocidad, y desataron el escándalo de la "casa blanca de las Lomas" para sabotear el gobierno de Peña Nieto cuando éste parecía desmarcarse de los dictados de las élites mundialistas con esa propuesta, mucho menos dejarían que si quiera hubiera la más mínima muestra de apoyo al tabasqueño de parte del ex-KGB y AMLO, pese a todo, no es tan tonto como para sentirse confiado en ser un nuevo Fidel Castro y crear con México una situación como si estuvieramos en 1962. 

Aquí cabe señalar que, pese a que Putin, indudablemente, ha demostrado ser un gran líder, y que ha ganado recientemente las elecciones presidenciales nuevamente, con casi el 80% de los votos (véase el vídeo con el que abre esta entrada), y que goza de inmensa popularidad entre muchos occidentales, no se trata de un santo ni de un defensor de la cristiandad per se, como algunos lo ven. Para empezar, es de recordar que los rusos son ferozmente anticatólicos, conservando vivo el recuerdo de la toma de Constantinopla por los Cruzados en 1204 como el hecho que hace imposible la reconciliación con Roma, y que pese a haber permitido el año pasado la procesión de Corpus Christi tras 100 años de la única ocasión en que los rusos católicos --históricamente llamados Rutenos-- la pudieron realizar tras la caída de Nicolás II y antes de que estallara la intolerancia bolchevique, sigue manteniendo vigentes las prohibiciones a la construcción de templos católicos nuevos y a la predicación de misioneros occidentales, manteniendo una firme alianza con, o la subordinación fiel de ésta, la Iglesia Ortodoxa.

En segundo lugar, a pesar de las medidas que ha tomado, está lejos de fortalecer de nuevo a Rusia por sí misma; la labor de Putin ha sido jugar con la debilidad de sus rivales y la falta de liderazgo de éstos. ¿Pero qué pasaría si de repente surge un líder fuerte de entre ellos? Macron, el joven Presidente de Francia parece irse desmarcando, paulatina y tímidamente, de los dictados de Merkel y de los financieros internacionales, podría ser en algún momento, un líder internacional capaz de enfrentarse a Putin cara a cara y en los mismos terrenos, o ¿qué pasaría si apoyaran el surgimiento de una oposición interna fuerte en Rusia? Putin parece no preocuparse actualmente por su sucesión. Algunos hablan de Dimitri Medvediev a quien ya le cedió la presidencia alguna vez y que se mantiene como su Primer Ministro eterno; sin embargo, más parece que fue un caso similar al que tuvimos en México con Porfirio Díaz y Manuel González, compadre de éste y a quien cedió el mando por sólo un periodo presidencial (1880-1884), a la larga, Putin, que tiene ya 65 años, parece no tener prisa por ir preparando a un sucesor: hay versiones que apuntan que su heredera designada es la atractiva y famosa ex-fiscal de Crimea Natalia Poklonskaya, y hay otras que hablan que tras él seguirá la restauración de la monarquía zarista. Nada claro, pero su régimen se sustenta en su persona, y no en instituciones; de nueva cuenta, viene el símil con Díaz.

Por otro lado, Putin no se desmarca del pasado comunista de Rusia y los crímenes cometidos por Stalin y Lenin, por el contrario, ha reivindicado la siniestra figura del dictador georgiano y no ha retirado del santoral cívico a Lenin y a la Revolución; después de todo, la mayor gloria militar de Rusia se logró bajo el mandato del Georgiano, y ha buscado una especie de reconciliación nacional entre las distintas fases imperiales del pasado ruso: el Zarismo, con la elevación a los altares de Nicolás II y su familia, y a erección de monumentos a Alejandro III, Alejandro II y permitiendo que los Romanov volvieran al suelo patrio, pero también reivindicando al pasado Soviético, destacando las victorias y la modernización del país bajo José Vissarionovich Stalin e ignorando las demandas de justicia y de revisión del pasado.

De igual manera, es cierto que Putin tiene censurada y controlada a la prensa, y que muchos opositores han tenido muertes extrañas o sospechosas, además de que en la reciente elección, los demás candidatos, desde los Comunistas o el fanático nacionalista Zhirinovski, parecieron más comparsas de circo que verdaderos aspirantes a ocupar el Kremlin.

No hay que descartar, sin embargo, la posible falsa bandera del caso Skripal y del incendio del centro comercial en la ciudad de Kemerovo, Siberia, justo cuando el mandatario ruso festejaba su reelección, casos que han coincidido curiosamente, como para provocarle problemas; por lo pronto, se le ha venido una crisis diplomática entre Moscú y Londres que se ha saldado con la expulsión de diplomáticos rusos de Inglaterra y otros países occidentales, y la respuesta en el mismo sentido adoptada por Rusia, que ha expulsado a sesenta diplomáticos estadounidenses.

En conclusión: Putin no es ni héroe ni villano, es sin duda uno de los personajes más fascinantes de esta primera parte del siglo XXI y para la historia rusa, será otro Vladimir clave en ella, desde San Vladimiro de Kiev, que se convirtió al Cristianismo, y Vladimir Lenin, padre de la URSS, y ahora Vladimir Putin será considerado como el padre de una nueva Rusia ¿la podrá salvar y empujar hacia la cúspide que siempre ha buscado? Lo veremos, la Historia de este estadista y su juego de ajedrez con Occidente, está lejos de terminar.






30 de marzo de 2018

VISTO EN VIERNES SANTO



No había tenido oportunidad de ver las procesiones de Semana Santa en España salvo por algunos pasos de cofradías, hasta que este Viernes Santo decidí, en Youtube, seguir la transmisión en directo de la parte final de la llamada "Madrugá", con el paso del Señor de la Sentencia, y las imágenes marianas de "La Esperanza de la Macarena" y "La Esperanza de Triana"; es algo impresionante, sin duda, como pueden ver en el vídeo inserto arriba. Cuesta trabajo creer que una de las banderas o partes del discurso de la Izquierda Española, sobre todo la propuesta del partido Podemos compuesto por verdaderos "júniors" como son Pablo Iglesias y otros más, típicos de la generación de los millenials descontentos y enojados con todo, que consideran que todo: tradiciones, patria, religión, familia, vida, es malo y ellos tienen la receta para cambiar las cosas basados en la aplicación del marxismo tanto económico como cultural para lograr así, la vida perfecta, en que todos seremos iguales y el mundo será para todos.

La realidad es que lo que proponen los "Progresistas" lleva a una simplificación de la vida humana al grado de dejarla seca, estéril, sin lugar para la belleza, el arte o la cultura, reducir, en pocas palabras, a su sentido más primitivo, más material y hasta animal, reducido a sus necesidades e instintos más primarios, los cuales, en esta curiosa y extraña alianza de intereses ultracapitalistas con las ideas y propuestas más radicales del marxismo, beneficia a financieros y empresarios, que han creado un sistema económico sustentado en el consumo y para el que todo, es industria: la música, el cine, toda disciplina estética ha dejado de serlo para ser una mera mercancía que se compra y se vende, se consume, y de ahí el enorme fraude del arte moderno. La política basada en la democracia de partidos es un mercado más y en definitiva: un negocio, el cual se sustenta en estimular esos instintos primitivos para obtener del consumidor su dinero y su fidelidad absoluta. En un mundo de negocios, no hay lugar para la fe, ni hay lugar para la belleza, solo para el lucro. ¿Cómo es posible que en los mismos países del hemisferio occidental hace 300 años la música la definieran Vivaldi, Bach o Händel y hoy la define el reggaetón? Eso sólo es posible por pasar de la expresión del creador en busca de la belleza a lo consumible, pegajoso y propio para audiencias que carecen de los conocimientos y del buen gusto, pese a estar rodeados de información.

Hace 100 años, Chaplin hacía reír sin necesidad de hablar, hoy, los comediantes se basan en la irreverencia y el insulto, y en las redes sociales, el "meme" es la forma de expresar la estupidez propia o ajena que ha sido generalizada.

Por la tarde, decidí ver un clásico del cine: La Agonía y el Éxtasis, del director británico Carol Reed, estrenada en 1965 y con Charlton Heston en el papel de Miguel Ángel Buonarroti, y Rex Harrison como el Papa Julio II... guardando las proporciones, se trata de dos gigantes de la actuación interpretando a otros dos titanes históricos en el gran duelo de egos entre el artista de un lado, y el pontífice guerrero por el otro en una genial adaptación de la novela histórica homónima del escritor Irving Stone relativa a la realización de los murales de la Capilla Sixtina por el pintor y escultor florentino y la conflictiva relación entre los dos personajes.

El filme muestra la estrecha relación entre fe y belleza, sin fe, no existe belleza, y sin ésta, el mundo está perdido. Hoy, desgraciadamente, nos encontramos en una época en que ya no existe un Miguel Ángel, cuando tenemos que las obras de "arte" son animales en formol, montones de basura acomodados para supuestamente expresar un mensaje --supuestamente político, la más veces-- y no hay un Julio II (de quien se expresa que sus acciones bélicas no estaban dirigidas a la gloria personal, sino a lograr la independencia de la Iglesia respecto de los intereses de las grandes potencias del Renacimiento como España o Francia), en su lugar tenemos a un Francisco I que parece no entender los artículos de la fe que supuestamente debe representar y defender, o está decidido a destruirla con sus expresiones heréticas para quedar bien con los "progresistas".

Y vamos, hoy en día no tenemos ni siquiera a un Heston o a un Harrison... basta ver la última entrega de los Óscares para comprobar la decadencia absoluta del cine.

En definitiva, este Viernes Santo fue para mi un reencuentro con la belleza que proviene de la fe. Espero que para ustedes haya sido, igualmente, algo significativo.

11 de enero de 2018

LA OBSESIÓN (MEDIÁTICA) DEL MEXICANO CON LA MUERTE


Este es un post que quizá debió haber sido publicado el pasado 02 de noviembre, pero por diversas circunstancias no lo pude escribir entonces, mas ahora, ante el discurso del director de cine Guillermo del Toro tras recibir el premio Globo de Oro por su filme La Forma del Agua, o más bien la respuesta que da a un cuestionamiento que le hace una periodista china, respecto a la relación o gusto que tiene por poner en sus películas a monstruos, en que señala que por ser mexicano, tiene una especial relación con la muerte, como cierto gusto, porque los mexicanos --al parecer,-- vivimos en un perpetuo estado de memento mori, pero que no tiene que ver con la recomendación que hacían los Padres y Doctores de la Iglesia desde antiguo para tener siempre la conciencia tranquila, sino que es algo que nos lleva a disfrutar la vida y a apreciar la oscuridad como necesaria para que haya luz.

Primero que nada, quiero señalar que Guillermo del Toro, en mi opinión, es el mejor Director de cine actualmente en México, y que además se mantiene alejado de entrar en polémicas políticas y expresarse con la típica hipocresía marxistoide de Cuarón, Iñarritú o Damián Alcazar y los hermanos Bichir que hacen profesión de fe socialista, de Izquierda o "progresista" mientras son millonarios y buscan desesperadamente entrar, ser reconocidos y ser parte del mundo de Hollywood al que, si fueran congruentes, despreciarían como instrumento del Imperialismo Yankee, pero no importa, después de todo, el estamento de la farándula anclado en California es un reducto de la Izquierda Progresista más incongruente y más vociferante de todas, que tiene en sus entregas de premios su liturgia y su púlpito, para, cómo no, despotricar contra Donald Trump y ahora fingir estar dolientes por las víctimas de abuso sexual, cuando hasta hace un año Oprah Winfrey --a quien incluso "destaparon" ahora como precandidata a las elecciones presidenciales del año 2020-- y Meryl Streep eran incondicionales de Harvey Weinstein, si no es que hasta fungieron como sus "madamas" consiguiéndole presas.

Del Toro, hasta eso, se ha mantenido ajeno a todo eso, salvo la visión falsa, pero popular, de los Republicanos Españoles como defensores de la Democracia y la Libertad, y de los Nacionalistas Franquistas como malvados esbirros de la oscuridad que muestra en sus filmes El Espinazo del Diablo y El Laberinto del Fauno

Sin embargo, esta declaración de Del Toro, es por un lado evidentemente chauvinista y hecha para quedar bien con la audiencia mexicana, que como siempre, siente que el triunfo individual del cineasta es de todo el pueblo, el típico "¡ganamos!" cuando alguien de entre nosotros obtiene una victoria y el típico "¡perdieron!" cuando viene la derrota, algo siempre presente en los avatares de la selección nacional de fútbol en los torneos internacionales. Pero por el otro, muestra la tendencia que de un tiempo para acá se ha extendido en Hollywood y otros medios de presentar al mexicano como obsesionado con la muerte.

En cuanto a lo primero, los monstruos y las películas de Del Toro no tienen nada que ver con México, es como la trilogía de Batman de Christopher Nolan, el hecho de que el cineasta sea británico, y que en la misma cinta aparezcan Christian Bale y Gary Oldman, de la misma nacionalidad, no hace de la película una producción británica, y así, las películas de Guillermo del Toro, Iñarritú o Cuarón, aunque estos realizadores sean mexicanos, las películas que han hecho son producciones hollywoodenses, y por ende, estadounidenses, lo mismo que sus contenidos, que muy poca o ninguna relación han tenido con nuestro país. Así, salvo su ópera prima: Cronos, la acción de los filmes del cineasta tapatío no se sitúa en México, sino en España (Laberinto del Fauno), Europa Oriental (Blade II) o Estados Unidos (Pacific Rim, Hellboy I y II, que también sitúa parte de su acción en Europa y ahora The Shape of Water), los contenidos no tienen relación con el folklore mexicano: ni se trata de alebrijes, nahuales, ni su más reciente y galardonado filme presenta algún ser marino propio de la mitología prehispánica mesoamericana, fuera el ahuizotl o el cipactli, sino muestra un ser muy similar al personaje de Abe Sapien del cómic y filmes de Hellboy, el cual está inspirado ni más ni menos que en H.P. Lovecraft y los profundos, o las criaturas mitad humanas, mitad alienígenas (por la hibridación con los Profundos) de su relato La Sombra de Innsmouth:



Mientras que los monstruos que plasma en Pacific Rim están inspirados en el Manga y el Anime japoneses, así que no venga con nacionalismos, porque en ninguna parte de su obra, ni en sus escenarios, ni en sus contenidos, ni en la forma en que trata las historias se refleja ni un ápice del folklore mexicano real o inventado. Mejor haría el Director en reconocerse como alguien que participa de la cultura popular global, su admiración por el gran autor de Providence y por la animación nipona, y dejar a un lado la bandera, como digo, es tan tonto como que Nolan atribuya sus éxitos cinematográficos a su flema inglesa, o a su veneración por la "pompa y circunstancia" de las celebraciones monárquicas.

En segundo lugar, me llama la atención esa intención de ligar a México con la muerte: desde la última entrega de James Bond: Spectre con Daniel Craig, en que la secuencia inicial ocurre en la Ciudad de México con un supuestamente tradicional desfile o una especie de carnaval con motivo del Día de Muertos, en Batman Vs. Superman igualmente se plasma que el kriptoniano rescata a unas personas en un incendio en México y la gente está disfrazada de esqueletos por ser Día de Muertos, y no se diga del reciente éxito de Coco y hace pocos años del filme El Libro de la Vida, en todas ellas, se centran en que el Día de Muertos y el culto a los difuntos es parte central de la mexicanidad, lo cual NO ES CIERTO.

Primero, y para todos aquellos que se quejaban de que el Día de Muertos se veía suplantado por el Halloween, parece que ahora tanto la festividad mexicana como la anglosajona se están equiparando y entremezclando: el Día de Muertos no implicaba disfrazarse como lo hace James Bond, ni había desfile, esa fue idea del Director Sam Mendes, que luego, cómo no, el Jefe de Gobierno de la capital: Miguel Ángel Mancera adoptó con miras a atraer al turismo; segundo lugar, todo parte de algo artificial, no se empezó a hacer tanto festejo por la original fiesta católica "De los Fieles Difuntos" sino a partir de la obra del caricaturista José Guadalupe Posada, quien en sus críticas a la política de fines del Porfiriato fue el primero en hacer las "calaveras" o versos sarcásticos relativos a un personaje público al que hacía por muerto y fue además, el creador de "La Catrina" que es tan artificial como el Santa Claus de su colega y casi contemporáneo el ilustrador norteamericano Sundblom creado para una campaña publicitaria de Coca-Cola.

Por otro lado, la festividad se aleja de sus raíces cristianas para paganizarla y comercializarla al igual que con el Halloween, señalando que se concreta al simple recuerdo de los muertos...

La realidad es que el mexicano no se ríe de la muerte ni tiene especial relación con ella, no rendimos culto a los antepasados como sí lo hacen pueblos orientales como Chinos y Japoneses a los que no se señala como cultistas de la muerte. El mexicano le teme a ese episodio lo mismo que un ruso, un norteamericano o un africano, lo demás pueden ser actos de temeridad, imprudencia o estupidez que son universales y no un "retar a la muerte", propios de personas con baja educación y peor sentido común, condiciones de trabajo inhumanas o mera falta de cuidado. El festejo del Día de Muertos aparte, es diferente en las distintas zonas del país; los altares, velas y vigilias en cementerios son más comunes en zonas indígenas y rurales del centro y sur del país, más que en el occidente y norte y en las ciudades, donde se vive una cultura mucho más global y en las que ha pegado la fiesta por el ámbito comercial o por meterse como calzador porque es "una de nuestras tradiciones"por parte de las autoridades educativas.

Lo preocupante es porqué se quiere fijar una relación entre el mexicano y la muerte... ¿Acaso no es parte del incremento de la "cultura del narco" que se ha extendido e impuesto en todo el país y en todas las clases sociales, que implica el culto a la Santa Muerte? Acaso hay la línea de imponer el estereotipo del México rural, conformista y pobre (como en Coco, donde la familia del protagonista se dedica a hacer zapatos, y siguen haciéndolo como en el siglo XIX y son pobres, cuando la industria del calzado en México, pese a los embates del zapato chino o brasileño es de las más importantes del país, y por supuesto está más que mecanizada) y además obsesionado con la muerte, lo que explicaría, a ojos del extranjero, los carteles y sicarios, las matanzas y la violencia.

Así que es una lástima que Guillermo del Toro salga con que le gustan los monstruos por ser mexicano y tener una relación especial de la muerte; se une al coro mediático de difundir estereotipos equivocados respecto a nuestro país y nuestra cultura; como también es patético que se haga tanto jolgorio por que un Director de Cine Mexicano, que no hace películas mexicanas, gane un premio: es la plena conciencia de que nuestra industria fílmica sea tan mediocre o tan mala que sea extraordinario que algún cineasta o actor de nuestra nacionalidad triunfe. México tuvo una cinematografía de clase mundial, los monopolios, como el de Televisa o el de los pocos que hicieron del cine su coto político-ideológico, dieron al traste con ella y acabaron con la calidad alcanzada en los años 30 a 60 en la llamada Epoca de Oro. Por otro lado, en el decadente Hollywood actual, quién sabe si recibir un premio sea más un vituperio que un reconocimiento, o al menos, queda como el tuerto sobre el reino de los ciegos. Como sea, ojalá Guillermo del Toro se olvide de politiquerías y patrioterismos y siga haciendo cine a secas, tiene un potencial enorme y creo yo, todavía le hace falta para llegar a hacer una obra maestra.

7 de enero de 2018

LIBROS PARA COMENZAR EL AÑO





Al comenzar este 2018, y como consecuencia de la pasada edición de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, tuve la oportunidad de adquirir algunos libros, tanto en dicho evento como durante mis vacaciones navideñas en la ciudad de Guanajuato, donde acudí a un mercadillo o tianguis de libros en una plaza, frente a la Iglesia de San Roque.


He aquí mis recomendaciones bibliográficas:

1.- El Problema de los Tres Cuerpos:
Resultado de imagen para el problema de los tres cuerpos

Del escritor chino Cixin Liu, vino a refrescar el aparentemente estéril campo de la Ciencia Ficción en los últimos años, cabe señalar que, ante el panorama de decadencia que se presenta en nuestro mundo occidental en cuanto a creatividad, más las restricciones que impone lo políticamente correcto, como lo he venido comentando en los últimos posts, haya mostrado que hay muchos autores más allá del mundo literario anglosajón que se están centrando en la escritura de Ciencia Ficción, y que además haya recibido --merecidamente-- el premio Hugo, el máximo galardón literario del género, y no es para menos, ya que es una novela sorprendente por muchos aspectos, y perdónenme los spoilers:

Primero que nada, porque sorprende que ante el autoritarismo del régimen chino, se haya escrito, publicado y sido un éxito un libro que contiene críticas directas a los vaivenes políticos del celeste imperio bajo Mao Tse Tung, como fue la terrible Revolución Cultural, un movimiento desatado por el propio mandatario chino para modernizar por la fuerza a China y de paso purgara aquellos elementos que amenazaban su poder, y que terminó por saldarse con millones de muertos y graves daños a la herencia cultural del gigante asiático que sólo en los últimos años se ha resuelto.

De igual manera, resulta ser una crítica bastante dura al ecologismo y otros puntos de lo "políticamente correcto", como el abandono de la ciencia racional por el mero sentimentalismo para abordar, precisamente el tema ambiental y la misantropía de los "Progresistas"; se dice que personajes como Barak Obama o Mark Zuckerberg admiran esta novela; pero quizá no han comprendido el mensaje crítico que contiene contra muchos de los postulados contrarios a la humanidad que ellos han adoptado como el antinatalismo o la concepción negativa que tienen del hombre y políticas tendientes a negar la realidad biológica o extinguir, como hizo el afroamericano, la investigación espacial, así como a buscar imponer el sentimiento y la emoción, el deseo, sobre la realidad y la concepción racional de ésta que ofrece la ciencia para reducirlo todo a mera ideología y mera política, que nos están llevando a un nuevo, y verdadero, oscurantismo.

Por otro lado, el título de la novela alude a uno de los problemas de la física teórica que es fundamental para el desarrollo de la historia: ¿cuál es la relación y el movimiento de tres cuerpos que poseen igual masa y por tanto, generan la misma gravedad en el espacio? ¿Es posible predecir los movimientos de los tres? Por lo tanto, estamos ante una novela de Ciencia Ficción dura, durísima, nada que ver con Star Wars y menos con el bodrio de su último episodio.

2.- Historia de la Iglesia:


De Ludwig Hertling S.J., esta obra es un clásico de la Historiografía sobre la Iglesia Católica, escrita con un estilo ameno y dinámico, que recuerda un tanto al del británico Paul Johnson. Conciso y directo, no aborda temas específicos ni se detiene mucho en cada acontecimiento o evento, además de que evita caer en juicios anacrónicos y engrandecer los escándalos. Tampoco es una Historia de los Papas, sino que analiza los acontecimientos y el desarrollo de la institución de acuerdo con el contexto propio de cada época. Es bastante recomendable para tener una visión general de la Historia de la Iglesia, para profundizar, ya tendremos la obra publicada por la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) en 8 tomos y consiste sin duda en una obra fundamental de consulta para la escuela o universidad.

Las Obras Completas de H.P. Lovecraft:

En una edición económica de Editorial Mirlo (perdón por el gol) que la clasifica en dos tomos: el Ciclo Onírico, y el Ciclo Mitológico del "solitario de Providence", aunque realmente no hay gran diferencia entre los temas de los relatos en uno y otro volumen, que estoy leyendo, toda vez que en ambos se encuentran los relatos que se refieren a la mitología oscura que desarrolló el genial escritor norteamericano en la década de los veinte del siglo pasado. Ya tenía yo algunas obras de Lovecraft en compilaciones más pequeñas o como obras sueltas, como En Las Montañas de la Locura, o La Llamada de Cthulu.

¿Qué se puede decir de Lovecraft? Junto a J.R.R. Tolkien forma la dupla de autores más influyentes en el género de literatura fantástica, y si el sudafricano viene a ser la parte luminosa, el nativo de Massachussets aparece como la mitad correspondiente a la noche, aunque el norteamericano en realidad, se encuentra más cerca de la Ciencia Ficción que de la Fantasía; finalmente, la magia, los hechizos para Lovecraft no vienen si no a ser manipulaciones de energía, --de naturaleza cuántica-- para llamar a seres que en su universo ficticio, no son de naturaleza espiritual o mística, ni siquiera son realmente malignos en el sentido de ser encarnaciones del mal o del odio, o ser demonios, sino que se trata de seres increíblemente primitivos, nacidos poco después del Big Bang entre el caos de particulas que conforma el origen de la materia y la energía, pero a la vez, y por lo mismo, infinitamente poderosos y complejos: incomprensibles y para quienes los seres vivos posteriores, como el ser humano, son algo equivalente a molestos virus.

El choque o contacto con estos seres, por supuesto, precipita al máximo terror ante la insignificancia del ser humano que percibe a un universo inmenso y también imposible de ser comprendido del todo por el ser humano, y en eso radica el llamado horror cósmico del que tratan sus obras. Antes de la aparición de farsantes como Erich Von Däniken, J.J. Benitez, David Icke o Jaime Maussan, Lovecraft postuló que en la Tierra habitaron, antes que el ser humano, civilizaciones antiguas de seres inteligentes de origen alienígena, con una morfología y una evolución muy diferente a la del ser humano, y de ahí el aspecto monstruoso o repugnante que imagina para sus criaturas, --con lo que el nativo de Providence demuestra haber hecho la tarea, los extraterrestres, de existir, no necesariamente serán humanoides como vemos en el cine, sus cuerpos responderán al medio en el que se originaron-- y han influido igualmente en la Historia humana. (De ahí que es evidente que los charlatanes como los que he mencionado, muy probablemente tomaron las ideas de nuestro autor para sus farsas que se venden muy bien entre conspiranóicos).

Muy recomendable, esencial en toda biblioteca.

4.- ¿Porqué Manda Occidente... por ahora?


Del arqueólogo y antropólogo británico Ian Morris, es una obra que desarrolla más las teorías que el ecólogo Jared Diamond postuló en sus obras Armas, Gérmenes y Acero, y Colapso, tratando además de encontrar leyes del desarrollo histórico de los pueblos, por lo que también recuerda a la obra del alemán Oswald Spengler, intentado encontrar las claves que llevaron a la Civilización Occidental, a partir del siglo XVI, y sobre todo, tras la Revolución Industrial en el siglo XVIII, a convertirse en la preponderante en el mundo; ¿qué factores llevaron a que los europeos: españoles, portugueses, ingleses y franceses fueran los que extendieran la influencia de sus países y sus rasgos culturales al resto del planeta y no los chinos, japoneses o hindúes? 

La obra está muy bien documentada y reforzada con estudios de campo arqueológicos, de economía y estadísticas que abarcan los últimos milenios con los que analiza todos esos posibles factores, así como a intentar analizar las tendencias futuras y el empoderamiento de Asia que estamos presenciando en los últimos años, pero además, se agradece que el autor tenga un estilo chispeante, e incluso humorístico, para no quedarse en el frío, impersonal y aburrido análisis de datos. Sin duda, es una obra interesantísima y que despierta muchas inquietudes.

Estas son mis recomendaciones bibliográficas para iniciar el año, busquen esos libros, lean y aprendan.

6 de enero de 2018

IRÁN, ¿EN CRISIS?


El 2017 termina y el 2018 inicia con la noticia de que en Irán, tras el aparente éxito de la intervención conjunta con Rusia a favor del régimen de Bashar el Assad en Siria en contra del Estado Islámico y la oposición , se encuentra envuelto en una serie de protestas en contra, no sólo de la administración persa encabezada por Hassan Rohani, sino en contra ya, del propio régimen fundamentalista Chiíta que encabeza el Ayatollah Alí Khamenei como Líder Supremo Religioso y que encabeza el órgano de control constitucional: el Consejo de Guardianes.

Como ya lo he señalado antes, el régimen de la República Islámica establecido en Irán tras 2,500 años de monarquía, significó, pese a lo que la propaganda occidental, y particularmente norteamericana, un avance dentro de los países del Mundo Islámico: un sistema con división de poderes y elecciones democráticas pero enmarcado dentro de la Shari'a, inspirado un tanto en el Derecho Constitucional Francés histórico y en el Islam Chiíta, que, pese a ser un tanto más liberal que el Sunnita, prever participación política y reconocimiento de ciudadanía a Judíos, Cristianos Nestorianos y Zoroastrianos que habitan en el país persa, sí contempla algunas cuestiones en forma bastante radical, como la desigualdad ante la Ley de hombres y mujeres, el código de vestimenta de la mujer --aunque mucho más laxo que en Arabia o Qatar-- la existencia de delitos religiosos, limitantes a la libertad de conciencia o expresión o la persecución con la muerte de conductas que se estimen inmorales.

Las razones ahora de las protestas, curiosamente, se circunscriben en mucho a ser similares a la inconformidad de la América Profunda que votó a Trump: Rohani se embarcó en una aventura imperial, pues no tenía otro remedio, ya que, al igual que Putin, debía defender al gobierno sirio, su único aliado en la región; Irán además, se encontraba en una posición de ventaja, puesto que los sucesivos gobiernos de Mahmoud Ahmadinejhad y Rohani habían emprendido y continuado el programa de desarrollo de armas nucleares y además, habían logrado engatuzar a Obama, quien había aceptado firmar un tratado mediante el cual, EUA prácticamente levantaba sanciones y restricciones para que Irán pudiese continuar con ese programa nuclear, hábilmente disfrazado de una finalidad pacífica, únicamente tendiente a la obtención de nuevas fuentes para la generación de electricidad; todo como parte del irracional juego estratégico del Gobierno Demócrata planteado tanto por el entonces mandatario afroamericano como por Hillary Clinton.

Irán, empoderado, pareció seguir bajo sus dos últimos gobiernos una política claramente imperial y de búsqueda, nuevamente, de una posición hegemónica en Medio Oriente y más allá, como ha sido la tónica desde el siglo VI a.C.; desde entonces, los Persas se han convertido en el perpetuo factor de desbalance en la región y sus actos han impactado al resto del mundo; así, se lanzaron contra el gran rival en el mundo islámico: Arabia Saudita, apoyando a la etnia Huti en Yemen, de credo Chiíta, en contra del Gobierno Sunnita de Sabeanos y Hadramutis, apoyados por la Corte de Riyadh, fomraron una alianza irrestricta teñida de petróleo con el régimen Chavista de Venezuela y, junto a China y Rusia, establecieron una especie de bloque claramente antioccidental.

Sin embargo, las cosas cambiaron con la llegada de Trump a la Casa Blanca: abandonó la política de islamización seguida por Obama y la Clinton centrada en el apoyo a los Sunnitas, reduciendo el apoyo a los rebeldes en contra del Gobierno de Bashar El Assad en Siria y al Estado Islámico, sin que esto, por otro lado, representara que ahora la Casa Blanca apoyaba al dictador damasceno, quien se ha sostenido en el poder gracias a las armas rusas y la intervención de Teherán. Trump, por otro lado, revivió la alianza estratégica entre EUA e Israel, misma que se había resquebrajado desde Bush Jr. y llegó a su punto más bajo con Obama. De igual modo, ha desconocido el tratado nuclear con Irán y ha reimplantado las sanciones en contra de la República Islámica. Y es que sucede lo siguiente: no se puede permitir libremente la formación de un poder hegemónico en una región que tiene a cuatro posibles candidatos a lograr serlo: Irán, Arabia, Turquía e Israel, si se quiere mantener la zona en paz, se debe lograr un equilibrio mediante una ajustada carrera de armamentos, alianzas y contralianzas. Dejar que uno solo de estos cuatro interesados se quede con todo el pastel es altamente peligroso.

Esto, por supuesto, ha influido en el ánimo de los persas: por un lado, la implantación de una política de corte imperial como la pretendida por los gobiernos de Ahmadinejhad y Rohani resultó muy caro para un país con restricciones en el rubro debido a las sanciones. Así que los Persas han salido a la calle a exigir algo muy similar a lo que los votantes norteamericanos hicieron en noviembre de 2016: ya no quieren un gobierno interesado en el exterior, sino que resuelva los problemas internos del país, que deje de andar en aventuras militares y solucione los problemas de desempleo, carencias e inflación, y deje de gastar en buscar bombas atómicas o nucleares para invertirlo en el desarrollo y deje de perseguir políticas que lo han aislado antes de insertarlo en la dinámica mundial como un actor importante en igualdad con los grandes centros de poder; así que, evidentemente, el pueblo se ha cansado de la temeridad y conflictividad del régimen que se instauró en 1979 apoyado por la juventud: harta de la enorme corrupción del Shá Mohamhed Reza Phaleví y de la destrucción de la cultura persa islámica por una occidentalización forzada al estilo turco, y que deseaba un régimen con respeto a valores morales, rectitud y nacionalismo que fue lo que en su momento Khomeini ofreció.

Sin embargo, hoy esas esperanzas yacen rotas por un régimen que no supo aproximarse a occidente cuando pudo ser una alternativa seria a las monarquías y dictaduras Sunnitas dados ciertos ideales políticos compartidos con nuestro hemisferio y una versión del Islam que puede ser más abierta; y la sociedad aparece dividida: sí hay un importante sector que es favorable al mantenimiento de la República Islámica, pero es innegable la existencia de oposición a la misma y que ésta, va creciendo, sin necesidad de apoyos o intervenciones extranjeras, aunque quizá no podemos negar que las mismas se están dando detrás de la oposición al régimen. Sin embargo, la caída del régimen de la República Islámica puede tener consecuencias peligrosas: la llegada al poder de un nuevo régimen, sea la restauración de la monarquía fundada por los Aqueménidas y caída con los Phaleví, o un intento de implantar una República Democrática pro-occidental llevaría al debilitamiento de Irán y abriría las puertas a la hegemonía árabe-sunnita y también al ascenso de Turquía, sin más equilibro que Israel.

Habrá que espera ver qué sucede y la intervención de otras potencias, principalmente Rusia, hay que recordar que, desde el siglo XVIII, Irán se volvió parte principal del llamado Gran Juego entre las potencias por el control del Centro de Asia, y eso provocó que, principalmente, Rusia y gran Bretaña se disputaran la influencia sobre el gobierno persa, sobre todo porque lo veían como el contrapeso natural al Califato Otomano de orientación Sunnita, llegando la culminación de esto con la entronización de Reza Khan Phaleví, de ascendencia cosaca rusa, y quien tras coquetear con la Alemania Nazi, sería derrocado por británicos y soviéticos para imponer a su hijo Mohamhed Reza, quien sería el último en ostentar la corona de Ciro el Grande, y cuyo gobierno fue totalmente entregado a los intereses europeos y norteamericanos como se demostró con el golpe palatino en contra del Primer Ministro Mossadegh orquestado con ayuda de la CIA y el MI6 y que mandó al exilio a Khomeini, en lo que se considera, fue el preludio de la revolución de 1979.

Aún así, el hecho de que los Persas estén demostrando su descontento contra los excesos del radicalismo islámico, y la temeridad y ambición excesiva de un régimen que no calculó el costo de  ser un jugador pesado en la Geopolítica mundial, ni las consecuencias de sus ambiciones que le han aislado. A pesar de su nacionalismo y sus pretensiones, el régimen instaurado por Khomeini en 1979 no logró evitar que el destino de la nación persa siga dependiendo de los intereses extranjeros, como ha sido desde hace ya 300 años y tampoco ha podido devolver a Irán al sitio de las grandes potencias, como fuera bajo Aqueménidas, Partos Arsácidas, Sasánidas y Safávidas.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Trump ¿Loco?

No pudieron deponerlo por la pretendida conexión con Rusia y la supuesta intervención del Kremlin en las elecciones presidenciales de 2016, así que ahora, los "Progresistas" norteamericanos pretenden hacer que el Congreso de EUA declare a Trump como incapaz para gobernar por una supuesta insanía mental y buscan sustentar estos alegatos en un libro: Fire and Fury, de un tal Michael Wolff,  periodista amarillista quien por otra parte, ha sido señalado por difamar e inventar historias anteriormente.

Por el contrario, la difusión que los medios mainstream le han dado al libro sólo viene a convencer más y más al electorado que votó al empresario inmobiliario para la Casa Blanca del divorcio existente entre los medios y el pueblo norteamericano y el enfrentamiento entre Trump y las elites que controlan la opinión pública y los grandes intereses detrás de una política corrupta que han manejado al país y a buena parte del mundo desde la llegada de Bill Clinton a la presidencia y hasta Obama; resultando irónico que los grupos que apoyen como algo normal que un hombre se crea mujer o viceversa y se mutile en consecuencia, la existencia de más de 100 géneros basados en parafilias, vicios, fetichismos o perversiones sexuales, confusiones de identidad, asesinato de inocentes en el vientre, calificar de "religión de paz" al Islam pese a que el Corán diga lo contrario, considerar al hijab o velo islámico --contra el que ahora las persas se rebelan-- como símbolo de libertad, sentirse ofendido por todo ante los muchos complejos y traumas de los millenials, considerar a los animales igual o incluso superiores a las personas, sean los que se atrevan de calificar como demente o idiota a quien no comparte dichas visiones del mundo.

Los "Progresistas" o Liberals parecen no darse cuenta del hartazgo y las denuncias que circulan por todos lados en contra de la última entrega de Star Wars por haberla cargado de sus doctrinas a través del púlpito de Disney, ni que en Europa, no solamente Polonia y Hungría resisten los mandatos de lo políticamente correcto que emana de Bruselas, sino que ahora se les unen Austria y República Checa, y que hasta Macrón, en Francia, parece salirse del redil y empieza a aplicar políticas sorprendentemente conservadoras y que tienden a revertir el daño hecho por la Ideología de Género y el Islamismo, mientras que en Alemania, la nefasta Angela Merkel empieza a tambalearse ante el rechazo del pueblo alemán a autodestruirse por seguir con el mea culpa del Nazismo.

Lo que ha hecho Trump no es ninguna locura: es rebelión, es intentar cambiar el estado de cosas: si se burla del "botón nuclear" de Kim Jong Un es porque ya es momento de poner un alto a los constantes chantajes y extorsiones de la dinastía norcoreana que a base de amenazas se ha asegurado sobornos disfrazados de "ayuda humanitaria" que seguramente son el negocio de alguien que hace contubernio con la familia de dictadores comunistas de Pyongyang; Trump sabe que el joven líder únicamente despotrica y habla para aparentar ante sus vasallos que es muy poderoso y temible cuando la realidad es otra, y porque sabe que los gobiernos cobardes de Japón, Corea del Sur y el propio EUA caen temblando ante él y acceden a sus demandas de dinero; si decide reconocer a Jerusalén como capital de Israel es porque así ha sido desde el año 1,000 a.C. con el Rey David y hay todo un sustento histórico detrás, más allá de las decisiones de la UNESCO tomadas a base de sobornos y miedo. Y si decide reducir el financiamiento de la ONU es porque la organización internacional hoy en día es un ente inútil que ha traicionado las intenciones de sus fundadores y no ha resuelto conflicto alguno, ni servido de foro para ello, en los últimos veinte años, pues su mayor preocupación es extender la homosexualidad y el antinatalismo.

Trump será un extravagante y un narcisista, pero no es un loco, quizá es el más cuerdo entre una clase política y unas élites del poder occidentales interesadas más bien en difundir el caos de la locura en beneficio de sus intereses.