
En la misma línea que mi post anterior, creo que es momento de expresar mi opinión acerca de las impresiones que, actualmente, me genera la figura del Presidente de Estados Unidos de América, el señor Donald John Trump. Creo que muchos que sean lectores de este blog, podrán darse cuenta que he cambiado mi opinión respecto a este personaje, y no creo ser el único. A continuación me explicaré:
Al principio, creí que Trump era una gran opción para poner fin a la dictadura del progresismo/wokismo que, desde los tiempos de los Clinton, empezó a enseñorearse de los medios y de la política y sociedad, comenzando como una mancha de tinta en EUA y que comenzó a extenderse por todo el planeta, llegando a su culminación bajo el mandato de Barry Soetoro/Barack Obama. En 2016, mucho de lo que impulsó su campaña presidencial, fue ese discurso. Además de ello, su exigencia para con gobiernos extranjeros, como el mexicano, entonces encabezado por Andrés Manuel López Obrador, parecía ser una promesa de que habría una fuerza externa que provocaría un cambio en la demagogia, la corrupción y el Izquierdismo de su mandato; al final, vino la Pandemia, en su último año de gobierno, vino la Pandemia de COVID 19 y todo terminó en nada.
para muchos, pareció que en ese primer mandato, Trump no pudo hacer realidad ninguna de sus promesas de campaña porque un Congreso con mayoría del Partido Demócrata "no lo dejó" hacerlo; sin embargo, todo mundo esperaba su reelección; sin embargo, los encierros decretados por los gobiernos estatales y la crisis económica desatada por la Pandemia, y quizá, alguna manipulación sobre todo, del voto por correo y las urnas electrónicas en los estados o condados en los que estaba disponible aquella forma de votación, llevaron a que el neoyorkino fuera sustituido en la primera magistratura de la república por el anciano y senil Joe Biden. Vendría la famosa toma del Capitolio el 06 de enero de 2021 por una turba enfurecida que exigía la nulidad de las elecciones presidenciales celebradas, en lo que para muchos, representó un intento de golpe de Estado, el primero como tal en la Historia de EUA (sin contar los asesinatos de los Presidentes Lincoln, Garfield, McKinley o Kennedy, que bien pudieron serlo, pero oficialmente quedaron registrados como obra del loquito solitario en turno-- y forzar a que el magnate inmobiliario quedara reelecto por la fuerza).
Sin embargo, el mandato de Biden fue un desastre absoluto, acentuado por las muy pocas luces de la candidata presentada por el Partido Demócrata para sucederle, la Vicepresidente Kamala Harris. Fue una administración marcada por el autoritarismo a fin de sostener el wokismo, con persecuciones, sanciones y cancelaciones a todos aquellos contrarios al discurso impulsado desde el gobierno y difundido por los medios, así como por el inicio de la Guerra en Ucrania, impulsada por una política de hostigamiento y de expansión de la OTAN que caracterizó el mandato de Obama y la gestión exterior de la ex-Primera Dama Hillary Clinton en la Secretaría de Estado, la corrupción descarada del hijo del mandatario, Hunter, y sus negocios sucios en ese mismo país de Europa Oriental, así como la humillante derrota y huida de Afganistán ante los Talibán, a los que, supuestamente, se había vencido veinte años atrás con Bush Jr.
Trump, de esa manera, regresó al Poder Ejecutivo de la todavía superpotencia de manera avasalladora ante la clara previsión de que con la Harris, EUA se iría derecho a un abismo. El neoyorkino prometía prosperidad, energía al frente del país, recuperación del poderío económico y algo muy importante: abandonar la política belicista que ha sido tan característica de su país prácticamente desde su Independencia, hace 250 años, algo de lo que hablaré en un próximo post. Los atentados sufridos contra su vida durante la campaña electoral, además, refrendaron la visión de que Trump se enfrentaba a intereses enormes ligados al "partido del burro", y por tanto, que era una verdadera amenaza para el Complejo Militar-Industrial y las élites financieras, mediáticas y del espectáculo que se encontraban detrás de los Demócratas.
Sin embargo en este año y medio que ha pasado desde que el millonario neoyorkino asumiera de nueva cuenta la Presidencia de la República, gran parte de esa imagen y gran parte de mi visión positiva a este personaje, han desaparecido. No solo me ha decepcionado, me hace temer que esté por conducir a su país, y con él arrastre al Mundo Occidental, en el que se incluye México, a un desastre.
Sería demasiado extenso aquí narrar todas y cada una de las cosas que me han llevado a cambiar mi opinión en torno a la figura de Trump y lo que está representando para el mundo, además de repetitivo, pues ya lo habrán visto o inferido de mis posts anteriores en que he abordado temas relacionados con él; eso sí, ha resultado sin duda alguien que ha influido en forma determinante para la situación actual del mundo y sin duda, para el futuro, tan es así que su actuar o sus omisiones han repercutido en muchas partes del globo y en muchos aspectos, y es que eso sí, podemos decir que ha tenido éxito en convertirse en un personaje trascendente e histórico siguiendo los impulsos de su narcisismo, pero no en todo ha dejado una influencia positiva, y eso es lo preocupante, en mucho, probablemente se convierta en alguien recordado en la Historia como nefasto o destructivo.
Así que no nos vayamos tan lejos, creo que nada ha resultado más representativo de lo que es la figura de Donald Trump que la recientemente finalizada Copa Mundial de la FIFA 2026. Este torneo deportivo, ha reflejado, mejor que ninguna otra cosa, todo un entramado de corrupción, políticas vengativas y desacertadas, desprestigio para EUA, prepotencia y uso del poder e influencia del Estado para satisfacer ambiciones y codicias personales del mandatario y sus allegados, además, por supuesto, de la desastrosa Guerra de Irán.
Durante todo el desarrollo del torneo, la relación de total subordinación y lambisconería de Gianni Infantino, máximo dirigente de la FIFA, con el mandatario norteamericano se plasmó con un descaro y una desfachatez absoluta, pero además, ha quedad al descubierto toda una trama de corrupción que va más allá de la a todas luces inmoral e ilícita revocación de la expulsión del futbolista estadounidense Folarin Balogun, así como las evidentes ayudas a la Selección Argentina destaparon de manera descarada una trama de corrupción y de intereses comerciales y financieros detrás de la relación entre el Jefe de Estado y el directivo deportivo, que da mucha luz sobre la manera de hacer política del primero y sus objetivos reales: lo que se ha buscado por parte de Infantino es un nuevo esquema de comercialización del Fútbol que para efectos coloquiales, muchos comentaristas han denominado como un proyecto de privatización de este deporte, lo cual no tiene sentido, toda vez que el Fútbol es ya una actividad privada en la que no interviene directamente ningún Estado: la FIFA, por ejemplo, no es un organismo internacional dentro del esquema del Derecho Internacional Público, ya que no es un organismo o persona jurídica colectiva conformada por Estados sino una asociación civil, conformada acorde con el Derecho Suizo, mismo que se enmarca dentro de la Tradición Romano-Canónica, o del Civil Law, como dirían los anglosajones, y por tanto, es similar al Derecho Mexicano, dentro del cual, una sociedad de este tipo se caracteriza, por no tener fines de lucro, al menos oficialmente y para efectos hacendarios.
Sin embargo, sabemos que Suiza, desde 1815 en que se le impuso un estatuto de neutralidad por el Congreso de Viena, así como estableció la probibición del uso de tropas mercenarias por los Estados, que hasta el momento, habían sido el principal producto de exportación de la Confederación Helvética desde su independencia en el siglo XIV respecto del Primer Reich Alemán, o sea el Sacro Imperio Romano-Germánico, decidió convertirse en el primer paraíso fiscal del orbe, lo que le permitió financiar un gran desarrollo industrial en lácteos y artículos de lujo, y un elevado nivel de vida de sus habitantes, se convirtió el lugar preferido para la constitución de organismos rectores del deporte, principalmente la FIFA y el Comité Olímpico Internacional (COI), con el pretexto de la neutralidad del país, pero en realidad, por que los bancos suizos están dispuestos a recibir capitales, blanquearlos y pagar altos rendimientos sin hacer preguntas, y lo mismo su gobierno. Organismos deportivos y humanitarios, se vuelven la manera ideal para hacer este tipo de negocios, y buscan todos ellos, instalarse en Zurich, Ginebra, Berna, Lausana u otras ciudades del país alpino. Curiosamente, cuando se habla de corrupción, es impensable señalarlo, eso sólo es exclusivo de repúblicas bananeras hispanoamericanas o de la pobre África, pese a que personajes como Blatter o Infantino o las prácticas monopólicas y desleales de empresas como Nestlé, o las del banco Credit Suisse, que al parecer guarda hasta el día de hoy fondos saqueados por el régimen Nacionalsocialista alemán de víctimas del Holocausto y de la Operación Barbarroja, demuestren que, probablemente tras la pulcra imagen suiza se esconde una verdadera alcantarilla repleta de porquería.
El proyecto consistía en quitar máscaras: se constituiría una sociedad mercantil, denominada FIFA Forward, esa sí, con ánimo de lucro por naturaleza, que vendería acciones, siendo el principal interesado un fondo de inversiones propiedad o dirigido por Joshua Kushner, hermano del yerno de Trump: Jared Kushner, que daría partes de capital mínimas a federaciones de fútbol nacionales, otra parte la tendría la FIFA misma y otra que podría ser mayoritaria, a inversionistas privados, de este modo, el Mundial de Fútbol se convertiría en una empresa abiertamente mercantil siguiendo el modelo de las ligas deportivas profesionales norteamericanas: existen Federaciones de Fútbol Americano, Basquetbol o Béisbol en EUA, pero éstas han creado a la NFL, la NBA o las MLB, como empresas mercantiles, que incluso han opacado y prácticamente desplazado a los órganso rectores dirigidas por un Comisionado que se encarga del marketing, cuestiones disciplinarias, y conflictos entre clubes, mismos que operan como franquicias de las ligas. En pocas palabras, se trata de "ameircanizar" al fútbol internacional.
Afortunadamente para el deporte, la propuesta ha sido rechazada por la oposición de confederaciones regionales como la UEFA europea y la CONCACAF de América del Norte, Central y del Caribe, así como la Asiática, pese a la tibia posición de la Federación Mexicana de Fútbol encabezada por un personaje tan sombrío como Mikel Arriola, individuo surgido de los oscuros entramados de la política nacional, y aún de contar en su seno con la Federación Estadounidense, aunque aquí es de tomar en consideración que el plan no beneficiaba realmente a quienes buscan impulsar el deporte en el vecino del norte, sino a los inversionistas cercanos o del entorno inmediato de Donald Trump, a quienes no les interesa el Fútbol como tal, sino toda la oportunidad de negocio en torno a él.
No es de extrañarse que, en cada negociación con rivales o aliados, Trump no envíe a diplomáticos de carrera y sólo en contadas ocasiones encomienda las misiones a Marco Rubio, en su carácter de Secretario de Estado, o al Vicepresidente J.D. Vance, sino a su yerno Jared Kushner y a su antiguo socio de negocios inmobiliarios en el área de Nueva York: Steve Witkoff, ambos, no son políticos, ni diplomáticos, son empresarios, y no es de dudarse que tengan habilidades negociadoras para cerrar contratos de compraventa de terrenos, compra de materiales de construcción a proveedores, convencimiento a inversionistas, solicitudes y pago de créditos a bancos, contratación y despido de trabajadores, presentación de proyectos de urbanización a autoridades municipales y estatales, etc. pero nada de eso es lo mismo que negociar con gobiernos hostiles o con intereses geoestratégicos contrarios a los norteamericanos: no se puede pensar resolver conflictos tan graves, prolongados en el tiempo y con profundas raíces históricas, religiosas y geopolíticas como el de Gaza, pensando que con ofrecer un proyecto de desarrollo de hoteles, centros turísticos y fraccionamientos de lujo en la zona, todo se resolverá, es algo hasta estúpido.
Y sin embargo, así lo ha hecho: su proyecto de Consejo de la Paz, fue presentado como una especie, ahí sí, de privatización de la Política Internacional y la destrucción del Derecho Internacional Público por el Derecho Mercantil y Civil Inmobiliario; Gaza está arrasada, la forma de resolver el problema es que la franja pase a control, no de Israel ni de un Estado Palestino, si no de EUA, se remueve a la población local, se construyen lujosos resorts, balnearios, hoteles y desarrollos residenciales de lujo, a los gazatíes, se les ofrece, en todo caso, que trabajen como meseros, botones, personal de limpieza y mantenimiento de los campos de golf y ¡Listo! ¿Qué podría salir mal?
El que la dupla compuesta por el joven y el veterano promotores de bienes raíces llegue ante la cúpula negociadora Iraní, conformada por clérigos, militares y juristas que no solamente pueden ser fanáticos islamistas chiítas, por un lado, sino también gente que incluso tiene formación de élite en Relaciones Internacionales, Economía y Derecho hasta en universidades británicas, rusas y europeas, y que son profesionales de la Política y la Administración Pública por más de cuarenta años, porque algo que ha asegurado la supervivencia y la fortaleza del régimen islámico persa es eso, su profesionalismo y altísima preparación, debe ser visto incluso como una broma de mal gusto. ¿Qué hacen? ¿Ofrecen a los funcionarios iranios el constituir alguna asociación para la explotación de los hidrocarburos y una compañía para la administración del Estrecho de Ormuz con capital norteamericano (de las familias Trump y Kushner, así como de sus amigos y asociados) y persa? ¿Que les dejen hacer fraccionamientos con club de golf a las afueras de Teherán y repartirse las acciones con el alto mando de la Guardia Revolucionaria Islámica? A estos, la propuesta les ha de generar entre disgusto y carcajadas, mientras sus demandas van por otro lado: retiro total de fuerzas norteamericanas de Medio Oriente, que Israel se retire del Líbano y deje de atacar a los Palestinos en Gaza y Cisjordania, cesando además los asentamientos de colonos judíos, el retiro de todas las sanciones económicas y que Irán y su aliado, Omán, sean los que controlen el Estrecho y con ello, el flujo de energéticos, y en pocas palabras, que se permita a los Persas volver a ser la potencia hegemónica de la región como lo han buscado y logrado ser varias veces desde el siglo VI a.C. y que se concretaba en el Memorandum de Entendimiento que Trump había aceptado inicialmente de manera humillante.
No son de dudarse, por tanto, las razones por las que la Administración de Pezeshkian haya pedido que en las rondas de negociación esté Vance del lado estadounidense, que, aunque carente de experiencia, es al menos, un político profesional y abogado de formación en Yale. Quizá el Vicepresidente puede entender más que no se trata de personajes bananeros y lastimosos como Delcy y Jorge Rodríguez o Diosdado Cabello, que por una suma jugosa y ciertas compensaciones vendieron a su líder y se colocaron a las órdenes de Trump para hacer negocios juntos, como el propio Ministro de Exteriores Persa: Agrachi, lo ha señalado, sino de personajes con convicciones religiosas, ideológicas, nacionalistas y políticas con las que se puede estar o no de acuerdo, pero a los que hay que reconocer tal celo por la defensa de sus ideales, por más equivocados que estén, e igualmente convencidos en ser continuadores del antiquísimo, pero jamás olvidado, sueño imperialista persa.
Entre tanto, ya hay muchos indicios de que Trump y sus hijos han estado obteniendo grandes beneficios con especulaciones en hidrocarburos y criptomonedas ante los conflictos desatados a nivel mundial, sobre todo con las fluctuaciones del precio del petróleo debido al conflicto en Medio Oriente, y las especulaciones en torno a las industrias tecnológicas.
Pero Trump parece no reconocer eso, además de que es claro que, en todo conflicto, encuentra oportunidades para hacer negocio particular, y que está instrumentando al aparato del Estado norteamericano para ello, colocándolo a su servicio para satisfacer ambiciones propias. Ya lo he dicho: declaró terroristas a los carteles del Narcotráfico, ¿para negociar con ellos? hasta ahora, al único acusado de tal delito al que ha extraído y llevado a comparecer ante la Justicia de su país es a Maduro, y como digo: quizá fue porque no se plegó a las propuestas de negocio que le hicieron y sí aceptaron quienes le traicionaron y entregaron. El Mayo Zambada fue sacado de México y llevado ante las autoridades norteamericanas durante el Gobierno de Biden, y de los funcionarios del gobierno estatal de Sinaloa, sólo dos ya están ante la Justicia norteamericana, y porque se entregaron voluntariamente a ella; mientras, por muchos amagos, amenazas y hasta burlas de Trump hacia la Presidente Sheinbaum, ni interviene, ni sanciona, ni captura a nadie; por el contrario, la mandataria asistió a la Final del Mundial y hasta entregó el trofeo al mejor jugador al español Rodri, luciendo bastante relajada y "comadreando" con la Primera Dama Melania Trump y la Reina Letizia de España, mientras que el Primer Ministro Mark Carney de Canadá lucía bastante tenso, incómodo y apurado, y no era para menos, al día siguiente, Trump le acomodó elevadísimos aranceles a Canadá en una nueva ronda de presión sobre su vecino del norte sin que quede claro si quiere nuevamente buscar la anexión del reino septentrional, o qué es lo que quiere hacer o porqué busca dañar al país más pacífico del continente.
Insisto, entre Don y Clau, hay una relación bastante extraña, y al parecer, lo que el primero parece buscar no es realmente el poner fin al Narcotráfico, sino controlarlo, usarlo como arma de presión, instrumentarlo, y quién sabe si no, hasta hacerse parte del negocio. Basta ver todos los capos que ya, como testigos protegidos, ahora se encuentran en EUA, sin recibir castigo.
Lo que creo, y vuelvo a insistir en ello, es que Trump tiene un pacto con el régimen mexicano como el que tiene con el Chavismo venezolano, que quizá aún no vemos el alcance total de dicho acuerdo, pero que garantizará la supervivencia de la 4T más cuando la Oposición está prácticamente muerta.
En el resto de América, es claro que Trump está teniendo éxitos, con las victorias electorales de candidatos a las Jefaturas de Estado, afines o aliados a él, en Colombia, Honduras, Paraguay, Bolivia, Venezuela, el Salvador, Costa Rica, Chile, Argentina, Trinidad y Tobago, Guyana, y recientemente Colombia y Perú, donde ha llegado al poder Keiko Fujimori, hija del ex-presidente que fuera condenado por violaciones a derechos humanos, haber dado un autogolpe de Estado y corrupción en la década de los 90. Esto no es porque a Trump realmente le interese la Democracia y la Libertad, en cierta forma, hay que agradecer que el neoyorkino deje atrás esos conceptos que fungieron como máscara para los intereses verdaderos, sino porque quiere evitar que China se haga con los mercados y recursos sudamericanos, y que el continente, vuelva a ser el patio trasero de su país, también alejando las influencias rusa y persa de la región.
Como parte de ello, está muy clara la posición de Trump en contra de la Iglesia Católica, pese a que círculos, movimientos u organizaciones católicas tradicionalistas apoyen también al neoyorkino, o que funcionarios como Marco Rubio y J.D. Vance digan que son católicos acendrados, en el caso de Rubio, hubo un tiempo que estuvo vinculado al Protestantismo Evangélico, y en cuanto al Vicepresidente, es conocida la historia que ha contado respecto a su conversión; sin embargo, Vance es un personaje oscuro, misterioso, como en su momento Soetoro/Obama, es alguien salido de la nada y de repente, siendo lo único cierto que fue apoyado durante toda su carrera por Peter Thiel, por lo que quién sabe si su supuesta fe católica no sea parte de un esquema para obtener la simpatía de esa ala integrista de la Iglesia, confrontada con Francisco I y también cotraria a León XIV. Más en EUA, donde mucho católico tradicional es fuertemente nacionalista y creyente en el Destino Manifiesto y la supremacía, si no anglosajona, sí estadounidense, basta ver a personajes como Matt Walsh, Michael Knowles o Taylor Marshall.
Sin embargo, es clara la unión entre el movimiento MAGA y las sectas Evangélicas más radicales y judaizantes, y que parece claro que bajo esta administración, se ha vuelto a impulsar su difusión al sur del Bravo, a fin de eliminar la Doctrina Social de la Iglesia y las denuncias contra injusticias sociales y ambiciones norteamericanas, como en los años de la Guerra Fría, en que ahí sí, desde Juan Pablo II se fue contra la infiltración comunista en la Teología de la Liberación. Sin embargo, lo que se busca es implantar un culto donde no haya pensamiento crítico, obediencia ciega a los Pastores difusores de los ideales estadounidenses y que generen desprecio hacia los pobres, visión de los ricos y poderosos como elegidos de Dios y la aceptación de las injusticias como voluntad o destino ya escrito imposible de cambiar. En este sentido, también hay grupos católicos elitistas y que en realidad practican una ética calvinista y que han contribuido con el proyecto Trumpista.
España y Ceuta:

Pero sin duda, Trump está cometiendo uno de los errores más grandes, nefastos, peligrosos y a la vez, idiotas de su gestión: empoderar a Marruecos y lanzarlo en contra de España. error en el que le acompaña Benjamín Netanyahu, quien continúa, desde el 07 de octubre de 2023, en una espiral descendente de desesperación, decisiones y dichos arrebatados que le conducen a una torpeza absoluta que, en vez de salvar y consolidar al Estado de Israel, le está conduciendo indudablemente hacia una catástrofe junto al Pueblo Judío en general.
Es cierto que el Gobierno de Pedro Sánchez ha sido un desastre para España, y que el líder del PSOE, a fin de mantenerse en el poder, apeló al tradicional y bastante arraigado antisemitismo español, en el que coinciden tanto Izquierdistas como buena parte de la Derecha ibérica. El pretexto lo tenía con los excesos cometidos por las fiuerzas armadas israelíes en contra de civiles ya no solo palestinos, sino también libaneses y ya no sólo contra musulmanes, sino también contra cristianos. Así que se negó a participar o a coadyuvar mediante su espacio aéreo, a que de las bases norteamericanas en España, existentes desde la época de Franco, salieran bombardeos estadounidenses hacia Irán, como parte de su membresía en la OTAN.
Si bien Franco nunca fue un "islamófobo", y tuvo excelentes relaciones con el Rey Hassan II de Marruecos, e incluso, dentro de sus tropas tuvieron destacada actuación unidades islámicas como los llamados Regulares, procedentes de Ceuta y Melilla, posesiones norafricanas españolas que no son colonias, sino parte integrante de España desde hace siglos, (desde el siglo XV), mucho antes de que existiera un sultanato o reino de Marruecos, territorio que fue parte de diversos imperios islámicos, siendo el último el Otomano, para después en el siglo XIX ser una posesión colonial francesa, con un territorio, más allá de esas ciudades, en el norte de ese territorio, a España. Tras la descolonización iniciada tras las dos guerras mundiales y la disolución del Imperio Colonial Francés, se constituyó el Reino de Marruecos partiendo de un germen de Estado que, desde el siglo XVII, un diminuto sultanato, la Dinastía Alauita, de origen árabe y bereber, descendiente de Mahoma, había creado en los oasis del desierto, bajo la égida de los Califas turcos primero, y luego bajo los gobiernos franceses.
Pero Estados Unidos, que es un "Imperio Fallido" como lo señalaré en un post más adelante, desbarrancó la sucesión y la trancisión española a la muerte del Caudillo Español, ¿porqué? porque el proyecto franquista parecía dirigirse a la recuperación de España como una potencia de primer orden y a que buscaría competir con EUA por el control de su zona de influencia natural: Hispanoamérica. Así, al parecer, los órganos de inteligencia norteamericanos impulsaron a los separatismos Vasco y Catalán, y se vieron implicados en el asesinato del Almirante Carrero Blanco, presunto sucesor de Franco al frente de la Administración mientras Juan Carlos I asumía la Jefatura del Estado, aunque éste, igualmente, parece haber sido igualmente cooptado por la CIA. Durante la enfermedad terminal del Generalísimo, se dio la llamada Marcha Verde, y la entrega por parte del nuevo monarca a Hassan II de Marruecos del Sahara Español, territorio sobre el que Madrid ejercía un Mandato acorde con la ONU, y sobre el que el régimen Alauita: absolutista, teocrático y contrario a los derechos humanos, siempre tenía ambiciones, dándose entonces la llamada Marcha Verde en 1975, todo contando con el beneplácito de Washington.
Posteriormente, personajes como Adolfo Suárez y Felipe González se dedicaron a minar la capacidad de autarquía de España: la inclusión en la OTAN y en la Unión Europea llevaron a España a renunciar a contar con una capacidad militar y naval propias, y a una poderosa y diversa industria que se había construido bajo el mandato de Franco, así como a su modelo de Estado de Bienestar.
Pero ahora, la errada política norteamericana, que no ha querido competidores, pese a que podía haber construido una red de alianzas con potencias europeas fuertes y autónomas, donde hubiera estado una España que de alguna manera, hubiera mantenido cierta continuidad con la Franquista, aunque hubiesen rivalizado en algunos temas, pero con quien habría podido llegar a alianzas contra enemigos comunes: el Comunismo en la Guerra Fría o el Islamismo, por ejemplo, ha llegado a un nivel muy bajo: Mohamhed VI de Marruecos, Rey desde 1999 tras la muerte de Hassan II, es mucho menos amigo de Occidente de lo que fue su padre, pese a las apariencias, mucho más radical y más ambicioso, aún así, Trump lo ha convertido en el principal aliado de EUA en el Mediterráneo Occidental.
Esto, claro por no confiar en la administración actual de Sánchez, y del PSOE porque en general: los vínculos de José Luis Rodríguez Zapatero, y del partido Podemos, ahora Sumar, con el que originalmente formó coalición para alcanzar el poder, con el Chavismo y la Izquierda hispanoamericana aliada del crimen organizado y con intereses y financiamientos rusos, chinos e iraníes, así como con George Soros y el wokismo demócrata norteamericano, todos opuestos al proyecto Trumpista, no brindan nada de confianza para llegar a establecer alguna alianza entre Madrid y Washington.
Sánchez, al igual que Netanyahu, ante los escándalos de corrupción que manchan su mandato apostó por el exterior y se subió al conflicto de Medio Oriente, poniéndose del lado de los palestinos y achacando a Israel crímenes de guerra, pero ya no como críticas a una serie de políticas, sino ya apelando al antisemitismo más rancio enquistado en la cultura española desde que el Cid hiciera fraude a los prestamistas hebreos Raquel y Vidas dándoles en garantía de un crédito unos baúles llenos de arena y no de oro, justificándose en su falta de fe en Jesucristo como el Mesías para que el engañarlos y robarles no fuera considerado un pecado o mala acción. Pero además, se opuso a las exigencias de Trump de incrementar las aportaciones como miembro de la OTAN y el uso de su espacio aéreo para su aliado norteamericano en sus políticas exteriores. Sánchez no hace esto por genuino patriotismo o buscar defender la soberanía de España, sino como una forma de recuperar apoyo popular, sabiendo que la mayoría de los hispanos detesta a los Judíos, cree en las teorías de la conspiración en torno a ellos y se opone, por tanto, a la existencia del Estado de Israel, satisface a las alas más radicales de la Izquierda Española aduciendo que se opone al imperialismo yankee y al "proyecto neo-colonial anglo-sionista", y a un buen sector de la Derecha para atacar a los "deicidas", "asesinos de niños" y "clase Epstein". (Lo cual es gracioso: sí están los casos de pederastia de las élites norteamericanas, pero en Irán, por ley, se permite el matrimonio de niñas a partir de los 9 años de edad, a la primera menstruación, y ahí no dicen nada).
Como resultado, Trump ha desatado a Mohamhed VI, quien tiene grandes ambiciones no sólo para anexarse definitivamente el territorio del Sahara Español, también busca quedarse con Ceuta y Melilla; ambos enclaves, han servido a España para contrarrestar la posesión estratégica británica de Gibraltar, y después, para junto a Gran Bretaña, custodiar para la OTAN el acceso al Mediterráneo desde el Atlántico; Si Ceuta y Melilla caen en poder del trono Alauita, y con una Inglaterra cada vez más islamizada, el ingreso a este mar quedará bajo control musulmán tarde que temprano, y así, dentro de unos años, y aunque se haya de alguna manera, logrado apaciguar a Irán --según Trump, nuevamente hay un posible acuerdo en camino que le hace posponer nuevos ataques sobre Irán, además de las palizas recibidas en sus bases de Medio Oriente-- la mesa se sirve para que Marruecos se convierta en un nuevo enemigo, no sólo para España, pues es clara la intención de quedarse, más allá de los enclaves españoles en Noráfrica, también con las Islas Canarias, y parte de los territorios de Mauritania y Argelia, con lo que el ambicioso monarca parece pretender crear su propio imperio.
Y es que ha sido muy evidente que esto ha sido provocado: de lo contrario, nadie ha exigido una investigación sobre lo que pasa en Marruecos que implicaría que el país pasa por una grave crisis humanitaria que lleva a la fuga de decenas de miles hacia la frontera española, porque eso significaría que el régimen de Mohamhed VI es una tiranía brutal (que la es) y que provoca la huída de la población; pero no es así, seguramente, lo que hace el rey es mandar a gente de clase baja, o hasta militares encubiertos y disfrazados de vagos, a presionar la frontera, pues sorprende que la inmensa mayoría de los emigrantes son jóvenes en edad militar y en buena forma física, para nada parecen indigentes, algunos hasta lucen estar perfectamente afeitados.
Darle el control del estrecho a Marruecos sería asesinar a Europa, pero parece que Trump, cegado por su inmensa ignorancia y sus deseos de revencha casi infantiles contra Sánchez, y un Netanyahu desesperado por mantener atizado un conflicto permanente en Medio Oriente que le permita librar la cárcel quedándose al frente del Gobierno Israelí en una situación de energía, y dependiendo para ello de los extremistas de su bando, parecen no verlo, ni interesarse por el largo plazo. Pero además, aunque muchos lo nieguen, es multitud de medios y comentaristas que ya señalan a ambos como los responsables no solo de esto, sino de los incendios en España que iniciaron tras la Final del Mundial. Irónico: Netanyahu siempre había aparecido como el más denodado defensor del Pueblo Judío desde 1948, que quería aparecer como un nuevo Moisés, David o Judas Macabeo, entre los grandes caudillos de su nación, a la larga, sin embargo, puede que acabe como el hombre que impulsó el empoderamiento de los enemigos islámicos de su pueblo y también, responsable de una nuevo ola de antisemitismo, quizá la más fuerte de todos los tiempos.


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